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Parejos de la Noche Cuántica. Cuento de Luis Bolaños

Parejos de la Noche Cuántica

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Muchos de mis relatos están dedicados a exorcizar a la más vasta tiranía galáctica: el Imperio Decadente. Este también se ubica en ese ámbito ya reconocido y recorrido, con la intención de brindar merced a conjeturas sociológicas y especulaciones sobre los avances científicos, una explicación de tantas sobre ciertas costumbres cotidianas, incluyendo la sexualidad. Sturgeon, Silverberg, Varley, Brin y muchos otros abordaron el tema, a sus textos he arrimado mi caletre; para nada son responsables de lo proferido a continuación.

 

Santuario: Se decía que Refugio consistía en los restos de una pavesa, en algún momento galaxia frustrada, con cientos de estrellas cercanas a algunas semanas o meses luz de distancia unas de otras e influyéndose en reciprocidad, que quedaron aisladas cuando un agujero negro muy masivo absorbió casi toda la materia existente en el entorno, aceleró alejándose y dejo esos residuos y escombros rodeados por un par de nubes de fragmentos que orbitaban en los confines lanzando cometas por miles (se comenta que los cielos de Refugio refulgen y en él se se forjan joyas siderales y se trazan encajes luminosos dignos de admirarse, registrar y coleccionar). Aunque al interior de uno de los brazos espirales se encuentra a suficiente distancia del centro de la galaxia para que la serenidad y la estabilidad caractericen las relaciones entre sus planetas y lunas. Sin embargo, por su disposición ramificada y densa se tornó durante los grandes combates contra el imperio teatro de acechanzas y encerronas que se convertían en emboscadas, estratagemas y celadas con su correspondiente hemorragia para ambos bandos, a partir de la expulsión de los imperiales de Refugio cristalizó la decadencia que ya estaban sufriendo en esa vasta zona del brazo. Uno de sus episodios postreros aparece recogido o reflejado en esta breve remembranza.

Vodevil: Si algo distinguía a los “smorrs” era su permanente jolgorio, su consigna era “Lo único que los “smorrs nos tomamos en serio es la alegría”; constituían una tropa de nómadas con varias flotas que nunca fueron sometidas de manera total por el imperio, sobre todo por que sus latrocinios eran acotados y dirigidos contra piratas y similares, constituyendo una suerte de vigilantes justicieros secundarios de costumbres muy abiertas, que además de limpieza social entregaban espectáculos, carcajadas y mercancías casi siempre baratas o raras y manejaban un trío de aún más extrañas técnicas:

a. que les permitía viajar veloces con métodos alternativos a los usuales (Como la luz interactúa consigo misma a alta energía, las naves lanzan un rayo de iones pesados sobre los cuales han practicado el ejercicio de Aspect-Bell, los que parten primero servirán de autopista y a su trayectoria le disparan los pares abandonados mediante láseres potentes que se enganchan a los fotones hermanos del haz y juntos jalan la embarcación una y otra vez, al inicio el incremento es infinitesimal y el aumento de velocidad nulo, pero la insistencia y la resonancia cuántica triunfan donde la economía abandona el acto),

b. domesticar animales imposibles (amaestraron una especie de Caerostris, que no sólo tejían una red fortísima que permitía recubrir las armaduras individuales para la batalla, y además revestir y envolver el propio fuselaje del navío, sino que poseían empatía, gracias a los lazos creados entre cuidadores y cuidadas se guiaba su producción hacia el arte, de allí los diseños extraños y las cortinas de seda -que abundaban por doquier en pasillos o salas- o hacia la diversión, como cuerdas pegajosas que sólo sueltan a los encordelados a una orden de los domeñadores. Podían tener sus nidos en cualquier parte y se manejaban con un cierto grado de autonomía (ejerciendo labores quizás peligrosas) y

c. levantar estatuas de láminas acuosas (Paciencia y tiempo eran dilatados y casi interminables en sus periplos, dedicarse a manipular agua adicionando diversas moléculas les llevo a resultados en algunos casos sorprendentes, uno de los más reconocidos fue el de las láminas embolsadas en redecillas transparentes y habitadas por colonias de microorganismos que responden a ciertos estímulos casi como conversando, para montarlas se requiere un experto que con la fuerza y presión adecuadas las va armando hasta obtener el resultado previsto, fácil surge relacionarlo con una cierta magia).

Además cuando los trataban con soberbia o desprecio recurrían a algo que denominaban la “gimnasia de lo efímero” generando hordas de muñecos muy baratos repletos de circuitería y mañas que ejecutaban rutinas en apariencia imposibles copando el mercado, después de vendidos en ingentes cantidades (por su precio tentador) se marchaban y los exquisitos juguetes dejaban de funcionar ya que el diseño incluía una ligazón con los biorritmos de sus inventores y una vez que las naves “smorrs” se alejaban se convertían en un montón de inútiles desperdicios que emitían como una única acción una corrosiva carcajada. La muerte -a diferencia de los aparatos represores para quienes era una “forma de control social”- era tan sólo un suceso caracterizado por “ausencia crónica de adiestramiento”.

Talante: Escurridizos y magníficos exploradores con la osadía suficiente para fintar y acertar y con la fiereza para sostener sus jugadas. Intuitivos con un alto porcentaje de acierto, Refugio siempre lo era y lo había sido para ellos y al reproducir su existencia como espaciales –nunca les aplicaron las medidas restrictivas de las cuales tuvimos que liberarnos los planetarios como los nanochips imperiales que interferían con nuestras reflexiones, pensamientos y enlaces neuronales aniquilando ideas, sueños y propuestas que rebasaran los checks colocados en las circunvoluciones cerebrales– su autonomía les permitió elegir enemigo cuando los represores llegaron a por nosotros. Los rebeldes por esculpir seres originales rechazábamos la tendencia imperial a modelar masas de individuos caracterizados por compartir esquemas de comportamientos similares y controlables (en la práctica podríamos afirmar que se aproxima a una relativa idiotización, la cual persigue, aniquilar la voluntad y mantener por otra parte, la estabilidad. Por tal motivo congeniamos en seguida con los “smorrs”.

Go to Ego: Sobre mi: stricto sensu no clasifico como humano, cuando la guerra se expandió la clonación a partir de guerreros modelo había sido la técnica preferida para abastecer de soldados las tropas, la vorágine que nos envolvía iba devorando cada aspecto incorporado, lo que motivo a los maniobradores tácticos a medida que la rebelión crecía a eliminar restricciones y arrojar a las llamas de los combates a las personas reales sin cuerpos de respaldo, la rapidez con que se consumían ejércitos, flotas y planetas obligó además a confeccionar pseudohumanos y similares y a reclutar o alquilar voluntarios y/o mercenarios de otras especies para cubrir las bajas; los intentos de acotar por homogeneidad o de uniformizar los grupos de combatientes fracasaron y la fluidez requerida para reemplazar a los desaparecidos culminó al constituirse las unidades militares como un auténtico mosaico representativo de las humanidades y las demás especies que cohabitan con nosotros el espacio galáctico comprobado; sin embargo se mantuvieron los condicionamientos que se anclaban en las jerarquías y la pirámide de mando. Los rebeldes marchamos en dirección opuesta, era una aventura épica entre iguales, así que las orgías semanales o diarias según decidiera cada colectividad bélica constituían la más requerida forma de socialización fraterna y gozosa, que en simultánea era categoría taxonómica para identificar procesos globales de placer y figura geométrica que expresaba la participación total de los miembros de dichas guarniciones. Comprendimos que el abordaje del tema sexual era la llave para la libertad y que el placer derivado de su práctica era fuerza cohesionante y renovadora.

Logramos lo que se juzgaría como imposible: MANTENERNOS vibrantes con el significado de que el esplendor alcanzado no se marchitaría, seguiríamos bellos e inteligentes de una manera divergente: no ligados a la servidumbre del imperio sino extraños y fundidos al destino de las humanidades anidadas en la galaxia, somos como gemas tan perfectas que devenimos invisibles para el aparato opresor, y tal masa de seres conscientes jamás existió y esa era la eclosión de guapeza, serenidad y creatividad que nos caracterizaba: lo que a sangre y fuego apuntó a impedir el imperio recurriendo al control extremo de nuestras mentes con microchips instalados desde el nacimiento, o cuando nos extraen de las piscinas de cuerpos o nos activan para servir; el despliegue de la rebelión indica que han fracasado.

