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Tesis de maestría sobre Shikasta de Doris Lessing, de Keidy Lorena Sosa Pineda

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Es posible consultar virtualmente, a través del repositorio institucional de la Universidad Javeriana,  la tesis «Un caso marginal dentro de la Ciencia Ficción. Shikasta de Doris Lessing» requisito para optar por el título de Magíster de Literatura, de Keidy Lorena Sosa Pineda.

Este fue un trabajo en el que presté el servicio como director y asesor de tesis, pero me permitió conocer uno de los trabajos más interesantes de la literatura de ciencia ficción, de parte de una mujer que poco reconocida en el fandom, fue una defensora acérrima del género:

“la ficción del espacio constituye, junto con la ciencia ficción, la rama más original de la literatura contemporánea; que es imaginativa e ingeniosa; que ha revitalizado ya todos los campos de la palabra escrita; y que los académicos y pontífices de las letras hacen mal en desdeñarla o ignorarla, aunque, claro está, siendo como son, no quepa esperar de ellos otra cosa. Este punto de vista parece estar convirtiéndose en la materia misma de la ortodoxia.”
Excerpt From: Doris Lessing. “Shikasta.” iBooks.

Aunque posteriormente por los mismos ataques que recibió de un público a veces muy hermético con sus figuras la rechazó,  ella posteriormente declaró que su novela Shikasta y su serie Canopus en Argos no era ciencia ficción, sino «literatura sagrada».

Por esta posición incómoda de la autora, que una vez reconocida dentro del mainstream causó extrañeza por atreverse a penetrar en un «género menor» y la misma posición de los lectores de ciencia-ficción que nunca la terminaron de aceptar como una autora valiosa dentro de esta literatura (revisar las frecuentes listas de autoras de ciencia ficción y verán que casi nunca aparece su nombre, aunque autoras como Rosa Montero reconozcan su evidente influencia a partir de ella), es que se habla de Shikasta como un caso marginal, no solo dentro de la literatura sino de la literatura de ciencia ficción.

Bueno,  quisiera hablarles y compartirles más de los hallazgos que encontré  gracias a la oportunidad y el privilegio que tuve de trabajar esta obra junto a Keidy Lorena Sosa, que se desempeña como maestra, para abordar desde una perspectiva juiciosa y al tiempo desprejuiciada de la pluma de alto vuelo de Doris Lessing, quien se ha terminado de volver una obsesión también para mí; pero en lugar de eso, los invito a que lean esta obra única, no solo en Colombia, sino en Hispanoamérica, pues con contados casos, ha sido poco el interés por la ciencia ficción de Doris Lessing, lo que también  le añade a ese toque marginal que se alude en el documento.

 

Resumen

Shikasta, que significa roto en Persa, es el título con el que designó Doris Lessing a su primer libro de Ciencia Ficción, dentro de una serie de 5 libros denominada “Canopus in Argos: Archives”. Shikasta es la historia milenaria de la humanidad. Fue una novela escrita por la undécima mujer en ganar el premio Nobel de literatura en el año 2007 con su obra El Cuaderno Dorado. El presente trabajo buscó comprender por qué Lessing incursionó en Ciencia Ficción, un terreno desdeñado por el canon. Para lo cual, primero se indagó el contexto de la autora, sus influencias y preocupaciones intelectuales. En segundo lugar, se reconoció y abordó la estructura de Shikasta para poder analizar sus narrativas y las referencias a las que recurre. Posteriormente, se definió el género de Ciencia Ficción, las inquietudes que abordan el género y el lugar donde puede inscribirse una obra como Shikasta. Finalmente, se encontraron algunas posibles razones que motivaron a la escritora a aventurarse a escribir libros de Ciencia Ficción, en particular Shikasta.

 

La llama{ra}da del Festival de Artes y Lectura de Saravena 2018

Unas voces extrañas están comentando.
¿Qué están diciendo?
Cosas que no puedo entender,
está demasiado cerca para acomodarse
El calor se ha salido de las manos.
 
