La lucha por el curubito ha llegado a un episodio aburrido más. En la segunda mitad del siglo pasado, con el frenesí sesentero, muchos pensaron que este tipo de encuentros marcaría el comienzo y el final de algo que nunca supieron qué era. Han pasado los años y, como suele decir doña Marina, no ha pasado ni un carajo. Disfruten de este duelo en donde cada uno emite largos monólogos que ponen al descubierto la dificultad que hay en escuchar y la facilidad que existe para hablar:

