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COMIC: Flinch 01- El horror según Vértigo DC, por Luis Bolaños

COMIC: Flinch 01- El horror según Vértigo DC

Por Luis Antonio Bolaños De La Cruz

 

 

Portada

 

Durante 16 números (junio 1999 a enero 2001) la iniciativa lanzada por la línea Vértigo demostró su altísima calidad con la presencia de una pléyade de guionistas e ilustradores que congregaba la flor y nata del género fantàstico, parecía imposible que estuviera bajo la protección de DC, y quizás por eso empezando como mensual terminó asesinada como bimensual. Algo que ocurre con frecuencia a los aficionados es que llegamos de manera tardía a la degustación de los productos, para mi esta fue una esa de esas ocasiones, por lo menos habría peleado y enviado una carta redactada con brío y cólera, como lo merecía la colección, para apoyarla aunque supiera que la guillotina del vil metal expresada en ventas y ganancias la dejaría inerme y abandonada tan sòlo a los recuerdos y homenajes como el que perpetro, que al final de la evaluación de nuestra relación con Flinch, se convierten en lo mínimo que uno desea o pretende recuperar de esa vergonzosa experiencia editorial, por eso aunque abomino con frecuencia de DC, elegí Flinch porque fue uno de sus mejores intentos.

La carátula de Phil Hale es una obra de arte que inquieta y nos coloca ante la necesidad de afirmar -y de aceptar- que de lo horrible nace lo bello y viceversa, revulsiva y por momentos asqueante, nos provoca un repeluzno cuando comprendemos que las líneas que recorren el cuerpo y órganos del actor (hay algo de mimo y también de kabuki en la indumentaria y actitud), serán las que utilizará para rebanarse ante los espectadores de su happening, quizás definitivo. Cada una de las historias presentadas son recias en sus planteamientos y ricas en su estilo, dejan rastros para ser evocadas y para servir de modelos comparativos

El Hombre Cohete: El dibujo claro y preciso de Jim Lee, con tintas que destacan los detalles anatómicos y técnicos, junto a la planificación de las viñetas (sobretodo la de cierre con su júbilo que bordea el éxtasis teñido de terror) se aproxima a lo exquisito.

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Asimov CF: Una propuesta generosa fallida pero ya inolvidable

Asimov CF: Una propuesta generosa fallida pero ya inolvidable

Reseña al número 2 de la revista Asimov Ciencia Ficción; Noviembre, 2003, España. 

Por Luís Antonio Bolaños De La Cruz 

Alfarera de Huesos-21

 

 

Queremos rendir homenaje a un escritor y editor que desde hace lustros deja huella en nuestro espíritu y nutre nuestras ansías de fans: Domingo Santos (uno del trío glorioso que nos regaló una colección imperecedera: Nueva Dimensión) y que apostó siguiendo esa tradición en el novísimo Asimov CF por la ficción dejando a los hechos nutrirse por si mismos desde la nube o desde otras medios, asimilando la velocidad sociocomunicacional actual, así que nos entrega una revista en formato de libro que nos abriga amorosa cuando exploramos nuestras Galaxias interiores merced a la rica propuesta literaria ofrecida, y nos transporta  a paisajes de maravilla mientras paseamos por  nuestras Solaris particulares y somos defendidos por nuestros fieros Gigamesh de trampas multidimensionales mientras nos divertimos y enriquecemos con lo más granado del género. ¿Quién ofrece más?… u ofrecía en ese momento (es que parecía tenerlo todo).

Lo usual es elegir el 01 de las antologías, pero aún no he terminado de leerlo, lo que si ocurre con el 02, de allí que sea fácil derivar hacia sus páginas para plasmar esta ofrenda. La única objeción apunta a una carátula poco feliz, dedicada a una novella de Eleanor Arnason, comprendo que se la dediquen, pero eso no disuelve la sensación de rechazo estético. Por si acaso José Carlos Canalda, Juan Manuel Ortiz, Juan Miguel Aguilera, Santi Eximeno, Carlos Moreno de España y Federico Schaffler de México le dirigen cartas al editor, aún antes de completar su primer periplo, expresando sus deseos de una singladura exitosa, con lo cual acordamos.

