Archivo de etiquetas| paz

El hombre que enseñó a pajearse a los ejércitos

 

 

Hálito Divino, le llamaban por su aliento fétido. Acá nos referiremos a él de este modo para proteger su identidad, aunque actualmente goza de inmunidad diplomática por su alto cargo en las Naciones Unidas. De todos modos, creemos que lo mejor es no mencionar su nombre de pila.

 

A Hálito Divino se le apareció la virgen cuando lo secuestraron. En la primera noche de cautiverio, ya el tipo se sobaba el pirulín mientras los demás capturados lloraban y extrañaban a sus familias. Uno de los rehenes, apodado el Pibe Esloveno, le preguntó:

 

. Vos marica es que no extrañas a tu familia?

– para nada, mi dieta es la del caballo. Pura paja y agua.

 

De este modo, los demás supieron que este sería un potro difícil de domar. No se imaginaban a lo que se enfrentarían con este sátiro,. Es que ni encadenado lograron vencer sus impulsos onanistas: la vez que lo ataron a un árbol, Hálito Divino cerró sus ojos y ordenó a su cerebro mandar impulsos eléctricos a su penca, la cual eyaculó sin siquiera ponerse erecta.

 

Esto, ocasionó la admiración de sus captores. Uno, el flaco Nixon Hermindo, le consultó:

 

– venga, mi mujer no me lo da hace años. y Yo le tengo miedo a la infidelidad. Tengo los embalses llenos, ¿puede enseñarme técnicas?

 

En un par de días, el flaco tenía todos sus calzones almidonados y diseminó el chisme de la sabiduría arcana de Hálito Divino por todo el batallón.

 

De consulta en consulta, pasaron los años, pero el peligro de la esquizofrenia que atribulaba a los soldados se difuminó y solo sus oponentes cayeron en las garras de la locura.

 

Nada mejor que un pajazo para evitar la psicosis

Nada mejor que un pajazo para evitar que el matrimonio perezca.

Nada mejor que un pajazo para que el matrimonio perezca.

 

Mejor dicho, la dieta del caballo es el remedio para la demencia del secuestro.

 

Una vez fue liberado nuestro protagonista, fue declarado Gestor de Paz por la ONU: Ya que no fueron pocos los rebeldes que le agradecían el haberles enseñado el arte de pajearse sin las manos. Muchos afirmaron que disparaban mientras eyaculaban, y eso sin necesidad incluso de tenerla erecta. Cuentan que muchos muertos perecieron con sus calzones llenos de leche. Por lo menos los miserables no murieron en total desamparo. Un ultimo respingo de placer se asomaba en sus chimbilacos.

 

La guerra es pa’ machitos, dijeron, y esta técnica masturbatoria los apaciguó.

 

Cuentan que Hálito, ya entrado en confianza con las altas cúpulas, organizaba festivas jornadas de competencias de pajareo. Las proverbiales masturbatones hicieron más famosa la ONU y Hálito se instaló como un Papa Laico que enseñó a la humanidad la dicha de correrse aunque no hubiese erección y afuera sobrara el horror.

 

Este es un reconocimiento de Mil Inviernos a una persona que se entregó a la paz de la paja.

 

Mi paja os dejo y mi paja os doy.

MINCA (depósito de almas errantes). Una crónica de Umberto Amaya.

 

MINCA

(depósito de almas errantes)

 

El autor.

 

 Después de tres meses en la Sierra Nevada, regresé a Arauca, una tierra llana inundable  donde  lo que germina en verano lo ahoga el invierno y lo que nace en invierno lo quema el verano y  solo  crece eso que retoña  más fácilmente en todas partes —la hierba—. Tierra llana  sin mar, montaña, ni selva; habitada por una  gente que  en su mayoría solo cultiva  la palabra  con una franqueza tan marcada que raya en la ordinariez.

 

¿Chico,  donde estabais? Me dijo un criollo de sombrero vaquero, alpargatas negras, pantalón blanco y cuchillo en la cintura. —En Minca, un pueblito de la Sierra Nevada de Santa Marta— le respondí seguro que él no tenía ni idea  de que se trataba, pero el hombrecito me contestó —Eso allá es muy bonito,  pero yo mejor me quedo por aquí, porque allá le cae a uno la pava  y en todo le va mal, no está mirando que esos son sitios sagrados y los sitios sagrados no son para vivir,  a no ser que tú tengas un comportamiento sagrado

Y los indios de allá son jodidos,  bien jodidos; no como los de aquí, ni como las indias de aquí, que una limosna de amor no se la niegan a nadie. Allá en la Sierra no..! Allá los indios cogen a los blancos, los sientan en una piedra y  por cualquier maricada los ponen a hacer pagamentos, después les  amarran un hilo en la muñeca y les quitan  plata— Le presto la palabra a este criollo ágrafo,   porque su concepto sobre la Sierra Nevada sirve como reflexión; pero en primera voz quiero contar, lo que vi, lo que olí,  lo que escuché, lo que sentí  y aprendí en ese  pueblo situado en esa crestería montañosa con  forma de serrucho,  de  atardeceres azafranados tan útiles como elemento poético para los que no tienen poesía  en esa hora en que muere el día sin que podamos remediarlo.

