Marica

Esta novela de William Burroughs ha sido editada por Anagrama. En su primera edición, la titularon «Marica», después, cuando Herralde advirtió la recepción de sus publicaciones en círculos académicos, la rebautizaron como  «Queer» con lo que asegurarían la presencia del volumen en los listados de seminarios sobre género que se dictan en las facultades de ciencia humanas. Pese al cambio, «Marica» sigue siendo marica y no queer.

El libro contiene una introducción en donde su autor marca la diferencia entre el Lee de «Yonky» y el de «Marica»:

En mi primena novela, Yonqui, el protagonista, Lee, da la impresión de ser equilibrad e independiente, seguro de sí mismo y de lo que quiere hacer. En Marica es desequilibrado, urgentemente necesitado de contacto, totalmente inseguro de sí mismo y de sus objetivos»

La historia comienza en Ciudad de México en donde Lee conoce a Allerton, un muchacho con el que se encapricha  y que se va tornando en el sujeto de un enamoramiento. El muchacho es hosco e indiferente y sólo a veces accede a los apapachos de Lee. Un día, el protagonista, en un acceso de desesperación, le propuso a su chico que fueran a Ecuador a buscar Ayahuasca. Allerton accedió casi a regañadientes. Llegaron a Quito y de allí se marcharon hasta las costas del país. Lee estaba empecinado en encontrar la sustancia que, según él,  utilizaban los norteamericanos y los soviéticos con fines bélicos, pero fracasó:

Y Lee ha llegado al final de su camino, un final implícito en el principio. Se queda con el impacto de distancias insalvables, la derrota y el cansancio de un viaje largo y doloroso hecho para nada, el rumbo equivocado, la pista perdida, un autobús que espera en la lluvia… la vuelta a Ambato, Quito, Panamá, Ciudad de México

La travesía hasta Ecuador fue una manera para sortear el rechazo que recibía de Allerton, era el camino para hacer que «El tribunal de los hechos» cambiaran su decisión:

Estaba preparado para asumir cualquier riesgo, para llegar a cualquier extremo. Como un santo o como un criminal buscado que no tenía nada que perder. Lee había ido más allá de las exigencias de la carne insistente, cautelosa, envejecida, asustada

Todos sabemos que nos vamos a morir, lo que nos causa incertidumbre es la manera como la muerte nos llevará y o que a ella precede. En «Marica» se sabe, como lo afirma el mismo Burroughs en la introducción, que Lee no sólo se quedará sin ayahuasca, también recibirá el desprecio de Allerton:

– No me aprietes, por favor, y duérmete de una vez- dijo Allerton. Dio media vuelta hacia su lado, dándole la espalda a Lee. Lee retiró el brazo. El disgusto hizo que se le contrajera todo el cuerpo. Despacio, se puso la mano debajo de la mejilla. Se sentía profundamente herido, como si estuviera sangrando por dentro. Le corrieron las lágrimas por la cara»

¡Eres un marica, Lee. Levántate de ahí y busca otro muchacho! Lee no se paró, quizá porque en Ecuador, a su juicio, había muchachos muy feos salvo en Guayaquil, o porque había algo más que lo acercaba al cruel y ambiguo Allerton. Sí, Lee es un marica pero no porque lo monte otro otro hombre sino  por prendarse y estar despierto, en silencio en medio de la noche, mientras el ser deseado se duerme y sueña con algo muy lejano a lo que ocurre en la habitación. La traducción del título como «Queer» hace perder mucha riqueza y lo limita al espacio de las discusiones de género que se libran en las universidades. Lo marica se libra en el fracaso y el derrumbamiento de una relación que se cree amorosa. Marica todo aquél que se empecina en cambiar el rumbo del rechazo cuando sabe que ese final es ineluctable. Un pobre marica.

El libro se cierra con un epílogo que, al igual que la introducción, es escrito en primera persona. La diferencia radica en que el inicio del volumen tiene a Bourroughs como enunciador y al final pareciera que es un diario de Lee que narra su regreso a México, previa escala en Panamá, y su búsqueda de Allerton. Lee, y eso también se advierte desde la introducción, escribe lo que le pasa, se convierte en escritor.

Lee y Burroughs tienen similitudes: ambos escriben sobre sus pérdidas; Lee pierde a Allerton y la Ayahuasca, William, a su esposa:

Todo me lleva a la atroz conclusión de que jamás habría sido escritor sin la muerte de Joan, y a comprender hasta qué punto ese acontecimiento ha motivado y formulado mi escritura. Vivo con la amenaza constante de la posesión, y la necesidad constante de librarme de la posesión, del Control. De manera que la muerte de Joan me puso en contacto con el invasor, el Espíritu Feo, y me embarco en una lucha de toda la vida, en la que no he tenido más remedio que buscar la salida escribiendo.

Marica es el que lucha contra el Espíritu Feo y escribe a raíz de una pérdida. Lee y Burroughs son un par de maricas. Benditos y santos maricas que le dan calidez a un mundo lleno de Allertons que hacen estudios de género.

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