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La voluptuosidad triste del cornudo: Extractos de "Los siete Locos" y " ¿No se acaba el mundo?"
Había una vez, hace no mucho tiempo y en un lugar no muy lejano, alguien que sentenció que la mejor manera para superar una pena de amor por cuernos es masturbarte pensando cómo otro u otra monta a tu pareja. Fundó un grupo. Él y sus cinco seguidores murieron incendiados en la casa de la montaña donde se reunieron a masturbarse por cuarenta días y cuarenta noches. A continuación, dos de los textos básicos que inspiraron a ese alguien que fundó un credo y un método:
Luego, la capacidad de su vida quedó reducida a aquel centímetro cuadrado de sensibilidad. Hasta se le hacía «visible» el latido de su corazón,y era inútil querer rechazar la espantosa figura que lo lastraba en el fondode aquel abismo, un momento negro y otros anaranjado. Con que aflojaraun poquito tan sólo su voluntad, la realidad que contenía hubiera gritado ensus oídos. Erdosain no quería y quería mirar… pero era inútil… su esposaestaba allí, en el fondo de una habitación tapizada de azul. El capitán semovía en un rincón. El sabía, aunque nadie se lo había dicho, que era undormitorio diminuto, de forma hexagonal y ocupado casi enteramente poruna cama ancha y baja. No quería mirarla a Elsa… no… no… quería, pero sile hubieran amenazado de muerte no por eso hubiera dejado de estar con la mirada fija en el hombre que se desnudaba ante ella… ante su legítima esposa que ahora no estaba con él… sino con otro. Más fuerte que su miedo fue su necesidad de más terror, de más sufrimiento, y de pronto, ella, que secubría los ojos con los dedos, corría hacia el hombre desnudo, de piernas tiesas, se apretaba contra él y ya no rehuía la cárdena virilidad erguida en el fondo azul.








