En la navidad de 2009 Vic Chesnutt tomó los relajantes musculares suficientes para morir. Algunos dicen que lo hizo por la enorme deuda que tenía con un hospital debido a los medicamentos que consumía por su paraplejia. A los 18 años se había quedado en una silla de ruedas a causa de un accidente y la guitarra la debió tocar con una mano maltrecha. tuvo tanto dolor que al final dejó de sentirlo. Nada obstaculizó el nacimiento de sus canciones. Todos los días y a todas horas tenía la disposición de componer; en su casa había una guitarra en cada cuarto porque la inspiración llegaba por asalto, de manera inesperada pero constante. A continuación les presentamos un pequeño concierto de ese hombre que miraba al cielo como si su hogar estuviera allí, tan lejos.
