Tag Archive | Samuel Beckett

Misterios de lo oculto. Editorial 2022

Luis Cermeño, nuestro coeditor, es el encargado de materializar los misterios de lo oculto y acercarse al mundo ovniagropecuario; dentro de los ancestros de ese acercamiento están Juan Rulfo y Aquilino Velasco (El inquilino del infinito). En este vídeo, él declama un extracto del Gilgamesh; lo más estremecedor es cuando Luis repite el nombre del libro: hay resonancias del «spoon» de Harold Pinter cuando se remonta a Beckett; del aliento de las palabras emerge su condición pasajera, como la del propio hálito que propaló una divinidad e instauró formas cuyo horizonte es lo humano -aunque se desconozca el sustrato de aquello-.
Invitamos a que vean estos «Misterios de lo oculto» y encuentren una palabra que salga de sus bocas para así actualizar ese aliento que perdimos:

 

 

Ripios y silencios: sobre Borges y la última novela de Moore

en Maus de Spiegelman

en Maus de Spiegelman

Sobre la última novela de Alan Moore, Jerusalem,  resulta trágico, pero a la vez comprensible en tiempos de twitter y neolengua, que se le dé mayor valor al número de palabras de una obra que su contenido o propuesta. Si bien la cifra es impresionante, pues según Leah Moore (hija del escritor) la novela se compone de aproximadamente un millón de palabras (the guardian), y esto en comparación a famosos libros voluminosos, como Guerra y Paz (560.000) parece exagerado, considero que uno como lector cuando se sumerge en la lectura no se pone a contar palabras y el número de éstas idealmente pasa desapercibido cuando  está atrapado; y en eso reside parte del éxito que en la actualidad están teniendo sagas como Juego de Tronos, Harry Potter, Las Crónicas Vampíricas y últimamente (gracias a Jodorowsky) Duna.

A propósito de la extensión de las novelas, uno de los mayores detractores era Jorge Luis Borges, a quien algunos, como Jane Ciabattari,  consideran el escritor más importante del siglo XX (http://www.bbc.com/culture/story/20140902-the-20th-centurys-best-writer). Para Borges el problema de las novelas es que muchas de sus páginas son meros ripios, rellenos de escritores ociosos, como Tolstói, que a media noche se acordaban que tenían que escribir sobre el picnic, el desfile y esto no era «realista».

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Como Conejillos de Indias Esperan a Godot

esperando

Los parpadeos son suficientes indicios de la mortalidad de todo. Vayan a un galpón preñado de pollos y verán sus ojitos (los de los pollos) esperando a Godot. Vayan a un banco y en la fila verán sus ojitos (los de los humanos) esperando a Godot. Vayan a Marte y verán sus ojitos (los de los marcianos) esperando a Godot. Lo soviéticos decían que los extraterrestres son nubes, véanle sus ojos (a las nubes) y sabrán que esperan a Godot.

¡Cuánta ternura! Los cerditos de guinea han preparado su propia interpretación de la obra de Samuel Beckett. Al igual que la original, deja impregnado los ojos (los de uno) que espera a Godot, agotado, crucificado y desconcertado.

Una premonición de la espera a Godot

John Banville en su escrito «Beckett bajo influencia» (que puedes leer acá) afirma que una de las fuentes de inspiración de «Esperando a Godot» fue «Dos figuras contemplando la luna» del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich (1774-1840). Presentamos el cuadro y el inicio de la pieza dramática:

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ACTO PRIMERO

Camino en un descampado, con árbol. Atardecer

ESTRAGÓN, sentado en una piedra, trata de quitarse los zapatos. se afana obstinadamente en la tarea, con las dos manos. Se detiene agotado, descansa; jadeando, vuelve a empezar. La misma operación. Entra VLADIMIRO.

ESTRAGÓN.- (Renunciando nuevamente.) No hay nada que hacer.

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Un cortometraje de Samuel Beckett protagonizado por Buster Keaton

En 1964, Buster Keaton quiso no ser gracias a Samuel Beckett y su trabajo «Film». Este cortometraje se basó en el enunciado de Berkeley «ser es ser percibido»: A Buster lo miran hombres mujeres, un loro, un chihuahua, un gato, un pez, nosotros y alguien más; él busca eliminar cualquier resquicio por donde se cuele una mirada. Se dice que el encuentro entre Beckett y el actor estadounidense estuvo plagado de monosílabos, perpetrando una espera más árida que la de Godot. Esta es la única incursión en el cine del escritor irlandés, dirigida por Alan Schneider y filmada en New York:

Los Rolling Stones: 50 años de amistad

Este pequeño anuncio en un periódico local británico anunciaba lo que iba a ser la formación de una de las bandas de rock más importantes del mundo -solo comparable en prestigio con The Beatles- y que después de 50 años aún se mantendría como una de las bandas legendarias con mayor solidez en el mundo. En ese entonces, en 1962, Mick Jagger era apenas conocido como cantante de Rhytm & Blues y sobre la nueva banda decía: espero que no piensen que aparentamos ser rocanroleros.

Para celebrar la ocasión compartimos el video de la canción Waiting on a Friend, una hermosa pieza que puede considerarse dentro de la producción madura de la banda. Fue lanzada en el 81, pero compuesta en el 72 mientras grababan el Goats Head Soup, la canción tuvo que esperar casi 10 años para ser grabada como parte del disco Tattoo you, de la cual fue el segundo sencillo en ser promocionado -el primero fue Start Me Up, que 15 años después sirvió de música para el lanzamiento de Windows 95-

En este video Mick Jagger está  junto un grupo de músicos jamaiquinos, del cual se destaca especialmente a Winston Mcintosh (también conocido como Peter Tosh), ansioso esperando la llegada de Keith Richards para luego reunirse con el resto de la banda en el bar old St Marks Grill que existió hasta el 95. La historia, según ellos cuentan, es que en ese entonces sencillamente Jagger esperaba mucho a Richards para los ensayos. Pero la letra sugiere que la banda había llegado a ese grado de madurez al que llegan ciertas agrupaciones, cuando los placeres accesorios de ser un rockstar (las chicas, la fama, el dinero) pasan a un segundo plano y lo que realmente importa es la compenetración con el grupo, la camaradería y el éxtasis único de hacer buena música con tus amigos.

El video fue dirigido por el newyorkino Michael Lindsay-Hogg, que previamente había trabajado con la banda en el  Rock And Roll Circus y además adaptó en el 2001, Esperando a Godot de Samuel Beckett.