Yukio Mishima no sólo fue un gran escritor, organizó una banda armada para proteger lo que quedaba del glorioso imperio japonés y retuvo a un general, horas antes de autoinmolarse y de emitir un discurso lleno de tradición japonesa que, en lugar de conmover a los soldados, generó burlas y repudio. Pocas veces el arrojo de un escritor pasa del papel a eso que llamamos vida real. En el documental que les presentamos a continuación, se evidenciará el amor por el emperador que sentía Mishima, un amor digno de un suicido monumental, valiente y frenético, un final inevitable pues su vida fue un poema superior a las palabras y el silencio:

