NOS INVADEN LOS HUMANOS
Compartimos este cuento de Luis Cermeño por motivo del aniversario de la emisión radial de La Guerra de Los Mundos de Orson Welles, día (Oct. 30, 1938) en el que según cuenta la leyenda casi un millón de norteamericanos pensaron que los extraterrestres habían invadido la tierra. Este es un cuento que podía clasificarse dentro de un nuevo rango, como «Ciencia Ficción de Comunicación Social».
NOS INVADEN LOS HUMANOS
Luis Cermeño
Considerados como responsables de moldear las ideas de los individuos a pesar de ellos, de manipularlos, los medios actuarían como hipnóticos o engañarían con estereotipos que ellos mismos transmitirían.
ERIC MAIGRET – Sociología de la comunicación y los medios
Sería su gran noche en la belle époque fm. Una emisora sucia y vulgar ubicada en el último radial del FM, imposible de hallar en las radios convencionales; por lo general la audiencia ávida de porquería que lograba sintonizarla lo hacía violentando sus dispositivos desechables (esto se lograba usualmente trazando alrededor de la perilla una pequeña ranura con una navaja). La belle époque no correspondía al tipo de cadena comercial que pautaba lánguidas horas de publirreportajes y electrodomésticos para el hogar. El sostenimiento de la misma era un misterio. Había quien aseguraba que su existencia obedecía al inconsciente exhausto de la suma de transmisiones nacionales, las cuales convergían en una afortunada frecuencia digna de ser dirigida a las estrellas como un mensaje claro de que los miedos de los hombres superaban en nobleza a sus deseos. No le faltaban razones a quien hacía estas afirmaciones, sólo bastaba con echar un vistazo al tipo de público fiel a la belle époque para comprobar que su naturaleza era extraterrestre: fenómenos disfuncionales, ebrios del mediodía, candidatos a intentos de suicidio subvalorados, escritores de ficción zombie, encumbrados ladrones de porciones de pizza. Toda esta gama de personas, conocidas como Des Foules, que ni siquiera eran dignas de ser tenidas en cuenta en las élites del submundo (gobernadas por hippies, beatniks, ravers y hipsters), seguían fervorosas las transmisiones de la grasienta emisora y adoptaban como credo el slogan: el puerto de los radios robados cruza el canal de destrucción hacia la belle époque.