La Casa de Bernardo: James Patrick Kelly

Existen referentes en Ballard, Wilheim, Vance, Van Vogt,sin embargo, Kelly supera la valla establecida, irrumpe más allá de los bordes y viajando hacia zonas inexploradas nos conduce a una situación similar al amor sin serlo y a través de su planteamiento nos siembra una tronera en el pecho para autoobservarnos. Ah!, sólo en la CF podemos gozar de deliciosas historias como la que comento, una casa enamorada, la ausencia del amado y la presencia del extraño sobre quien volcar esa cariño represado. Aún recuerdo la impresión del primer relato que leí de Kelly “Pensando como un dinosaurio”, lo agradecido que me sentía con Carletti por haberlo seleccionado y el impulso que me acuciaba para ir a comentarlo con alguno de mis amigo(a)s de Qoyllur,  mientras me repetía un mantra “En el mainstream nunca te plantean algo así” igual sucedió ante La Casa de Bernardo: dónde trazar la frontera de una idea, hasta dónde estirarla y comprobar que en el despliegue brotan o yacen un puñado de gemas, que tornan válidas las diferentes expresiones del amor mientras se desplaza hacia un delicado y extraño lesbianismo. Ah! de la domótica.

A pesar del aviso, no inhale una bocanada de oxigeno adicional antes de sumergirme en las peripecias, articuladas con exquisita gracia, tan atrapantes que una vez iniciadas ya no pude dejarlas, pero creo que para apreciar mejor su efecto sugiero o digo que es preferible leerlo de un tirón, la sensación ambigua sobre la que trabaja te noquea, cuando parece que uno de los subtemas se ha agotado surge un neoenfoque que aporta sangre fresca y el corazón asustado y por un momento detenido, vuelve a latir.

Dragones en el centro: Joaquín Revuelta

Tras la enjundiosa presentación por un instante temimos emprender la lectura porque si nos defraudaba el contenido, el presentador a quien estimamos como amigo virtual estaría errado y quedaría desacreditado. Arrancaba con un exceso de color local y recurría al uso de memes establecidos como “salpicaban licor a diestro y siniestro”, pero creaba un ambiente palpable con frases que poseían ganchos de agarre. Y así fue transitando fluido, de un registro a otro, y de una escena de acción aterrizaba en una reflexión existencial sin apenas esfuerzo, con leves toques en la forma de redactar. Empecé a creerle al presentador, y surgieron evocaciones: la taberna más allá del tiempo recordaba a la de un relato de Jack Vance, habían asimismo leves toques a lo Roger Zelezny, mejoraba a medida que avanzaba y comprendí que ofrecía un juego cómplice donde envueltos en la historia debemos descubrir los elementos emergentes y para lograrlo se refería en lo fundamental al manejo del estilo… y entonces empecé a considerarlo un as. Un conseguido instante de amargura vinculado a los celos, a la pérdida de la pareja ideal conquistado por otro… y las consecuencias que tendría para la misión y la formación de bucles que arrasarían con el entorno temporal. Excelente historia de amor cuántico tan dinámica que hasta podemos llegar a olvidar por ese tema eterno el bucle temporal en el cual quedarán atrapados los protagonistas.

Caminando en círculos: Steven Utley

Especular sobre el transcurrir del tiempo puede ser agotador y provocar dolores lancinantes, y es así que el relato posee el aroma de una pregunta tostada y molida que se dilata en una mañana de verano interminable… o un huracán del Caribe, por que depende de la multiplicidad de universos que se bifurcan a partir de cada acción o noacción, o aquí por los fracasos en materia de avances del botánico y se viene un aluvión de preguntas sin solución:

¿Cuántas viñetas de amor?

¿Cuántos paisajes alienígenas visitados?

¿Cuántas tierras paralelas abordadas?