Habitat: Las orgías se erigían entonces cual uno de los momentos máximos de socialización de las tripulaciones, de comunicación y convivencia, igual que las comilonas o las representaciones teatrales o artísticas, pero en las orgías demostrábamos cuan polimorfos eramos en realidad, la heterosexualidad o la homosexualidad ni se practican con exclusividad ni exponían paradigmas propuestos como alternativas para parejas, parejos o grupos; las orgías exhiben codificaciones y plasman algoritmos que desnudan aquellas pautas donde se manifiestan lo diverso y lo complejo que podemos ser, ejemplifica estilos y conductas que rompen con los esquemas secos y momificados que el poder se esforzó por imponernos, no existe entonces preocupación por aparecer como varoniles o femeniles, estilamos sucesivas máscaras según las circunstancias o deseos van adviniendo, las cuales afloran dedicadas a gozar y adoptar actividades creativas o de servicio; la sexualidad con sus dinámicas, rellena y estimula lo cotidiano concediendo sentido, lubricando engorros y disolviendo contiendas. Tampoco competimos en la palestra de la afectividad  con los ritualizados bosquejos que representan una copia fallida del periclitado modelo heterosexual, esa praxis nos conlleva a confrontar mitos y prejuicios sobre la masculinidad y la feminidad, sobre uniones “distintas”, sobre neo modelos de convivencia, de amor y comunicación, otras formas de “estar” en la vida. Por eso en nuestras flotas la mujer ha dejado de ser etérea, participa a “vela solar desplegada” y con vigor, se ha logrado así la equidad con la concreción de la libertad sexual, en las armadas de los rebeldes y sus aliados.

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Reseña: Gigamesh 39 Especial Philip K. Dick / Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Protegiendo mi colección en papel revisé las estanterías y encontré algunos libros perforados por el comején, no de manera irreparable, pero uno de ellos me atrajo de inmediato, era la revista del título, la había marcado con resaltador lo cual significaba: “elegible para relectura” (en que siglo no se sabe pero comprobarán por las siguientes líneas que ocurrió).

Era un Especial Philip K. Dick, motivo de atracción, siempre es estimulante sumergirse en su sombreado océano de imágenes (no le crean a los agoreros que afirman que contactarlo es deprimente). Para quienes gustamos de su prosa este volumen es un regalo demasiado valioso para perdérselo.

El “editorial” de Juanma Santiago diríamos que funge como excelente apertura si la revista fuera un juego de ajedrez. Posee: la sinceridad coherente para atrapar en vuelo la libélula del cambio sin quebrar las alas ni aplastar el protórax a los conatos de imaginación y el talento para comunicarlo sin aspavientos.

Habitualmente la página de actualidades es la única obsoleta… y sólo han  transcurrido algo más de un par de lustros, que tal acelere que ha pegado la historia y los MMI

“Tomate Errante”: Michael Bishop

Inicio jocoso, irreverente y hasta surrealista, era inevitable vincularlo con los films dedicados a Tomates Asesinos, y es que deben coexistir la profundidad epistemológica y la dulzura de morar un cuerpo para plasmarse atrevidos un requerimiento biológico y un concepto filosófico. Homo sapiens y solanácea comparten 76% del ADN así que uno se pregunta porque no un “tomateDick” (por manipulación genética u otro método es probable) colosal girando en torno a una estrella gigante roja, ya soñado solo le falta dar el salto de lo onírico a lo presencial. No existe algo que permanezca igual a uno mismo, habría que preguntarle-recordarle al hinchado y redondeado Dick del cuento, a su ego o a lo que sea que se expande en la órbita de la gigante roja, oscilando entre su degustación por el ser amado y el masoquismo de ser devorado, extremos que podrían devenir en una orgía perpetua o en una cristología para una crisis ontológica con inculpaciones eróticas y zalamerías tanáticas. Eso sí, con los datos históricos precisos para enlazar con lo culto más sin el detalle exquisito que lo convertiría en pretencioso.

De forma sutil enfrenta especulares al conocimiento y al amor, la muerte sería no amar no conocer, por lo cual numerosas carcasas nutridas por el odio y la incultura estarían bajo los efectos de esa especularidad, serían como no-muertos asomados a un espejo que no los refleja. Bishop con los “mirmidópteros” raya la cúspide de la cúpula de la creatividad y establece criterios biológicos que rozan la boutade pero se mantienen en la ruta de la comprensión lectora. Me imagino a tomateDick bamboleante, tratando de fingirse erguido, recortado por la luz escarlata de la estrella.

Enmarcado en si mismo, tratando de mirar pero con la mirada obturada y vibrante ante si mismo por el deseo, Dick parece encontrarse en el borde vivo de la explicación constante y ser su límite y así mismo su conciencia. Es el momento de que se lo zampen a mordiscones y adquiera la capacidad del Wub de convertirlos en él al ser digerido (La escena donde los envíos de su yo nutriente en módulos refrigerados llegan a la Tierra me recordó el enorme cadáver de Dios en “Towing Jehova” cuyas nalgas putrefactas son mordisqueadas por los tiburones). Al ser devorado la transustanciación se convierte en el acto creador por excelencia, el que come se transforma tanto como el devorado.

Art by Barclay Shaw for Time Out of Joint, 1984

Las disquisiciones que de ese acto se desprenden se sintetizan en breves ráfagas de palabras de intensa significación de una capacidad singular para atrapar y vincular: el infundíbulo cronosinclástico es una referencia a Vonnegut, la puerta estelar que lleva  a otra realidad está calcada de CJ Cherryh, el pozo subjetivo conectado a un diminuto black hole viene de la saga de los Cheela, el espacio Warp es de Star Trek (los cuatro en un solo párrafo).

Bishop nos ofrece goce intelectual, broma culta, análisis penetrante de ciertas constantes dickianas mediente un semirelato que remeda las discuisiciones filofóficas, o todo a la vez; me decanto por lo último  y un ¡¡hurrah!! apoteósico a Michael por atreverse a ofrecer este metarelato y alcanzar su objetivo: Que queramos un poco más a PK Dick.

Philip K. Dick y el transrealismo: Vivir lo que se escribe (Damien Broderick)

Aunque resulta un texto riquísimo, enérgico y agudo, su definición de transrealismo es floja y no acuña particularidades que iluminen, se parece en exceso a demasiadas otras formas literarias para aceptarla como válida; para que nos sirviera de propulsor para romper inercias  o vibrar con otros ritmos debería proporcionarlas. La propia formulación que Damien toma de George Turner sobre la “ficción imaginativa” es semejante al llamado metodológico de Bertold Brechr de “pescar la insólito bajo lo cotidiano” que de por si ya cae de lleno en lo burlesco y por lo tanto tampoco despega, los ejemplos que despliega nos conectan con señalizaciones efectuadas por gente como Poe con su “mirar con los ojos entornados” y es que en cuanto uno intenta asir lo que es específico de la CF de PK Dick siento que lo descubierto se desvanece (situación descrita por Marshall Berman en otro marco teórico en “Todo lo sólido se desvanece en el aire”) es como seguir la pista de un punto determinado de un fractal saltando de escala en escala.

El ensayo se torna fascinante en cuanto abandona los pujos de la originalidad a medida que se va abriendo a dimensiones poco exploradas (meditación en espacios multidimensionales de Hilbert) y a que se introduce en estructuras de significado que no por reiterantes poseen menos representación (James Graham visitándose a si mismo en “Crash” o saber que el personaje inquietante que observa ha soñado a quien lo ha soñado a él).

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Bella Durmiente. CUENTO DE LUIS BOLAÑOS

El gran escritor colombiano, residente en Lima-Perú, Luis Bolaños,  nos ofrece un estupendo cuento de ciencia ficción  para empezar el año:

 

BELLA DURMIENTE

 

Mientras contemplo la orgía de tonalidades rojizas en que se derrumba el horizonte, me voy preparando para la entrevista. Desde el ventanal del florido piso 109 de mi arcología se pueden admirar aterradores atardeceres que parece desangraran al cielo y nos dejaran huérfanos de sol.

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Arcología en Cosanti, estudio del visionario del concepto de arquitectura de ambiente bioclimático Paolo Soleri http://arcosanti.org/visit/cosanti/ 

¡Buenas tardes! saludo al recién llegado que acaba de conducir Mariev a mi oficina. Con cierta reluctancia me replica y casi de inmediato exige que le garantice resultados a su pedido de búsqueda y recuperación de persona, le explicó que recién durante el diálogo, mientras voy conociendo los intríngulis del caso, decidiré si lo tomo o lo dejo, de inmediato se dobla, su pecho se hunde, los hombros se abaten, un gemido se estrangula en sus delgados labios.

