Tag Archive | Ray Bradbury

El Biblioburro, tecnología precaria de alto impacto social.

Luis Hernando Soriano, artífice del Biblioburro, se lamenta de que en el Magdalena no haya ríos, ni siquiera caños, como ese que apesta a la entrada de Bogotá, por el calor que hace en esta región. Calor que sobrepasa los 40 grados. «Yo soy tan blanco como tú», me dice, tal vez para hacerme una idea del intenso calor y los fuertes rayos de sol que debe soportar en sus jornadas cotidianas, que le han generado un bronceado característico de la zona de donde proviene.

El colombiano ejemplar, en cultura, del año 2013 por El colombiano, agradece a Dios por su vocación como maestro. Yo lo veo como una encarnación  del sueño de Ray Bradbury, en Fahrenheit 451, pues Soriano ha encontrado la manera de preservar la memoria y sabiduría contenida en los libros, a través de sus burros que ofician de bibliotecas itinerantes.

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CUANDO LA CIENCIA FICCIÓN CONOCE EL FANZINE por Boris Greiff

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL BLOG: FICCIORAMA25

Fotografia tomada por Mrs Ficci

Gracias al equipo de Milinviernos, integrado por Luis Cermeño y Andrés Felipe Escovar, y su invitación a su ciclo de charlas en los Funámbulos teatro La Macarena, este servidor hizo un periplo acústico visual sobre la estrecha conexión entre los fanzines y la ciencia ficción en la década de los 30 del siglo XX en EE.UU y mediante un salto cuántico, a velocidad warp, se habló de los 10 primeros números del fanzine de producción quirográfica, reproducción mecánica y distribución repentina mensual mejor conocido como FICCIORAMA.

Minutos antes Ficciorama habia consumido unos cuantos shots de cafeina / Fotografía tomada por Mrs Ficci.

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FUCK ME, RAY BRADBURY

No fans de Kurt Vonnegut permitidas

No se permiten fans de Kurt Vonnegut

Fuck me, Ray Bradbury,
The greatest sci fi writer in history.
Oh fuck me, Ray Bradbury.

Así reza el coro de esta atrevida canción de Rachel Bloom. Una  manifestación de amor de fan o solo un reflejo de las pasiones que desatan esos escritores de ciencia ficción que no podemos sacar de nuestra cabeza. Este video, dirigido por Paul Briganti,  fue nominado en el 2011 por la categoría Corto – Mejor Presentación Dramática. de los Premios Hugo.

Un encuentro de Bradbury con Bioy

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Porque más que amor es frenesí y hoy Bradbury está de cumpleaños aunque haya muerto, les presentamos imágenes y algunas pocas palabras del autor de Farenheit 451 durante su encuentro con Bioy Casares en la feria del libro de Buenos Aires de 1997.

Cuando Ray Bradbury conoció al pionero de la astronáutica Frank Malina

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Frank  Malina fue un ingeniero aeronáutico, quien también era pintor. Es reconocido como pionero tanto en en el reino de la ingeniería como en el mundo artístico;  sobre todo, por ser uno de los primeros en establecer un vínculo radicalmente estrecho entre arte y ciencia.  En el mundo científico su celebridad radica en el campo de los cohetes, al pertenecer al equipo conocido como el «escuadrón suicida», en el que también estuvo el controversial Jack Parsons, en este equipo  desarrollaron el primer cohete que logró  llegar al espacio exterior. Esta investigación luego se convirtió en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, del cual Malina fue su primer Director. Posteriormente, el ingeniero de Texas se mudaría a Francia en donde trabajaría como Secretario de la UNESCO, en el tiempo en el esta organización  era dirigida por el famoso biólogo inglés Julian Huxley, hermano del escritor Aldous. En 1951, Malina ocuparía la cabeza de la división de investigación científica de la UNESCO, en la que se creó, entre otras cosas, el Instituto Internacional de la Hylea Amazónica. Dos años más tarde, Malina abandona la UNESCO para trazarse su destino como artista desde la corriente del Arte Cinético, una propuesta artística que contempla la ubicación del espectador para la contemplación de la obra tridimensional en donde se insinúa o se establece un movimiento. En 1968, Malina funda la prestigiosa revista Leonardo, que se enfoca en estudiar las interacciones entre las artes con las ciencias y las nuevas tecnologías.

Con estos antecedentes, no cabe duda de  la emoción que albergó al escritor de ciencia ficción Bradbury tras su visita a Malina en la ciudad de París.   Esta fue la carta que  le escribió el escritor al  pionero de la astronáutica después de este fantástico encuentro:

La suma final es que estoy contento de estar en París, y estoy contento de que los años hayan pasado y estemos aquí, tú con una larga y gloriosa historia detrás de ti, una que ha cambiado el destino de las personas en Tierra para siempre, y esto no se dice fácilmente. Un millón de años a partir de esta noche, cuando los futuros historiadores hablen de los años más importantes de la historia de los animales pensantes (nosotros), tu nombre estará allí con Von Karman y todos los demás. Qué maravilloso saber eso de ti mismo.

Eso es lo que tengo que decirte. Bendiciones. Llamaré durante la semana.