¿Qué pérdidas punzantes se desencadenan ante el aluvión de universos alternativos?

¿Cuál de las mujeres amadas me acompañará… o me rechazará?

Nada está sellado para la eternidad y mientras deambulamos por ese laberinto de pasillos y agujeros de gusano que horadan el tiempo creamos aún mayores cascadas de situaciones límite, y eso “duele, duele como el infierno”.

New Wave II: Robert Silverberg

El maestro emociona y a profundidad, uno se siente participe de esa batalla por la libertad en el género, aunque soy yo quien la conecta con lo que sucedía en USA en particular y el mundo en general, con los movimientos antisistémicos, con la Guerra de Viet Nam y la derrota del Imperio, con las colosales transformaciones de esa sociedad pacata y almidonada que nunca volvió, a pesar o más allá de esfuerzos realizados por numerosos amantes del autoritarismo ydel fundamentalismo religioso ramplón. Es allí, en esa bisagra donde inserto la reflexión y adquiere para mi al leerla una calidad emotiva cuya carga arrasa, y provoca un nudo en la garganta, una bocanada tras otra de emoción. Silverberg capta un sentimiento y lo convierte en un concepto, gracias a su honestidad intelectual y sensibilidad expande los márgenes de la comprensión envolviéndonos en los pliegues de la oriflama libertaria que recorría el campo y el género por doquier. Podremos discordar con algunas de sus observaciones y valoraciones pero no con la ruta tazada, es interesante comprobar como algunas otras corroboran intuitivas apreciaciones que sobre diversos autores me había trazado. Otro punto, quienes firmaron el famoso manifiesto contra la Guerra de Viet Nam no se agrupaban necesariamente en torno a la New Wave demostrando que el proceso era como siempre complejo y no dicotómico.

El Dios de los Niños: Richard Parks

La primera escena posee garabato, engarza en una estampa Techno High un suave reclamo hacia el hentai en la figura de la colegiala que se acerca al adulto en el tren bala

La relación inicial entre los personajes puede ser comprensible desde la profesional, pero no desde lo sobrenatural, tratándose de un tema de fantasmas japoneses suponemos que por ese motivo nos explican con detalle porque se recurre a un exorcista occidental, lo cual da pie para introducir una serie de notas culturales, quizás vinculado a que el relato asume el rol de una guía de espíritus sobrenaturales ligados al mundo nipón y aunque es agradable y demuestra que el autor realizó su tarea e investigó a fondo, no deja de parecernos un alarde.

Nos adentramos en la historia con el sacrificio postergado, el cambio de roles, las tradiciones nacionales y sobre todo esa frase que enlaza el pasado denso y lastrado de rituales y el presente hiperdigitalizado y penetrado por diversos ríos culturales, diluyendo el primero y multiplicando el segundo. Trae consigo apotegmas como “la verdad era siempre la primera baja de las guerras” para señalar la relatividad de los discursos oficiales sobre los acontecimientos, y el viraje argumental que introduce profundizando en el significado de los conceptos japoneses nos estremece y lo que aporta convierte en memorable la página.

Dos finales: uno para sacudirnos hasta el tuétano y otro para quitarnos la resaca. Recordándonos que siempre nos acompañará el misterio y que la tecnología aunque no sea todopoderosa puede ayudarnos a transitar hacia esos escalones por descubrir.

Saldo deudor: M Shayne Bell

No es “El hombre que despertó en el mañana” de Manning y los avatares de una sociedad desconocida y en simultánea reconocible, pero no por eso más cercana a su emoción, apunta en otra dirección. Al inicio un sabor áspero parece que va a imponerse, pero se torna una despiadada crítica al sistema capitalista a través de la pugna del descriogenizado por conservar su dignidad ante las trapacerías que comete la compañía y que nos impulsan a saber como terminará el choque aunque ya hayamos elegido bando, y es que podemos intuir el recorrido del relato, pero aún así continua gustando, y eso se debe a la selección de las palabras, los giros que utiliza y la manera en que articula mensaje y forma: mientras más se aleja de los humanos que ha encontrado más se acerca a su robot enfermero, uno presiente que terminaran como grandes amigos y que el robot hará hasta lo imposible para que obtenga su deseo, pero no porque sea su amo sino por amor (Elia Barceló también lo expuso en “”). Posee una belleza intrínseca en su postura humanista, coherente al detalle, ya que para lanzar su mensaje de reivindicación usa fotos antiguas que ya no pueden confeccionarse.