HISTORIA Y MEDITACIÓN:  Si afirmáramos que la fundó Don Juan de Minca,  le estaríamos robando siglos de historia a esa región que fue asentamiento indígena y de manera especial cementerio,  por lo que tuvo que soportar el “huaqueo” (saqueo de un yacimiento arqueológico) palabra quechua que significa —lugar sagrado, templo— Entonces, le estaríamos dando crédito a las palabras del criollo de sombrero, alpargatas y cuchillo en la cintura y cabe como coincidencia histórica añadir,  que este lugar fue además,  centro de meditación y ayuno de los indios Coguis y los Uiua, indígenas a los que no los trasquiló tijera.

También a mediados del siglo pasado los religiosos que allí se instalaron lo hicieron con el propósito de hacer retiros espirituales y vale además, destacar también,  que entre los muchos viajeros que a diario  llegan a ese —depósito de almas errantes llamado:Minca— lo hacen con el propósito de tener sitios que permitan la meditación, el retiro y la medicina espiritual.  A todas estas coincidencias le podemos agregar que la Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo montañoso tropical más alto del mundo y sus habitantes,  guardan mucho parecido en las prácticas espirituales   con los habitantes del Tíbet.

LA LLEGADA: Se parte desde la plaza de mercado de Santa Marta, en un campero destartalado que no permite la visión del paisaje  y después de cuarenta minutos de estar esquivando los baches de la carretera se llega al pueblito de Minca, un amontonamiento de casas, sin andenes y sin planeación alguna, con un barrio central donde vive la gente que lleva más tiempo en la zona y es la encargada de hacer los oficios humildes a los nuevos colonos —Barrio El Casino— es su nombre, porque el sitio donde habitan fue un antiguo casino de los trabajadores de obras públicas.

 

LOS HIPPIES-CHICS DE MINCA: El resto del pueblo  poco a poco se va disipando en construcciones confortables adaptadas en su mayoría para recibir turistas; y como corolario necesario, siguiendo la mirada de ese recorrido perceptivo,  me atrevo a decir que de la misma manera que en Palomino nació la  comuna de los —hippis-coguis— los propietarios de estas mansiones en su mayoría son —hippies-chics— que descubrieron una tierra que no andaban buscando y enamorados de tan edénico lugar y   fatigados de su existencia gitana,  se instalaron en Minca;  pero en la añoranza  de su origen urbano,  escogieron los sitios con  vista hacia la ciudad dorada, que no es otro que el resplandor de Santa Martha cuando anochece,  entonces terminaron colocando el frente de  las casas hacia el país de la luz. (Pido disculpas por la tendencia a la fantasía tituladora y les pido que en este caso entiendan —chic— como un sinónimo de elegancia y no como el ruido que producen las mujeres al masturbarse).

Leer Más…

Reivindicación de las palomas. Microrrelato de Luis Bolaños

Reivindicación de las Palomas:

Rememoro el palomar que teníamos en casa, en la Calle del Curato de Santo Toribio, y los consejos de mi abuela «Cuando agarres un pichón antes de devolverlo al nido ¡Escúpelo!, la saliva borrará el olor de tus manos», si evadía la recomendación al día siguiente aparecía muerto a picotazos, llamado poderoso a colocar mi atención en un ave que representaba la paz y en simultánea capaz de liquidar a su descendencia, empecé entonces a despreciarlas, peor aún cuando se convirtieron en «ratas aéreas» (China Mieville lo recoje espectacular en «El Azogue» con los extraños animales escapados de los espejos), pero en contra de la maldad del capital podía recuperlas.

Luis Antonio Bolaños de La Cruz

Reivindicación de las Palomas:

Luis Antonio Bolaños de La Cruz

Explicar el largo proceso hacia la caída del capitalismo puede resultar largo, pero podemos condensarlo en:

“techos por doquier” (límites al crecimiento basado en la tasa de ganancia),

resurgir de la ética (obstáculo crucial a la corrupción) y

“crisis ambiental” (destrucción de hábitats y aniquilación de especies y personas)…

y pensar que todo empezó con las palomas, no sólo se comprobó que podían distinguir entre palabras reales e irreales, sino que podían comprender y ser capaces de concebir mensajes:

  • gracias a una maravilla de la biología sensorial aplicaban su sistema de navegación, basado en la brújula magnética que llevaban alojada en la corteza visual del cerebro, a dos procesos en simultánea: a realizar cálculos matemáticos colectivos que podían expresar con un propósito-, y aplicarlo a los protocolos de que usaban en sus virajes para formar figuras en el aire

lo que decían a través de las palabras que dibujaban las bandadas mientras volaban representaba consignas y expresaba un manifiesto político: REBELION DE LO VIVIENTE HASTA ALCANZAR LA LIBERTAD.

reivindbolan%cc%83os