Cruel Summer. Bananarama.
Llegamos alrededor del mediodía, jugando de locales, como escritores de la región, en el mismo vuelo, sentados en la misma fila, Álvaro Cristancho Toscano y yo.
¿Saravena tiene escritores? A pesar de su corta edad como municipio establecido en 1976, es una de las ciudades más célebres de la región araucana, no solo por sus hechos violentos, sino por el impulso comercial y urbanístico  o mejor expresado por el cantor de Arauca, Juan Farfán:
El municipio más joven y el que más ha progresado Y el más famoso en la historia de los pueblos Colombianos. 
La cultura en Saravena es una explosión natural de bailarines de joropo, músicos, artistas y ¿quién lo iba a pensar? hasta escritores. Escritores que muchos en Saravena incluso desconocían  pero que siempre se sintieron amarrados a sus raíces, ya sea por lazos familiares, de amistad o sencillamente porque el cordón umbilical jala más fuerte y no hace olvidar el azul de su cielo a quien abrió los ojos en su lontananza. Estos escritores fueron invitados al festival de Arte y Lectura de  Saravena para presentarnos, en palabras de Rafael Martínez Arteaga (El cazador novato), como los hijos de la llanura.
Llanura, yo soy tu hijo, trátame como mi madre.
Junto a otros escritores nacionales, teníamos programadas unas interesantes actividades que involucraban sobre todo al público escolar pero en la que podía participar cualquier persona interesada en perderse en los moriches de la imaginación.

Algunos asistentes febriles:

En la tarde me dediqué a descansar y leer el relato «Mariguaneando» de Umberto Amaya Luzardo, escritor nacido literalmente en una rivera del Arauca Vibrador, así que más alma llanera no puede tener. Mientras leía esta historia de drogas comía uno de los suculentos salchipapas típicos de la región, que le ganan a los que Gaston Acurio recomienda en Lima.  Del relato solo puedo decir que me hizo sentir el alma primorosa del cristal al reconocer una literatura tan cercana a la mía de una persona que está por todos lados conectada conmigo.

Con mis tíos escritores locos en el parque de Saravena. Como decía Piglia: la vocación literaria es algo que se hereda de tíos a sobrinos.

Más tarde nos encontramos finalmente en el parque central, como si se tratara de una predestinación de fabuladores de las mil y una noches sarareñas que están por contar.  Después de tomar unos buenos shots de esperanza, nos encontramos a la responsable de toda esta locura, una señorita del Santander llamada Tatiana Muñoz Pardo, y fuimos con ella a disfrutar de las suculentas empanadas de un primo mío que alguna vez ostentó el prestigioso título de ser el hombre más gordo de la región araucana. Debo decir que estaba obnubilado con lo que Polo Montañez llamó alguna vez «un montón de estrellas».

 

En la noche soñé que mi abuelita todavía estaba allí, durmiendo junto a mí,  y al amanecer recordé la vez que encontramos casquillos de bala frente a la ventana. Era la época de la violencia más absurda. Entendía, siendo tan pequeño, que estas balas pudieron cruzar las paredes y alcanzarnos. Pero ya no estaba ella, solo estaba el sueño que yo había tenido de ella y me sentí demasiado conmovido como para no anhelar ya una de esas balas. Pero el día convidaba a celebrar la cultura, el afán de promover la lectura y el propósito de brindar esperanza a estas nuevas generaciones que veían en nosotros una alternativa de vida construida a partir de palabras e imaginación. No podía retener más a mi nona a través de la pena y lo mejor que podía hacer era levantar la cabeza y elogiar ese llano tan hermoso que la había creado y que ella había ayudado a transformar, a través de todos esos niños que la adoptaron también como su abuela, y por la que aún hoy es llamada Mamá Chava por las calles luminosas de todo el pueblo.
En el día tuve la oportunidad de conocer dos escritoras invitadas al encuentro, que también tenían programadas actividades a lo largo de la jornada:  Judith Arévalo y Beatriz Vanegas Athías. Allí también me encontré a un nuevo amigo, Nelson Pérez, que recientemente publicó el libro de cuentos Espirales Rotas, una colección de relatos con sabor criollo pero también con la espontaneidad de la nueva generación de araucanos, que encuentran gratificación en el recuerdo de un partido de fútbol y sus primeras novias, sin dejar de lado la conciencia y crítica social del duro contexto en que se encuentran.  Pérez se ha dedicado a promover talleres literarios esperando que de allí salgan nuevas máquinas de escribir que narren más allá de él.

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