El fin del futuro: Juan Carlos Planells

Corto y fértil, en pocas páginas condensa un puñado de ricas ideas y acumula una carga de acíbar nostálgico, de amargura tibia, un lubricado relato sobre el cual te deslizas sin apenas sentirlo  y sin embargo como empieza a dolernos a los que tenemos más de 40 como señalaba Eduardo Galeano que acaba de emprender el viaje eterno. Como casi siempre una idea original que no se exprime hasta el asco, sino que se expone en breves y sentidas líneas, pero tan potentes como un uppercut a la mandíbula. Alucinante y una vez desplegada con una lógica interna aterradora y coherente. La vuelta de tuerca final es una de esas especulaciones deslumbrantes que sólo puede proporcionarlas nuestro género.

Crisis Psicohistórica (Libro del Mes por Donald Kingsbury): Miquel Barceló

Quisiera haberla leído para agregar mi comentario. Parece recoger lo que quizás sea la clave de la novela, el juego de espejos que permite la capacidad de especular ad infinitum, las caracterizaciones sucesivas que se intercalan y se escamotean en mutua complicidad primeros planos con la intención de sembrar de prólogos científicos los caminos tecnológicos a recorrer y en ese contrapunteo comprobamos que toda crisis es oportunidad.

Gipsy (Comic del Mes por Thierry Smolderen en guión y Enrico Marini en el dibujo)Juanjo Sarto

Sabe lo que queremos nos digan sobre un comic para degustarlo sin abrirlo… todavía, la presentación me precipitó de inmediato a revisar mi colección y comprobé que estaba detenida en los dos primeros, como siempre en Perú hay sequía aunque existan momentos de plétora en España o Argentina, la Circumpolar Tri Continental y esos camiones que se desplazan a enorme velocidad pasando de una aventura a otra es ya motivo suficiente para revisarlo.

Solaris (DVD del Mes por Steven Soderbergh en dirección cinematográfica y Stanislaw Lem en libro) Luìs Vigil

Tanto el libro como las películas reposan en mi mente, coincido con la apreciación de Vigil, en cierta forma no es que este por debajo de Tarkovski, sus intenciones eran otras al adaptar, por eso mientras la de Andrei ha quedado imperecedera en el estuche de mi memoria, la de Steven ha empezado a decolorarse y a confundirse con otros recuerdos, tanto que algunas de sus secuencias empiezan a verse sobrepuestas como fantasmas a la original y a desvanecerse.

La Alfarera de Huesos: Eleanor Arnason

Comparte temas con “Círculo de Espadas” (mujeres conflictuadas y con poder, homosexualidad) Novel coloquial y casi costumbrista por momentos, emotiva casi siempre, describe lo que sería en una sociedad muy particular por tradicional y matriarcal de variados pelajes, una mujer con el sentimiento maternal atrofiado y reemplazado por una aproximación racional y científica a su entorno, que vive preocupándose por los fósiles y por las circunvoluciones de sus vasijas, es como si una alfarera descubriera la paleontología en una sociedad de lesbianas justas, lo cual me aproximo a los recuerdos que guardo de Ursula LeGuin, Greg Egan, pero sobre e David Brin y Tiempos de Gloria,pero mientras él se preocupa en exhibir musculatura, ella modela y diseña al estilo de las alfareras, ambas aproximaciones son válidas y gusta, conservando un peso específico de género, pero a pesar de la excelente performance de Brin, Arnason logra una empatía superior; es cierto, su heroína y su sociedad son cinceladas con acierto, hermosura, emoción, calidez, dulzura, llegamos a querer a los protagonistas y deviene obvio que a pesar (o más allá) de las confluencias identificadoras, los neo-ideas y datos nos asaltan subrepticios y al ajustarlos al marco de lo recibidocomprendemos la propuesta de dos grupos con sus propios mecanismos de funcionamiento y que intercambian sexo reproductivo como un negocio o una necesidad de genes, pelajes y cualidades, mas donde las parejas son comandadas por las matronas, y a medida que se introducen convierten a ese mundo en algo distinto que no se encuentra en nuestro pasado, probablemente como vamos tampoco en nuestro futuro, sino al costado.

