Un enigma llamado Mickey

Este poema pertenece al libro Carta a los Colosenses de Julián Andrés Marsella Mahecha. Hoy lo reproducimos por motivos de la muerte metafísica que ocurre con cada latido del corazón de Mickey Rourke. Este sí es un macho, el ídolo de Marsella Mahecha.

El wrestler del quirófano

EL ENIGMA DE MICKEY ROURKE

Por Julián Andrés Marsella Mahecha

Naciste con los ojos puestos en las estrellas de una vida de ratoncito.

Bailarías el lago de los cisnes con escobas hechizadas.

Y Michael Jackson te haría baladas de amor.

Ah perspectivas las de los viejos tiempos, Mickey.

Pero con el paso de los días tu cara se puso muy bella.

Tan bella como la de cualquier diablo vulgar.

Entonces te pusieron a toquetear durante nueve semanas y media a una furcia rubia.

Pero eres libre, mi amor.

Porque después te diste cuenta de que querías romperte la crisma

Contra los puños certeros de un tailandés hambriento.

Los extraterrestres son tailandeses, mi amor.

Tailandeses que nos dicen que quieren chupar carajos.

Tu cara ya no fue la de un galán, Mickey.

Ni la de un  ratón.

Te convertiste en el monstruo más hermoso que haya parido la ignominia.

Las marcas del boxeo hicieron lo suyo así como la de los divorcios.

Es hora de morir, Mickey.

Pues eres libre, mi amor.

Es hora de abusar del caballo y las anfetaminas.

Ha llegado la velada definitiva.

Jesús con sus guantes de Box te golpeará para llevarte con él

Para jamás siempre volver  a esta tierra

llena de hombres infames y mujeres putas.

Agua de Dios, 22 de septiembre, 2004.

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