Para tranquilizarlo le digo que le contaré una historia:

A su ingreso por aduana le entregaron holodatos (hologramas que se ramifican a pedido para explorar historia, procesos productivos, mecanismos sociales) e imagiláminas (grabaciones múltiples que abarcan desde geomorfología hasta botánica, pasando por la forma como ha ido coagulando en organismos e instituciones nuestra sociedad). No son suficientes, requiere de un testimonio nativo para aquilatarlos, pero entregan una idea

No somos condenados ni expulsados, escapamos del Imperio como ocurrió en demasiados sitios con aquellos instrumentos que pudimos utilizar, en torno a nuestra luna se arracimaban neurobajeles en decadencia, cuyo costo de desguace era mayor que el beneficio, claro que se canibalizaban con frecuencia porque no habían sido dados de baja, pero mantenían su declinación amojonada, aún podían navegar.

Casi todos los habitantes del planeta decidimos partir en ellas tras triunfar el alzamiento contra las tropas imperiales acantonados para garantizar prepotencia y vigilancia sobre el portal; tras derrotarlos la flotilla surcó hacia el cosmos con período de caducidad ya vencido, para cuando arribamos por accidente a las inmediaciones del mundo que desde entonces sería refugio y guarida ya se estaba manifestando la decadencia en horadaciones sobre la piel exterior, inesperados flujos de geles putrefactos, pasillos que se derrumbaban, secciones que enloquecían o paredes que se abombaban reventando en putrefactos aluviones de ingredientes y constituyentes, domos que se ablandaban y chorreaban, arcos  y dinteles que cedían. Y lo peor, cámaras de criogenización des-congelándose.

Por los vetustos procedimientos almacenados-extendidos en la carne de los neurobajeles y expuestos en las pantallas: detener la descomposición, salvar vidas y encontrar la mejor manera de ligar ambos propósitos, animó su feedback para ofrecernos otra oportunidad de salvamento; sabíamos que pesaba sobre el sistema donde emergimos una interdicción con una amplia zona de exclusión que no se ligaba con la rebelión por ser muy anterior, igual decidimos desembarcar, era la única opción ante las circunstancias. Aún agonizando los neurobajeles morían por nosotros, los humanos.

En principio, soy un inductor social que se ocupa de identificar personas en contextos acotados para promover actividades de cambio “domesticado” como dicen los Althussers[1]. Como extensión tangencial pero significativa, me encargo de buscar, encontrar y devolver a su micronicho (familia, clan, empresa-célula, panal, matriz-estirpe, cuna-modelo, rama-laxa o tronco-horda de las distintas manifestaciones organizadas de las tribus urbanas [2]) al biofardo.[3]

En ocasiones algún sujeto certificado[4] o una institución solera[5] me solicita una explicación ya sea al lema global de mi oficina de investigación: “La complejidad no debe ser –en cualesquiera circunstancias o procesos- un motivo para la inacción” o a la consigna específica que aparece en el borde de la propaganda: “Explorar sin conseguir obliga a la reiteración”.

Para ambos pedidos me remonto en mi ontogenia y relato mi primer caso de “buscado-devuelto”, el mismo que le voy a relatar. En su beneficio, como acabo de señalar con algunas ampliaciones, porque averigüé que aún no cumple ni siquiera una órbita de permanencia (equivalente a una traslación alrededor del sol que nos ilumina) y que de repente no ha extraído las consecuencias de su viseolectura, con frecuencia formal:

Nuestro planeta se denomina Perihelio (por ser el más cercano a la estrella-madre que nos albergó cuando arribamos en las neurobajeles TUF: Transbordadoras Ultracósmicas Familiares, enormes naves que llevan una cápsula interior protegida donde viajamos como protovida criogenizada y cuya proa es una boca atiborrada de tubos recolectores de hidrógeno que rellenan el espacio entre la capa aislante de la semilla vital que nos acoge y la cubierta exterior, inmensa armazón de paneles o toldos entrecruzados de dureza indescriptible y bajo el cual se quema el hidrógeno recolectado para impulsarla, motivo de una larga pluma ígnea en la redondeada popa).

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By Don Davis (Donald Davis’ official site.) [Public domain], via Wikimedia Commons

Cuando estamos despiertos durante el periplo funcionamos como en las naves generacionales clásicas con intrigas, asonadas y errores que conducen a catástrofes, en nuestro caso tras el riesgo inminente del colapso aterrizamos en los transbordadores sin problemas y tras algunas peripecias que se comentan en los materiales educativos “Historias para Olvidar” nos instalamos (discusiones sobre la cadencia de descriogenización, porcentajes por grupos etarios, enfrentamientos en ocasiones muy vehementes quizás motivados por el miedo, encuentros con los objetos y edificaciones abandonadas por los antiguos moradores, experiencias similares ocurridas en otras fugas). Dedico tiempo a explicarlo porque usted y su familia arribaron en otro tipo de transporte en un contexto diferente.

Tras un corto período de comprobación territorial instauramos dominio y terminamos por construir una megaurbe-capital, rodeada de miniurbes que nunca conurbarían (dentro de un momento comprenderá porqué), se transformó en el lugar con mayor velocidad de cambio e innovación social pero cuya tasa de reemplazo se desplaza en correspondencia a su ley de población original pero absurda: disminución acelerada de habitantes jóvenes por desintegración acelerada de marcos conductuales que conducen a hiperviolencia, los mismos que requieren ser sustituidos por rituales -que pueden tener sentido o no- pero que fueron diseñados por los bisoños de las primeras generaciones y marcan una ruta de maduración con cierta eficacia, recordemos que además en la actualidad ya las cavernas de criogenización están vacías, los neurobajeles momificados y no hay pioneros que despertar.

Sus características las fuimos descubriendo de a pocos, asentamiento de una especie desaparecida que dejo más misterios que respuestas, con un pequeño continente central sobre el ecuador rodeado de continentes colosales, atiborrado de ruinas, en especial el punto donde decidimos plantar el centro administrativo situado en la misma dilatada bahía donde parece afincaron con preferencia, aquellos a quienes denominamos Keplers.

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Antología Tenebra (terror peruano). Reseña de Luis Bolaños.

 

Tenebra

Muestra de Cuentos Peruanos de Terror / Torre de Papel

Reseña: Luis Antonio Bolaños De La Cruz

 Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror, compilación de cuentos realizada y prologada por Carlos Enrique Saldivar, ya se encuentra a la venta en librerías de Lima a S/. 25.00. Esta es una muestra de literatura peruana contemporánea donde encontraremos historias que se insertan dentro del terror, el horror y el gore, en la web de la editorial viene con un mapa para consultar todos los lugares de venta.

 

La presentación de este libro se realizará el sábado 29 de julio a las 2:00 p.m. en el auditorio Abraham Valdelomar en la Feria Internacional del libro de Lima. Fernando Honorio y Helen Gárnica acompañarán al compilador con sus comentarios.

 

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Dedicada a Carlos Calderón Fajardo, ese escritor prolífico y sereno que nos deslumbra o que nos hiere con sus obras fantásticas cuajadas de extrañeza y nimbadas de belleza discurriendo en la periferia (pienso en “Playas”) del conocimiento o la emoción, pero convirtiéndola en diseño de geometría extraordinaria (trilogía sobre Sarah Ellen) e imaginación inagotable (cualquiera de su bibliografía).

Las deliciosas biografías pergeñadas para presentarlos no sólo humanizan sino logran que simpaticemos con los autores, hay algunas infidencias, que espero deliberadas, en el afán de actualizar los retratos que de alguno(a)s pudiéramos haber adquirido como anticipo.

La carátula de “La Clínica Digital” mezcla gótico y manga de terror (en especial Ringu: El Aro) con solvencia logrando inquietarnos y agarrarnos lo suficiente para que le echemos una segunda mirada y eso es clave y conveniente cuando sucede frente a la góndola del supermercado o el anaquel de la librería.

Se lee rápido, la calidad media es altísima… y no porque sea una antología de terror pergeñada en un país con una tradición breve y débil les desilusionará, unos gustarán más que otros, pero excepto un par, ninguno lo dejará indiferente, así que a hincar los colmillos, morder con fruición y retorcer el puñal en la hendidura (no importa cuál que será recibido con placer) mientras degustan sórdidos sucesos, posesiones oscilantes entre la ofuscación y la machaconería embrutecedora, monomanías compulsivas y hasta éxtasis sublimes, que los hay, aunque discrepemos de sus motivos motrices.

