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Carta a un truhancillo

Esta carta forma parte de una serie de respuestas de Julián Andrés Marsella Mahecha a la numerosa correspondencia que recibe  a diario de aspirantes al mundo del parnaso literario, cultural y académico. 

Truhancillo retratado por Don Diego Velázquez

Truhancillo retratado por Don Diego Velázquez

 

 Señor X,

le pido perdón por haber descubierto sus infulas de escritor de primer orden. Para bien o para mal, discusiones de ese tipo corresponden a los truhancillos, categoría a la cual no estoy adscripto (si acaso a la de ganapán desafortunado). Y usted, más que truhancillo, es un truhán con todas las letras en mayúsculas.

Nunca pensé que una diatriba dirigida a un ser infame fuera a ser tomada a título personal por alguien en quien, por otra parte,  jamás pienso;  y ello acrecienta sus cualidades de mediocre.

Anoche, cuando lo pensé, bajo el calor de mis cobijas, aumentado por el de las flatulencias, me pregunté: ¿ es enanazo el pequeñín que mide más de cien centímetros pero sus extremidades son un borrón no disimulado de Dios? O,  ¿será, más bien, un enanito, pues para ser enanazo se requiere tener una mínima de talla y una deformidad contundente en las extremidades?

Problema no menor que extrapolé, al instante, con la denominación de truhancillo.

Y mi conclusión es que usted, como ya le dije, es un gran Truhán: el verlo hacer chistes y comentarios llenos de veneno en las cortes más mediocres, atestadas de mandarines casi iletrados, que se ocultan en libros desconocidos para asi borrar todo indicio de no haber leído lo mínimo, me hace pensar que un truhán, cuanto más pequeña es la corte a la que acude a rendir su obsecuencia, pintada de picardía e irreverencia, se hace más grande como tal.

Y por tanto, aunque usted pueda acusar la existencia de un oxímoron, es usted el más pequeño gran truhán que en mi vida he atestiguado.

Me corrijo: el segundo o tercero más pequeño gran truhán, lo cual acrecienta su mediocridad y la candidez de sus felonías.

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Inori Aizawa, la tierna carita de la revancha de Internet Explorer

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Cuando era más joven  solía ser una chica desgarbada,  lenta y torpe. Como sea, al igual que la historia del Patito Feo, la gente me dijo que había madurado y cambiado al pasar los años. Ahora me siento confiada en mis habilidades y estoy ansiosa por mostrarte lo que puedo hacerte. ¿Por qué no vienes a conocerme un poquito mejor?

Esta es la presentación, con sus propias palabras, de Inori Aizawa, desde su página de Facebook. El video ha sido creado por Microsoft Singapore en el marco del Festival de Anime AFA (Anime Festival Asia) 2013, y nos introduce a una tierna heroína anime que a pesar de su aspecto tierno es capaz de patearle el trasero a los robots que representan «El Lado Oscuro de Internet» que intenta destruir el navegador de Microsoft.  Al final del video, cuando aparentemente el enemigo ha sido vencido, y Aizawa recobra aliento mientras contempla el paisaje de la destrucción, aparece un enemigo mayor, un robot gigantesco que se asoma para reiniciar el ataque. Entonces queda en suspenso la acción y la pantalla se aleja para revelar una Aizawa sentada frente a un pc, acariciando un gato sobre sus piernas, mientras controla el nuevo Internet Explorer.

Este video tiene la apariencia de la resurrección de un muerto. Ante el inesperado y masivo éxito de otros navegadores, como Firefox Mozilla, basado en un código abierto, y frente a la competencia fuerte de otros como Google Chrome o Safari , Internet Explorer se niega a morir. IE se presenta entonces como Inori Aizawa, una adolescente que fue rechazada, por su funcionamiento torpe, la cantidad de baches de seguridad que contenía, que le generaban acné a su fea cara, y torpe para acomodarse al nuevo lenguaje de Internet, HTML5. Pero «el Patito Feo» de los navegadores vuelve, no como en el cuento de Hans Christian Andersen para encontrarse junto a los suyos y hallar su propia esencia, sino con la furia y el resentimiento de una colegiala maltratada que viene a cobrar venganza de todos quienes se burlaron del cisne, elevando la daga del desprecio y fulminando a todos sus rivales. ¡Vaya retorno, IE!