Truffaut y un ignorado escritor de novelas negras

David Goodis decidió internarse en un centro psiquiátrico luego de que su mamá falleciera. De ese lugar salió muerto a los cincuenta años. Hay quienes afirman que los internamientos voluntarios son la confesión de una nostalgia por la cordura,  una cordura que, de no ser por el psiquiátrico, se olvida. La pérdida y la amenaza del olvido también aparece  en «Down there», la novela de Goodis que, en 1961, Truffaut llevó al cine con el título de «Disparen sobre el pianista» en 1960. La suerte de la película fue similar a la de Goodis: El fracaso comercial. Truffaut utilizó recursos como los de escenas aparentemente inútiles y la película ha sido emparentada con los trabajos de Tarantino, realizados más de treinta años después. Algunas novelas de Goodis fueron traducidas y editadas por editoriales de quiosco hasta que en una serie de novela negra de la editorial  argentina Tiempo Contemporáneo  y dirigida por Ricardo Piglia, apareció, en los años setenta, «Al caer la noche», traducida por Estela Canto. Como todo lo escrito por Goodis, no fue muy valorada, quizá porque en Buenos Aires emergía el fervor por Hammet y Chandler. Pero Goodis está al acecho. Volverá.

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