Prólogo; El Terror que nos atrapa: Carlos Enrique Saldívar consigue extraer fluidos multicolores de la versión historiada en que nos expone la presencia del género en nuestra literatura, recupera autores claves, puntea con tonos graves las temáticas de los 16 relatos mientras pasea por su amplia gama sembrando detalles, sugiere motivos para su relativa marginación y lanza explicación con fecha para su actual eclosión, sin olvidar nombrar las obras que ya configuran la panoplia del movimiento que empieza a dejar huella y a defenderse.

La Criatura de los Humedales: Liliana Flores Vega

Interesante crónica hilvanada con soltura y eficiencia que mezcla mitología inca con guiños lovecraftianos, en el primer caso Urpay Huachac alude en efecto a la que pare palomas en el pantano, considerada diosa del mar y de los humedales, madre de los peces y de las aves marinas, adorada por los pescadores; en el segundo se apropia de los conceptos de “antiguos Innombrables” y “no se puede matar a lo que ya está muerto”, horror de los horrores que actúa sin piedad, lo cual queda rubricado en esa posdata que muy bien podría cerrar un relato de los Mitos de Cthulhu.

Amor Filial: Jim Rodríguez

Una nota de suspenso vibra sobre la aparente apacibilidad de la noche, la rutina es quebrada por una aparición insólita y el terror empieza a tremolar y a depositarse en cada palabra reiterada, en cada razonamiento drenado, pero la fascinación mezcla de estupefacción y pasmo que se anida en las postreras oraciones le otorga la capacidad para sobrecogernos y aterrorizarnos. Exquisito sin ambages.

La de la Idiota Sonrisa: Carlos Carrillo

Atrapa desde la primera línea y se lee en un suspiro… tembloroso, porque no escatima el horror y las descripciones sanguinolentas; elevado manejo del tiempo narrativo de los tres personajes, la Madre no tiene nombre quizás representando a todas las madres, Lourdes la hija evoca el milagro embaidor de los pastorcillos de Fátima, esa farsa montada por la iglesia portuguesa, Mehrla la amiga equivale a mirlo: para los griegos era animal sagrado, aunque destructivo relacionado con miedo y promesas al mismo tiempo y en torno a esa vertiginosa relación se despliega un terrorífico plan que podría afectar a la humanidad.

Oxiuros: Jorge Casilla Lozano

Inicia con una muy buena metáfora: Infinitos recuerdos se alborotan en mi cerebro, intentando escapar por mi boca. Se asemejan a miles de murciélagos que quieren huir de modo alocado por una angosta grieta horizontal” Historia de un ermitaño amargado que crea vida a partir de sus -o debería decir de SU parásito- en un desenlace catártico y no por ello menos horroroso. Original y estupendo.

El Nacimiento de la Maldad: Sarko Medina Hinojosa

Imposible nacimiento de una bestia putrefacta pero que calza exacta en el propósito casi biográfico y metafórico que pugna por organizar ese cuerpo y esa voluntad nutrida por la ira y el deseo de venganza, presentado con una dosis de cotidianidad que lo torna manejable.

Disección: Yelinna Pulliti Carrasco

Potente (y asimismo suave) fantasmagoría que destila compasión por los cadáveres bajo el bisturí de la necropsia, formidable versión empática con cierta dosis de sarcasmo que conecta el mundo del espíritu con el mundo de la objetividad… pero la dimensión infernal envía su representante para la repetición del ciclo de “disección”. Altamente recomendable.

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Meditaciones en torno a la marihuana y la coevolución de la humanidad.

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Dos plantas de cannabis  cultivadas en sistema hidropónico.

By Plantlady223Own work, CC BY-SA 4.0, Link

EPISTOLA CIENTÍFICA DE LUIS BOLAÑOS  PARA CERMEÑO DIRIGIDA A LECTORES DE MIL INVIERNOS: 

Continuando con la intromisión permanente (pero amical) en Mil Inviernos y la relación epistolar establecida anteriormente (desde que estabas en Lima) reanudo reflexiones sobre un tema que creo crucial y que ya había compartido en conversaciones y debates: la adicción, pero ahora desde otro ángulo, ya que reexaminando me percato que puedo rumiarlo desde la marihuana, porque aunque tenga nombre propio la singladura que emprendo frente a una droga específica, en realidad las cavilaciones que esgrimo pueden hacerse extensivas (con sus bemoles claro está), reitero, a cualquier tipo de adicción (alcohol, juegos, sexo, Facebook, drogas o ciencia-ficción), por eso creo que compartirlo con quienes visitan la web no es una idea descabellada (ya sé que es un atrevimiento, pero mal no les hará leer lo que he pergeñado para mis amig@s):

Empecemos: Lo que toda persona debe reconocer en su cerebro afectado por la droga (cual sea) se aborda a continuación en cinco aspectos, pero recordando que por constituir en lo esencial en especulaciones derivadas de datos, experiencias y conocimientos, queda aún mucho camino por recorrer, así que a leer con calma y no entusiasmarse en teorizar de inmediato para explicar o aplicar, sólo vayamos comprendiendo donde apuntan, y digamos que por el “efecto mariposa” del tetrahidrocannibinol al reemplazar a los encargados de la neuroquímica del cerebro (acetilcolina por ejemplo) introduce al usuario a un universo prodigioso de imágenes (parte fundamental del atractivo) que luego no puede reconstruir, y además tiene la sensación de haber perdido parte de su memoria, lo cual es cierto y uno de los problemas que enfrentan cuando asumen la rehabilitación, pero hay una buena noticia que se apoya en la gran capacidad de renovación, regeneración y reparación del tejido neuronal (explicado en estudios e investigaciones muy serias, recomiendo: http://www.tendencias21.net/Identifican-el-area-del-cerebro-responsable-del-efecto-placebo_a43373.html o http://www.tendencias21.net/Las-neuronas-adultas-tambien-se-regeneran_a836.html u otras de la misma web), lo cual permitirá volver a gozar de lo que está en apariencia extraviado o escamoteado. Para abreviar explicaré el primero (Telar encantado y laberinto de microtúbulos) y desplegaré sólo uno de los aspectos (redes matriciales y enmarañamientos sucesivos), dejando la ruta de los otros tres marcada con un ejemplo pero no pulida.

  • Telar encantado y laberinto de microtúbulos (1)
  • Redes matriciales y enmarañamientos sucesivos (2)
  • Transformación como ruta continua (3)
  • Plasticidad que tiende a infinito (4)
  • Ruptura de rutinas y creación continua de circuitería neuronal (5)

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  1.  Pese a que conocemos regiones muy alejadas del Universo visible o las partículas elementales, la consciencia sigue siendo un misterio para nosotros. No sabemos por qué somos conscientes de nosotros mismos, porque estamos vivos, porque en el fondo siempre estamos solos y porque un día moriremos. La consciencia refleja nuestro lugar en el Universo (o como señala Engels: El ser humano es aquel en el cual la naturaleza se torna conciencia). Quizás para algunos la consciencia sea algo obvio porque lo experimentan todos los días, pero en realidad es absolutamente asombroso que algo así exista, el uso de la marihuana puede influir de manera decisiva en la manera como captamos al universo y por lo tanto impulsarnos a derivar hacia comportamientos y actitudes arbitrarias (pseudoconciencia) que pueden lesionar las relaciones humanas.
    Nuestras computadoras podrán simular algún día las 100.000 millones de neuronas, con sus respectivas sinapsis, que posee el ser humano, pero esa simulación sólo podrá aparentar una inteligencia que no será consciente de sí misma, aunque eso también lo finja. Una simulación de realidad no es esa realidad. Para tener seres autoconscientes, aunque sean de silicio, se necesita algo más, lo malo es que no sabemos lo que es. La conciencia derivada del uso por entretenimiento de la marihuana provoca algo similar; cuando culturalmente se recurre a vegetales psicodélicos (santones indios, artesanos marroquíes, policías de Tobago, pueblos amazónicos) el efecto está mediado por los rituales socioreligiosos y la guía espiritual, lo cual parece ejercer un efecto de paliativo sobre el efecto del tetrahidrocannabinol (relacionado con la zona del sistema neurocerebral que nos permite captar la infinitud, ver http://www.tendencias21.net/La-espiritualidad-actual-analizada-desde-la-neurociencia-antropologica_a41972.html para una aproximación).
    Hace ya bastantes años Stuart Hameroff y Sir Roger Penrose propusieron una idea según la cual el origen de nuestra propia consciencia estaba en los microtúbulos neuronales, unas estructuras de las células que están presentes también en las neuronas. Estos microtúbulos están compuestos por proteínas y en general proporcionan cohesión estructural a las células. Sugieren que los qubits implicados serían caminos helicoidales de la red de microtúbulos y que la consciencia se derivaría de sus vibraciones cuánticas, que a su vez, gobernarían la función neuronal y sináptica y conectarían procesos cerebrales de autoorganización a escala fina, formando una estructura cuántica de la realidad “proto-consciente” a partir de la cual damos el salto a la conciencia (http://www.tendencias21.net/La-neurologia-cuantica-podria-explicar-el-origen-de-la-conciencia_a43397.html agrega material para la comprensión); la marihuana podría interferir y empujarnos a saltar hacia el vacío o caminos tan alternativos que serían incomprensibles.
    De este modo, la consciencia derivaría de la actividad cuántica que se daría en esas estructuras. Lo que decimos acerca del doble efecto (estimulante ficticio y malsano real) de la marihuana sobre el cerebro parece ser acertado, ya que si la consciencia aparece por complejas computaciones cuánticas que se darían en las neuronas cerebrales a un nivel más profundo que el considerado tradicionalmente, la marihuana podría dañarlas.
    La teoría de los microtúbulos fue criticada porque se creía el cerebro (o cualquier entidad biológica) es un objeto demasiado húmedo caliente y ruidoso como para mantener la coherencia cuántica. Pero recientemente se han descubierto procesos cuánticos complejos en la fotosíntesis, la navegación de las aves, el sentido del olfato y en los microtúbulos neuronales, los cuales levantan esa objeción.

