Es importante que los jóvenes cuenten con un Estado de la cuestión personal e intransferible
Es recomendable estimular dinámicas de autoconocimiento intelectual (tipo de personalidad, inclinaciones vocacionales, temas de interés) entre infantes y jóvenes.
Los test de perfilado profesional son guías no concluyentes, y lo que es más importante, si la persona no puede acceder a la universidad se desperdicia su talento, relegando las inclinaciones vocacionales a lo «que pueda encontrar». Con el rigor autodidacta, estés matriculado o no en una carrera, podrás organizar un sistema de estudio.
En la medida que los jóvenes comiencen a buscar respuestas a cuestiones personales e intransferibles, aumentan las posibilidades de elegir profesiones que satisfagan su curiosidad innata, y por tanto, los problemas de la falta de motivación serán siempre pasajeros. Cuando haces lo que te gusta, no trabajas, disfrutas.
¿Cómo comenzar?
Test Myers-Briggs. Sirve para conocer el tipo de personalidad, para que los jóvenes conozcan sus propios límites y las áreas de estudio que le resultan más naturales, ahorrándole así la molestia de exponerse a entornos desgastantes.
Pensar tres temas de investigación o áreas de estudio, mientras más específicas, mejor.
Elegir tres lecturas y tres películas (ficción o documentales) por cada temas de interés.
Durante la lectura y el visionado de las películas, anotar las referencias llamativas.
Ese listado de referencias será la base del estado de la cuestión personal e intransferible, su brújula profesional.
Leer/visionar el estado de la cuestión. Tomar nota de las referencias que atraigan su curiosidad. Esta es la palabra clave aquí: la curiosidad es el motor del rigor autodidacta.
Repetir el proceso con nuevos temas de interés que vayan surgiendo, siempre dejándose llevar por la intuición y la curiosidad, aquí radicará el éxito.
Si la curiosidad es el motor del rigor autodidacta, el estado de la cuestión es una brújula profesional.
Entender las profesiones como áreas de interés vocacional o áreas de estudio, en las que la persona interesada se sumerge en búsqueda de respuestas/inquietudes personales.
Encontrar la vocación, o ser consciente de ella, a través de un estado de la cuestión personal e intransferible, les hará sentir que las lecturas y películas están hechas a su medida, es decir, sentirán que dan respuesta a cuestiones/inquietudes personales, lo que servirá a su vez de motivación para continuar el proceso indefinidamente.
Entender las profesiones como rutas para transitar a lo largo de la vida, no son «carreras» con destino final, de ser algún tipo de competencia vienen siendo ultra maratones con etapas. Si se estudia para aprender, el desarrollo personal y profesional no tendrá límites, ¿por qué habríamos de imponerlos nosotros? Los que han convertido la educación en negocio saben esto a la perfección. Claro, esto no aplica para la gente que estudia para obtener un título profesional, esa gente vivirá feliz en su puesto de oficina hasta pensionarse.
La lectura como alimento mental y terapia contra la ansiedad
Lean con voracidad, que los libros no indigestan.
Leer te permiten viajar, sin necesidad de pasaporte o billetes aéreos.
Si se leyera con la misma constancia con que se bebe alcohol, se ingiere azúcar, o se consumen contenido de redes sociales, conversaciones muy distintas sostendríamos, sobre todo, con nosotros mismos.
Si nos obsesionáramos por obtener respuestas y salir de la ignorancia como nos obsesionamos con la acumulación de capitales, muy distinto sería el tono de la convivencia ciudadana.
Si procurásemos satisfacer nuestras curiosidades innatas a través del estudio de esas inquietudes, dejaríamos de suponer que «creer es saber». Entonces sí nuestras naciones darían pasos agigantados hacía el desarrollo.
Alimenta el cerebro apropiadamente. La maquinaria cerebral necesita mucho más que dogmas inyectados en la infancia, productos audiovisuales empaquetados, y redes sociales. Potencia el cerebro buscando respuestas, investigando a fondo temas de interés.
No esperes a ver el túnel de luz en tu lecho de muerte para darte cuenta que desperdiciaste la vida frente a una pantalla. Anda a la librería más cercana, comienza a crear tu estado de la cuestión personal e intransferible.
1 pensó en "Episodios cotidianos. Por Francesco Vitola"