Como una hormiga dormida/ en las telarañas de Praga. Reseña de “La revolución de terciopelo”

Por Leandro Alva

 

LA REVOLUCIÓN DE TERCIOPELO,  de Juan Pablo Bertazza

(Edulp, 2017) – Ilustraciones: PEI-HSIN CHEN

 

Antes que nada, debo decir que este libro acierta justo en el centro de mi nostalgia y de mi sensiblería. La ciudad de Praga ha sido una de mis obsesiones desde el año 2001, cuando pisé sus calles por primera vez. Luego tendría la fortuna de vivir y estudiar en ella. Y supongo que mi reacción no fue muy diferente a la de Juan Pablo Bertazza. Solo que yo no pude poner en palabras esa geografía que me cambió el destino sino hasta mucho tiempo después de aquella visita inaugural.

Síndrome de Stendhal (o de Florencia). Así fue bautizada una “patología psicosomática” que supone una suerte de anonadamiento ante la omnipresencia del desborde estético (algunos lo llaman estrés del viajero, pero a mi me gustan más las otras denominaciones). Años después de mi primer viaje a la ciudad dorada supe que, tal vez, yo había experimentado algo parecido. Esa belleza insalubre que nombra Bertazza en uno de sus poemas no me deja mentir.

Antes hablé de desborde estético, de grandilocuencia, y eso es justamente lo que el autor no se permite. Los poemas son económicos, medidos. En ocasiones, apenas trazos impresionistas afiladísimos que recuerdan la austeridad oriental del haiku. Y esto, según mi parecer, constituye un gran logro porque ante esa exuberancia monumental que ofrece el paisaje praguense, el poeta responde con una brevedad y una concisión monolítica que acaso funciona como un exorcismo, un antídoto a tanto desparramo de esplendores.

Asimismo, el título del libro y la pluralidad de lecturas que permite, me parece otro punto fuerte. No hace falta conocer a fondo las implicancias políticas detrás de él. Es un título muy poético per sé el que descansa en esas cuatro palabras. Y si uno no está al tanto de los sucesos de noviembre del 89 también puede leerlo desde la belleza simple de una imagen poética de potencia singular y punzante.

 

A través de las páginas desfilan Kafka (no podía ser de otra manera), el Golem y las leyendas de la judería, Meyrink y sus alquimistas, Mozart, el teatro negro y hasta el inesperado Paulo Coelho.

 

En ocasiones, Bertazza nombra a Praga como “la París del este”. Supongo que cuando “el alma llega al Este de ciudades donde nunca estuvo” es preciso buscar un marco de referencia para comparar (y comprender) lo que se cristaliza ante los ojos. Y París es un elemento válido en esta operación de búsqueda de equivalencias.

Se me ocurre que acaso esta relación con la ciudad luz constituye una manera tangencial de acercarse a Buenos Aires, tantas veces designada como la París de Sudamérica. En ese sentido el libro también funcionaría como un puente entre Plaza Wenceslao y Plaza de Mayo. Pero esta conjetura corre exclusivamente por mi cuenta.

El autor nos da una idea cabal del efecto / embrujo que la ciudad ha ejercido sobre él, y nos deja con unas tremendas ganas de tomar el primer avión que salga hacia la capital Bohemia. Y ese es otro gran logro de este poemario: abrir una puerta, una intención.

 

“Esta es la ciudad de las bienvenidas hostiles / y las despedidas desgarradoras”

(suena un poco a tango, ¿no?).

 

Así reza uno de los poemas de La Revolución de Terciopelo. Y razón no le falta.

Si alguna vez la fortuna los arrima a la milenaria ciudad de las 100 torres, su hechizo no dejará de perseguirlos nunca. Puedo empeñar mi palabra sin temor a equivocarme.

 

“Cada uno tiene al menos

una ciudad idéntica a sí mismo

a la que nunca fue en la vida”

 

En fin, vayan Praga. O vayan a buscar el libro de Bertazza.

 

 

 

 

– Leandro Alva, julio de 2018, Temperley.

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