Reseña: ¿Sueñan los androides con alpacas eléctricas?
¿Cómo presentar una nueva antología de ciencia ficción, entre las tantas que se están realizando en el continente -en formato de libros y revistas (digitales o físicas)? Y, aún así, ¿cómo hacer una antología contemporánea de ciencia ficción latinoamericana?
Antes de tratar de contestar estas preguntas me permitiré una apreciación breve sobre cada uno de los cuentos que conforman la antología:
La Delación de Jorge Aristizábal Gáfaro es una parodia de las relaciones de amor de hoy día, atravesadas por la tecnología, el desenfreno consumista y el deseo de alcanzar un estatus, situada en la Bogotá contemporánea, que sirve como el lugar ideal a una raza extraterrestre para pasar desapercibida por otra raza enemiga mientras logran convencer a una ciudadana común de llevar a cabo el plan que les servirá para extraer los recursos que finalmente exterminarán a sus oponentes.
Desnudos de Hazel Dooney por Madeleine Morris.
El texto a continuación pertenece a la escritora de literatura erótica Madeleine Morris, mejor conocida como Remittance Girl, en el que presenta la serie de fotografías Lo-Res Nudes de Hazel Dooney, una de las artistas más controvertidas de la región del Pacífico Asiático. Espero que disfruten este provocador encuentro.
El juego de Ender: La (posible) canción de los créditos
Los días desfilaban, con batallas cada día, hasta que al fin Ender se instaló en la rutina de la destrucción de sí mismo.
El juego de Ender. Orson Scott Card

Asa Butterfield como Ender
Tal parece que una de las películas más esperadas para el 2013, El juego de Ender, basada en la novela homónima de Orson Scott Card, aún tendrá que esperar otro poco. Sin embargo, cuando una historia ha alcanzado tanto reconocimiento y creado un culto a su alrededor, como la saga de Ender, la espera está más que justificada si es en beneficio de una digna adaptación. Por otra parte, no sobra recordar las sabias palabras de Scott Card sobre la película de Ender:
¿Por qué debe ser una película la mejor parte de algo? ¿Por qué la gente no debería decir: «Oh Dios, este libro es tan fantástico que debería adaptarse a un poema épico»?
Noah Silver es un músico residente en Washington D.C. que ha escrito una canción inspirada en Ender y que espera, gracias a su difusión, sea escuchada por los encargados de la música de la película para aparecer en los créditos finales. Dándole like a su página en facebook http://www.facebook.com/noahsilvermusic y enviando un mensaje, o escribiendo al correo noah@noahsilvermusic.com , el propio Noah te enviará una copia del mp3 de la canción.
En el video aparecen imágenes del cómic del Juego de Ender y la Sombra de Ender. Ver el video:
El arte de lucrarse. La Gran Burbuja del Arte Contemporáneo (Documental)
Hacer dinero es arte
Andy Warhol
El crítico Ben Lewis plantea en el documental «La Gran Burbuja del Arte Contemporáneo» un paralelo entre la crisis financiera global, en especial después del 2008, con el aparente sólido mercado del Arte. Desde la Economía el documentalista arremete una fuerte crítica al trato especial con el que se especula en el mundo del Arte y, en especial, dirige sus ataques a Damien Hirst, el artista vivo más cotizado del momento. El documental acusa a Hirst de especular el precio de sus propias obras para elevarlo a cifras astronómicas; en lo que en el mundo de los negocios tradicionales se considera fraude y conduce incluso a la cárcel, en el Arte estas prácticas parecen gozar de un privilegio especial. En esta cinta también aparece el coleccionista de Arte, colombiano judío, José Mugrabi, conocido por ser el hombre de los ochocientos Warhol (cantidad de obras del artista que Mugrabi tiene en posesión): esto en cualquier tipo de mercado puede ser considerado monopolio, pero en el Arte es totalmente aceptado.
Por último, el documental muestra la contradicción entre el carácter del artista contemporáneo, generalmente cínico alrededor del dinero, y la realidad de la actual crisis financiera que termina afectándolos irremediablemente.
