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La Ciencia Ficción como gueto para Samuel R. Delany

Hace unos meses hablaba con un grupo de amigos sobre el carácter abiertamente controversial del autor de Ciencia Ficción, Samuel R. Delany  En resumen les decía: «Delany es escritor de Ciencia Ficción,  negro, marica, gordo, bajito, comunista y, para rematar, es gringo.» Este comentario generó un alto interés y esta es la hora que todavía me preguntan por aquel escritor de Ciencia Ficción gringo, marica, comunista y negro. De esta personalidad que se levanta como una fuente de lo marginal beben nuevas generaciones de escritores, desde el bizarro Jeremy Robert Johnson hasta el   dominicano Junot Díaz.

Presentado de esta manera, quién mejor para hablar sobre la Ciencia Ficción como un gueto que Samuel R. Delany:

La Ciencia Ficción es un gueto no porque lo merezca sino porque mucha gente la juzga por sus peores ejemplos y son demasiado perezosos para buscar lo mejor de ella y revisar su imagen como corresponde.

–Samuel R Delany

Rosina: la mujer estructurada desde la visión masculina del XIX

Fortaleza o Castillo de San Lorenzo Real del Chagres
Imagen tomada de arqueotur.org

Juan José Nieto escribe Rosina en 1842, la novela es publicada por entregas en La Democracia, periódico de Cartagena. Rosina, también denominada La prisión del Castillo de Chagres, se desarrolla en la Prisión de Chagres, donde estuvo recluido el autor porque fue desterrado de Colombia por orden del General Tomás Cipriano de Mosquera; es tal vez por esta razón que en esta novela se vislumbra una reflexión sobre su estadía del autor en el lugar. En algunos apartados se ven plasmadas inquietudes con respecto al trato de los prisioneros, al tiempo que traza para el lector muestras bastante gráficas de los lugares que visita, mediante descripciones minuciosas.

Lo curioso de esta novela es el tono personal e íntimo que utiliza el escritor, puesto que la novela es de índole epistolar; está compuesta por una serie de cartas y diarios que escriben Clementina Remón, Elisa de Sandoval y, por supuesto, Rosina. El tono femenino es muy marcado y la idea de una visión de la mujer a partir de un autor masculino es muy atrayente, sobre todo para la época. Es por esto que quiero ilustrarles, tomando apartados de la novela, una estructura femenina en ella, partiendo de una perspectiva masculina como la de Juan José Nieto.

Cabe anotar que los personajes principales de la historia pertenecen, por lo general, a clases altas o que, en algún momento de sus vidas, pertenecieron a estas y se ven configuradas por esa condición.

Es importante resaltar el hecho de que las mujeres plasmadas en la obra son criadas por sus padres. En el caso de Rosina, solo tiene a su padre, el cual se encuentra preso; su madre ha muerto por el estrés que le causaron su esposo y todos sus padecimientos. Clementina, por su lado, vive con su padre el cual es su amigo y, muchas veces, confidente. Y nos queda Elisa, la cual después de haber vivido con una tía, vuelve con su padre que había estado preso por un tiempo.¹

Por otro lado, en cada personaje femenino, se ve reflejada la pérdida de algunos años de inocencia, de su niñez o de las costumbres que tendrían mujeres de su edad. Por ejemplo, Clementina es alejada de sus amigas y se ve muy afectada por la lejanía en la que le toca vivir. En una carta enviada a Elisa, le comenta:

Por lo que acabo de referir, podrás juzgar del país en que me han venido a sepultar en la aurora de mi vida, lejos de toda sociedad, porque aquí  no hai ninguna; i cuando con la mediana educación que he adquirido, aunque perdí tan niña a mi madre, yo pasaba en Cádiz mis días muy alegres, en unión de mis amigas, bastante obsequiada y atendida de mis jóvenes compatriotas, i donde dejé ¡¡ai!! lo que amaba. Mira, si me sobra razón para morirme de flato.² Read More…

Chambacú, corral de negros (1962) de Manuel Zapata Olivella

CHAMBACÚ: CORRAL DE NEGROS, LUCHA Y MUERTE

    POR: UDILUZ MONSALVE MUÑOZ

Hablar de Chambacú significa, actualmente, dirigir la mirada hacia un terreno baldío en el que, de vez en cuando, se realizan ciertos eventos culturales. Sobre todo para quienes no conocieron o nunca han escuchado hablar de lo que existió en ese sitio, Chambacú es un lugar desértico, gobernado sólo por el polvo o el infinito barro cuando llueve. Sin embargo, para el año 1970, como nos explica Orlando Deávila (2008), Chambacú era un tugurio conformado por más de 1300 familias, casi en su totalidad afrodescendientes, que se instalaron allí en búsqueda de un espacio donde vivir, pero para el gobierno y los medios de comunicación, Chambacú era un obstáculo para la “buena imagen” que se quería proyectar de la ciudad a los turistas, ya que se encontraba ubicado a poca distancia del centro amurallado, destino específico del turismo en Cartagena. Por esto, los habitantes de Chambacú, en 1971, son trasladados a distintos barrios de la ciudad para que los visitantes de la misma no vieran la otra cara que le pertenece.

     En Chambacú, corral de negros (1962) de Manuel Zapata Olivella, podemos observar muy claramente, una exposición narrativa y un trabajo estético de esta problemática, pero el propósito que se percibe de entrada es la subversión de esa imagen negativa y despectiva que siempre se ha tenido de sus habitantes. En esta medida, Zapata Olivella nos muestra la historia desde el otro punto de vista, la perspectiva de los negros que vivieron el rechazo, el maltrato, el abandono y el desplazamiento por parte del gobierno: Chambacú no visto como un problema, “El problema de Chambacú” (Deávila, 2008, p.39), sino visto como una población que día a día luchaba por sobrevivir y por encarar la muerte. Read More…

Ciencia Ficción racista

Un temor tan grande como el que se le profesa al final del mundo, es la de la reacción de la humanidad al enterarse que el planeta está próximo a desaparecer; se le teme más a la psiquis humana y su violencia que al choque de un asteroide o a la explosión de un virus exterminador. En la serie «Invasión al planeta Mongo» (1936),  se traza un bosquejo de la reacción de la humanidad ante el inminente fin. Esto ocurre antes de que Flash Gordon salga de la Tierra. En las primeras imágenes aparecen multitudes histéricas en ciudades como Roma, París, Londres, Shanghai. Para que haya histeria no es necesaria la urbe, al menos ello se concluye cuando aparecen imágenes de India e, incluso, de un continente entero como África. En el último caso, aparecen aborígenes saltando con lanzas y máscaras en un ritual que precedió los atestiguados por las caricaturas que se introducían en las espesas junglas de Congo.  Para ese tiempo, África se entendía como una inmensa selva llena de caníbales y leones; es un acercamiento a la forma como se ha construido ese continente para la autodenominada sociedad occidental. Read More…