Ray Bradbury

Traducción y fuente: ATA 

Cuando Bradbury apareció en «Don Quijote de la Mancha»

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Los intentos por incorporar la ciencia ficción a la literatura canónica del idioma español comienzan a hacerse más regulares; hace unos años esto no era tan común y, si bien la literatura no se reduce a una carrera de caballos donde cada uno dice «Yo escribí esto mucho antes que la mayoría…» o «Yo leí ese libro hace diez años, cuando nadie lo conocía ni alababa…», sí es de reconocer el arrojo de Julio Coll   por haberse atrevido a unir a Bradbury con Cervantes en los setenta, en pleno auge de una literatura en español que apuntaba a otros objetivos. Además hizo una historia cuya ejecutoria recuerda mecanismos urdidos por Borges – quien había elogiado  «Crónicas Marcianas»-, poniendo en evidencia, hasta parodiarlas, las afinidades, gustos y ambivalencias de los más candorosos «cervantinos» que se dedican a quemar lo que no les satisface:

No sé si Bradbury estuvo o no en Filipinas;

ni si un chino exiliado le dibujó nunca un

tatuaje en su espalda; ni si dicho tatuaje re-

producía a escala, los ya famosos «canales».

Sólo sé que Ray Bradbury estuvo en Marte.

Esto me consta: ¿De donde, si no, habría

obtenido tanto material auténtico para sus

deliciosas y poéticas Crónicas marcianas…?

El tatuaje

Ray Bradbury denunció el robo de los originales de su famoso libro Crónicas marcianas, después del accidente que tuvo en su automóvil al perseguir lo que él creyó ser un OVNI. Rápidamente acudió a la Policía. Se interrogó a toodos los vecinos. A todos los amigos y enemigos del escritor. Los periodistas describieron el robo en son de burla, dando por supuesto que se trataba de una Venganza Extraterrestre. «Algún marciano-decían- sintiéndose aludido, determinó la ida a la Tierra; proyectó el aterrizaje en algún lugar cercano a la casa del escritor, y procedió al robo, previamente calculado con todo detalle. Luego, descargando las cuartillas en ese enorme crematorio que es el sol, los manuscritos ardieron a nivel de los 451 grados Fahrenheit.

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Regalos navideños

A lo largo del día estaremos presentando varios relatos en los que aparezca la navidad, escritos por reconocidos cultores del género. Esperamos que los disfruten:

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El regalo

Por Ray Bradbury

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

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Una historia terrorífica de Bradbury

Les presentamos un relato de Bradbury que, para muchos, se puede ubicar en el género del terror fantástico. Su nombre es «La multitud» y fue escrito en la década de los cuarenta. Los accidentes automovilísticos también cuentan con lustres  rapsodas.

La multitud

El señor Spallner se llevó las manos a la cara.

      Hubo una impresión de movimiento en el aire, un grito delicadamente torturado, el impacto y el vuelco del automóvil, contra una pared, a través de una pared, hacia arriba y hacia abajo como un juguete, y el señor Spallner fue arrojado afuera. Luego . . . silencio.

Felices 84, tío Simón.

Tu imponencia de garza llanera de los morichales marcianos

Tus muelas ahora son petróleo. Eres un bello fósil que ningún programa quinquenal podrá explotar. Tu caballito se llamaba Rocinante, quijote de las llanuras venezolanas. Tu humildad humilló al mundo. El toque del morichal expurga la última melancolía de los dioses de Barbacoas, Aragua. ¿Estarás invitado a la barbacoa de Ray Bradbury en el planeta rojo? ¿Cantarás tus tonadas de cabestrero y pensarás en las guerrillas que nunca se pudieron menguar? Esos animalitos rotos que tuvieron nombres de canciones. Tus canciones, tío Simón.

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La curiosidad que venció los siete minutos de terror: Mars Curiosity

La primera imagen del Mars Curiosity después de haberse fijado en el suelo marciano

La noche del 5 de agosto una parte de la humanidad observó cómo un pequeño robot superaba todos los obstáculos de la atmósfera marciana hasta llegar al cráter Gale. Seguramente para muchos fue una noche inolvidable, de esas que se recuerdan toda la vida, y de la cual siempre sabrás el momento exacto en el que te encontrabas y con quién, por lo que la comparación con  el 20 de julio de 1969 no es gratuita.

A las 11:12 pm (en Colombia) el Curiosity Rover mandó al mundo, por twitter, el mensaje: » Estoy adentro de la órbita de Deimos, completamente a mis expensas. Deséenme suerte». Rompía el corazón preguntarse por la suerte de este pequeño robot, el más complejo en su especie enviado hasta Marte, después de atravesar una distancia de 60 millones de kilómetros y ocho meses y medio de viaje, en una operación que se calificó de Daredevil por el espectro de ceguera de 7 minutos que representaban el momento de atravesar la atmósfera hasta tocar el suelo de Marte: período que mundialmente se llamó «7 minutos de terror».

Cacahuetes: una tradición de buena suerte de la NASA desde 1964

En seguida, el astrofísico Adam Steltzner -convertido al estatus de Rockstar y ganándose elogios por sus patillas- envío el mensaje: «Nos vemos al otro lado, en Marte». La gente aplaudía. Minutos de expectativas y cacahuetes. David Brin escribió tres emotivos mensajes en su cuenta de twitter, que traduciré como uno solo:

Conecten esto si Curiosity aterriza: Vayan griten ‘Estoy orgulloso como el carajo y no estamos estancados en la tierra para siempre’ – TU civilización hace cosas como esta». Sacudan a sus vecinos, amigos, tíos locos, niños. ‘¡Tu civilización hace cosas como esta! Enorgullécete de tu gente científica. Y si fracasa… enorgullécete también. Somos gente que intentó cosas como estas. Los hombres y mujeres que intentaron valen más que todos los cínicos juntos.

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