Fantasías etílicas de ayer y hoy presenta: Tom Waits for No One
Una noche de copas en Hollywood propició el delirium tremens de Tom Waits. Bajo las estrellas radiantes una aparición, una sensual bailarina interceptó la danza tambaleante de Waits y con ella trajo cinco cámaras que en seis tomas y 13 hora de video y embriaguez fueron editadas en un corto de 5 minutos y medio que luego se convirtió en una animación en rotoscopio.
Un total de 5.500 cuadros de la borrachera de Waits fueron capturados, vueltos a dibujar en tinta o a mano dentro de acetato de celulosa. El sueño alcohólico fue producido por Lyon Lamb Video Animation Systems y dirigido por John Lamb. El corto fue creado para el mercado naciente de MTV. Pero por su carácter erótico este video nunca salió en el canal y fue sumido en la oscuridad del sueño en que cayó Tom Waits después de despedirse de su fantasía.
La canción que canta como una golondrina borracha Tom Waits es «The One That Got Away» y la modelo que personificó los sueños tristes fue Donna Gordon, pero para Waits su nombre sobra, como todo intento por nombrar algo que siempre es distante.
¿Le temes a las máquinas? Científicos y filósofos de Cambridge lo hacen
Atrás quedaron los días de los buenos robots, sirvientes de los hombres, que obedecían al pie de la letra las tres leyes (bueno, cuatro) de la robótica que les dictó el profeta Isaac Asimov. Vuelven los terrores del hombre a sus productos más sofisticados, los mismos temores al castigo por robar el fuego de los dioses que paralizaron a los hombres en el mito de Prometeo, y que actualizó Mary Shelley en el Prometeo Moderno, como el elevado precio que paga el hombre por jugar a ser Dios.
A medida que avanza el conocimiento de lo limitado de nuestra propia inteligencia y presenciamos el vertiginoso ritmo con el que la Inteligencia Artificial evoluciona, parece inevitable el día en que las máquinas nos superen en inteligencia. Este escenario mental nos produce una sensación de desamparo ante nuestras creaciones, similar a la del idiota de la película I am Sam, cuando su hija le supera en madurez mental; o, una aniquilación, a la manera sádica de la muerte del padre que el Doctor Freud diagnosticó. Somos esos padres que apretaron el gatillo y cuyo único tiempo que poseen es el que tarda la bala en atravesar el cañón hasta el cerebro.
La superación en inteligencia de las máquinas a los hombres es una bomba de tiempo que empieza a concernir, no solo a los escritores de ciencia ficción, sino a científicos y filósofos de universidades prestigiosas, como la Universidad Británica de Cambrigde. Esta preocupación llevó a los académicos de esta academia a proponer el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial. Este centro juntará expertos que analizarán los modos en que una tecnología superinteligente, entre ellas la Inteligencia Artificial, pueda amenazar la existencia de la raza humana.
A los 72 años de Bruce Lee, poema de un sol agonizante
Hace 72 años nació Bruce Lee, un gran maestro que, a pesar de su breve vida (murió a los 32 años), irrumpió en el cine y en el imaginario cultural de Occidente como una de las figuras centrales de las artes marciales y China. Una de las facetas poco conocidas de Bruce Lee fue como poeta. Hoy lo recordamos con el poema «Un sol agonizante»:
Un sol agonizante
Bruce Lee
Una pandilla de escritores maricas en Chicago del 68
De izquierda a derecha vemos la procesión de cuatro maricas, en la famosa Convención Demócrata Nacional de 1968: William S. Burroughs, Terry Southern, Allen Ginsberg y Jean Genet. La revista Esquire los había contratado para escribir una historia sobre este evento político en pleno verano de un año caldeado por la violencia, la locura, las turbulencias, los arrestos indiscriminados, los asesinatos a líderes como Martin Luther King Jr y el senador Robert F. Kennedy. La Convención no estuvo exenta de disturbios y ataques por parte de la policía a personalidades como Mike Wallace y Dan Rather.
La historia nunca se escribió para la revista Esquire, debido a que Jean Genet tuvo que salir con urgencia del país debido a su registro criminal en Francia.
Fotografía: Michael Cooper















