La cara de dicha de quien habla con tanto entusiasmo de «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas» es de Terry Gilliam el director de la hermosa película «Brazil»; su sonrisa es porque pudo atestiguar y testimoniar la existencia de una historia urdida por el hombre que, como el chupacabras, logró saltar de un universo a otro; Dick es un chupacabras que escribió. Hoy es una fecha memorable donde dos ángeles, cada uno tan desorientado que no tuvo más remedio que escribir y pensar en monstruos hermosos, fueron disparados como cohetes de las entrañas de mujeres que nunca dimensionaron lo que fue parir criaturas paradimensionales llamadas Philp K. Dick y Arthur C. Clarke. Para recordarlos, les traemos un documental hecho por Ridley Scott sobre el autor de «El hombre del castillo» y la emisión de un programa de Clarke donde se encarga de atisbar los misterios del mundo raro que habitó.
