11’09’’01. Once de Septiembre (película completa)
Hoy hace trece años Nelso apareció con sus ojos extraterrestres y una versión de «La Orestiada» entre sus manos. Eran las nueve de la mañana en Bogotá y lo único que refería aquél barón eran tragedias y un incendio que reducía a cenizas a un par de edificios llenos de lujuria, avaricia y temor. Aún hoy día sostiene que todos tenemos derrumbes más grandes que los de ese par de torres y que la tentativa de morir sigue siendo su propósito de vida. La versión de los atentados, en este caso, es un encuentro amoroso ocurrido en una escuálida biblioteca y la humildad nacida aquella mañana infectando la emoción de los desamparados. El trabajo cinematográfico que a continuación les presentamos, contiene once cortometrajes que giran en torno a los momentos en que los dos aviones chocaron con las torres, los directores son de diferentes lugares del mundo, buscando una polifonía que se promete desde el comienzo:
La danza del amor y los celos en El planeta de los simios
En 1963 apareció en Francia «El planeta de los simios», la novela que consagró a su autor, el ingeniero Pierre Boulle. Esta narración ha tenido múltiples versiones que, con el paso de los años, sólo comparten ciertas pesadillas con la narración de Boulle, convirtiéndose en una sensación y una perspectiva de la humanidad y el planeta. En la novela, Ulises Mérou es quien vivió todo el cautiverio en una sociedad gobernada por los Chimpancés, Gorilas y Orangutanes y lo escribió en papeles que metió en una botella lanzada al océano infinito del espacio exterior.
Un par de enamorados que pasan unas vacaciones espaciales en el año 2500, encuentran ese escrito y lo leen; en la historia, Ulises está atrapado con otros humanos que no tienen un sólo atisbo de racionalidad, ni siquiera la sensual Nova, semejante a una bestia con sensibilidad elemental. Entretanto, él busca llamar la atención de los simios que lo cuidan, demostrarles que es diferente y que viene de otro lugar en donde él es el punto omega de la evolución.
El aparte, que a continuación les presentamos, es el capítulo XVII de la primera parte de la novela y en él no sólo aparecen el amor, el celo y el cortejo, también hay una domesticación que nos resulta familiar en nuestras sociedades: una domesticación que es de unos simios para con otros:
No contaré en detalle las escenas que se desarrollaron en las jaulas durante las semanas que siguieron. Tal como yo había supuesto, los simios se habían metido en la cabeza estudiar la conducta amorosa de los seres humanos y aplicaban a este trabajo sus métodos habituales, anotando las menores circunstancias, ingeniándose para provocar los ayuntamientos e incluso interviniendo a veces con picas para volver a la razón a algún sujeto recalcitrante.
Por mi parte, había empezado a hacer algunas observaciones, pensando utilizarlas para hacer más ameno el reportaje que pensaba publicar a mi regreso a la Tierra, pero pronto me cansé, pues no encontré nada verdaderamente notable que anotar; nada, a no ser, de todos modos, la forma con que el hombre hacía la corte a la mujer antes de acercársele. Se entregaba a una exposición parecida a la de ciertos pájaros, una especie de danza lenta, vacilante, que se componía de pasos hacia delante, hacia atrás y de lado. Se movía así en un círculo que se iba estrechando y cuyo centro lo ocupaba la mujer, la que se limitaba a girar sobre sí misma, sin moverse de sitio. Asistí con interés a varios de estos alardes cuyo rito era siempre el mismo, aunque los detalles variasen a veces. en cuanto al ayuntamiento con que terminaban estos preliminares, aunque me escandalizara las primeras veces que lo presencié. llegué bien pronto a no prestarle más atención que la que le concedían los demás prisioneros. El único elemento sorprendente de estas exhibiciones era la gravedad científica con que las seguían los simios, sin olvidar nunca anotar el desarrollo de las mismas en su carnet.
Pero fue otro cantar, cuando al darse cuenta de que yo no me entregaba a estos pasatiempos, pues me había jurado que nada me induciría a exhibirme en un espectáculo de esta naturaleza, los gorilas se obstinaron en obligarme a ello por la fuerza y empezaron a hostigarme con la pica, a mí, Ulises Mérou, a mí, a un hombre creado a imagen de la divinidad. Me revolví enérgicamente. Aquellos brutos no admitían razones y no sé qué habría sido de mí si no hubiese llegado Zira, a quien dieron cuenta de mi mala voluntad.
Ella reflexionó un rato y luego, acercándoseme, me miró con sus bellos ojos inteligentes y se puso a darme golpecitos en la nuca mientras me dirigía unas palabras, que yo imagino debían de ser una cosa poco más o menos así:
– ¡Pobre hombrecito! ¡Qué extraño eres! Nunca hemos visto a ninguno de los tuyos portarse así. Mira a los otros a tu alrededor. Haz lo que te pedimos y tendrás tu recompensa.
Una propaganda soviética contra los nazis (1941)
Los soviéticos jamás vislumbraron que la bota que acabó con los nazis invasores, sería la misma que habría de exterminar a millones de compatriotas. El régimen del ex seminarista Chepe de Acero (José Stalín) acribilló moral, física y psíquicamente a cuanto ser humano se le atravesaba en su sueño de ser el emperador bolchevique. Poco después del final de la segunda guerra mundial, Chepe intentó poblar Siberia a punta de desterrados y torturados. El vídeo (1941) que les presentamos es un llamado a la calma y un canto marcial hecho por el ejército rojo para tranquilizar a los habitantes de la URSS del inminente choque con los alemanes comandados por Adolfo, quizá porque ellos después necesitaron de esas mismas personas tranquilas para aniquilarlas:
Las coordenadas del naufragio (alusión a la visita del nobel Coetzee a Colombia)
Como una desgracia, Manolo me llamó por mi nombre. Sonrió al estrecharme la mano y me enseñó un ejemplar de Foe que trajo para que se lo firmara Coetzee. El traje y la corbata colgaban en su cuerpito cada vez más escuálido: todos estos años de comidas en restaurantes del centro de la ciudad y de largas noches en hoteles aledaños a la universidad donde estudió sin recibir el diploma de filósofo, lo han hecho acreedor de una alopecia emparentada con la desnutrición. Venía acompañado de unas amigas que no tenían el aspecto de las prostitutas. O parecían no serlo.
Le dije que no podía acompañarlo durante la presentación del escritor sudafricano porque me esperaban unos conocidos, lo cual era mentira; prefería estar solo en el auditorio donde Coetzee presentó su Biblioteca Personal, editada por El hilo de Ariadna. El recinto estaba lleno de estudiantes aspirantes a escritores (la mayoría cursaba la carrera profesional en creación literaria impartida por la universidad que invitó al nobel sudafricano); aguardaban la llegada de su ídolo y, al verlo en el escenario, vislumbraron un futuro donde ellos también viajarán por distintos países y leerán una conferencia sobre los fundamentos de sus bibliotecas personales.
Para considerarte un escritor serio, como muchos de aquellos asistentes aspiraban a serlo, debes ser invitado a hacer una biblioteca que lleve tu firma y así garantizar la calidad del producto a los compradores. Aunque Coetzee haya hecho las distinciones entre una colección que busca canonizar o enseñar y una biblioteca personal, el hecho de que la colección de libros lleve su nombre dota de autoridad a la editorial que publica y es suficiente para ubicar a los volúmenes en los estantes más visibles de la librerías y en los proyectos de investigación de departamentos de literatura y análisis del discurso.
Manolo estaba en la primera fila, miraba, con fijeza, a uno de sus autores predilectos y, cada tanto, echaba un vistazo atrás, donde estaban sentadas sus compañeras: no parecían prostitutas. En sus movimientos leves se levantaron la inocencia y el entusiasmo, haciendo retornar a mí la envidia que siempre sentí para con él: días antes me enteré por un amigo en común, un médico, que Manolo lo llamó para pedirle dinero y así llevar a una prostituta a un motel barato del centro de Bogotá. El médico me confesó sus deseos casi irrefrenables de pedirle algunas monedas a su mami (vive con ella después del aparatoso divorcio) y colaborarle a ese amiguito que, después de tanto intento fallido, convenció a una prostituta.
Dibujos animados soviéticos, aparentemente maricas y sospechosamente felices
En Cuba, las aventuras de esta pareja compuesta por un perseguidor y un perseguido hecha en las entrañas del imperio soviético, se llamó «Deja que te coja» («Nu pagadi» en ruso): si bien en los países del caribe hispanoparlante coger no tiene las connotaciones sexuales que existen en México o el cono sur, al ver un episodio del lobo que busca engullir al conejito, no queda duda que, tras la cortina de hierro, el homosexualismo también estaba ataviado con la aventura infantil . Puede advertirse una ucronía donde el conejito se despose con Tom y el lobo con Jerry; casados, en justas nupcias, por la papisa Bugs Bunny para así acabar con la crisis de los misiles con el beneplácito de los ya muertos Kennedy y Kruzchev. En todo lugar de la vieja guerra fría, se calentaban los motores de la confusión sexual y el dualismo genérico se iba derritiendo como los sueños comunistas de tanto soviético que aún creía que la salvación era Stalin. Todos murieron menos la perdición, ni los soviets ni los neoliberales nos salvarán de morir en la ignominia. Y, mientras ello ocurre, la muerte quiero decir, miremos un poco de estos dibujos animados comunistas. ¿Alguna vez el lobo cogerá al conejito? ¿Tendrán hijos? ¿Las orejas del crío serán de canino o de roedor? Todo un visado de un mundo feliz que, al parecer, jamás ocurrió.
Presunción humanoide
He renunciado a ti
como lo hace el mendigo
ante el juguete caro
que llevaría a su hijo
En la voz de José José
Cayó con el traje puesto y las decepciones necesarias para fijar la mirada en lo que ocurre al otro lado de sus anteojos negros.
Una mirada de alguien o algo más, unos ojos adjudicados y pintados sobre esa placa blanca y humanoide que un hacedor, humanoide también, le otorgó sin propósito alguno: como los pájaros apostados en los cables de la ciudad.
Sin la solución del sueño ni la discontinuidad de los mortales brotan los días y las noches y no pasa nada pese a que digan que ha pasado todo: como el sarampión (¡Oh pequeño sarampión/ a nadie matas/ a todos enfermas!).
Bien lo dijo un transeúnte borracho que le conversó una tarde húmeda:
– No me ha pasado una mierda pero mire cómo estoy de vuelto mierda.
Y, si los demás murieron por haber nacido sin vivir, él adolece de eternidad reciclable; alguna vez, en muchos años, flotará por el mar y verá discurrir a los peces que también respiran para morir. Quedará atrapado, junto a delfines y tortugas, en una inmensa red de plástico y será parte del golfo de una isla de basura y flotará hasta un postrer incendio, cuando el resto del planeta también sea tragado por las llamas: como las llamas engulleron a La Paz y Puno y luego mugieron imitando a vacas viejas.
Fue enviado como cirujano o paciente y, en ambos caso, padece la resaca de no tener resaca ni un solo recuerdo que recrudezca su un asomo de desdicha. Porque, salvo por el Asperger vinculado a su irrefrenable deseo de masturbarse, no hay más afección.
Los que esperaron a Godot tuvieron la certeza de que algún día iban a morir pero él no ha nacido y no perecerá.
Cuando ya esté calcinado junto a todo el planeta, su espera continuará aunque sus formas hayan pasado por dispares metamorfosis, transformando a su espera en algo limítrofe con la nada sin ser nada o no ser nada.
Viajes cósmosoviéticos (película de Ciencia ficción)
Las depresiones son el pan de cada día, sin embargo, en los feriados, el aburrimiento y el temor a algo que no se puede nombrar o asir o ver se acrecientan, entonces no hay mejor compañía que una película que nos corrobore nuestro estado de invitados de última hora al gran circo de los multiversos. Es por ello que recordar los futuros pasados son la mejor manera para saber que todo esto ha sido una broma muy mal contada donde las risas acaecen por los nervios de mediocres desdichas. En 1936 el director Vasili Zhuravlyov dirigió un trabajo que hizo prospectiva con los viajes a la luna hechos por cosmonautas soviéticos; la acción se ubica en una Moscú futurista de 1946 y todo el entramado busca apegarse a los preceptos científicos que por aquel entonces imperaban:
Francisco de Quevedo y los géneros de hombres y lectores en el mundo
En 1607 Francisco de Quevedo escribió «El alguacil endemoniado», uno de los escritos que habrían de comprender el memorable volumen «Los sueños» que se publicó hasta 1627; este libro comprende todos los juicios, rechazos y aprobaciones del autor de «El desengaño de las mujeres» y se ha constituído en una pieza con visos fantásticos dada la eliminación de una narrativa en donde se le de preponderancia a lo verosímil.
En cada uno de los cinco sueños hay una nota dirigida al lector, la cual siempre varía y contiene algunas de las hebras que conformaron el tapiz de la escritura de Quevedo y su visión del mundillo de las letras. Les presentamos un extracto del escrito dirigido al lector de «El alguacil endemoniado»:
Al pío lector
Y si fuéredes cruel, y no pío, perdona; que este epíteto natural has heredado de Eneas; y en agradecimiento de que te hago cortesía en no llamarte benigno lector, advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo: los unos que, por hallarse ignorantes, no escriben, y estos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros, que no comunican lo que saben, a estos se les ha de tener lástima de la condición y envidia del ingenio, pidiendo Dios que les perdone lo pasado y les enmiende lo por venir; los últimos no escriben de miedo de las malas lenguas; estos merecen represión, pues si la obra llega a manos de hombres sabios, no saben decir mal de nadie, sí de ignorantes, ¿cómo ´puede decir mal, sabiendo que si lo dice de lo malo, lo dicen de sí mismos, y si del bueno, no importa, que ya saben todos que no lo entienden?
La presentación de la colección Nebulae de Ciencia y Fantasía
La colección Nebulae de Ciencia y Fantasía fue coordinada y dirigida por Miguel Masriera, un ingeniero que conocía muy bien el contexto del género. Todo comenzó en 1955 por parte de la editorial Edhasa y fue la introducción de muchos autores anglosajones al mundo hispanoparlante. También fue el comienzo de la construcción de una ciencia ficción en nuestro idioma que ya empezaba a compartir sus creaciones con el mundo angloparlante. En todos los volúmenes que iban saliendo, aparecía la presentación en donde se hace claro el interés por establecer un canon y un propósito de la literatura de este género:
Esta colección tiene por objeto poner al alcance del público de habla castellana las mejores obras de los autores de este género literario que los pueblos anglosajones conocen con el nombre de Science Fiction, osea la novela futurista, naturalmente impregnada de fantasías científicas. Antes de que el nombre fuese inventado en 1926, por el americano Hugo Gernsback, contaba ya con muchos precedentes literarios como las conocidas obras de Julio Verne y Welles y las, quizá menos populares, de Edgar Poe, Aldous Huxley y muchos más.
En todo el mundo, desde que ha empezado la era atómica, se ha despertado tanto la afición por esta clase de novelas que, en algunos países, puede decirse que en poco tiempo han ido desplazando al llamado género policíaco. Esto se explica por varios motivos. En primer lugar, estas novelas son una ventana abierta hacia el porvenir, este porvenir que hoy tan incierto nos parece y del que, en realidad, sólo sabemos que, por virtud de los enormes adelantos de la ciencia, será muy distinto de nuestro presente. En segundo lugar, en estos últimos tiempo no tan sólo ha aumentado la cantidad de novelas de esta clase, sino también su calidad y los más prestigiosos autores literarios, así como varios científicos y filósofos notables, no han desdeñado el cultivar este género, dándonos verdaderas obras maestras.
Hacemos norma de esta colección el escoger entre estas últimas las mejores publicadas en el extranjero para servirlas a nuestro público en pulcra versión castellana, así como el dar también a conocer aquellas escritas por autores españoles o hispanoamericanos dignas de ser publicadas.
COLECCIÓN NEBULAE pretende, pues, ante todo, presentar obras de verdadero valor literario y de contenido científico serio. En ellas se albergará para solaz de todos (tanto del lector que busca una mera distracción como del exigente literato o científico) la fantasía y la imaginación. Pero controladas por el buen gusto y la verosimilitud científica. Así creemos servir al noble tema que debe de inspirar esta clase de lecturas y que ya de antaño rezan en «instruir deleitando».















