Un breve relato de fantasía
Campo Ricardo burgos López hizo, en 2007, una antología del cuento fantástico colombiano. Este trabajo ha dado a conocer atisbos de trabajos hechos por escritores que han publicado sus escritos desde 1986 hasta 2007, año en que se dio a conocer, por parte de la Universidad Sergio Arboleda, este volumen. Les presentamos un cuento corto del escritor bugueño Harold Kremer (1955), donde todas nuestras perspectivas amenazan con lo ilimitado, como el aburrimiento y la tristeza y la muerte, la enfermedad, los campos de batalla y las balas en el estómago:
El combate
Fue en la guerra de los Mil Días. Raúl Sánchez, con una bala en el estómago, caminó durante tres días y tres noches. Se arrastró por montes y selvas hasta llegar a Buga. Entró a su casa, besó a su madre, a sus hermanas y se desmayó. A los dos días despertó. Vio a sus compañeros de guerra y preguntó por su madre y sus hermanas. Nadie le respondió. Preguntó por qué estaba allí en el campo de batalla. Les respondieron la verdad: iba a morir. Le dieron un calmante y volvió a dormir. Al despertar se encontró en su casa. Preguntó por sus compañeros. «Cuando ibas a partir a la guerra caíste enfermo», le dijo su madre. Raúl cerró los ojos y murió.
Tomado de Antología del cuento fantástico colombiano. P. 125.
Nostalgia de la luz (2010)
Nostalgia de la Luz es un documental de Patricio Guzmán que es, de lejos, una de las piezas narrativas visualmente más bonitas que he visto. Este documental de 2010 es una mezcla de imágenes y de entrevistas que cuenta las historias entretejidas de un grupo de personas que se dedican a la observación en uno de los lugares más privilegiados para la astronómica del mundo: el desierto de Atacama en Chile. Este grupo de personas se divide en dos. Por un lado están los astrónomos que observan el cielo y por otro lado, están un grupo de mujeres que busca entre las piedras y la arena los restos de sus familiares desaparecidos. Muchos de ellos fueron asesinados y enterrados allí por la dictadura de Pinochet y sus cuerpos fueron preservados por la sequedad y la salinidad del desierto.
Casi en el final del documental, uno de los astrónomos nos revela aquello que tenemos en común los seres humanos con las estrellas. Leer Más…
Un documental sobre Burroughs, el marica más macho
Ya habíamos presentado, hace algún tiempo, «A man within», un documental sobre el escritor William Burroughs. En esa ocasión lo presentamos en su versión sin traducirse, ahora nos complacemos a poner a vuestra disposición este trabajo con subtítulos en nuestro idioma. En él pueden encontrarse muchos inquietantes aspectos que no han sido muy tenidos en cuenta y que abren las puertas a nuevas lecturas de este escritor, tal es el caso del orgón y los flujos de intercambio que habría entre las palabras de Burroughs y Reich:
William S. Burroughs – A Man Within (subtitulado español) from Roberto García Tapiola on Vimeo.
Alamiro Guzmán: las cartas del minero (II)
Cuando estaba yo recién llegado a Chile, una de las primeras historias que Berta me contó fue la de Silvia. Después de escucharla comencé a ver de manera diferente las fotos en las portadas de los periódicos y siempre que caminaba por los paseos musicalizados del centro de Santiago sentía un poco de temor. Silvia y Berta se conocían de muchos años atrás ya que las dos dedicaron gran parte de sus vidas a buscar a los detenidos-desaparecidos y a pedir justicia por los asesinados víctimas de la dictadura. Así se conocieron y se volvieron amigas. Un día –no se la fecha exacta, debió ser a mediados de los ochenta– Silvia y Berta iban caminando por el centro de Santiago cuando pasaron cerca de un puesto de revistas o una caseta donde vendían periódicos. De un momento a otro Silvia se soltó del brazo de Berta y cayó al suelo. Comenzó a llorar desconsolada. En una de las portadas de los periódicos habían publicado las fotografías de un grupo de hombres que habían descubierto enterrados en el desierto. Una de las fotografías de la portada del periódico mostraba los restos secos y descompuestos de un hombre vestido con una camisa de cuadros azul y roja y un pantalón beige. El esposo de Silvia había desaparecido años atrás -tal vez en el comienzo de la dictadura- llevando exactamente la misma ropa con la que aparecía en la fotografía. Así fue que Silvia volvió a ver a su marido.
El 9 de septiembre de 2007 la conocí Silvia. No hablamos mucho pero Berta se encargó de recordarme quien era ella. Ese día, domingo, fuimos al Cementerio del Prado en Santiago a conmemorar un año más de la muerte del Alamiro. Javier y yo llegamos tarde y ya estaban todos allí. Cuando nos sentamos Victoria nos presentó a su padre. Se arrodilló sobre el pasto, acarició la lápida gris y nos dijo “este es el Alamiro, ¿nos parecemos? Somos iguales”. Leer Más…
H. R. Giger estuvo aquí con sus pesadillas
Los clientes holandeses una vez pensaron que mis imágenes eran fotos. ¿En qué parte de la tierra ellos pensaron que yo podría haber fotografiado mis personajes? ¿En el Infierno, quizás?