Una cultura alienígena, compleja y gozosa (por ejemplo, sin las represivas pegas de la Trilogìa Paralaje Neanderthales de Robert Sawyer) se va abriendo ante nuestro sentipensamiento, sabia introduce nuevos elementos a medida que calcula que ya digerimos los anteriores, poseen suficiente parecido como para identificarlos, pero asimismo con el toque de extrañeza que nos impulse a interesarnos y no suspender el sentido de maravilla, a medida que recurre a esa técnica nos incita a explorar con ella los datos que entrega y el sentido que adquieren, a pesar de su raigambre alienígena no dudamos en identificar un archipièlago de comunidades rivales, sin gobierno central, donde los actores juegan por un esquema anarquista o ácrata básico que los equilibre dinámicamente. El arte, la dramaturgia en concreta se despliega para atrapar

Absorbente y deliciosa, en general suave con raigambre social no exagerada, equivale a beber una cremolada en verano, a una temperatura estimulante que no adormece la lengua pero aleja el calor. A pesar, de que en forma deliberada poda los ramajes de su imaginación no oculta los tocones por lo cual podemos seguir las bifurcaciones abandonadas e ir enriqueciendo el relato en nuestra mente, lo que no es poco. Seduce y estimula, nos muestra la formación del pensamiento del investigador (por un instante la vincule con John Brunner y su obra “El crisol del tiempo”), muestra el surgimiento de una mirada sesgada y coherente, pero extraña a la normal que esgrimimos, y es que si la ciencia pretende someter los desenlaces de la difuminación de lo implícito en la vida cotidiana necesita poseer un atractivo que no se desvanezca en medio de trabas metodológicas ya que lo impredecible continúa sucediendo y el poder puede pretender que le entreguen respuestas en lugar de conocimientos siempre provisionales.

Proyecto 4Ríos, caminando entre la ficción y la realidad para contar el conflicto Colombiano. Por Altais

Artículo publicado originalmente en: Periodista Ilustrado 

Por Pablo Pérez: (@altais)

 

Visite y participe de 4Ríos, una
experiencia transmedial http://4rios.co/

 

La narrativa transmedia es hoy una técnica popular para abordar la tarea, siempre retadora, de narrar. Desarrollar historias atractivas a través de diferentes medios y plataformas de comunicación es en la actualidad una búsqueda permanente por parte de autores, productores, desarrolladores y estudios de toda índole. Los lectores, usuarios, prosumidores y público en general, no se encuentran desconectados de esta tendencia de producción y demandan contenidos que los inviten a participar del desarrollo y crecimiento de historias/realidades que, bajo el amparo del concepto de Universo Narrativo, los lleve a sumergirse y experimentar nuevas sensaciones, entretenimiento que desborde todos los sentidos.

Naturalmente el ecosistema creativo nacional, siempre al tanto de las tendencias, navega en esta corriente de producción y no son pocos los proyectos que desde los sectores público y privado, han emprendido la tarea de contar tanto la ficción como la realidad colombiana desde el prisma de la transmedia.

