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El ir tras dios de Gabriel Restrepo: EL TRAS-TEO

Allí donde está el peligro
allí también se cifra su salvación
Höldering.

 

 

 

El profesor Gabriel Restrepo, caminante-divagante, duró refugiado como monje incólume por siete años en el antiguo monasterio del monseñor mártir y beato, Jesús Emilio Jaramillo, quien fuera la persona que me bautizara a mí a tierna edad cuando todos temerosos creerían que no sobreviviría el año y para no morir como un animalito  me presentaron ante dios, cambiándome del mismo modo el nombre en una jugarreta a la muerte, porque allí murió Juan Pablo, como era por todos conocidos, y desde ese entonces fui Luis.

En ese ir tras dios, en el tras-teo, los cruces de caminos se presentan de un modo que los desciframos posteriormente como inevitables. Siendo de este modo, Gabriel Restrepo expresa un soliloquio en el que su periplo se cruza con la historia de la tierra Arauquita que es tan cara a la misma historia de la patria, y en la que desde este rincón, según cuentan, mi BISabuelo Joaquín también fue parte activa de su desarrollo para posteriormente ser también  desplazado de allí y despojado de las tierras de Arauquita.

Región que busca la paz en la sed de dios y Gabriel sufrió de ésta hasta que completamente seco, vuelve a Santandercito en donde es recibido por las nuevas generaciones con un cálido abrazo.

Todo ese trasegar lo pueden ver en la producción audiovisual publicada en la revista IN-USUAL:

EL SAGRADO RITO DEL TRASTEO:

A propósito del documental, compartimos un fragmento que hace del análisis de éste, por el profesor Arturo Esguerra Villamizar:

 

Desde la entrada se ingresa a una atmósfera de sosiego, siendo un trasteo todo lo contrario a ella.
Como lo expresa el nombre de la obra, se trata de un tras-Teo, de la búsqueda de un dios. El Teo lo pongo con mayúscula. No es un dios con nombre propio, terrenal, regional, es un Teo, simplemente un dios.
Eso que no existe, pero que nos gobierna, como decía Valery.
La imagen de Gabriel cargando un zurrón que cuelga de su hombro es teatral y majestuosa. Me recuerda a los presocráticos, aquellos que guardaban toda su hacienda dentro del zurrón de cuero.
Dicen que Diógenes de Sinope sólo cargaba una cuchara y una pequeña vasija. Lo suyo lo cargaba dentro de sí. La cuchara y la vasija eran los intermediarios para relacionarse con el todo ajeno y cruento que estaba fuera de él.
De Bogotá a lo más apartado y agresivo del Arauca colombo-venezolana; de allá de nuevo hacia acá.
Ocho mil libros, millones de millones de palabras impresas sobre papel.
Solo un camión llamado Rogelio puede transportarlas.
Gabriel las carga en su cabeza, dentro de sí. Esos muchos millones de habitantes impresos están, no en el zurrón de lona, sino en el gran zurrón que es su cabeza, su memoria, su nostalgia, su anima reflexiva.
Usando la palabra que él poeta del Cementerio marino, utilizo para nombrar un libro suyo, Borges se refería a Valery como “Monsieur teste”.
Por que no decirlo, también Gabriel Restrepo, es un “Monsieur teste”. Todo lo sabe, todo lo dice, todo lo piensa. Los dioses castigan a los gigantes, enseña la mitología griega.
En esencia el arte de la vida es trastear, trastear, trastear. Todo aquello que permanece inmóvil empieza a fallecer.
Tan de buena calidad como las imágenes, son los textos escritos por el profesor Gabriel. Celestino Mutis, Bolívar, Santander, breves reflexiones históricas, personales. La abuela que por su compromiso social merece una corona de flores el día de su muerte, pero que el partido político no se la envía.
Pequeñas citas y reflexiones que se vuelven poemas, creaturas poéticas.
En el tras-Teo siempre se pierde algo (de pronto mucho). Bella figura.
El camino hacia Teo no termina en la posesión. Lo sustancial es el acto del tras-Teo, la búsqueda. De los ambientes intelectuales de Colombia a un monasterio abandonado donde permanecerá, como un cartujo, durante siete años.
Kierkegaard lo decía, el proceso de seducción no termina en la posesión de lo seducido, lo que importa es el proceso seductor. El don Juan de Mozart.
Vale la pena mirar-oír todo lo que contiene este corto metraje. Verlo y mirarlo una y muchas veces, sin querer ser lambón
Me llamó la atención la música que acompaña todo el video. Más que música son los sonidos solitarios que acompañan el oficio caviloso del tras-Teo.

Andreas Faber-Kaiser, el escritor maldito

 

faber kaiser
Andreas Faber-Kaiser fue, a título de Salvador Freixedo, un escritor maldito a cabalidad, puesto que cumplía todas las condiciones  que se requieren para ser condenado en una sociedad maldita que ve como enemigo a todo aquel   que se rebela contra todas sus patrañas institucionales.

Se entiende que Freixedo se aleja de la denominación tradicional de «malditismo», sobre todo la que se maneja en los ámbitos académicos y literarios, para llevarla a sus últimas consecuencias, pues no  subordina esta categoría  al escritor vedette de editorial, ni al que se lanza a la «aventura estética» de no decir ni enfrentarse a nada; sino a la condición a la que es sometido el pensador intrépido que ahonda en la vida concreta.

Filósofo, escritor prolífico, director de programas sobre misterio radiales, editor y coordinador de revista Más Allá de la Ciencia, investigador del fenómeno OVNI,  acérrimo opositor de las Farmafias (y sus experimentos con la población civil), Faber-Kaiser murió a la temprana edad de 49 años, no sin antes dejar su huella ni de inspirar a futuros investigadores, en el camino espinoso de la búsqueda de la verdad y trascendencia.

Este es un tributo que le rinde Salvador Freixedo (tal vez de los pocos libre-pensadores que aún quedan en el mundo) a la memoria de su amigo y colega Andreas Faber-Kaiser.