Por: Consejo de la revista Azogues

Introducción
La elaboración de las revistas en México tienen vocación de fe. Pueden nacer como un fanzine, desde la autogestión, sin saber que ese primer número puede ser el último. La otra vocación en las revistas es la “democracia”, pues quienes la hacen sin publicarse a sí mismos, o a sus amigos, sino con la intención de captar-como antenas- lo que hay en el ambiente de las letras y el arte en una época o tiempo, deben dejar su obra a un lado, si es que también se dedican a la creación. Porque el tiempo de las revistas es incierto y el comienzo costoso: buscar y organizar un consejo editorial, alguien que diseñe, otro que distribuya, alguien más que reciba las colaboraciones de los autores, por correo digital, y sea amable y sincero con su texto, y así terminar en buenos términos, pues se trata de ser justos e incluyentes, aunque también críticos y autocríticos para que la revista vaya creciendo en calidad.
Nadie en México confía en “revisteros” de papel, pues ya saben que a lo mejor su texto no se publica, o sea que tal vocación de fe no llegue ni al primer número. O quizá la fe se valide distribuyendo la revista en un pequeño radio de acción: una escuela, un barrio, un tianguis cultural. Eso ha pasado en las ciudades de toda índole; en lo rural el papel aún es efectivo, con cortos tirajes y con la consigna de abrir espacios, pues las instituciones muchas veces se reducen a públicos especializados, a editoriales más o menos grandes, y a autores más visibles. Tanto en la periferia como en los centros, la industria del libro ha crecido.
Otra desventaja para revistas que apuestan por autores no solo “profesionales”, sino amateurs, jóvenes buscando publicar su primer poema o cuento, adultos que adoptaron la escritura como un hobby, pues nunca fueron aceptados en las “grandes” revistas; menos niños o mujeres siempre imvisibilizad@s, estas revistas corren el riesgo de la poca confianza y la seriedad de la propuesta de publicar “autores” desconocidos. La crítica devorará tal osadía.
Ahora, en pleno siglo XXI, hay que sumar que la carrera tecnológica quebranta esa fe más fácil, pues ahora las revistas digitales pululan como nunca, y aunque se apueste a lo global (descuidando lo local), tampoco garantizan que llegarán a un segundo o tercer número. Las redes son extensas, pero efímeras, como que opera también la gentrificación. Sin embargo, algunas páginas, blogs, fanzines, etcétera, luchan con honestidad por aportar lo que al final sería el propósito de un bien común: promover y contagiar la lectura.
La historia de la revista Azogues
La revista Azogues nació en los primeros meses del año 2019 (marzo, primer número), y uno de los iniciadores fue el poeta y periodista, fundador de La Jornada, Javier Molina. En el 2020 nos cae la primera pandemia global del siglo XXI, el COVID-19, así que ese año interrumpe la posibilidad de seguir autogestivamente, pero en el encierro y la muerte, este mismo año la revista concursa en un programa con el FONCA y la Secretaría de Cultura y gana su primer apoyo. En marzo de 2021 muere el poeta y escritor Javier Molina, otro golpe para el espíritu con el que fue fundada la revista, pero su huella continuará en los siguientes números, pues él ya no pudo ver el segundo número.
Con el dinero del fondo teníamos la oportunidad de hacer tres números ininterrumpidos (la dos, tres y cuatro), pero también hicimos talleres de lectura y creación, para niños y jóvenes, llamados “Leer y escribir nuestro universo”: dos en la ciudad de San Cristóbal (Ciudad Real, Jobel), en los edificios de la Unidad de Escritores Mayas y Zoques (UNEMAZ), y uno en Chapultenango (Zona Norte de Chiapas) con la poeta y escritora Mikeas Sánchez.
