El dormilón hace su historia del siglo XX
En «El dormilón», la película de Woody Allen escenificada en 2173, Monroe, su protagonista, ilustra parte del siglo XX (hasta el momento en que apareció la película, en 1973). Con su exposición se ponen en evidencia las incontables opciones que existen para construir el pasado, conduciéndonos a la inquietante posibilidad de que todos los libros, tratados y relatos que buscan hablarnos de tiempos pretéritos son ucronías; quizá hasta nuestros propios recuerdos las sean, de manera que habitamos un mundo en donde la veracidad de nuestros días es una escuálida presunción. También nos genera, desde este dos de diciembre de 2013 (cumpleaños de Allen), la desazón de que por más que hayan ocurrido muchas cosas, no han sido tantas como lo presumimos cuando nos hablan del mundo en 1973:
El más hermoso adiós al western
En 1973, el maestro Sergio Leone ya sabía de la suerte que correría el clásico western y, por ello, produjo y dejó en manos de Tonino Valerii la dirección de «Mi nombre es ninguno». Esta película es el adiós a uno de los géneros decisivos en las narraciones del siglo XX y que devino en el humorismo que colmó a las pantallas durante gran parte de la década del setenta. «Mi nombre es ninguno» fue tan cuidadosa que sus dos protagonistas (Terence Hill y Henry Fonda) fueron elegidos porque, se asumió, representarían el encuentro entre el clásico y el nuveo western. El final de este trabajo cinematográfico es memorable y, sin las lágrimas que suelen humedecer a la nostalgia, es suficiente para saber que el adiós también puede ser una sonrisa que vislumbra el final de una curva iluminada:
El día que en el cielo de Nueva York se escribió a Dios
El dos de Junio de 1982, en el cielo de Nueva York brotaron unos versos brotados del poeta chileno Raúl Zurita. Todos ellos se referían a Dios, buscaban aludir algunas de sus formas, a sabiendas que la inmensidad del firmamento se lo tragaría todo. Para esta acción (apoyada por el CADA-Colectivo de Acciones de Arte-), se precisaron de cinco aviones y Zurita cuenta que quiso haberse enceguecido sin haber podido ver lo que ocurría arriba, así todo habría coqueteado con alguna cumbre de la poesía. Hoy día Raúl puede ver aunque, a cambio, tiene un Parkinson que lo llevó a autodenominarse en muchos versos como «Parkinson Zurita». Este es el vídeo de aquél día luminoso de Nueva York en que Dios fue escrito en el cielo:
Usoni o cuando los blancos sean inmigrantes en África
Usoni es una serie de televisión cuyo primer capítulo saldrá hoy en la televisión de Kenia. La historia se ancla en 2063, cuando la luz del sol no arropa al planeta salvo a África. En el tráiler que a continuación les presentamos, se rememoran todas las desgracias acaecidas a los inmigrantes ilegales que tratan de llegar a Europa (especialmente, lo que ocurrió en Lampedusa); en el futuro, las cosas cambian: los controles de ingreso son dirigidos por las autoridades africanas, las largas filas de gente desvalida están llenas de hombres blancos. En definitiva, los ciudadanos de tercera clase son los que hoy día son considerados «ciudadanos del mundo» porque en ningún lado les solicitan visa. Esta serie es una muestra clara de que la Ciencia Ficción no es una construcción ajena a su tiempo sino que resulta, en muchos casos, más frondosa y reveladora con respecto a la época desde la cuales se enuncia que muchas crónicas y relatos planteados como realistas:
Virginia Woolf en Vogue
A fines de mayo de 1924, en la revista Vogue, apareció una fotografía de Virginia Woolf. Ella lucía un traje de su madre, Julia Jackson, quien fue la misma mujer que enamoró a un renombrado escultor londinense llamado Thomas Woolner. Él le pidió a Julia, a fines de los años sesenta del siglo XIX, que posara para hacerle un busto y que, además, se casaran. La madre de Virginia se negó a ambas solicitudes. Esta es la fotografía tomada por la sociedad Beck y MacGregor :
