
Aunque lo más probable es que un niño en La Coruña del año 1982 estuviera más interesado en el Mundial de Futbol que se disputó ese año en España, y los nombres de Sócrates y Maradona le resultaran más atractivos que los apellidos Einstein-Rosen, en este mundo alternativo, Teo y Oscar además de tener el gusto natural por la pelota están obsesionados con la teoría de los viajes en el Tiempo y los agujeros de gusano.
Corto de ciencia ficción realizado por Olga Osorio.
