Los siete locos, la película
El 1973 apareció la versión cinematrográfica, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, de «Los siete locos». Esta novela ha sido considerada como una de las más importantes en el contexto de la literatura argentina del siglo pasado. Su autor, Roberto Arlt, se alimentaba de «malas» traducciones de los rusos y, a diferencia de los exquisitos literatos de Buenos Aires, se ensuciaba las manos para vivir de la escritura. Además, fue un inventor y toda su alquimia quedó impregnada en esta versión cinematográfica que sirve para pasar el letargo de un domingo interminable:
Rodrigo Lira o el poeta topo de Chile
Hay fuerzas insospechadas que nos habitan hasta ahitarnos y convertirnos en sus títeres; los pensamientos empiezan a ser manejados por ellas y nos preguntamos: ¿por qué estaré tan vuelto mierda?
Ni mil masturbaciones nos ocasionan el sueño. Ni los más intrincados crucigramas confirman nuestra inepcia. No hay un gesto definitivo: la interminable postergarción renueva el cansancio y, por tanto, a las menudas desdichas que nos hacen viejos.
Esas fuerzas imperceptibles para quien es apropiado por ellas, resultan evidentes para muchos de quienes rodean al poseso. En el documental «Rodrigo Lira: topología del pobre topo», un psiquiatra y la madre del poeta suicida, dan sus explicaciones en torno a la vida de ese hombre que pasó como una tormenta emitida en programas-concurso de aquel Chile empobrecido y sin muchas pretensiones de querer ser del «primer» y falso mundo. Disfruten pues de este topo desorientado y shakespereano.
Y para el que quiera más amargura: acá podrá leer «Proyecto de obras completas» de Rodrigo Lira con un prólogo escrito por Enrique Lihn.
Diego de Torres Villarroel, precursor de lo fantástico y profeta.
Diego de Torres Villarroel fue un matemático, torero, astrólogo y escritor. El aparte que a continuación presentamos es el prólogo del Viaje Fantástico, escrito que contiene un periplo lleno de conocimientos astrológicos. Villarroel vivió durante el siglo XVIII y también se le han endilgado dotes proféticas, como lo expone Alberto Laurent respecto a la revolución francesa y los siguientes versos:
Cuando los mil contarás
con los trescientos doblados
y los cincuenta duplicados
con los nueve dieces más,
entonces, tú lo verás,
mísera Francia, te espera
tu calamidad postrera
con tu Rey y tu Delfín
y tendrá entonces su fin
tu mayor gloria primera.
También se lo ha criticado por ser un imitador desvergonzado de Francisco de Quevedo, como, según el propio Laurent, ocurre en los Sueños morales que guardan un vínculo estrecho con los llamados Sueños. El ser un imitador y astrólogo y torero, enriquece la figura, un tanto desconocida, de este hombre que viajo en el cielo antes de cualquier cohete hubiese sido divisado en las imaginerías científicas:
Prólogo a quien leyere
El doctísimo Anastasio Kirquerio escribió con notable extensión y dulzura este Viaje en un libro, que después intituló Camino extático; y en él dice, que fue llevado del ángel a registrar todas las oficinas del orbe. Otro (de cuyo nombre no quiero acordarme) hizo pacto con el demonio, porque le descubriese las maravillas de esta cósmica máquina. Yo no soy tan bueno como el uno, ni tan malo como el otro; porque ni ha querido guiarme el ángel, ni yo quiero que me lleve el diablo. Los dos escribieron como espíritus, y yo como pobre hombre, con que se discurre la diferencia que habrá de sus papeles a este borrrón. Leer Más…
René Favaloro, más que un cardiólogo
El médico y educador argentino René Favaloro forma parte de los iconos que utiliza este país para comprenderse como una nación. Si bien no cuenta con el poder simbólico de Borges, Maradona o Gardel, Favaloro ha sido considerado como uno de los argentinos más ilustres. Fue un gran innovador en el campo de la cirugía cardiovascular pero su trascendencia llega a aspectos educativos e históricos como su estudio sobre San Martín y su preocupación por el «desastre social» de Latinoamérica; tuvo tan presente este aspecto que, antes de pegarse un tiro en el corazón el 2000, le dirigió una carta al presidente argentino de aquél entonces (de la Rúa) en la que hizo un análisis crítico del sistema de salud argentino.
Hernán Hoyos, entrevistado
Les presentamos esta charla con Hernán Hoyos, el padre de la sexoficción y cronista de las desdichas sexuales de la especie humana. En esta ocasión habla sobre el humor y la sonrisa, a la que siempre coquetea porque sabe que serán muchos los momentos reservados para el llanto. Si desean saber más sobre este escritor pueden leer la entrevista que le hicimos en milinviernos.
