El nombre del inglés Richard Swarbrick ha aparecido en distintos medios de comunicación durante las últimas 24 horas. La razón es que rehizo el gol que Maradona le convirtió a Inglaterra en el mundial de fútbol de México en 1986, coincidiendo con el cumpleaños del jugador argentino. El efecto que genera ver a los deportistas corriendo sobre la nada, los hace más memorables que los de carne y hueso; la música, que evoca una extraña soledad, acrecienta los movimientos limítrofes con el infinito; los relatos de los narradores deportivos son glosas equiparables a las de un hipotético locutor que transmita el big-bang. Swarbrick está construyendo la leyenda del deporte contemporáneo y, en unos siglos, estas imágenes conducirán a cientos de investigadores a pensar y calcular los campos y los nombres de esos hombres que corrían y hacían acrobacias con esferas de distintos tamaños.