En 1925, los mismos fotógrafos la retrataron, esta vez, en las viejas caballerizas de los Beck, convertidas en estudio por el escultor Woolner, es decir, el mismo que estuvo enamorado de la madre de la escritora estrella de Bloomsbury. Virginia siempre tuvo claro ese padecimiento amoroso del ángel escultor de Londres, así consta en la entrada del 27 de Abril de 1925 de su diario: «He posado para Vogue, es decir, para los Beck, en sus caballerizas, que el señor Woolner convirtió en estudio, y puede que fuera allí donde pensaba en mi madre, con la cual quiso casarse, según creo». El escultor hizo todo un escenario para evocar los rastros de quien lo carneó dos décadas antes y Virginia, a sabiendas de lo que latía en el señor Woolner, no tuvo que usar el traje de la madre, bastaba el hálito que reflotaba en el ambiente de las viejas caballerizas para que se configurara otro retrato de la decepción:
Asteroide Pynchon
El público ocultamiento que ha profesado Thomas Pynchon, ha llegado hasta el cielo. El 20 de noviembre pasado, el Minor Planet Center emitió una circular en la que anunciaba que el asteroide 152319 (2005 UH7), descubierto por el italiano E. Guido el 29 de Octubre de 2005, se llamaría Pynchon. La razón de dicho bautizo fue un tributo que Guido quiso rendir a uno de sus escritores favoritos, cultor de una escritura «densa y compleja»; antes de que se comunicara dicha decisión, el descubridor tuvo que adelantar todo un trámite en el que debía proponer el nombre de su descubrimiento al centro y este, a su vez, tuvo que presentarlo a la Unión Astronómica Internacional. Esta es la órbita de Pynchon (el diagrama puede ampliarse al hacerse click sobre él):
Este caso no es el único, el Junio de este mismo año, más exactamente el 23, se anunció que un asteroide habría de llamarse Iainbanks, en honor a Iain Banks, el escritor británico que falleció el nueve de ese mismo mes a causa de un cáncer.
Blade Runner en acuarela
Las paráfrasis requieren que, quien las haga, tenga clara la imposibilidad de esa ilusión de originalidad aún tan pretendida por muchos bardos. Estos trabajos que visitan obras anteriores, las reinventan, como ocurre con Anders Ramsell y su «Blade Runner- The aquarelle edition». Debió hacer 12597 pinturas para dicha paráfrasis que dura más de media hora. Esperamos que disfruten esta reinvención de aquella película, dirigida por Ridley Scott, que presentó al mundo una ciudad cyberpunk, húmeda y sucia, y una historia inspirada, con muchas desviaciones, en «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick:
Psicofarmacología, drogas y política
Eduard Punset pronostica cómo serán manejables los efectos del alcohol en 2030: Ya no habrá mareos ni tambaleos, sólo existirá la sensación de placidez, los arranques megalomaníacos y la calentura. Esto ocurrirá gracias a un mejoramiento en el proceso de producción y la aplicación de nuevas técnicas. En la entrevista que a continuación les presentamos, Punset habla con David Nutt, un psicofarmacólogo británico que explica por qué el LSD no puede estar catalogado en el mismo grupo de la heroína, por citar un ejemplo, y pone en evidencia las variables políticas y morales que gobiernan las políticas antidrogas, de modo que estamos ante un fenómeno más emparentado a la ética que con la argumentación científica:
El fotógrafo del apartheid que ganó el Pulitzer y se mató
Kevin Carter se hizo famoso por esta foto tomada en Sudán en 1993 y, un año después, recibió el premio Pulitzer. Dicho reconocimiento fue el punto culminante que desató una serie de sucesos propicios para que él se matara en julio de ese mismo 1994. El día que decidió inhalar gases tóxicos dentro de su auto fue el final de una vida signada por el sufrimiento; desde que se integró al «bang bang club» y fotografió a ejecutores de la violencia del apartheid de su natal Sudáfrica, Karter empezó a tener pesadillas donde los muertos fotografiados abrían los ojos. En ese aterrador 1994 su amigo Ken, otro de los cuatro integrantes del bang bang club, fue asesinado en Sudán, en abril. Les presentamos un documental sobre este fotógrafo que ya forma parte de los nombres imprescindibles para describir la última década del siglo pasado:

