En el número 2 (mayo de 2021) nos propusimos ya un tema: “pueblos originarios”, con participación amplia de poetas y escritores de Yucatán, Tepotzotlán (Edo. de México), Chihuahua, Coahuila y CDMX ; San Andrés Larrainzar y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Marianita (Ecuador), Matanzas (Cuba) y Tolima (Colombia). Las redes cumplieron su función en la pospandemia, y de ahí el espectro tan amplio y diverso de colaboración: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-2
El tema de la 3 (septiembre de 2021): grupos autogestivos de poesía y fanzine de Jobel: “Poesía de Servilleta” y “La Ausencia del Durazno”; y colaboradores de Jalisco, Yucatán, Puebla y Estados Unidos. En este número la revista amplió sus páginas al doble: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-3 También se creó la página digital para anunciar el Primer Festival de Poesía (agosto de 2021) e ir mostrando cada uno de los números hechos hasta ese momento.
El tema de la 4 (enero de 2022) fue libre y se publicaron textos, resultado ya de los talleres en el UNEMAZ, los llamados “Leer y escribir nuestro universo”. En este número 4, entre sus páginas, se conformó la Galería Puertas del Mundo, pues un solo artista gráfico (visual, pintor), ilustraba cada número de la revista. También se comenzó a redactar un Editorial, donde la revista pretendía ir explicando los números y fijando sus posturas políticas e ideológicas. Entre los colaboradores del número cuatro participaron el grupo Tonal (un colectivo de poesía del Edo. De México), y otros autores de Ciudad Real, Tuxtla, Arriaga y Larrainzar, Chiapas. Este número fue ilustrado por niños del taller de artes gráficas “La Libertad”, del Centro Cultural de Apizaco, Tlaxcala, México: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-4
En 2023 fue de descanso, pues el FONCA, dentro de sus políticas está no dar el apoyo a un mismo proyecto, sino hasta el año siguiente. En el año 2022 la revista volvió a concursar, ahora con el programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, y volvió a ganar, con el programa llamado “Puertas del Mundo. Arte y Cultura Incluyente”, con el cual se propuso trabajar con tres comunidades de Los Altos de Chiapas (fundar talleres de lectura y creación) en Tenejapa, San Juan Chamula y San Andrés Larrainzar (Sakamche’n de los pobres), Chiapas; hacer tres números más de la revista Azogues, y un segundo festival de poesía.
De los festivales organizados por Azogues
En agosto de 2021, en pospandemia todavía, y fuera del plan de trabajo del apoyo federal, se organizó, con convocatoria abierta, el Primer Festival de poesía “Puertas del mundo”, que espiritualmente nos ayudó a paliar las muertes dejadas por el COVID-19. Se reunieron a 25 poetas: San Cristóbal, San Andrés Larrainzar, San Juan Chamula y Tuxtla, Chiapas; Estado y Ciudad de México (CDMX), Tabasco e Hidalgo. Los eventos se realizaron en lugares alternativos como el Café Milagros, El Paliacate, una pulquería y una librería de viejos: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/basic-01
Y en diciembre (del 15 al 18) de 2023 se organizó el Segundo Festival de Poesía “Puertas del mundo”, en homenaje al maestro y poeta chiapaneco Juan Bañuelos. Se reunieron, a convocatoria abierta, a 38 poetas de diversas procedencias: Chiapas (23), de la república mexicana (9), de Chile, Venezuela y España. Se brindaron dos talleres gratuitos abierto al público: uno de “Guion express de cine”, y otro de “Poesía y cibercultura”. Los lugares de presentación: Restaurante Jardín Reserva, La Troje Librería (de viejos), Café Cultubar “La Catrina” y La Ruta Pulquería: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/about-6-1
Azogues en las comunidades. Experiencia y aprendizaje
El programa “Puertas del mundo. Arte y cultura incluyente” comenzó a operar en agosto de 2023. La gran experiencia de ir a las comunidades nutrió a la revista, cuyo lema siempre ha sido la inclusión, pero también fue un choque: una cosa es el planteamiento teórico de un programa y otras las dinámicas (siempre cambiantes de las comunidades), después de la pandemia, la penetración del narcotráfico, la migración interna y externa de su población y la nula oferta cultural en las cabeceras municipales, no digamos ya de sus parajes y localidades. Sufrimos el “shock” del antropólogo: la teoría no sirve ante la desafiante realidad de las comunidades. El reto estaba hecho y gestionamos con la Casa de Cultura (Tenejapa), Biblioteca municipal “El amigo del libro” (Larrainzar) y en Casa de Cultura y el Colegio de Bachilleres (COBACH) de San Juan Chamula.
