La furiosa piedra de Chile
La mayoría de los hijos de Job y Sor Juana Inés de la Cruz morirían chicos, los otros se suicidarían o accidentarían. Sólo quedarían los suficientes para recordar que sus padre fue un santo furioso y que su madre se acercó a Papá Lindo y sintió sus susurros incendiaros de tantos corazones. Esto se puede concluir de la fortaleza que el libro de Job insufló a los versos y la vida del poeta Pablo de Rokha. Su esposa también escribía poemas y los dos se enamoraron cuando ella se puso el pseudónimo de Juana Inés de la Cruz. Al viejo macho- siempre fue un viejo macho, incluso cuando era un niño al que sus compañeros molestaban y ya le decían «el amigo piedra» porque su rostro parecía detenido en in rictus de acidez estomacal- la vida lo apaleó, no sólo con tantos muertos y la pobreza, también apareció Neruda, un gordo bonachón que decía ser comunista y poeta y se codeaba con políticos y diplomáticos; ni siquiera pudo exorcizar su desencanto el amigo piedra cuando escribió «Neruda y yo». Pablo de Rokha contó con una gran sabiduría para cuando la tierra se remeciera bajo nuestros pies:: agarrarse, abrazado, a una palmera. Les presentamos el documental «Pablo de Rokha, el amigo piedra» que tiene licencia Creative Commons desde que salió a la vida pública en 2010:
Una charla entre Cortazár, Roa Bastos, Saer y Sarquís. Video.
En 1978 se reunieron en Francia los escritores Juan Jose Saer, Julio Corty Agusto Roa Bastos junto al director Nicols Sarquis para hablar sobre la relación entre la literatura y el cine. Este documento no solo tiene valor para un coleccionista y buscador de rarezas sino que brinda luces sobre la manera en que el cine influyó a la generación de escritores latinoamericanos que ms se ha conocido en el mundo. Roa Bastos habló desde su experiencia como escritor de algunas piezas cinemató graficas mientras que Cortzar refirió su alejamiento del trabajo que Antyonioni hizo a partir de su cuento llamado Las babas del diablo aunque fue de su agrado lo que hizo el director italiano. Entretanto, Sarquis y Saer estaban mas relacionados porque el director se inspiró en el relato Palo y hueso para hacer su primer largometraje. Entre los puntos luminosos que brotan en la conversacion emerge el de que todos ellos intuyeron un futuro donde las películas podrían comprarse en una tienda de discos y que se verían en casa, lo que produciría una nueva forma de apreciar este lenguaje artístico.
Una biografía de Manuel Puig o el Coco que se le apareció a Alan
Como un nuevo clásico, Manuel Puig, alias «Coco», aparece por todas partes: libros celebratorios, ensayos que presuponen una centralidad de su obra dentro de lo que se ha entendido como literatura excéntrica (lo cual sirve para hacer una nueva línea de investigación en departamentos de Literatura Latinoamericana) y documentales sobre su vida. Uno de los lectores de Puig más conocidos es el escritor argentino Alan Pauls quien, antes de haber ganado el premio Herralde y pocos años después de haber escrito el libro «Manuel Puig. La traición de Rita Hayworth», declaró que uno de los momentos más decepcionantes que vivió fue cuando buscó al escritor en su casa en Río de Janeiro para entregarle el manuscrito de su trabajo. Pauls concluyó que cuando un escritor conoce a otro que admira, la historia sólo puede desembocar en una suerte de construcción «a lo Henry James» en donde la traición y el engaño son constantes. ¿Qué habrá pasado entre el escritor más guapo de la literatura argentina y la gran marica escritora de Argentina para que todo terminara como una novela elegante, triste y presta a ser leída por señoras de la alta alcurnia europea de fines del siglo XIX y comienzos del XX? ¿Qué Coco se le apareció a Alan? A continuación les presentamos un documental que narra la vida de Puig en donde distintos críticos brindan sus apreciaciones sobre el trabajo de este escritor cuya firma es cada día más intimidante por su agigantamiento y, también, el extracto de la entrevista a Alan Pauls donde habla de la decepción que le infligió Manuel:
Los molinos de la realidad acribillan a don Quijote
Terry Gilliam ha tenido una película en su cabeza y es sobre don Quijote de la Mancha. Sin embargo, este libro, cuando quiere ser llevado a otros lenguajes, comienza a surtir el efecto de una maldición. En 2000 Gilliam empezó a ejecutar su trabajo llamado «The man who killed don Quijote», el cual habría de contar con la participación de actores icónicos de Hollywood y otros europeos. Todo se habría de filmar cerca a Madrid pero la lluvia, la enfermedad del actor que interpretaría al protagonista y el desorden aniquilarían la empresa. De este fracaso ha surgido «Los in La Mancha» (2002) en el que se relata la historia de esta aventura que enloqueció a Gilliam y que una aseguradora, con toda su cordura, ha ido masacrando. Dicen que Gilliam insiste; es más, se afirma que se ha retomado el trabajo y se especuló con que su estreno iba a ser en 2011 pero los inversores dieron un paso atrás; se dijo que el nuevo Quijote era Robert Duvall y que Sancho era interpretado por Ewan McGregor (el año pasado el primer Sancho, Johnny Depp firmó con Disney para hacer otro Quijote en una versión más edulcorada) pero no hay muchas más noticias al respecto y parece que el caballero de La Mancha ha quedado en un sueño aparecido en pequeñas escenas. En un momento del documental el director dibuja unos molinos de viento y, en uno de ellos, está apostado un francotirador que le dispara a don Quijote, llenándolo de agujeros y pánico porque la realidad lo ha roto y herido de muerte.
El hombre oso. Un hermoso documental de Werner Herzog
«Grizzly Man» (2005) es un memorable documental de Werner Herzog en el que, además de narrar la historia de Timothy Treadwell, un cuidador de osos Grizzly, expone su perspectiva de la naturaleza, la de Herzog, quitándole toda una carga romántica que siempre se la ha adjudicado al trabajo de este director alemán. El equívoco surge de que Herzog compare ciertas turbulencias en el paisaje con circunstancias humanas(ya lo había hecho en el documental sobre Klaus Kinski donde decía que el caudal violento de un río de las selvas peruanas era la metáfora de la relación entre el actor y él). El humano no está a salvo de unas luchas profundas y oscuras que cobijan, con crueldad, a todo ser que respira. Treadwell semeja un personaje que también apareció, en los ochenta, en la película «Azul profundo» cuyo protagonista se siente más cercano a otra especie (en ese caso eran los delfines). Tanto los delfines como los osos fueron indiferentes a esos humanos que los amaron y quisieron ser como ellos; así como algunos se entregan a ideas políticas o estéticas, ellos lo hicieron por algo palpable como lo son los ojos de unos animales.
Cuando Flash Gordon estuvo en Colombia
Flash Gordon estuvo en la televisión colombiana. Fue una suerte de Hermes que traía las últimas noticias a una presentadora enigmática, que miraba a otra dimensión tras sus gruesos lentes. Ella se llamaba Wendy Vanessa y decía ser la cara fresca de las noticias, burlándose de su cercanía a la vejez:
La irrupción de Flash, no ya como el salvador de la humanidad sino como un mensajero que casi siempre trae malas noticias, es una transformación de uno de los grandes mitos del siglo XX: La figura del superhéroe. La perspectiva crepuscular de este programa humorístico colombiano (Ordóñese de la risa») se alimenta con siempre maltrecha situación sociopolítica del país y, más exactamente, con los recurrentes diálogos para encontrar una paz que parecen formar parte de lo que se termina instituyendo como identidad nacional y que genera muchos empleos burocráticos. No es casual que la mujer a la que el superhéroe devenido en mensajero se esté despidiendo de los años de actividad sexual, de tener cierto atractivo para los hombres. Su voz, la de Wendy, ha dejado de ser dulce y se ha tornado en el motivo de una risa nerviosa ocasionada por la absoluta verdad de que todos nos vamos a morir no sin antes volvernos risibles para una multitud vulgar:
Salvador Espriu o los brotes de Sarampión
Salvador Espriu fue un poeta catalán muy renuente a dar entrevistas. Razón tenía porque su tono de voz convida a dormir y a la enfermedad. Salvador no se salvó de las depresiones ni del sarampión que le afectó la cabeza al punto de sufrir de dislalia y de padecer de un temblor constante en una de sus manos. ¿Sus poemas serán brotes de sarampión? La respuesta está en lo dicho por el maestro: «A leer, mis amores»:
El ángel pistolero
La segunda mitad de la década de los sesenta y la primera de los setenta estuvo perfumada con el Spaghetti Western, una puesta en escena del» far west» de los Estados Unidos en los paisajes de Almería. Aparecieron los cowboys que hablaban italiano y debían imitar un tono muy lejano al de su natal Mediterráneo. Uno de los pistoleros más famosos de esa época fulgurante fue «Ringo» y el actor que mejor lo interpretó en Europa fue Giuliano Gemma. En «Una pistola para Ringo» el protagonista era apodado como cara de ángel y, pese a que Gemma fuera un hombre atractivo para las mujeres, tenía algo en su rostro, una tragedia silenciosa y tierna que lo alejó de los diablos conquistadores del cine de aquél entonces. El Spaghetti Western un género angelical y la sonrisa de Giuliano, uno de sus iconos, da fe de ello. El frenesí generado a partir de «Una pistola para Ringo» y «El retorno de Ringo», ambas realizadas en 1965 y dirigidas por Duccio Tessari, condujo a que Giuliano Gemma, en 1967, fuera invitado a un show emitido por la cadena Italia RAI; ese día el pistolero bailó con la cantante Rita Pavone, lució su estatura colosal y se vistió con un traje inglés que hizo desmayar a las furcias que querían sentarse encima de sus genitales pero él, como buen ángel, no se dio por aludido.
Una tarde de verano con Nat King Cole
Nat King Cole fue uno de los primeros no hispanoparlantes que cantó boleros. Los susurraba y la música que trasuntaba sus frases semejaba el preludio de pesadillas devenidas en abandono durante las vigilias. Nat King Cole, en el verano de 1963, ofreció una presentación especial para el canal de televisión de BBC. Ese verano regresa, imprimiendo la impetuosa necesidad de caminar por una playa y evitar caer en la tentación de convertirse en un criminal.