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Reflexión Molecular sobre la interfase entre mainstream y Ciencia Ficción. Por Luis Bolaños

Reflexión Molecular sobre la interfase entre mainstream y género de CF (Luis Antonio Bolaños de la Cruz) domingo, 1 de noviembre de 2009 / Ciencia Ficción Perú

atwoodoryx.pngDiversos artículos a lo largo de los dos últimos lustros (recuerdo por ejemplo, uno de Niño de Guzmán) me ha suscitado diversas emociones, indignación pero también lástima, por eso deseo empezar con un tándem que vincula mis dos definiciones más queridas de CF:

“Es la rama de la literatura fantástica que se dedica a especular sobre las variables fundamentales que caracterizan a la humanidad –y sus anexos- en todo tiempo y lugar” (la clave aquí es fantástica, no tecnológica) y

“La CF es el género o subconjunto literario que al funcionar como agujero negro da cuenta de los demás subconjuntos literarios y del conjunto mayor o mainstream” (la clave aquí va de inclusión a adsorción, ya que apenas desde cualquier otro género o del mainstream pueden abordarse esos temas anteriores que son el fundamento de todo relato de CF).

Es más, parece que los acercamientos referidos a la segunda definición, convierten a los textos que abordan su interpretación en verdaderos objetos en el borde del anillo de Schwarszchild de un “black hole”, o sea que caen o son atraídos dentro de la CF, lo cual provoca no poco desconcierto en aquellos críticos que relegan o ningunean a un género, tan complejo que es capaz de realizar semejante artificio y embutirse lo que se acerca sin contemplaciones. De allí la proposición de subconjunto que da cuenta, en palabras de Douglas Adams, de “la vida, el universo y todo lo demás”

Lo cual significa por un costado, que la CF es profundamente humanista (percibida desde la vertiente fantástica por las preocupaciones esenciales que promueve), y por otro lado que cualquier relato que se aproxime a su anillo temático de Schwarszchild es devorado irremediablemente por ella –recordar que una vez encajado le ocurrirá lo mismo que le sucede a cualquier materia, energía o información en el interior de un agujero negro: será incapaz de abandonarlo- y eso a pesar de los plumajes erizados, las negaciones a porfía, las doctas disertaciones sobre la trascendencia y la incapacidad de numerosos críticos para asumir que un género despreciado por su vinculación inicial con los pulps, pero denominado a la posteriori como “literatura culta para masas”, pueda esgrimir esas características.

Por eso recurren al ajado argumento que sostiene que cualquier obra de un escritor de mainstream no puede ser CF… porque la trasciende. Ante semejante contumacia no queda más que carcajearse cuando leemos a Philip Roth y su ucronía (que por cierto no es descubrimiento de él como se atrevió a decir algún crítico despistado) o a Ishiguro y su novela “Nunca me abandones”, tan parecida a una novela de Michael Marshall Smith (Clones) o al film “La Isla”. En este punto recuerdo la provocadora frase de Michel Houellebecq rubricando que lo único trascendente de la literatura del Siglo XX es la ciencia ficción.

Y ahora ocurre igual con el ganador del Pulitzer Cormac McCarthy y “La Carretera”, espléndida y brutal novela de CF, que ha originado un diluvio de comentarios elogiosos en blogs, revistas y periódicos, donde por lo general la tildan de postapocalíptica, pero eluden señalarla como perteneciente al género (alguno vergonzante dirá que es cercana); no obstante para los aficionados no existe motivo de engaño, les recuerda tantas y diversas peripecias descritas por David Brin (El Cartero), Robert McCammon (Canto del Cisne), Stephen King (Apocalipsis), Sonya Dorman (Corre, corre, corre, dijo el pájaro), Plop, un auténtico descenso a los infiernos debido a la pluma de Rafael Pinedo, o Richard Corben (Mundo Mutante) o las diferentes series de aventuras postcatástrofe (ambiental o atómica o cualquier otra causa) que las historietas argentinas de Columba y Skorpyo se esforzaron por esparcir en América del Sur. Quizás la diferencia fundamental estriba en el estilo, breve, compacto, èpico y casi poético de la triste novela, y no en la lacerante, áspera, sin resquicio para la esperanza, terrible acontecimiento que nos despliega, y que tan común es a ese tópico particular de la CF. Y es que tenían que leerlo proveniente de un autor “normal” para reventarle cohetes y prodigarse en elogios.

Parafraseando a Harry Harrison repito para comparar: que una vez veías al cowboy cabalgando hacia el sol rojo de un atardecer o seguías los incidentes que franqueaba el antihéroe de una novela negra para solucionar un crimen, las habías -en cierto modo- leído todas, pero la infinita gama temática de la CF que se expande como la galaxia o que siguiendo con el icono del “agujero negro”, interactúa dinámica con su entorno literario: tragando lo que colinde o se acerque, girando sobre si misma para morderse la cola y/o parodiarse, vibrando e insertándose en otros soportes (historietas, comics, películas, música, teatro, modas) con un talante peculiar: por sus características genera una distorsión extrema en tiempo y espacio; y encima, va creando la masa crítica que permite prepararse para la novedad, medida por la fuerza gravitatoria que ejerce en la humanidad (en el listado de los filmes más vistos -y tomando en consideración que el cine es el arte del siglo XX como decía Lenin- la mayoría son pertenecen al género y ni se diga de la tecnología que usamos en la actualidad, soñada o propuesta en sus textos desde el siglo XIX)

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De la arquitectura biológica y sus derivaciones, por Luis Bolaños

Tenemos el gusto de presentar este cuento de uno de los maestros de la Ciencia Ficción Colombiana, Luis Antonio Bolaños de la Cruz, esperamos lo disfruten:

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De la arquitectura biológica y sus derivaciones

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Compito con ilustres antecedentes a los cuales he extraído una imagen por allí, otra por allá: Dick (Aquí yace el wub), Leinster (Exploration Team), trilogía sobre los primeros habitantes de América del Norte (Michael Gear y Kathleen O’Neal Gear), Bradbury (Los marcianos), Van Vogt (Proceso) y Sheckley (El visitante de la aurora), con lo cual el relato culmina como una mera variación mezclada de los ideas de la media docena de autores nombrados, pero creo que agrega un adarme de apoyo a ese principio ambientalista “todo implica todo y todo se relaciona con todo” apuntando a un conecte cósmico, donde todos somos los demás y viceversa, aunque en el planeta del relato ocurre de manera literal.

