Los siete locos, la película
El 1973 apareció la versión cinematrográfica, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, de «Los siete locos». Esta novela ha sido considerada como una de las más importantes en el contexto de la literatura argentina del siglo pasado. Su autor, Roberto Arlt, se alimentaba de «malas» traducciones de los rusos y, a diferencia de los exquisitos literatos de Buenos Aires, se ensuciaba las manos para vivir de la escritura. Además, fue un inventor y toda su alquimia quedó impregnada en esta versión cinematográfica que sirve para pasar el letargo de un domingo interminable:
La gimnasia de la depresión
Algo que trastorno a Roberto Arlt de Dostoievsky fue eso de las «ideas fijas» Tan presentes las tuvo, que muchas de sus historias se desenvuelven a partir de las suposiciones que trazan los personajes; gran parte de «Los siete locos» discurre en las visiones de Erdosain. En «Motivos de la gimnasia sueca», hay mucho de esos seres que imaginan la devastación propia y el temor a la depresión, entonces se dedican a hacer ejercicio, tratando de evitar lo inevitable:
Motivos de la gimnasia sueca
Yo no sé si ustedes se han fijado el calor brutal que hacía ayer. ¿No? Era una temperatura como para refugiarse en un «bungalow» y buscar media docena de bayaderas para que con plumeros le hicieran fresco a uno. Y sin embargo vi a un hombre que se envolvía en franela. Les parecerá absurdo, pero vean cómo fue.
La voluptuosidad triste del cornudo: Extractos de "Los siete Locos" y " ¿No se acaba el mundo?"
Luego, la capacidad de su vida quedó reducida a aquel centímetro cuadrado de sensibilidad. Hasta se le hacía «visible» el latido de su corazón,y era inútil querer rechazar la espantosa figura que lo lastraba en el fondode aquel abismo, un momento negro y otros anaranjado. Con que aflojaraun poquito tan sólo su voluntad, la realidad que contenía hubiera gritado ensus oídos. Erdosain no quería y quería mirar… pero era inútil… su esposaestaba allí, en el fondo de una habitación tapizada de azul. El capitán semovía en un rincón. El sabía, aunque nadie se lo había dicho, que era undormitorio diminuto, de forma hexagonal y ocupado casi enteramente poruna cama ancha y baja. No quería mirarla a Elsa… no… no… quería, pero sile hubieran amenazado de muerte no por eso hubiera dejado de estar con la mirada fija en el hombre que se desnudaba ante ella… ante su legítima esposa que ahora no estaba con él… sino con otro. Más fuerte que su miedo fue su necesidad de más terror, de más sufrimiento, y de pronto, ella, que secubría los ojos con los dedos, corría hacia el hombre desnudo, de piernas tiesas, se apretaba contra él y ya no rehuía la cárdena virilidad erguida en el fondo azul.
Roberto Arlt entrevistado
El impacto de la obra de Roberto Arlt, más allá de las fronteras argentinas, aún está en su etapa expansiva. Para muchos, llegar a una novela de Arlt es encontrar una propuesta lateral en lo que se conoce como literatura argentina, brinda la ilusión de que ha escrito mucho después del frenesí de Borges; sin embargo, las fechas desmoronan el espejismo. Acá podrás leer una entrevista que Roberto Arlt concedió en 1929 a la revista «La literatura argentina». Como preludio a sus declaraciones, este es el prólogo de «Los Lanzallamas», una continuación de «Los siete locos»:











