No habrá más masturbaciones pero sí olvidos (extracto de K-Pax, la novela de Gene Brewer)

La tierra prometida no está en la Tierra; se enciende a nuestros ojos en las noches despejadas, cuando no hay un computador cerca que nos permita acceder a Yourporn y debemos salir a caminar y cancelar los roces genitales. Porque los alienígenas y sus lejanos planetas evaporan las aflicciones que los psiquiatras convierten en locuras:
Además de autistas y catatónicos, en esa planta hay pacientes con diversos trastornos que tendrían problemas para relacionarse con los de las dos primeras. Por ejemplo, hay varios comedores compulsivos que devoran cualquier cosa que caiga en sus manos: piedras, papel, hierba, plata; un coprófago cuyo único deseo es ingerir sus excrementos, y a veces los de otros; y varios pacientes con problemas sexuales graves.
Uno de estos últimos, apodado «Whacky» por un alumno hace tiempo, se está masturbando a todas horas. Le excita cualquier cosa: los brazos, las piernas, las camas, los cuartos de baño…
Whacky es hijo de un prestigioso abogado de Nueva York su exmujer, una conocida actriz de seriales televisivos. Por lo que sabemos tuvo una infancia normal, sin represiones ni abusos, tenía un tes eléctrico, jugaba al béisbol y al baloncesto, le gustaba leer y tenía amigos. En el instituto era tímido con las chicas, pero en la universidad comenzó a salir con una compañera de clase muy guapa. Aunque era alegre y abierta también era muy coqueta, y le seducía sin llegar nunca «hasta el final». Loco de deseo, Whacky siguió siendo virgen, como Russell, durante dos interminables años; se estaba reservando para la mujer a la que amaba.
Pero el día de su boda ella se fugó con un antiguo novio que acababa de salir de la cárcel, y dejó a Whacky plantado en el altar (y a punto de estallar). Cuando le dijeron que su prometida había huido se bajó los pantalones y comenzó a masturbarse allí mismo, en la iglesia, y no ha dejado de hacerlo desde entonces.
Teknochtitlán. 30 visiones de la cienciaficción mexicana

En 2015 apareció esta antología hecha bajo el cuidado de Federico Shaffler quien, en el prólogo, afirma evidenciar un detenimiento en la avanzada del género luego de los primeros años del presente siglo. Para la construcción del volumen, se ocupó de revisar publicaciones en la Red y físicas que le sirvieron consolidar un panorama donde aparecen nombres consagrados como Ignacio Padilla o Alberto Chimal al lado de escritores que no son tan nombrados. La multiplicidad de temáticas da a este volumen la posibilidad de convertirse en una ventana por la cual asomar y echar un vistazo al trabajo que se realiza en México.
Acá podrá descargarse el libro
Dios conoce sus almas solitarias. Alusión a su lanzamiento en la Filbo 2016
Había una vez un taxista que me dijo: “Yo no entiendo a la gente; todos los días debe aguantar que se lo soben en el transporte público y se la pasa maldiciendo por eso. Pero llegan los fines de semana y esa misma gente se encierra en lugares parecidos a los galpones en donde hacinan a los pollos y sonríen porque se lo siguen sobando.”
Ignoro si lo que le soban a las gentes es alguna de las denominadas partes íntimas; quizá genitales o eyector, quizá nalgas o axilas. Ignoro si lo que le soban corresponde, también, a alguna de las las partes íntimas: quizá genitales, quizá eyector, quizá nalgas o axilas, quizá todas junta o, quizá, ninguna.
Puede ser que eso con lo que se soba y lo que es sobado sean entidades emanadas de planos metafísicos.
Lo que sí es cierto es que ese sentimiento de aglomeración y roce en el que uno incurre cuando se lo soban, afloró en la feria del libro de Bogotá el sábado 30 de Abril de 2016. La fila para comprar boletas daba la vuelta al reciento y sobrepasaba varias cuadras y no se podía tomar un solo volumen de los stands desparramados por los distintos pabellones que semejaban esas cárceles con un hacinamiento del 100%.