Circunstancia

Las estrellas estaban allí, arracimadas, reproduciendo tanto el diseño embrollado de las redes de conexiones neuronales como el cableado que las interconecta para desencadenar breves neuromotos de actividad, corriéndose al rojo mientras frenábamos como podíamos, lanzando ráfagas de órdenes a través de los tableros de mando y dirección subsistentes, arrojando por compuertas y claraboyas materiales, instrumentos, basura, cadáveres, tratando de salvarnos, en búsqueda desesperada tras la falla en pleno viaje FTL (Fast Than Light) de algún dato planetario que coincidiera siquiera de manera parcial con las características terráqueas a que se amoldan nuestros cuerpos, ya que no tendríamos oportunidad para terraformar, o para permanecer en órbita por décadas, los daños transitaban de severos a graves en tanto brotábamos de nuestra trayectoria al espacio real y a medida que se encendían como ristras coloradas las luces de peligro en las pantallas y se hermetizaban niveles enteros, aumentando el listado de bajas, la preocupación se instalaba y el temor se expandía al cancelarse el límite de gestión de riesgos que programamos previamente.

Nuestra organave se liberaba de porciones, miembros, aparatos, ampollas y secciones, cauterizaba y cercenaba para amparar lo salvable, aplicaba eutanasia, apoptosis o ablación, según la rapidez requerida, los colores dóciles y tranquilizadores de los pasillos, y los vivaces y restallantes de las salas se ensombrecían y palidecían, latigueaban furibundos, mientras las funciones se alteraban, un galimatías de gruñidos, suspiros y lamentos brotaban de las paredes acompañados por fluidos, espumas y gelatinas que viraban a vómitos inescrutables, cintas de proteínas quemadas o manchurrones antiestéticos en pocos segundos. Con los hidropónicos y ecosistemas vegetales comprometidos y los criaderos desaparecidos, una preocupación adicional se percibía: la alimentación iba a escasear.

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Representación purgada

Por Luis Antonio Bolaños De La Cruz

Viñeta de la periferia del Imperio Decadente, donde convoco excentricidad y exotismo para que campeen por doquier, eso sí con consecuencias no siempre pertinentes; he tratado de pescar la nitidez de Sheckley pero condimentada con el erotismo que nos entregara Silverberg en memorables paginas, eso si en el marco de un ensueño de la época de mi primera adultez.

Fantasy Noir 092

Luis Royo

Atravesamos zonas de guerra, peligrosas y repletas de vericuetos, logramos camuflarnos y escondernos de las flotas en contienda, hasta arribar a este planetoide con cierta gravedad y atmósfera donde podemos repostar e inclusive holgar el cuerpo. Alcanzamos a visualizar que un par de continentes acribillados de lagos y cubiertos de selva se conectaban por media docena de archipiélagos ocupando un hemisferio, había un océano extendiéndose por el resto; la memoria de nave señalaba que “los nativos Kas no son ni hospitalarios ni hostiles, pero se caracterizan por un acendrado espíritu de limpieza e higiene, lo cual desencadena no pocas bromas hacia sus costumbres”. Aleccionaba sobre: “Entre los reflejos que destellan en su proceso civilizatorio concreto, y que van agudizando su afinamiento para relacionarse con otras especies y aligerando su sutileza para tornarlo ecuménica se encuentran aquellos procedimientos higiénicos que van moldeando de manera paulatina las sensaciones corporales referidas a la sanidad para no confundirlas con la sexualidad”.

Los Kas (denominación popular abreviada) eran policromos sobre fondo celeste o gris perla, redondeados (los delgados clasificarían como obesos) con nódulos dérmicos desparramados al azar y emplumados (plumas cortitas y suaves en paquetes de 3, 5 y 7 unidades), media docena de bracitos y dos piernas formidables para sostener un triple sistema excretor, uno renal delantero que culmina en el botón eréctil y dos posteriores para evacuar sólidos y semisóĺidos con tres nalgas, dos laterales y una central (lo cual significa columna vertebral muy larga y fuerte) complicada de figurársela hasta que captamos la funcionalidad de su diseño abombado que deja libres los pliegues interglúteos mediante arcos descendentes y confluyentes con solo cuatro hoyuelos sacros; compatibles sexualmente con los terráqueos con bioquímica similar (por lo tanto no son venenosas una para la otra) continuan atesorando misterios pero aceptan mezclarse en los puertos espaciales para actividades comerciales y de otro tipo.

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Narciso en el Huevo 103. Por Luis Bolaños

Por Luis Bolaños

Narciso

 

Somos el Huevo 103, le decimos así porque somos un conjunto de unidades autocontenidas (varios centenares esparcidos en la frontera de la Nube de Hills con el disco exterior de Öpik-Oort), nutridas con multitud de sensores especializados destinados a potenciar la adquisición de información sobre posibles enemigos y que proporcione nuevos conocimientos sobre cómo los sistemas automáticos de retención de estados, distribuidos por decenas de miles se degeneran o son saboteados y de colofón establecer las matrices de ejecución de los movimientos de posibles incursores que lleguen en ángulo o perpendiculares al plano de la eclíptica para pronosticar zonas de ataques.

Hace ya largo lapso nos ocupamos de tal tarea en beneficio de la humanidad, aunque nos sentimos aislados, siempre es mucho mayor la cantidad de bits salientes que entrantes y buena parte de los mismos son inservibles o ilegibles, lo cual preocupa; la yema central está conformada por la zona habitable con recursos que siempre nos conversa y nos conserva, la clara por las zonas relativamente habitable y por lo general sin recursos permanentes, donde la cháchara del comunicador central no llega y parte de la cual son zonas de yema abandonada porque nuestro número se reduce, y luego la cáscara -de la cual ninguno(a) posee referencias directas- nuestro revestimiento aislante.

No existen espejos y las superficies reflectantes son cóncavas o convexas o sufren efectos deformantes, todos y todas usamos máscaras de peliskin: un pellejo laminar de varias capas que crecen desiguales y combinadas, de tal manera que cuando aplicamos una rociada con los tubos propulsores de gel se superpone y crece sobre las que ya presentes; nunca nos despojamos de ellas ni siquiera en las orgías bisemanales en que gozaparticipamos dando y recibiendo, lo gracioso es que con frecuencia el mete-saca estimula el desprendimiento de pizquitas aromáticas y fragmentos fragantes que solemos devorar y que nos mantienen en comunión constante.

Versiones diferentes se intercambian entre los Huevos sobre el origen de las tripulaciones, la condensada alude a un experimento cuyas raíces no logramos dilucidar pero que apunten a crear fraternidades longevas y consistentes, lubricadas con cariño y coitos grupales, consagradas a verificar cadenas de cifras para cotejarlas en multimatrices y extraer constataciones de movimientos emergentes y/o extracciones o pérdidas de memoria.

Una preocupación ronda, no obstante, las mentes de la colmena, la mengua que erosiona la población, que con relativa frecuencia alguien se inquiete y quiera arrancarse la máscara en público y haya que dominarlo y quebrarlo, o menos usual quiera salir del cubículo con el rostro al descubierto, aunque los sinonimisensores no le conceden la apertura de la puerta, lo cual en algunos casos conduce al suicidio, pero como la limpieza de las módulos e inclusión de los nutrientes del cuerpo desechado en los jardines hidropónicos, en las cubas de proteínas o en las sembrados corresponde a los biots no nos enteramos.

En cuanto a mi, en un momento determinado sentipense al Huevo 103 como una enorme trampa. Cegante. Desesperante. En lo hondo del pecho sentía que raíces férreas corroían con enervante persistencia mis reservas de seguridad. ¡¡¡Escapa!!! me gritaba mi mente, huye de este antro comunal clamaban las neuronas. Hay que evadirse, entre más rápido mejor, aunque lo que encontremos sea peor. Entre las varias elecciones: suicidio en solitario en mi cubículo, fallecimiento por golpiza en los pasillos a salas comunales o inmersión profunda en los territorios cuántico-onìricos de la clara, escogí la tercera.

Rebase los dinteles marcados y en seguida caí en un vórtice veloz y giratorio. Extraños insectos metálicos surcaban raudos el espacio rubricando su velocidad con cataratas de blandas cachetadas. Por doquier mi mirada sólo tropezaba con el tupido muro del horror visual y la muralla pegajosa de la incomprensión, las figuras eran confusas e inidentificables. La hierba mustia y apagada con sus retorcidos tallos engullía la voz perdida del ordenador central en los ratos que mis redes neuronales se liberaban del dolor. Perdida estaba y no la encontraría, serìa mi snetipensar quien me guiarìa y mejor que cnfiara en èl, ya que na habrìa otra opción a practicar. La tierra hervía, pero no burbujeante de mensajes vitales como antaño (cuando aún no escapaba) sino en glóbulos ásperos y sucios, con la espuma estéril de lo infecundo cubriéndolos.

