Veinte años en la literatura fantástica colombiana

Campo Ricardo Burgos no sólo se ha dedicado a narrar historias ,que bien pueden enclaustarse en la literatura fantástica y de ciencia ficción, sino que es un estudioso de este apartado literario en el contexto colombiano. En la revista académica ,auspiciada por la Universidad de Antioquia, «Estudios de literatura Colombiana», correspondiente al número 28, Burgos ha csbozado una cronología de lo que ha sido la fantasía en Colombia, proponiendo cuatro períodos: El primero de ellos comprende la segunda mitad del siglo XIX y llega hasta 1930, el segundo va desde el 30 hasta 1950, el tercero, donde surgen autores dedicados de lleno como Rebetez o Mora Vélez, llega hasta la década de los noventa en la que emerge la cuarta fase que, a juicio del autor del artículo, se ha depurado la fantasía de manera que cuenta ya con trabajos de un valor considerable.

Un punto importante en la nota de Burgos es la noción de clon  (por algo Burgos es autor de la novela «El clon de Borges») que agrupa trabajos que reproducen estéticas externas. La propuesta de los clones, abre  la posibilidad para nuevos análisis en donde los libros que reproducen dejan de ser meros objetos de la cultura popular – esa denominación es una forma de excluirlos del «sistema de la literatura» implantado por las academias y la crítica -. Además, el análisis de Burgos y el uso de conceptos como la «originalidad», establecen una discusión en torno a temas que en trabajos como la literatura fantástica se convierten en una interpelación a la tradición de lo que debe considerarse «artìstico» ya que en este aspecto la literatura aún no ha dejado ingresar mecanismos como la «reproducción».

Acá puedes encontrar el texto de Campo Ricardo Burgos y más artículos de la revista.

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0 Responses to “Veinte años en la literatura fantástica colombiana”

  1. Jose Luis Arevalo says :

    Les quedo horrible, inundo trabajo, me decepciono de ustedes y me pareció de falta de información…..Y RESPETO…

    • eskrraga says :

      José Luis: Entendemos su distancia con respecto a un trabajo. Ahora bien, la afirmación de que es una falta de respeto habría que fundamentarse; algunas veces se toma como un hecho grave escribir algo «malo» (categoría discutible como todas las que se sostienen en credos estéticos) cuando hay cosas que definitivamente son más dañinas,
      saludos y agradecemos sus apreciaciones

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