Pese a todo ello pude llegar al espacio de la editorial Collage. A la cinco de la tarde fue el lanzamiento de los libros “El caso Russi” de Fernando Iriarte, “Un muñeco en la acera” de Sonia Truque y “Dios conoce sus almas solitarias” de Luis Cermeño.
Truque e Iriarte presentaron sus trabajos, encuadrados dentro del llamado género negro, haciendo una breve exposición sobre el tema que los convocaba, sumergiéndose en un mundo que no suele ser muy acuñado en suplementos y magazines culturales; “El caso Russi” retoma el tema de un abogado del siglo antepasado que fue asesinado en Bogotá debido a su comprometida labor de acompañamiento a las clases menos favorecidas; “Un muñeco en la acera” plantea una selección de relatos diseminados en tres volúmenes que, con anterioridad, publicó la autora.
El libro “Dios conoce sus almas solitarias” es fruto de un trabajo de más de década y media de trabajo de Luis Cermeño, como él mismo lo expresó durante el lanzamiento. La gran mayoría de sus escritos fueron publicados en diferentes medios de la red e impresos tanto en Colombia como en distintos lugares del mundo, los cuales no pueden circunscribirse a la ciencia ficción aunque de ella parten.
De esta manera Collage sigue consolidando un catálogo que cuenta con autores como Antonio Mora Vélez, uno de los fundadores de la tradición de la ciencia ficción en el país, el propio Iriarte, reconocido por ser impulsor del género negro y nuevos autores como Cermeño o poetas con un espacio reconocido como Fernando Denis o J.J Junieles.
El espacio del lanzamiento estuvo bombardeado por el ruido de los compradores que se sobaban de pabellón en pabellón. Cualquier desprevenido podría pensar que Bogotá es una ciudad atiborrada de lectores. Sin embargo, en los respetivos rankings, tanto la ciudad como el país no aparecen en los primeros lugares.
Entonces surge una pregunta: ¿A qué va la multitud a la feria del libro? ¿A comprar libros que no leerán? ¿A sobarse y que se lo soben, como dijo el taxista cuyo rostro se ha perdido en el espejo retrovisor que apenas lo reflejaba cuando yo intentaba mirarlo mientras le hablaba y él me contestaba durante un trayecto que no recuerdo?
Pat Conroy (Q.E.P.D)

Falleció el cuatro de marzo. Fue autor de «El príncipe de las mareas», una novela llevada al cine a comienzos de los noventa. También escribió «Música de playa», una historia que, para aquellos que la leímos antes de comenzar el rosario de divorcios, se convirtió en la dulce premonición de las amarguras de la vida sentimental. Esta historia comienza así:
En 1980, un año después de que mi esposa saltara hacia la muerte desde el puente Silas Pearlman, en Charleston, Carolina del Sur, me trasladé a Italia para empezar una nueva vida junto a mi pequeña.
Pero vida sólo hay una. Y puede convertirse en una sucesión de desencantos.
El protagonista regresa a Estados Unidos y reencuentra a su familia y el entorno en el que creció. Incluso, tiene la oportunidad de ajustar cuentas con la iglesia:
– ¿Es todo lo que la Iglesia significaba para ti?- inquirió el sacerdote-. ¿El bingo de la parroquia?
– No- respondí-. También significa la Inquisición. Franco. El silencio del papa durante el Holocausto. El aborto. El control de natalidad. El celibato de los sacerdotes.
-Ya veo.
-Sólo la punta del iceberg-añadí.
-Pero ¿y Dios? – insistió- ¿Qué hay de él?
-Hemos tenido una pelea de enamorados-dije.
-¿Por qué?
-Contribuyó a matar a mi mujer – respondí -. En realidad no, por supuesto; pero me resulta más fácil echarle la culpa a él que a mí.
En casa de sus padres, el hombre viudo debe presenciar la agonía y el desenlace fatal de su mami:
Esa misma sangre que me alimentó, pensé, ahora la está matando. Por eso la gente cree en dioses y los necesita en las horas negras a la fría luz de las estrellas, me dije. Ninguna otra cosa podría conmover la señorial indiferencia del mundo. Mi madre, pensé; fue en ella donde por primera vez conocí el Edén y el planeta al que habría de ingresar desnudo y asustado.