Lo peor eran las hordas de bestias que tropezaba en mi vagar, siempre creì que no haba moradores en la clara, allí proliferaban los desertores, a los científicos e intelectuales los reconocía por sus diferentes y horrendas facciones camaleónicas, a los imbéciles de mantenimiento las babeantes estereotipias que calcaban de su monotonía laboral los traicionaban, pero lo que mayor repugnancia provocaba era la máscara insensible de los directores de sección. Los contemplaba como si su vacío existencial se desbordara y me deslizaba entre sus espantosas siluetas con la esperanza de que continuaran ignorándome.

Túneles rellenos de olores nauseabundos y ruidos desagradables me acosaban; a veces los techos se diluían en nubes pardofétidas mientras caminaba entre dos altos murallones astrosos carcomidos por los dientes crueles del tiempo como limitantes laterales. Siempre cansado y abatido colocaba mis pies uno delante del otro tanteando a través del temor la ruta hacia la probable desesperación, quizás la única salida del cul de sac en que me movía. El tacón de mis zapatos dejaba sus huellas en un vacío complaciente que amoldaba su velocidad relativa a la de mis pasos.

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Asimov CF: Una propuesta generosa fallida pero ya inolvidable

Asimov CF: Una propuesta generosa fallida pero ya inolvidable

Reseña al número 2 de la revista Asimov Ciencia Ficción; Noviembre, 2003, España. 

Por Luís Antonio Bolaños De La Cruz 

Alfarera de Huesos-21

 

 

Queremos rendir homenaje a un escritor y editor que desde hace lustros deja huella en nuestro espíritu y nutre nuestras ansías de fans: Domingo Santos (uno del trío glorioso que nos regaló una colección imperecedera: Nueva Dimensión) y que apostó siguiendo esa tradición en el novísimo Asimov CF por la ficción dejando a los hechos nutrirse por si mismos desde la nube o desde otras medios, asimilando la velocidad sociocomunicacional actual, así que nos entrega una revista en formato de libro que nos abriga amorosa cuando exploramos nuestras Galaxias interiores merced a la rica propuesta literaria ofrecida, y nos transporta  a paisajes de maravilla mientras paseamos por  nuestras Solaris particulares y somos defendidos por nuestros fieros Gigamesh de trampas multidimensionales mientras nos divertimos y enriquecemos con lo más granado del género. ¿Quién ofrece más?… u ofrecía en ese momento (es que parecía tenerlo todo).

Lo usual es elegir el 01 de las antologías, pero aún no he terminado de leerlo, lo que si ocurre con el 02, de allí que sea fácil derivar hacia sus páginas para plasmar esta ofrenda. La única objeción apunta a una carátula poco feliz, dedicada a una novella de Eleanor Arnason, comprendo que se la dediquen, pero eso no disuelve la sensación de rechazo estético. Por si acaso José Carlos Canalda, Juan Manuel Ortiz, Juan Miguel Aguilera, Santi Eximeno, Carlos Moreno de España y Federico Schaffler de México le dirigen cartas al editor, aún antes de completar su primer periplo, expresando sus deseos de una singladura exitosa, con lo cual acordamos.

La Casa de Bernardo: James Patrick Kelly

Existen referentes en Ballard, Wilheim, Vance, Van Vogt,sin embargo, Kelly supera la valla establecida, irrumpe más allá de los bordes y viajando hacia zonas inexploradas nos conduce a una situación similar al amor sin serlo y a través de su planteamiento nos siembra una tronera en el pecho para autoobservarnos. Ah!, sólo en la CF podemos gozar de deliciosas historias como la que comento, una casa enamorada, la ausencia del amado y la presencia del extraño sobre quien volcar esa cariño represado. Aún recuerdo la impresión del primer relato que leí de Kelly “Pensando como un dinosaurio”, lo agradecido que me sentía con Carletti por haberlo seleccionado y el impulso que me acuciaba para ir a comentarlo con alguno de mis amigo(a)s de Qoyllur,  mientras me repetía un mantra “En el mainstream nunca te plantean algo así” igual sucedió ante La Casa de Bernardo: dónde trazar la frontera de una idea, hasta dónde estirarla y comprobar que en el despliegue brotan o yacen un puñado de gemas, que tornan válidas las diferentes expresiones del amor mientras se desplaza hacia un delicado y extraño lesbianismo. Ah! de la domótica.

A pesar del aviso, no inhale una bocanada de oxigeno adicional antes de sumergirme en las peripecias, articuladas con exquisita gracia, tan atrapantes que una vez iniciadas ya no pude dejarlas, pero creo que para apreciar mejor su efecto sugiero o digo que es preferible leerlo de un tirón, la sensación ambigua sobre la que trabaja te noquea, cuando parece que uno de los subtemas se ha agotado surge un neoenfoque que aporta sangre fresca y el corazón asustado y por un momento detenido, vuelve a latir.

Dragones en el centro: Joaquín Revuelta

Tras la enjundiosa presentación por un instante temimos emprender la lectura porque si nos defraudaba el contenido, el presentador a quien estimamos como amigo virtual estaría errado y quedaría desacreditado. Arrancaba con un exceso de color local y recurría al uso de memes establecidos como “salpicaban licor a diestro y siniestro”, pero creaba un ambiente palpable con frases que poseían ganchos de agarre. Y así fue transitando fluido, de un registro a otro, y de una escena de acción aterrizaba en una reflexión existencial sin apenas esfuerzo, con leves toques en la forma de redactar. Empecé a creerle al presentador, y surgieron evocaciones: la taberna más allá del tiempo recordaba a la de un relato de Jack Vance, habían asimismo leves toques a lo Roger Zelezny, mejoraba a medida que avanzaba y comprendí que ofrecía un juego cómplice donde envueltos en la historia debemos descubrir los elementos emergentes y para lograrlo se refería en lo fundamental al manejo del estilo… y entonces empecé a considerarlo un as. Un conseguido instante de amargura vinculado a los celos, a la pérdida de la pareja ideal conquistado por otro… y las consecuencias que tendría para la misión y la formación de bucles que arrasarían con el entorno temporal. Excelente historia de amor cuántico tan dinámica que hasta podemos llegar a olvidar por ese tema eterno el bucle temporal en el cual quedarán atrapados los protagonistas.

Caminando en círculos: Steven Utley

Especular sobre el transcurrir del tiempo puede ser agotador y provocar dolores lancinantes, y es así que el relato posee el aroma de una pregunta tostada y molida que se dilata en una mañana de verano interminable… o un huracán del Caribe, por que depende de la multiplicidad de universos que se bifurcan a partir de cada acción o noacción, o aquí por los fracasos en materia de avances del botánico y se viene un aluvión de preguntas sin solución:

¿Cuántas viñetas de amor?

¿Cuántos paisajes alienígenas visitados?

¿Cuántas tierras paralelas abordadas?

¿Qué pérdidas punzantes se desencadenan ante el aluvión de universos alternativos?

¿Cuál de las mujeres amadas me acompañará… o me rechazará?

Nada está sellado para la eternidad y mientras deambulamos por ese laberinto de pasillos y agujeros de gusano que horadan el tiempo creamos aún mayores cascadas de situaciones límite, y eso “duele, duele como el infierno”.

New Wave II: Robert Silverberg

El maestro emociona y a profundidad, uno se siente participe de esa batalla por la libertad en el género, aunque soy yo quien la conecta con lo que sucedía en USA en particular y el mundo en general, con los movimientos antisistémicos, con la Guerra de Viet Nam y la derrota del Imperio, con las colosales transformaciones de esa sociedad pacata y almidonada que nunca volvió, a pesar o más allá de esfuerzos realizados por numerosos amantes del autoritarismo ydel fundamentalismo religioso ramplón. Es allí, en esa bisagra donde inserto la reflexión y adquiere para mi al leerla una calidad emotiva cuya carga arrasa, y provoca un nudo en la garganta, una bocanada tras otra de emoción. Silverberg capta un sentimiento y lo convierte en un concepto, gracias a su honestidad intelectual y sensibilidad expande los márgenes de la comprensión envolviéndonos en los pliegues de la oriflama libertaria que recorría el campo y el género por doquier. Podremos discordar con algunas de sus observaciones y valoraciones pero no con la ruta tazada, es interesante comprobar como algunas otras corroboran intuitivas apreciaciones que sobre diversos autores me había trazado. Otro punto, quienes firmaron el famoso manifiesto contra la Guerra de Viet Nam no se agrupaban necesariamente en torno a la New Wave demostrando que el proceso era como siempre complejo y no dicotómico.