H.R. Giger
El pasado lunes 12 de mayo, el artista suizo H. R Giger murió tras haber sufrido una caída a los 74 años de vida. Esta es una noticia triste para el mundo del arte, la ciencia ficción, la fantasía, el terror y todo el espectro general que se ocupa entre lo imaginario y lo cruel.
H. R. Giger creó atmósferas y personajes de pesadillas, en la que las fronteras entre la máquina y lo humano se evaporaban como gritos que escapaban entre grietas de carne helada, creando una extraña alusión a las formas de vida extraterrestres o bestias de submundos en el nuestro.
Hace pocos años, Giger accedió a una entrevista exclusiva para El Niuton con H.R Giger en su casa y taller en Zurich-Suiza, coordinada por Gabriel Vanegas. En esta entrevista Giger recordaba la impresión que le quedó al ver la momia de una princesa a sus ocho años, y ese mismo día recibir unos medicamentos por correo, como si «la salud llegara vía correo». Todos estos temas fueron recurrentes en su obra.
El resto de la entrevista se puede leer en el especial dedicado al erotismo, de la Revista El Niuton: http://elniuton.com/erotismo/erotismo.html
Juan L. Ortiz lee algunos de sus poemas por sobre los ladridos
Cada verso revive con su lectura, se transforma y empieza a toparse con frondosidades que, antes, ni siquiera existían. Con los poemas siempre hay un nuevo encuentro, no pueden reducirse en una sóla red de significaciones, sino que se expanden y, quizá con más claridad que la narrativa, precisan, para completarse, del contexto del lector, de su mirada, su estado de ánimo. Este es el caso de Juan L. Ortiz, un poeta del interior argentino que, para escritores como Juan José Saer, fue el más grande de su país durante el siglo XX. Una figura de la que se han desprendido cientos de poetas argentinos y de quien, poco a poco, se podrá ir rastreando la explosión que significó y las huellas que ha ido dejando para crecer a medida que nos alejamos y cobramos cierta sensatez con el penúltimo siglo de nuestra era. En la grabación que a continuación presentamos, Juanele lee, cambia, altera y explica algunos de sus poemas; como ocurre con «No, no la temas», que también trasncribimos para que se puedan apreciar los cambios operados, además, en la lectura del poeta, emerge el ladrido de un perro que le da una atmósfera más difuminada a cada una de las palabras disparadas:
Bailan los muertos cuando regresan: Famadihana en Madagascar
Jesucristo murió el viernes y resucitó el domingo. Volvió de entre los muertos para terminar con sus deberes en la tierra y salvar a los católicos y cristianos de sus pecados. Sin embargo, a pesar de su importancia y de la centralidad de la que ha gozado Jesús en la civilización occidental, no parece ser el único que tiene el poder de regresar de la muerte. En Madagascar, el país insular localizado en el océano Índico frente la costa sureste de África los muertos regresan para bailar entre los vivos cada siete años en una ceremonia llamada Famadihana.
El Famadihana
Cada sociedad tiene sus ritos funerarios, en cada país el culto a los muertos tiene tradiciones diferentes. En muchos casos a aquellos a quienes han fallecido se les honra enterrándolo en mausoleos lujoso o en tumbas decoradas con sus posesiones terrenales. También la necesidad de interactuar con los muertos va desde visitas periódicas a sus lugares de descanso, ofrendas florales, ritos de recordación y remembranza. Pero en el centro de Madagascar la celebración del Famidahana llega a sobrepasar el límite entre el mundo de los vivos y los muertos. En la región montañosa central de Madagascar cada siete años los miembros más cercanos a las personas fallecidas participan en un ritual en el que exhuman los restos de sus familiares para bailar con ellos.
La sangre que cantó Arguedas hasta matarlo
El llamado que la sangre le hizo a José María Arguedas desembocó en su decisión de pegarse un tiro para confluir con el río que llevaba dentro y bucear en la presunta totalidad que trasunta lo eterno y la carencia de nombre y espacio y tiempo. Su nombre no sólo se ha encumbrado en la tradición narrativa del Perú, también ha estado afiliado a la antropología y su voz quedó grabada en cantos que hielan el corazón más incendiado. Les presentamos «Carnaval de Tambobamba», una canción entonada por el autor de «El sexto» y «Los ríos profundos»:
Otro muerto que llega: Nelson Henríquez
«De esa tristeza nace el guayabo
que hace sufrir a mi corazón»
Como en la novela de Eliseo Alberto, la eternidad para el cantante venozolano Nelson Henríquez empieza un lunes. Hoy ha fallecido en Miami y muchas de las canciones de sinsabor navideño han abandonado a su cantor. En Colombia fue una estrella eclipsada por la aparición de los salseros de los setenta. Nelson Henríquez cantaba a derrotas bailables y se ha convertido en el indiferente sonido de fondo de muchas caídas que derruyen la vida, envolviéndola en un tejido paquidérmico cuya tristeza es la hormona de un monstruo que ama con la sabiduría de la pérdida. Descanse en paz, señor Henriquez, descanse que la eternidad parece ser el bálsamo para tantos días sobre la Tierra y, si es algo muy tedioso, ojala no nos lo diga su fantasma para así seguir ilusionados con la muerte.