Ojalá, Pat, no hayas partido de este planeta asustado; por mucho, desnudo.
Investigación sobre los pecados capitales. (Primera entrega)

Entre pecado capital y pecado capital hay muros agujereados; un ratoncito que ha abrevado en las mieles de la lujuria, puede repantigarse sobre el desierto campo de la pereza y soñar con banquetes cocinados por el cocinero de la gula. Gracias a esta investigación hecha por milinviernos, hemos concluido que los ratoncitos somos nosotros. Y cuando escribimos “nosotros”, nos referimos a los lectores de la entrada y a todos aquellos miembros de la humanidad que se consideran desdichados y carentes del ataque inhóspito de un autoasesinato (así es: el suicidio lo dejamos para proclamas adyacentes a una obra, ya sea artística, científica, económica, social, etc).
Este trabajo se materializará en siete entradas. Cada una de ellas corresponderá a alguno de los siete pecados capitales. El objetivo de este primer capítulo, más que el de evidenciar los engranajes de cada uno de los rigores de nuestros deseos, es el de atisbar, entre los escombros del desánimo, por qué un masturbardor se siente lujurioso.
Este primer tema es el que más convoca a milinviernos, junto a la ciencia ficción: las pajas. Aunque huelga aclarar que, como dice el poeta:
Entre las pajas y la ci fi no hay muchas diferencias:
El principio de identidad se extravía en los recovecos
de solitarias eyaculaciones
y un mesías que
con casco de astronauta
anuncia que el fin de los tiempos ocurrió ya
y somos la bocanada última del incendio
eructado por el inframundo.
El tema de la presente exposición, dada la escualidez de las fronteras entre pecados capitales, tiene dos focos a saber:
- La lujuria.
- La envidia.
Premios Inquilino del infinito

Sánchez Merlano, el primer inquilino.
Aquilino Velasco, como inquilino del infinito, bordeó la mortalidad por algunas décadas; las suficientes para escribir delicias como Los espejismos de la oscuridad y sufrir como toda ausencia de vulgaridad. Siempre alejado de los conciliábulos literarios, patrocinados por editoriales transnacionales o las regentadas por sujetas y sujetos de prosapia intelectual, Aquilino se internó a vender sus libros en locales céntricos de Bogotá donde las empanadas tristes solían envejecer entre mostradores de vidrio.
El inquilino del infinito inoculó a través de sus volúmenes, muchos de ellos hundidos en los anaqueles de librerías no adscriptas a alguna cadena comercial e ignoradas en las listas hechas por bloggeros y periodistas culturales donde se refieren los locales comerciales que cumplan con visos posborgianos, los cementerios azules que se sospechan desde los pocos instantes por los que asoma la eternidad a echar un vistazo a los días de cualquier mortal. Alimentó, además, el deseo de garrapatear verbos de otros tantos escritores que, considerados como de poca monta o directamente ignorados, se han reunido a celebrar la primera edición del premio Inquilino/a del infinito.
Ocurrió el 28 de Enero de 2016.
Lugar: El tacón de la empanada; establecimiento comercial destinado a la diversión de los empleados de oficinas que salen, agotados y absortos en pensamientos alcohólicos, los viernes al despuntar la noche para olvidar sus nombres y llegar, entre tambaleos y susurros hechos de reproches a su propia vida, a dormir a la cama junto a su cónyuge sin que medie explicación alguna.
Hora: 17 en punto, justo cuando el cielo se convierte en las cenizas del niño que abruma a Bogotá y corrobora que el apocalipsis ocurre todos los días.
