Archivo | octubre 2013

La canción olvidada de Nirvana

Nirvana

Por estos días se celebran los primeros veinte años de «In utero», el álbum de la banda de Seattle donde apareció la confesión de extrañar el confort de la tristeza y se acuñaron obituarios para los cumpleaños. Este aniversario se ha aprovechado – la forma de reencauchar ventas es aprovechar el suicidio de un músico o escritor y se ha exacerbado con los tiempos de vacas flacas de las editoriales y casas disqueras- para lanzar una edición remasterizada y con dos cd en la que se incluye una canción, hasta estos días, inédita. El nombre de la misma es «Forgotten tune», otorgado por Novoselic y el ajeno Grohl y se las presentamos para que los electrolitos sepan a semen:

About the death, de Cesar Guerrero y John Paul Fassel

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Como el aborto de un viaje jamás emprendido que desata una nostalgia incurable, un viejo barco encallado se corresponde con una foca en estado de putrefacción en la playa.

About the death es un corto de Cesar Guerrero y John Paul Fassel. Con música de Achtersee (John Paul Fassel) y Asistencia de Fotografía de Carolina Zapata. La escultura de Cera y protagonista es StefaNia Merea. Es una producción realizada por “La Firma Del Sur” y Co-producida por “REAL” para Colombia.

Un angelólogo recordado por Juan José Arreola

Angeles

Juan José Arreola nos ha entregado, en su «confabulario», un escrito donde recuerda, al estilo de su maestro Marcel Schwob, una de las teorías más angelicales sobre ángeles que jamás pudo darse pues puede explicar por qué ahora uno se los encuentra con sus sonrisas desdentadas pero siempre orgullosos frente a esos diablos que sonríen, mostrando sus dientes de marfil. El angelólogo se llamaba Sinesio de Rodas y, como toda angelicalidad radical, quedó sepultado en el olvido:

SINESIO DE RODAS

Las páginas abrumadoras de la Patrología griega de Paul Migne han sepultado la memoria frágil de Sinesio de Rodas, que proclamó el imperio terrestre de los ángeles del azar.

Con su habitual exageración, Orígenes dio a los ángeles una importancia excesiva

dentro de la economía celestial. Por su parte, el piadoso Clemente de Alejandría reconoció por primera vez un ángel guardián a nuestra espalda. Y entre los primeros cristianos del Asia Menor se propagó un afecto desordenado por las multiplicidades jerárquicas.

Entre la masa oscura de los herejes angelólogos, Valentino el Gnóstico y Basílides, su eufórico discípulo, emergen con brillo luciferino. Ellos dieron alas al culto maniático de los ángeles. En pleno siglo II quisieron alzar del suelo pesadísimas criaturas positivas, que llevan hermosos nombres científicos, como Dínamo y Sofía, a cuya progenie bestial debe el género humano sus desdichas.

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