4Ríos, es un proyecto nacional que recoge las pautas de producción y narración que plantean autores como Jenkins o Scolari y se lanza a crear/narrar. Dos, son las características que me parecen más llamativas (y quizá, exitosas) de este proyecto que ya tiene tres reconocimientos nacionales, en primer lugar 4Ríos aborda el conflicto colombiano como fuente para la creación de un universo narrativo, y segundo, desde ese universo, hace la propuesta provocadora de hacer ficción. El sacro santo conflicto colombiano, que parece solo permitir el abordaje desde la asepsia del lenguaje académico o judicial, encuentra en 4Ríos a un grupo de creativos e instituciones que se atreven a proponer un tratamiento híbrido para nuestra dolorosa historia, un tratamiento catártico que desde la ficción invita a conocer y entender.

 

En su primera entrega titulada: El Naya, 4Ríos camina entre la ficción y el documental, para recrear la masacré perpetrada por el bloque Calima de las AUC, el 11 de abril de 2001. Uniendo  dos líneas narrativas, un motion comic (cómic animado) y una línea temporal de investigación histórica, se cuenta como 300 paramilitares incursionaron por Timba, Cauca, al mando del ex paramilitar Hébert Veloza, alias H.H., y subieron por  el camino real hacia el Naya, masacrando a su paso a más de 46 campesinos, indígenas y afrodescendientes.

Durante la primera semana de marzo de 2015, Elder Manuel Tobar, comunicador social y productor audiovisual que encabeza con el título Creador y Director, al equipo interdisciplinario de creativos responsables de este proyecto; y su hermano Pablo Ernesto Tobar, Antropólogo e Investigador Documental para 4Ríos, visitaron Medellín y contaron sus experiencias sobre la producción de este proyecto transmedia en espacios como la Universidad de Antioquia y el Colaboratorio del Parque Explora. Tuve la fortuna de compartir algunas cervezas con este par de creativos y grabar sus voces para Periodista Ilustrado:

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Charla: Hablemos de cómic y periodismo

Tomado del blog: PERIODISTA ILUSTRADO. 
El sábado 21 de junio de 2014, dio inicio el ciclo de conferencias Hablemos de Cómic, que desarrollará durante el segundo semestre la Revista LARVA con apoyo del Parque Explora. La primera charla, sobre la relación periodismo y cómic, contó con la participación de los periodistas e historietistas, Daniel Rivera Marín y Pablo Pérez (Altais).
 
El siguiente es un corto resumen de la primera  charla y al final encontrará el audio completo de la conversación. 
 
Charla reportaje vertical 4
Escuche la charla completa aquí:
 
 
 

Coletillas: *Siga la programación de las charlas Hablemos de Cómic a través de: Revista LARVA Parque Explora*El audio se encuentra alojado en archive.org bajo licencia de Dominio Público, pueden descargar el audio aquí.

Los Once, recordando la historia a través de la ficción. Por Juan Arellano

En su reciente visita a Bogotá, Juan Arellano aprovechó para conocer más sobre la novela gráfica de LOS ONCE, y así contactó a los autores del libro.

Este es el  post que surgió de ese encuentro en  GlobalizadolosoncecEn la historia reciente de los países latinoamericanos hay hechos de violencia por parte de agrupaciones terroristas y del propio estado, que a pesar de la realización de investigaciones de alto nivel y conformación de Comisiones de la Verdad, mantienen aspectos nunca aclarados e incluso testimonios contradictorios. Esto los ha vuelto parte de diversas teorías de la conspiración y de las leyendas urbanas que enhebran el tejido social de nuestras grandes urbes.

Uno de esos hechos es la Toma del Palacio de Justicia, sucedida el 6 de noviembre de 1985 en Bogotá, Colombia. A las 11.30 de la mañana de ese día comandos del movimiento guerrillero M-19 ingresaron al Palacio de Justicia, lo que generó la reacción de la Policía Nacional y el Ejército Colombiano, dando inicio a 27 horas de violencia y terror que dejaron un saldo de noventaiocho muertos y once desaparecidos.

Son precisamente estos once desaparecidos los que a 25 años de la toma inspiraron a tres amigos a crear una novela gráfica que recrea desde la ficción lo que pasó esas horas y de esta manera nos dan una visión distinta, a veces desgarradora, a veces esperanzadora, de un suceso que, como mencionan en la presentación del libro, es parte de la identidad de millones de colombianos.

