1 pensó en "Hijos de Maro (Entrega 20)"

  1. Excelente… me impresionó cuando pasé los ojos por este parrafo: Yo era Enrique Pagella, aquel que podía escuchar a los fantasmas.

    Advertía entonces que aún tenía los ojos cerrados y comprobaba que no los podía abrir; el guerrero había desaparecido tras los párpados. Las formas que distingue la piel regresaban tras las que perciben los oídos, para discernir nuevamente el sonido que propalaba la pantalla y la inestabilidad de la luz que emitía. Pero por más que intentara abrirlos, mis párpados se empecinaban en su voluntad y cada vez se me adelantaban los labios y la lengua, desuniéndose y moviéndose.

    Y vuelves a la vida… saliendo de ese laberinto en el que tratas de decir, hacer, implorar y nadie te escucha.

    saludos amigo. yo sigo leyendo.
    Carlos

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