En las comunidades los caminos son ya menos largos, pero el transporte escaso, y solo podíamos ir por las tardes, ya que, en las mañanas, niños, adolescentes y jóvenes, acuden a la escuela y, en la tarde, tienen un rato libre, aunque también trabajan (van a la milpa, cuidan de sus hermanitos, ayudan en algún negocio familiar). Los taxis en Tenejapa dejan de funcionar a las 4 pm., y el taller se tenía que hacer de 3 a 4 y regresar. La Casa de la Cultura en este municipio tseltal sólo se mantiene con un taller de dibujo para niños, y ahí nos hicieron un espacio para meter la lectura: algunos niños de primaria hablan en tseltal, pero no escriben ni leen en español ni en su lengua, aunque sí lo hablan. Se leyeron cuentos mientras dibujaban.
En San Juan Chamula se trabajó con niños en cursos de verano (agosto) en la Casa de la Cultura, y después de las vacaciones trasladamos el taller al Colegio de Bachilleres (COBACH), que si bien tiene la materia de español, los “talleres”, que se proponen leer de otra forma más libre y conducirlos a la expresión, para ellos son dinámicas extrañas. Hubo que apegarse a su programa y hacer algo mixto entre clases formales, y ejercicios de creación para un grupo de 35 a 40 alumnos. No se trataba de formar escritores, sino enseñarnos a mejor leer. Y creemos haber alcanzado ese objetivo. El municipio de Chamula es uno de los más grandes del estado y su colindancia llega ahora hasta San Andrés Larrainzar. Gracias a la actividad incesante de la directora de la Casa de la Cultura de San Juan, esta es una de las más vitales en el estado; no solo mantiene una variedad de talleres en la cabecera (pintura, lectoescritura del tsotsil, música tradicional, danza, etc.), también la directora ha establecido relaciones culturales con escuelas en los parajes (secundarias, telesecundarias, sobre todo) y realiza eventos varios. Con la revista Azogues 5 (noviembre, 2023), y la 6 (marzo, 2024), hicimos presentaciones en Tentic, Icalumtic, y terminamos con un taller intensivo de lectura y creación de dos meses y medio (abril, mayo y junio, 2024) en Zaclamantón (Telesecundaria Juan Rulfo), comunidades del mismo municipio de Chamula.
En San Andrés Larrainzar operaron dos talleres de lectura y creación “Puertas del mundo”: uno de niños de primaria, y otro con jóvenes del COBACH (Colegio de Bachilleres), que frecuentaban la biblioteca municipal “El amigo del libro”. Aquí no hay casa de la cultura, pero a los niños y jóvenes les gusta la lectura. Los talleres se mantuvieron abiertos todo el año. Se realizó una presentación de la revista Azogues 5, con la proyección de cortometrajes por parte de la productora Satil Film, con el cineasta de San Andrés: Humberto Gómez Pérez. Los resultados: la revista número 7 de Azogues (julio, 2024), fue ilustrada y escrita con pinturas y poemas del taller de niños “Puertas del mundo”, de la biblioteca municipal “El amigo del libro”: https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-7 El 28 de noviembre de 2024 se presentó este número 7, en el marco del “Primer Festival Cultural de San Andrés”, en el parque central de Sakamch’en de los pobres.
Los otros números
El número 5 (noviembre, 2023) de Azogues tocó el tema de un asunto social en el país y participaron autores de Veracruz, CDMX, Hidalgo, Michoacán, Morelos y Tlaxcala, también Puerto Rico:
https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-5
El número 6 (marzo, 2024), fue de tema libre y participaron escritores de Comitán, Tuxtla, Cintalapa, San Cristóbal De las Casas; Taxco, Guerrero; Puerto Rico y dos residentes mexicanas en Estados Unidos:
https://redaczen2016.wixsite.com/azoguesrevista/azogues-6
De la organización interna de la revista Azogues
Desde un principio, la revista ha carecido de un director. El Consejo editorial toma las decisiones de lo que se publica. En el Consejo hay diferentes escritores que revisan los escritos y sugieren cambios al autor; a veces un texto es revisado por dos, dependiendo del género por el que transita el que lo lee: narrativa, poesía, micro cuento, y un pintor se ocupa del cuidado de las imágenes que acompaña cada número. En lugar de director hay un coordinador de cada número y a veces han sido dos, según el tema de que se trate: ellos reciben los textos que llegan por correo y lo reparten a los escritores del Consejo que lo leen, y de vuelta quien (es) coordinan le hacen llegar a sus autores para que aprueben las sugerencias de cambio de su texto. Los coordinadores también se encargan del orden de los textos, revisan todo el número y lo mandan a la diseñadora. Se manda a la imprenta y alguien revisa la galera y se imprime. El consejo ha sido fluctuante, pues ninguno recibe remuneración alguna (los programas no lo contemplan), y los que han permanecido lo hacen por amor al arte. Cada autor y consejo recibe 10 ejemplares como pago a su trabajo, el cual es colectivo y voluntario.
Así pues, la revista, dentro de los programas, ha cumplido el papel de difundir las letras y las artes plásticas. A su lado, los talleres han pretendido ser un semillero, sino de escritores a futuro, sí a su labor de introducir la lectura y los principios de creación, aportando el derecho a todos de poder expresarse y verse reflejados en su propia realidad. La revista tiende un puente para nosotros, nos conecta con el exterior y las necesidades y derechos culturales de las comunidades de Los Altos, por ahora.
Falta lo que falta
La revista ha sido el órgano de difusión más movido del proyecto, a través de sus presentaciones: en San Cristóbal: cafés (Libre café y café Milagros), librerías de viejo (La Troje), restaurantes y bares (Jardín La Reserva, La Catrina, el Paliacate) pulquerías (Mayahuel y La Ruta). Ha estado en festivales como Feria del libro en tu barrio en San Cristóbal (San Antonio, Sta. Lucia, y zona Norte, coordinado por La Troje Librería); también ha estado la revista por invitación en el 3er, 4to y 5to Encuentro del Festival Intercultural por Movilidades Libres y elegidas (CoLibres, A.C.), realizados, año con año, en el barrio Los Positos, del Municipio Las Margaritas, Chiapas. Se ha presentado en programas de radio como “La Voz de mi Tierra” (FM), y “Entre Música y Poesía”, de radio Kinoki. También estuvo en el Jardín del Arte y la Sala Bruno Barrientos de la Casa de la Cultura del Carmen, y la Unidad de Escritores Mayas y Zoques, el cual fue base. 7 números de 500 ejemplares cada uno (3500 entre todos) han sido distribuidos.
De todo lo anterior, por sí solo, se explica el dinamismo, la interculturalidad y la inclusión que hasta el momento ha ganado la revista, que como su etimología lo dice, Azogues puede ser espejo o alquimia del mercurio, en medio de esta realidad compleja de culturas en un mismo y solo espacio del macrocosmos mundial.
Con el número 7 cerramos, en julio de este año, el programa “Puertas del mundo. Arte y cultura incluyente” y hay presentaciones en puerta: San Andrés Larrainzar, La Troje Librería, pizzería Maddona mia, el próximo Encuentro en Las Margaritas, San Juan Chamula y lo que venga, hasta agotar existencias de este número 7. Por ahora la revista continua y el nuevo reto para realizar el número siguiente es la autogestión. Será una nueva época de renovación desde dentro de la revista, comenzando con una nueva conformación del Consejo y demás.
Las revistas en México tienen vocación de fe y nacen siempre en medio de las crisis políticas, sociales y culturales, y si la fe se mantiene continúan, sino desaparecen y nacen otras, estos son los ciclos de las crisis, sobre todo en países donde se va mermando el presupuesto cultural y se practica una política inacabablemente centralista. Para Azogues falta lo que falta…
Valle de Jobel, 30 de noviembre de 2024

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