Una entrevista a Adolfo Antonio Ariza Navarro, autor de "Mañana cuando encuentren mi cadáver"
Mañana cuando encuentre mi cadáver obtuvo el premio a mejor novela corta en el certamen Juan Rulfo organizado por Radio Francia Internacional en 2009. A pocos días de la noticia, en diciembre de aquél año, tuve la oportunidad de entrevistar a Adolfo Antonio Ariza, su autor; su nombre apareció en algunos diarios pero, pese a su galardón, tuvieron que pasar seis años para que alguna editorial publicara este trabajo. La que se animó a hacerlo fue Collage, que el pasado 27 de Agosto presentó el libro en Bogotá. A continuación, les presentamos esa vieja entrevista, perdida en los archivos de ancianas y desaparecidas revistas dominicales:
-¿Cómo surgió esa mixtura entre un cuadro del suicida Luis Perú de Lacroix y biógrafo de Bolívar, y el personaje de tu novela,
En realidad, hay un antecedente y es que esta obra se construye a partir de otra, no como un apéndice, sino para completar algunos conceptos que se habían dejado de lado. Conceptos que yo no había considerado apropiado incluirlos en aquella. La novela de la que hablo trata de una historia sobre la pérdida de la espada de Bolívar ocurrida en nuestro país en el año de 1974. Investigando sobre este suceso y el hecho de que Perú de Lacroix fuera el biógrafo autorizado de Bolívar, me topo con su fin trágico producido en 1837 por su propia mano. Esto dispara un resorte en mis ideas y entro a pensar en cuál sería la actitud de un hombre, hoy día, igualmente desesperado al percatarse de este hecho. Entonces este hombre hace lo que ve hacer a su referente más próximo, Luís Perú de lacroix: autoliquidarse dejando a sus congéneres una explicación sobre las causas de ese suicidio. Su nota final la constituye esta novela.
El cuadro aparece en la sala de su casa como un recordatorio de las ideas del prócer –hoy día falseadas-, como una excusa para penetrar la mente del lector y comunicar el legado de Bolívar y ofrecer algunos cuestionamientos sobre el particular.
-¿Quien afirma de entrada que la vida es realmente estúpida , y cita como ejemplo el acto de limpiarse el culo?
Como podrás ver, es una novela arriesgada, que se lanza desde su primera página arriesgando una tesis. Una tesis que el personaje trata de sustentar durante todo el relato.
-A lo largo de la novela, aparecen nombres como los de Nietzche, Wilde, Camus, entre otros, ¿Es esa la tradición de lecturas del personaje de tu novela, o también puede ser una cartografía de las influencias tuyas a la hora de emprender tu escritura?
Naturalmente, hacen parte del proceso de construcción psicólogica del personaje. Lo que se pretende es darle una fortaleza a su posición frente a las circunstancias que le aquejan. Y tiene cierta lógica. Hasta un insulto lanzado al desgaire debe sustentar y mostrar, retratar, la condición social y psíquica del insultante.
Ahora, no debemos olvidar el concepto constantemente renovador que produce la escritura. La memoria del hombre es una especie de jardín interior que crece en desorden. Y la misión del escritor de alguna forma es la del jardinero, podar las ramas muertas de la vid y refrescar las flores que adornan esa mansión. Por eso se recurre a Wilde, a Camus y a muchos otros, porque es un patrimonio que está ahí, que nos pertenece a todos y que debemos desempolvar de vez en cuando para mostrarle su fruto a las nuevas generaciones de humanos.
Singer y Dawkins hablan del especieismo
Richard Dawkins confiesa imaginar una historia, adscrita a la ciencia ficción, en donde se descubre a una comunidad de Australopithecus, lo que después ocurre, en su hipotética ficción, es el conjunto de implicaciones sociales que acarrea tal hallazgo. Este horizonte es el que comparte el biólogo inglés con el filósofo Peter Singer, conocido por acuñar el término especiesmismo y denunciar la normalización del maltrato a los animales. Esta entrevista, de la que alguna vez presentamos unos extractos, cuenta con un panorama general del movimiento animalista y sus fundamentos anclados en el darwinismo:
Encuentros de cuarto tipo (película)
Las visitas de quienes presumimos extraños no se anuncian; puede que en cada momento nos estén haciendo señas, indescifrables para nuestros miserables sentidos, se introduzcan en nuestras neuronas y direccionen nuestros sueños; solo algunos están condenados a percibir todas esas manifestaciones reducidas a episodios de locura por parte de los funcionarios médicos y guardianes del bienestar. En la película que les presentamos a continuación, dichos encuentros se dan porque hay una puerta abierta que solemos desdeñar, adjudicándole los adjetivos propios de las enfermedades o escondiéndola bajo lo que llamamos inconsciente:












