Doodle conmemora 120 años de influencia negativa de César Vallejo sobre los peruanos

En algo que coinciden economistas e intelectuales es en la importancia de los libros. La columna del 13 de Marzo de  Diego de la Torre, presidente del pacto mundial del Perú, para el Diario El Comercio así lo demuestra:

Vallejo fue un maravilloso poeta, digno de un Premio Nobel, pero creo que influyó de manera negativa en el subconsciente colectivo de los peruanos.

Por ejemplo, uno de sus famosos poemas empieza con la frase “yo nací un día en que Dios estuvo enfermo”.

Con una actitud así no se crea algo grande, menos aun un ciudadano con mentalidad ganadora y sin complejos. 

El dirigente parte de dos premisas:  la primera es que un libro puede marcar el subconsciente y, la segunda es que, en el Perú, Vallejo ha sido leído por una cantidad suficiente de personas como para que sus versos impregnen lo más profundo de la psiquis peruana (Si hay subconsciente colectivo habría psiquis colectiva o nacional).

La creencia de de La Torre no dista mucho de la de los críticos «mordaces» que, desde sus trincheras, hacen diatribas contra autores y se enseñorean en los suplementos culturales de los diarios que aún tienen cierto poder en sus comarcas. Esta clase de críticos utiliza un vocabulario tremendista, catastrófico y apocalíptico para referirse a lo que para ellos es un mal libro; utilizan una retórica que semeja la del chismorreo de los burócratas en las oficinas.  Es tan grave escribir mal que, por los epítetos que utilizan, resulta peor escribir un cuento «malo» que matar personas.

Para de la Torre, César Vallejo ha sido más nefasto que Fujimori o Guzmán porque se insertó en el inconsciente y, para poderlo discernir, sería necesario un psicoanalista. Habría que preguntarle al columnista peruano qué influencia ha tenido «Las once mil vergas» de Apollinaire en el comportamiento de los franceses o si Passolini por haber hecho «Saló o los 120 días de Sodoma» es el culpable de que Italia tenga a Berlusconi.

Los irresponsables Ribeyro y Verástegui leyendo frente a la tumba del nefasto César Vallejo.

Un empresario leyendo poesía puede ser tan afortunado como un poeta dirigiendo una empresa.  Para de La Torre, una correcta escritura es aquella que estimula positivamente el espíritu de los peruanos, en contra de esa derrotista postura incapaz de construir un país industrial y próspero. La tradición literaria del Perú, pues, vendría a ser esa enfermedad mental que aboga por el fracaso y la pobreza:

Por otro lado, Julio Ramón Ribeyro, eximio escritor, tenía una narrativa que sublimaba y endulzaba el fracaso.

Basta leer sus cuentos “Espumante en el sótano” o “Alienación” para darnos cuenta de hasta qué punto su gran habilidad literaria hacía de la “tentación del fracaso” una cosmovisión aceptable y hasta atractiva.

Un empresario se parece a un editor de revistas para hombres en su capacidad intrínseca para reconocer «las buenas ideas»; agotados de «los lugares comunes» de la nostalgia, el ensueño y el síndrome de Stendhal, proponen una actitud dinamizante y proactiva en los libros, como los más recios mariscales de guerra.

Las malas ideas y teorías pueden ser radiactivas y tener consecuencias catastróficas durante siglos.

Este entusiasmo de los críticos y de los empresarios es el que permite entender por qué muchas veces son los irreverentes los ganadores de becas, reconocimientos y aplausos por parte de personas que lucen corbatas y leen en los aeropuertos mientras viajan en alguna misión de negocios.

0 Responses to “Doodle conmemora 120 años de influencia negativa de César Vallejo sobre los peruanos”

  1. anonimo says :

    que loco

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