El proyecto nace en el 2011, a raíz de una convocatoria que no ganaron, pero que los dejó con ganas de apostar por lo creado. Así pues en el 2012 deciden recurrir al crowdfunding para buscar apoyo económico y en el 2013 lanzan la versión de la novela gráfica para tablets y otros dispositivos electrónicos, y es en febrero de este 2014 que finalmente sale editado en formato libro.

Curiosamente en el pase de la versión digital a la impresa ha habido algunos cambios en la narración. Diego Fernando Marín del blog Lecturas para todos nos habla de este cambio de enfoque.

(En la aplicación es el) … de una niña que prepara un discurso, que termina leyendo en un evento conmemorativo de la Toma del Palacio de Justicia, y que comienza con las únicas palabras que tiene la novela gráfica, Érase una vez…, lo que da lugar al subtítulo que hoy parece haber desaparecido: Como un cuento sin hadas. En esta nueva versión, una abuela narra en primera persona a su nieta lo que ella vivió durante la toma. La abuela, en este caso, es la madre de uno de los desaparecidos en la Toma.

Marín luego agrega:

El tono de Los Once se mantiene en su tono neutral, no condena, no toma lugar, muestra la impiedad de los bandos y el lugar que tomaron las víctimas en el proceso, el dolor que se refleja en las palabras de César Rodríguez, un familiar, dichas en la radio nacional: “(…) de ninguno de ellos se tiene ninguna noticia. No los han dado en las listas de los rescatados, ni detenidos, ni muertos. No se sabe absolutamente nada”

Hablando del libro como novela gráfica, el escritor Luis Cermeño en un texto de enero del 2013 en Mil Inviernos señala diversas influencias: “El uso de la técnica a blanco y negro se la deben a su gusto por Sin City, de Frank Miller; la idea contar a la manera de fábula viene de La rebelión en la granja de George Orwell; y prescindir del texto, se lo deben en parte al trabajo de Justin Green en Binky Brown.” Y en cuanto al tema y tratamiento Cermeño añade:

La Toma al Palacio de Justicia es un tema que de entrada toca fibras, con muchos intereses mezclados de por medio; esta es la dificultad de tratar de elaborar una memoria colectiva alrededor de lo que no se sabe nada. Los Once no intenta justificar, de ningún lado u otro, lo ocurrido, su intención es tratar de narrar una historia con las personas involucradas en el conflicto en medio de una situación de pánico extremo. Tampoco trata de brindar respuestas. […]

En Los Once todos los personajes son ratones enfrentándose contra un gran monstruo polimorfo, quien a su vez es un personaje despersonificado: es la (des)personificación del terror, del mal absoluto y el caos. Esta metamorfosis es la violencia que siempre vuelve con nuevas caras, a veces insospechadas.

Para conocer un poco más de Los Once, conversé con José Luis Jiménez y Andrés Cruz, dos de los tres autores del libro. Acá el video:

Finalmente quiero añadir la palabras de los autores sobre el trabajo de investigación previo a Los Once, tal cual aparecen en un artículo de En Órbita:

Cuando estábamos haciendo la investigación, y hablábamos con familiares de las víctimas, a veces sentimos el peso de lo que representa intentar no tomar partido. Para los familiares los culpables de la desaparición son claros, pero nuestra intención no era mostrar culpables, sino construir una metáfora, a través de personajes animados (ratones, palomas, mirlas y perros), para lograr una nueva comprensión del episodio, de lo que vivieron las familias de las víctimas y las víctimas durante la toma y la retoma.

No se si el libro ha llegado a librerías peruanas, pero en todo caso pueden seguir a Los Once en Facebook y en Twitter. También pueden seguir a Sharpball (Facebook y Twitter), el sello bajo el cual estos jóvenes artistas colombianos sacan sus obras.

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Las imágenes usadas en este post son cortesía de Sharpball, y usadas con su autorización.

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El cuarto retorno de Batman: PRIMICIA EXCLUSIVA

Con la actuación estelar de:

José José: Robin

Felipe Pirela: Batman

Carlos Lico: El guasón

Y la aparición estelar de:

Juan Gabriel como el Pingüino. 

Alejandra Guzmán: Gatúbela.

Y el maestro Álvaro Carillo como El capitán acertijo.

Ciudad de México- Gotham. Año 2040. 

Temperatura: Medianamente homosexual. 

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Ritos nocturnos de Altais

Dos Linas, un león y un grupo de extras merecen ser reconocidos por su aporte en el desvarío gráfico que les presento hoy. A la primera Lina, habitante de Colombia, debo darle crédito por animarme a dibujar el corto viaje en tren de un hombre elefante. A la segunda Lina, habitante de Argentina, le doy gracias por responder con gran atino una simple pregunta: Lina ¿Qué crees que hace un hombre elefante viajando en tren?
En tercer lugar, doy gracias a León de Greiff Haeusler (Medellín, 1895 -Bogotá, 1976), prolífico poeta Colombiano, de cuyos textos extraje las frases que organicé en un argumento para la historia de Hoy. Quiero ser claro en este punto, el texto de esta historia no lo escribí  yo, tan solo lo compuse hilando una serie de frases que he extractado a lo largo de mis lecturas de la poesía de León de Greiff. Estos textos pertenecen a Leon de Greiff y a sus  herederos, los uso como parte de un ejercicio creativo y no pretendo con ello apropiarme de su trabajo… Y que se le caiga la mandíbula al que diga lo contrario.
Por último y no menos importante exaltaré el trabajo del grupo de extras que trabajaron en esta historia, quienes tan amablemente se vistieron de blanco y me acompañaron en mi expedición por el Metro de Medellín y que tan pacientemente posaron para los fondos de cada viñeta.
-Altais-
Comic Rito Nocturno 1

Lanzamiento de una novela gráfica como app: Los Once

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La novela gráfica de memoria colectiva colombiana por Crowdfunding, Los Once, se materializa, comprobando que el mundo de la vida es la realización del Universo que soñamos en conjunto. Pero como dice Don Rómulo, detrás de una sonrisa de dientes y sueños rotos: ” Las cosas no se dan siempre como uno quiere sino como la voluntad del Señor asigna”. Y tal vez fue ese mismo Señor quien quiso que Los Once no tuvieran vida impresa sino como aplicación.

Hace un par de meses dábamos a conocer el proyecto, de  Los Once, como primer cómic crowdfunding de Colombia, y desde la crónica:  un encuentro con Los Once Hoy nos satisface reproducir el comunicado de  lanzamiento de la aplicación Los Once, celebrando que este tipo de  iniciativas, de reflexión a partir de la ficción,  encuentren apoyo entre  la sociedad colombiana.

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Ficción que rinde cuenta del terror histórico: un encuentro con Los Once.

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William Faulkner decía: “La ficción en ocasiones es el mejor hecho”. Siguiendo este pensamiento, el colectivo de ilustradores Sharpball ha apostado BAkqMA9CcAAIqPy.jpg-largepor crear LOS ONCE, una Novela Gráfica de memoria colectiva colombiana por Crowdfunding alrededor de La Toma del Palacio, del año 1985.

Los Once está conformado por tres artistas: José Luis Jiménez, Miguel Jiménez y Andrés Cruz. Recientemente se integró al grupo Laura Ubaté Gonzáles, como manager.

Cuando nos encontramos en la estación de servicio, tuve la misma impresión con Miguel que la que luego  tendría con Laura. Una suerte de reminiscencia. No me sentía muy bien de salud y me preguntaba si mi cerebro se estaba poniendo demasiado flojo y no quería asimilar la información nueva, procesándola como información antigua; es un poco la explicación que desde las neurociencias dan a fenómenos como el Deja Vu. Bueno, resulta que a Miguel lo había conocido en otra época de mi vida, gracias a una amiga en común, a la que en la Universidad llamábamos La Guapa.

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