Leopoldo María Panero ha sido entrevistado muchas veces.En todas ellas es tomado como un maldito, un loco, un hombre sin muelas que puede escribir poemas pese a su locura. Eso lo detesta el propio Panero pero continúa concediéndolas. Quizá soporta a los entrevistadores esperando un croissant de vegetales. A continuación, una de sus últimas apariciones frente a una cámara en la que confiesa haber asesinado a muchas personas con su arma más letal: los ojos.
