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Eli Wallach Q.E.P.D

Eli Wallach

Ayer, veinticinco de Junio, murió el hombre que interpretó a Tuco y nos mostró que es más hermoso ser feo que bueno o malo. En aquella película (El bueno, el malo y el feo), Wallach se levantó por sobre Eastwood y Lee Van Cleef, dos de los más grandes actores que tuvo el spaghetti western. Si bien su trabajo actoral se extiende por muchos géneros cinematográficos y el teatro, lo recordamos en sus apariciones en este género europeo de los años sesenta.

El rodaje de «El bueno, el malo y el feo» se hizo en Almería  y, desde ese momento, Wallach jamás le dio la espalda a España, como lo comentó él mismo durante la presentación del libro «Eli Wallach, vitalidad y picardía» en el festival Almería de corto de 2006:

 

Su participación en la película de Leone fue su llegada triunfal al mundo del western europeo aunque antes hubiera participado en películas tan importantes como «Los siete magníficos». Su trabajo con Leone lo inmortalizó y lo hizo uno de los actores que interpretó a los villanos más entrañables. A continuación, su portentosa conquista de Europa:

 

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El más hermoso adiós al western

Mi nombre es ninnguno

En 1973, el maestro Sergio Leone ya sabía de la suerte que correría el clásico western y, por ello, produjo y dejó en manos de Tonino Valerii la dirección de «Mi nombre es ninguno». Esta película es el adiós a uno de los géneros decisivos en las narraciones del siglo XX y que devino en el humorismo que colmó a las pantallas durante gran parte de la década del setenta. «Mi nombre es ninguno» fue tan cuidadosa que sus dos protagonistas (Terence Hill y Henry Fonda) fueron elegidos porque, se asumió, representarían el encuentro entre el clásico y el nuveo western. El final de este trabajo cinematográfico es memorable y, sin las lágrimas que suelen humedecer a la nostalgia, es suficiente para saber que el adiós también puede ser una sonrisa que vislumbra el final de una curva iluminada:

Un gran mercenario del far west

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Uno de los grandes momentos del spaghetti western es cuando hay un duelo entre un pistolero y un payaso. La película donde aparece tal escena es «Salario para matar», dirigida por Sergio Corbucci, un director que no tiene nada que envidiar a su tocayo Leone y que supo que su Clint Eastwood fue Franco Nero. Esta película tiene música que, décadas después, habría de retomar Tarantino para «Kill Bill». Como en las grandes historias del oeste  norteamericano montadas en Europa, aparece el poco entusiasmo que los héroes sienten por la mujeres a lo que se suma, en este caso, que el villano (interpretado por el gran Jack Palance) es un fileno notable y muy cruel.

Por un puñado de dólares y silencios

por un puñado

Todo comenzó con la trilogía del dolar y, más exactamente, con «Por un puñado de dólares». Sergio Leone ya había iniciado su carrera como director pero fue en este trabajo donde logró proyectar su perspectiva de un mundo lleno de hombres tristes, con sed de matar y sin tiempo para distraerse con mujeres. También fue la gran aparición de Eastwood en el cine y la consolidación de ese hombre sinlencioso con un cigarro en su boca y el silencio saliendo de ella. Siempre el silencio. Les presentamos «Por un puñado de dólares», la primera obra de esa memorable trilogía que concluyó con «El bueno, el malo y el feo» y contó, además, con «Por unos dólares más»:

Un helado silencio del spaghetti western

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Una de las creaciones del spaghetti western que más discusión generan es «El gran silencio» porque, para muchos, es una de las grandes obras maestras del género mientras que para otros no pasa de ser un trabajo mediano. Dirigida por Segio Corbucci y coprotagonizada por Klaus Kinski (un Brad Pitt recién salido del psiquiátrico), la historia se desarrolla en un helado paisaje de Utah; a diferencia de los que ven con desdén a este tipo de historias, la división entre buenos y malos no es clara y, al final queda el sinsabor de ignorar qué es bondadoso o malvado. El justiciero estelar es encarnado por el francés Jean-Louis Trintignant y tiene una particularidad: es mudo, por lo que el título de la película no es una metáfora sino que corresponde al apodo del pistolero: El gran silencio.
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