The unfinished Daniel Johnston rest in peace
No todo es literatura, ni arte, ni las formas muertas, ni lo que se puede decir o dejar de pensar o todo eso, porque afortunadamente en el mundo existe la esquizofrenia y a esta tú no puedes decirle «deja de pensar esto o aquello» porque entonces te mandan medicamentos o al hospital o a cualquiera de esos sitios en donde la gente lee literatura y disfruta el arte y se queda cómoda con las formas muertas, sabiendo lo que puede decir y dejar de pensar. Como nada de eso se refiere a Daniel Johnston, el extraterrestre, podemos imaginar una conversación entre Johnston y Jesucristo.
— Hola, Jesús, ¿cómo estás?
— Hola, Daniel. Estoy escuchando un cassette que grabó Daniel Johnston, no en la dimensión que acabas de dejar, sino en otra dimensión en donde nunca grabaste este cassete.
— ¿Y qué tal está, Jesús?
— No sé porque yo lo inspiré entonces no puedo desprenderme de mi propio ego y analizarlo desde un lugar más objetivo.
— Pensé que eras omnipotente…
— No. Mi papi lo es, yo no. Yo no puedo hacer ciertas cosas.
— ¿Por qué te pareces a mí, Jesús?
— Porque cuando las personas mueren y me conocen, descubren que yo me parecía a ellas en vida.
— ¿Te gustaba mi música?
— No me gusta la música ni las artes ni nada de eso. Me gusta la gente y tú me gustas.
— ¿Por qué? ¿A mí me decían esquizofrénico?
— Creo que a mí también me dirían esquizofrénico en tu época.
— Eres divertido y buena gente, Jesús, no sé porqué pensaba que eras como un extraterrestre.
— Vamos a visitar otro planeta que tenemos toda la eternidad, chiquitín.
— Hola, cómo estás?
— Estoy bien y tú
— Un poco triste pero supongo que se me pasará.
— Está bien estar triste, Daniel.