El Dios de los Niños: Richard Parks

La primera escena posee garabato, engarza en una estampa Techno High un suave reclamo hacia el hentai en la figura de la colegiala que se acerca al adulto en el tren bala

La relación inicial entre los personajes puede ser comprensible desde la profesional, pero no desde lo sobrenatural, tratándose de un tema de fantasmas japoneses suponemos que por ese motivo nos explican con detalle porque se recurre a un exorcista occidental, lo cual da pie para introducir una serie de notas culturales, quizás vinculado a que el relato asume el rol de una guía de espíritus sobrenaturales ligados al mundo nipón y aunque es agradable y demuestra que el autor realizó su tarea e investigó a fondo, no deja de parecernos un alarde.

Nos adentramos en la historia con el sacrificio postergado, el cambio de roles, las tradiciones nacionales y sobre todo esa frase que enlaza el pasado denso y lastrado de rituales y el presente hiperdigitalizado y penetrado por diversos ríos culturales, diluyendo el primero y multiplicando el segundo. Trae consigo apotegmas como “la verdad era siempre la primera baja de las guerras” para señalar la relatividad de los discursos oficiales sobre los acontecimientos, y el viraje argumental que introduce profundizando en el significado de los conceptos japoneses nos estremece y lo que aporta convierte en memorable la página.

Dos finales: uno para sacudirnos hasta el tuétano y otro para quitarnos la resaca. Recordándonos que siempre nos acompañará el misterio y que la tecnología aunque no sea todopoderosa puede ayudarnos a transitar hacia esos escalones por descubrir.

Saldo deudor: M Shayne Bell

No es “El hombre que despertó en el mañana” de Manning y los avatares de una sociedad desconocida y en simultánea reconocible, pero no por eso más cercana a su emoción, apunta en otra dirección. Al inicio un sabor áspero parece que va a imponerse, pero se torna una despiadada crítica al sistema capitalista a través de la pugna del descriogenizado por conservar su dignidad ante las trapacerías que comete la compañía y que nos impulsan a saber como terminará el choque aunque ya hayamos elegido bando, y es que podemos intuir el recorrido del relato, pero aún así continua gustando, y eso se debe a la selección de las palabras, los giros que utiliza y la manera en que articula mensaje y forma: mientras más se aleja de los humanos que ha encontrado más se acerca a su robot enfermero, uno presiente que terminaran como grandes amigos y que el robot hará hasta lo imposible para que obtenga su deseo, pero no porque sea su amo sino por amor (Elia Barceló también lo expuso en “”). Posee una belleza intrínseca en su postura humanista, coherente al detalle, ya que para lanzar su mensaje de reivindicación usa fotos antiguas que ya no pueden confeccionarse.

El fin del futuro: Juan Carlos Planells

Corto y fértil, en pocas páginas condensa un puñado de ricas ideas y acumula una carga de acíbar nostálgico, de amargura tibia, un lubricado relato sobre el cual te deslizas sin apenas sentirlo  y sin embargo como empieza a dolernos a los que tenemos más de 40 como señalaba Eduardo Galeano que acaba de emprender el viaje eterno. Como casi siempre una idea original que no se exprime hasta el asco, sino que se expone en breves y sentidas líneas, pero tan potentes como un uppercut a la mandíbula. Alucinante y una vez desplegada con una lógica interna aterradora y coherente. La vuelta de tuerca final es una de esas especulaciones deslumbrantes que sólo puede proporcionarlas nuestro género.

Crisis Psicohistórica (Libro del Mes por Donald Kingsbury): Miquel Barceló

Quisiera haberla leído para agregar mi comentario. Parece recoger lo que quizás sea la clave de la novela, el juego de espejos que permite la capacidad de especular ad infinitum, las caracterizaciones sucesivas que se intercalan y se escamotean en mutua complicidad primeros planos con la intención de sembrar de prólogos científicos los caminos tecnológicos a recorrer y en ese contrapunteo comprobamos que toda crisis es oportunidad.

Gipsy (Comic del Mes por Thierry Smolderen en guión y Enrico Marini en el dibujo)Juanjo Sarto

Sabe lo que queremos nos digan sobre un comic para degustarlo sin abrirlo… todavía, la presentación me precipitó de inmediato a revisar mi colección y comprobé que estaba detenida en los dos primeros, como siempre en Perú hay sequía aunque existan momentos de plétora en España o Argentina, la Circumpolar Tri Continental y esos camiones que se desplazan a enorme velocidad pasando de una aventura a otra es ya motivo suficiente para revisarlo.

Solaris (DVD del Mes por Steven Soderbergh en dirección cinematográfica y Stanislaw Lem en libro) Luìs Vigil

Tanto el libro como las películas reposan en mi mente, coincido con la apreciación de Vigil, en cierta forma no es que este por debajo de Tarkovski, sus intenciones eran otras al adaptar, por eso mientras la de Andrei ha quedado imperecedera en el estuche de mi memoria, la de Steven ha empezado a decolorarse y a confundirse con otros recuerdos, tanto que algunas de sus secuencias empiezan a verse sobrepuestas como fantasmas a la original y a desvanecerse.

La Alfarera de Huesos: Eleanor Arnason

Comparte temas con “Círculo de Espadas” (mujeres conflictuadas y con poder, homosexualidad) Novel coloquial y casi costumbrista por momentos, emotiva casi siempre, describe lo que sería en una sociedad muy particular por tradicional y matriarcal de variados pelajes, una mujer con el sentimiento maternal atrofiado y reemplazado por una aproximación racional y científica a su entorno, que vive preocupándose por los fósiles y por las circunvoluciones de sus vasijas, es como si una alfarera descubriera la paleontología en una sociedad de lesbianas justas, lo cual me aproximo a los recuerdos que guardo de Ursula LeGuin, Greg Egan, pero sobre e David Brin y Tiempos de Gloria,pero mientras él se preocupa en exhibir musculatura, ella modela y diseña al estilo de las alfareras, ambas aproximaciones son válidas y gusta, conservando un peso específico de género, pero a pesar de la excelente performance de Brin, Arnason logra una empatía superior; es cierto, su heroína y su sociedad son cinceladas con acierto, hermosura, emoción, calidez, dulzura, llegamos a querer a los protagonistas y deviene obvio que a pesar (o más allá) de las confluencias identificadoras, los neo-ideas y datos nos asaltan subrepticios y al ajustarlos al marco de lo recibidocomprendemos la propuesta de dos grupos con sus propios mecanismos de funcionamiento y que intercambian sexo reproductivo como un negocio o una necesidad de genes, pelajes y cualidades, mas donde las parejas son comandadas por las matronas, y a medida que se introducen convierten a ese mundo en algo distinto que no se encuentra en nuestro pasado, probablemente como vamos tampoco en nuestro futuro, sino al costado.

Una cultura alienígena, compleja y gozosa (por ejemplo, sin las represivas pegas de la Trilogìa Paralaje Neanderthales de Robert Sawyer) se va abriendo ante nuestro sentipensamiento, sabia introduce nuevos elementos a medida que calcula que ya digerimos los anteriores, poseen suficiente parecido como para identificarlos, pero asimismo con el toque de extrañeza que nos impulse a interesarnos y no suspender el sentido de maravilla, a medida que recurre a esa técnica nos incita a explorar con ella los datos que entrega y el sentido que adquieren, a pesar de su raigambre alienígena no dudamos en identificar un archipièlago de comunidades rivales, sin gobierno central, donde los actores juegan por un esquema anarquista o ácrata básico que los equilibre dinámicamente. El arte, la dramaturgia en concreta se despliega para atrapar

Absorbente y deliciosa, en general suave con raigambre social no exagerada, equivale a beber una cremolada en verano, a una temperatura estimulante que no adormece la lengua pero aleja el calor. A pesar, de que en forma deliberada poda los ramajes de su imaginación no oculta los tocones por lo cual podemos seguir las bifurcaciones abandonadas e ir enriqueciendo el relato en nuestra mente, lo que no es poco. Seduce y estimula, nos muestra la formación del pensamiento del investigador (por un instante la vincule con John Brunner y su obra “El crisol del tiempo”), muestra el surgimiento de una mirada sesgada y coherente, pero extraña a la normal que esgrimimos, y es que si la ciencia pretende someter los desenlaces de la difuminación de lo implícito en la vida cotidiana necesita poseer un atractivo que no se desvanezca en medio de trabas metodológicas ya que lo impredecible continúa sucediendo y el poder puede pretender que le entreguen respuestas en lugar de conocimientos siempre provisionales.