Mario Levrero como actor y asesino
Mario Levrero, el escritor uruguayo que, después de muerto, ha sido objeto de los buscadores de «rarezas» y literatura de frontera a lo largo de sudamérica, también fue actor; en el cortometraje que a continuación les presentamos, interpreta el papel de un asesino. El director de este trabajo hecho por diversión afirma que, casi con total seguridad, es el único vídeo en el que Levrero aparece frente a una máquina de escribir:
La tumba del rey Pakal
La historia que les presentamos no sólo es la del hallazgo de la tumba del rey Pakal, en Palenque, una de las ciudades más conocidas de la civilización Maya, también se narra el trayecto de la arqueología mexicana y sus ambiciones. Disfruten pues de este trabajo en un primero de enero en donde la resaca se agudiza y llena de presagios para el año recién nacido:
Un juicio cristiano a Poe, Melville y Hawthorne
Pablo Ladrón de Guevara fue un sacerdote Jesuita español que llegó a Colombia en 1903 y, en 1910, publicó su obra «Novelistas malos y buenos». En este volumen el sacerdote se ocupó de hacer un juicio sobre distintas obras y autores – las dos categorías se confundían y formaban un sólo objeto de análisis- . El propio Ladrón de Guevara advirtió en el preámbulo de su trabajo: «juzgamos y sentenciamos las novelas con arreglo al código de la ley de Dios, siendo para nosotros malas todas aquellas, en que la moral ó las ideas lo sean. Si los novelistas malos son de grandes talentos, tanto peor. Conforme á este criterio á nadie, que falte, debemos perdonar, ni perdonamos en nuestros juicios: a éste llamamos gravemente deshonesto, al otro levemente provocativo, al que es impío, impío, y al que es blasfemo, blasfemo». Por lo tanto, el adjetivo de bueno o malo se remite a una conducta moral e, implícitamente, el sacerdote tiene presente la división entre lo moralmente aceptable y el talento. Hoy día puede contrastarse la manera en cómo se refiere este padre a los escritores y lo que abunda en los suplementos literarios; lo que cambia, en muchos casos, es el credo, que ya no apunta a Dios sino al post-estructuralismo o a autoridades como don Harold Bloom, y la aspiración no radica en ser un buen cristiano sino un escéptico ácido, irreverente y demoledor.
Les presentamos tres juicios que hizo este jesuita a Melville, Poe y Hawthorne:
Hawthorne, Natanael (1804-1864): Yanqui. Trascendentalista, de malas ideas, fourierista.
NOVELAS: Blithedale. Casi viene a ser una autobiografía; de filosofía falsa. Entre los personajes está una mujer libre. El lugar de la religión y mundo sobrenatural lo ocupan el magnetismo animal y la creencia en un fluido eléctrico; en vez de las leyes del mundo moral se establecen las del materia; con las atracciones pasionales de Fourier, se sustituye el sacramento del matrimonio; la idea del deber con la de la dicha, y la abnegación se destierra con el egoísmo. Los personajes son también socialistas.
–Cuentos mil veces dichos. De asuntos extravagantes, sombríos, de muertos, de malas idas. Se siente en ellos la influencia de la vieja raza puritana, a que el autor pertenecía.
– La letra roja A. Pecado grave deshonesto y contra justicia de tercero. Es tanto peor cuanto el culpable pasaba por piadoso, cosa de muy mal efecto. La expiación es pública, pero lo que principalmente atormenta al criminal son los remordimientos, viniendo a confesar públicamente su crimen para morir después.
Ha sacado, además, Hawthorne una novela del crudo y deshonesto cuento del Veneno del pecado. […]
Melville, Hermann. Nació en Nueva York en 1819. Periodista, novelista, historiador de sus viajes. Es algo contradictorio en su conjunto, pseudofilósofo, escéptico al parecer, malsano, llorón, enfático, áspero, chocho, sujeto lo mismo a paroxismos que a inexplicables abatimientos. Otras veces, cuando deja de ser ampuloso, tenebroso y tan vulgarmente pretencioso, puede pasar. […]
Los hermosos ojos en un poema de Bukowski (cortometraje)
A la hermosura la atacan por medio de incendios y descréditos; ante la grandeza de la humildad que humilla no queda otro remedio que el escepticismo y la mediocridad. En el cortometraje que a continuación les presentamos, hecho por Jonathan Hodgson e inspirado en un poema de Bukowski llamado «Man with beautiful eyes», la niñez es el único espacio en donde podemos asir, sin ningún resentimiento, a la belleza. Después quedan la sensatez y la vida adulta llena de medianía navideña:
Luvina leído por Juan Rulfo (Vídeo)
Apoltronado en su asiento de notario de desdichas, Juan Rulfo lee el acta de divorcio entre la vida y la felicidad. Está en New York y afuera sopla el viento, un viento tan afilado como el que alude en el texto que lee (Luvina): se dirige al público, quiere hacerlo reír. Y la gente ríe. Pero en el fondo, de quienes lo escuchan y de Rulfo y del ambiente, queda el silencio huérfano de un perro que le aúlle. Disfruten, pues, de este cuento perfecto para las horas que preceden a la larga nochebuena:















