Archivos por autor | Andrés Felipe Escovar

El cerebro como una red

Fuster

Ni el discurso científico se puede abstraer a las metáforas. Con la eclosión de la «red», en sus diferentes acepciones y con la ascendencia de Internet, el uso de esta palabra se ha venido reiterando en las explicaciones que los hombres de ciencia dan a los legos. Así es como los genes han dejado de ser piezas independientes para que empiecen a funcionar a partir de sus relaciones con otros genes y, de la misma forma, la perspectiva modular del cerebro ha dado paso a una concepción en la que se lo entiende como una telaraña en donde la memoria opera a partir de distintas sinapsis combinadas con ciertos ambientes emocionales (la metáfora de la red ha sido utilizada, inclusive, por físicos como Capra cuando intenta explicar la vida). Les presentamos una entrevista Joaquim Fuster, uno de los inauguradores de la metáfora de la red aplicada a la comprensión de la memoria y del funcionamiento del cerebro:

La bibliofilia, los admiradores y Alfonso Palacio Rudas

Alfonso

Aún recuerdo el momento en que su admirado profesor le mostró ejemplar de El Aleph firmado por Borges: El muchacho vio la hoja con minucia, pasó sus dedos por encima de la rúbrica, cerró un ojo y pegó su nariz al libro . lo hacía con la entrega de un enemigo. Los admiradores son los peores enemigos del escritor admirado, sus gestos de monumentalización terminan enmudeciendo los escritos, los convierten en piezas museográficas que en nada distan de las que conservan los seguidores de un jugador de fútbol o de un actor del cine o la televisión. Ese muchacho, creo, ya ha publicado algunos volúmenes frondosos de la historia colonial de Colombia, además, tiene proyectado escribir novelas y espera hacerse a enemigos como lo fue él de Borges-aunque para él tener admiradores no es una afrenta- y, siempre alojado en su profesión de abogado, podrá contar con la solvencia económica suficiente para dedicarse al placer de coleccionar libros viejos y deseados por otros, haciendo una voluminosa biblioteca que después donará a todos los «pobres» que jamás podrán acceder a un clásico. En este grupo de intelectuales, con larga tradición en un país como Colombia, se inserta Alfonso Palacio Rudas, un ferviente coleccionista de libros que también fue alcalde y concejal, cumpliendo con ese sueño de que un político debe ser muy «culto» (entendiendo por culta a una persona que sabe de memoria datos históricos y nombres de obras y sus autores y que, a su vez, desprecia o ignora trabajos manuales como pegar ladrillos):

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La casi infinita expedición de Nueva Granada

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La expedición botánica emprendida en el Nuevo Reino de Granada aún no ha terminado; se presupuesta que la publicación de todo el acopio hecho durante el siglo XIX culmine en cinco años y, por fin, se materialice la idea de José Celestino Mutis de haber desentrañado la flora del virreinato. Su empresa,  más desbordada que cualquier barroquismo literario nacido en América, se vio truncada por su deseo de perfección  y por avatares políticos que desembocaron en el fusilamiento de Francisco José de Caldas, uno de sus sucesores  en el mando de esta expedición. Además del intento científico, la expedición botánica se constituyó en uno de los eventos que más aglutinaron a artistas de la época, resaltando la figura de Francisco Javier Matís  en quien se mezcló el saber sobre las plantas con el talento para pintarlas:

El maestro jamás menguará: Q.E.P.D, Richard Matheson

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Richard Matheson ya está muerto. Uno de los grandes maestros  se ha ido a contar sus historias a los otros fallecidos que ocupan esa hilera interminable de seres eternos otrora mortales. Para hacerle un pequeño homenaje, a manera de misa de réquiem, les traemos la última página de «El hombre menguante» y la película «Más allá de los sueños», basada en la novela homónima de Richard, una crónica del más allá que ahora él habita:

Estaba sentado encima de las hojas.

Meneó la cabeza con estupefacción.

¿Cómo podía ser menos que nada?

De repente se le ocurrió una idea. La noche anterior había alzado la mirada hacia el universo exterior. Así pues, debía haber también un universo interior. Quizá varios.

Volvió a levantarse. ¿Cómo era posible que nunca se le hubiese ocurrido pensar en ellos, en los mundos microscópicos y submicroscópicos? Siempre había sabido que existían. Sin embargo, nunca estableció la evidente relación. Siempre había pensado en términos del propio mundo del hombre y de las propias dimensiones limitadas del hombre.  Había hecho suposiciones acerca de la naturaleza. Porque el milímetro era un concepto humano, no un concepto de la naturaleza. Para el hombre, cero milímetros significaba «nada». El cero significaba la nada.

Pero para la naturaleza no existía el cero. La existencia se sucedía en interminables círculos. En aquel momento le pareció muy sencillo. Nunca desaparecería, porque en el universo la no existencia carecía de sentido.

Al principio se asustó. La idea de atravesar interminablemente los niveles de dimensión uno tras otro era extraña.

Después, pensó que si la naturaleza existía en niveles interminables, lo mismo debía suceder en el caso de la inteligencia.

Quizá no estuviera solo.

De repente echó a correr hacia la luz.

Y, cuando llegó, se quedó mirando el nuevo mundo, con sus intensas manchas de vegetación, sus centelleantes colinas, sus gigantescos árboles, su cielo de cambiantes matices, como si la luz solar se filtrara a través de distintas capas de cristal pastel.

Era un mundo fantástico.

Había mucho que hacer y mucho en qué pensar. Su cerebro rebosaba de preguntas, ideas, y – sí- renovada esperanza. Tenía que encontrar comida, agua, ropa, refugio. Y, lo que era más importante, vida. ¿Quién podía asegurarlo? Era posible, era muy posible que la encontrara allí.

Scott Carey corrió hacia su nuevo mundo, buscando.

Traducido por María Teresa Segur

Mas alla de los sueños 🙂 from 888 Guerreros Cosmicos on Vimeo.

Una entrevista a John Dos Passos cuando estuvo en Argentina

John

Uno de los escritores  que más se codeó con los manifestantes de Mayo del 68, Jean Paul Sartre, dijo: «Dos Passos ha inventado una sola cosa: un arte de contar. Pero eso basta para crear un universo»; lo curioso es que  Dos Passos, autor de la memorable Manhattan Transfer, estableció una gran distancia respecto a esas luchas juveniles, como lo expresa en el prólogo que él mismo hizo en  1968 a su primera novela Iniciación de un hombre: 1917 (1919) y, más exactamente, cuando comenta la proclama «¡Abajo con las personas maduras!» que escribió en su diario juvenil:

Resulta verdaderamente cómico oír a los jóvenes, cincuenta años más tarde, haciéndose eco de esa exclamación que habrá sido repetida por cada nueva generación desde que le Hombre abandonó las cavernas… y cada generación ha tenido que aprender la espantosa lección de que lo nuevo puede ser peor que lo viejo.

El cortador de césped o el cybermisticismo (película)

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Esta historia fue lanzada en 1992, cuando la «realidad virtual» aún era extraña e internet no era imaginado por la gran mayoría de los humanos, ya describe lo que vendría a ser, muchos años después, la realidad aumentada; es una versión noventera de lo que ocurre en nuestra época, como si alguien hubiese viajado desde esos años y viera nuestro mundo. Sin embargo, «El cortador de césped» no se agota en su carácter profético- quizá eso termina siendo lo menos importante- sino que se extiende a partir de una conjunción entre el misticismo de raigambre cristiana, el uso de fármacos y las nuevas tecnologías informáticas, desembocando en la desmaterialización de los cuerpos. Esta película, protagonizada por Pierce Brosnan y Jeff Fahey y dirigida y escrita por Brett Leonard, será objeto de culto y, a medida que pasen los años, presenciaremos el renacimiento de un viejo trabajo cinematográfico como ya ha ocurrido con Blade Runner y será uno de los hitos de lo que habrá de llamarse cybermisticismo; además, tiene el mismo nombre de un relato de Stephen King sin esté relacionada  con el escrito del autor norteamericano, lo que provocó su molestia pues habían adquirido los derechos de su historia. Disfruten de esta gran historia llena de efectos especiales que, a quienes estuvimos vivos en los noventa, nos dejarán un sabor de nostalgia futura:

Ingmar Bergman y Erland Josephson: furiosos ángeles suecos

Ingmar Bergman tuvo fama de cascarrabias, de ingresar al proceloso pasadizo de la ira y salir de él muy cansado y con ganas de hacer una película más. Una vez golpeó a un crítico que lo perseguía, sin embargo, en aquella ocasión no fue por ira sino que todo lo hizo de manera premeditada, de hecho, siguió odiando a ese crítico pese a que ya estuviera muerto. Bergman también murió y, en español, queda esta entrevista hecha a él y a su gran amiguito, el actor Erlan Josephson:

Un cepo de coltan somete a la cultura libre

Coltan

El cyberactivismo cobra más adeptos a medida que nos adentramos en el siglo XXI, sin embargo, sus discursos están escindidos de la corporeidad; asume a la cultura y al software como una suerte de entidades etéreas despojadas de la fatalidad de lo táctil, continuando con la tradición que escinde a la carne y espíritu, nacida de la conexión entre Jerusalén y Atenas que parió a lo que, con vaguedad, denominamos «Occidente».  Esta escisión ha generado que quienes luchan para que haya un control sobre la explotación de Coltan en paises como Congo, se den la espalda con los cyberactivistas y promotores de la cultura libre. Estamos en un momento crucial en el cual podemos comenzar a integrar estas dos luchas y comprender que, por más que nuestros teléfonos móviles semejen algo gaseoso, están hechos de minerales táctiles, extraídos de montañas por manos de gente esclavizada y explotada que jamás en su vida ha visto un teléfono como el que tiene en sus manos un activista del software libre:

Los suicidios que dejó Picasso

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Pablo Picasso ha pasado a ser una firma que suscribe el arte del siglo XX, otorgando una nueva visión de la que, al parecer, aún no nos podemos desembarazar por, aparte de ser un gran pintor, Pablo fue un embarazador de mujeres, ya fuera con la preñez o con traumas. No pasó mucho tiempo desde que el artista murió para que un nieto se intentara matar, su primer hijo muriera entregado a la bebida y sus compañeras cayeran en la depresión, suicidándose de a poco. Las etapas de exploración artística por las que pasó Picasso están directamente relacionadas con lo que ocurrió en el mundo del arte de la primera mitad del siglo pasado:

Una perspectiva mecánica de la brujería en el cine danés

Haxan

«Häxan: La brujería a través de los tiempos» ha sido una de las grandes explosiones originadas en la cinematografía danesa.  Apareció en público en 1922, después de tres largos años de construcción, y lo que más sorprendió fueron esos artefactos mecánicos que escenificaban los sufrimientos de quienes eran condenados al infierno. Esta película trata de dar cuenta de la historia de la brujería a partir de una perspectiva positivista, tan cara y fuerte a comienzos del siglo pasado. Häxan  es un híbrido entre documental y drama que la convierte en un elemento imprescindible para todos aquellos que quieran ver hasta dónde llegó la influencia del director alemán Dreyer y del expresionismo alemán. Esta película fue dirigida por Benjamin Chistensen y fue prohibida en Estados Unidos hasta 1968 cuando se lanzó  una versión recortada a 77 minutos y narrada, con dramatismo, por William S. Burroughs: