FRACTAL 12: El antiresistencialismo de Paul Di Filippo

Antes de hablar Paul Di Filippo revisó entre un morro de hojas escritas lo que iba a decir. Estaba apurado. No sabía cómo moverse; una de sus manos la tenía ocupada con el micrófono y  no había un escritorio donde colocar sus apuntes, al fin y al cabo, en un encuentro sobre el futuro lo que menos se piensa es en que algún invitado aún utilice el papel para escribir sobre él.  Se temió un  sketch en donde un conferenciante gordito y con una camisa negra con flores de colores estampadas. Di Filippo pudo sortear el apuro aclarando, entre risas, que creyó que su charla iba a ser el día siguiente.

Su intervención comenzó con una referencia al resistencialismo. Lo definió como la comprensión de que las cosas libran una suerte de batalla con el hombre, se resisten a que nosotros las manipulemos, como si la inercia fuera un conjuro de los objetos para hacer que nuestras vidas se dificulten. El resistencialismo aparece en el humor y en los accidentes.  Para pasar de la risa al espanto basta un segundo. Por eso, es la base en la construcción de la historias de terror(muchas películas que se prentenden en este género, devienen en comedias).

Di Filippo afirmó que en su narrativa y en otras propuestas, se plantea un anti-resistencialismo. Es el caso de Bruce Sterling quien con su neologismo «Spaim», que resulta de la unión del espacio y el tiempo, conceptualiza artefactos que borran la división entre la realidad palpable y la virtual. La ciencia- ficción, a contrapelo de la ficción del horror, en lugar de comprender a las cosas como férras opositoras del hombre, las asume como sus aliadas.

Es en este escenario de anti-resistencialismo donde se ubica «Mood Room,» el cuento que Di Filippo escribió especialmente para Fractal´12. Está narrada en primera persona por un programador que trabajó en la construcción de la primera Mood Room. La meta del equipo de trabajo era «construir una cámara de realidad virtual que respondiera a los pensamientos del usuario». Esa cámara terminó siendo una esfera con unos elementos especiales en cuyo interior se generaba una realidad que, sin que se diga en el relato, sugiere que ya no es necesario habitar un planeta al lado de otros humanos.  En el escrito de Di Filippo ya no son las cosas las que se nos oponen a los hombres sino sus deseos.

La torción de la ciencia-ficción antiresistencialista permite pensar al ser humano a partir de sus capacidades y no de sus carencias, lo cual no implica una conclusión plácida de nosotros mismos, sino una visión siniestra en el sentido que lo familiar puede resultarnos más lejano que lo que creemos remoto. También sugiere un mundo donde hay realidades personales cuyo desafío es plantear qué puntos de encuentro tendrían con otras. Alguien comentó en voz baja que esa lejanía entre nuestras realidades ha estado desde siempre y el punto donde se juntan son los genitales mientras que en el amor es el alejamiento; nunca te aman como tu amas.

Al terminar su charla, Di Filippo tomó las hojas, manejándolas como sus aliadas y no como los posibles objetos que hubieran hecho de su presentación un espisodio que se tornara en el ideal platónico del humor/horror resistencialista.

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