Una revisión a Espuma nada más, de Téllez.

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Uno se masturba pensando que la va a tener dura, y cuando está alguien al lado para las lides, se da cuenta de que todo es un delirio. Puras espumas que se van.

Compartimos este microcuento, revisión del cuento clásico de don Hernando Tellez  y documental: No puedo dejar de masturbarme

 

ESPUMAS NADA MÁS

El paciente inglés le dice al médico chino:

— Perdón, mi chinita, tuve delirio de actor porno.

Y el doctor le responde:

— No woli, malica inglés, mi contagialte el Colonavilus.

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Una lista de Ciencia ficción colombiana del siglo XXI.

Richard Rimachi del blog CONTRAFÁCTICA hace un listado de 20 libros que son una muestra de la  Ciencia ficción colombiana que se ha escrito hasta el momento en el  siglo XXI.

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Los títulos,  de arriba hacia abajo y desde izquierda a derecha:

 

1. El súmmum (Abdón Sanchez Castillo); novela
2. Los hombres que aterrorizaron al mundo (Diego Darío López Mera); novela; 2007
3. ¡Arrúllame Ramona! (Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño); cuento; 2014
4. El universo amarrado a la pata de la cama (Gustavo Wilches-Chaux); cuentos; 2004
5. La sed (Enrique Patiño); novela; 2013
6. El futuro de Ismael (Diana Catalina Hernández); novela; 2017
7. El pornógrafo (Hank T. Cohen); cuentos; 2019
8. Una vida para Steven (Marco T. Robayo); novela
9. El gusano (Luis Carlos Barragán); novela; 2018
10. Después de la ira (Cristian Romero); novela; 2018
11. El clon de Borges (Campo Ricardo Burgos López); novela; 2010
12. Los nuevos iniciados (Antonio Mora Vélez); novela; 2008
13. Iménez (Luis Noriega); novela; 2011
14. La lesbiana, el oso y el ponqué (Andrea Salgado); novela; 2017
15. Virus (Alvaro Vanegas); novela; 2015
16. Angosta (Héctor Abad Faciolince); novela; 2003
17. Microbio (Fernando Gómez Echeverri); novela; 2010
18. Aún el agua (Juan Álvarez); novela; 2019
19. Ellas se están comiendo al gato (Miguel Manrique); novela; 2013
20. El mundo no nos necesita (Álvaro Robledo); novela; 2018 

Pueden ver más contenidos de CONTRAFÁCTICA en la page de Facebook: Contrafáctica. 

A mi parecer, esta es una lista juiciosa de libros de ciencia ficción colombiana de este siglo. Como toda lista está incompleta. Faltarían las novelas: Aniquila las estrellas por mí, de Andrés  Felipe Escovar, Punto ciego de Juan Alberto Conde y la antología de Rodrigo Bastidas, Relojes que no marcan la misma hora:, que tiene otro ramillete de nombres. Además de mi propia cosecha:  The Lola Vergas Big Band novela de steampunk reggaetón escrita junto a Escovar,  Tríptico de Verano y una Mirla, y mi libro de cuentos Dios conoce sus almas solitarias.

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Además, por recomendación de Bastidas, haría falta «El jefe» de Luis Gonzáles que entra dentro del subgénero de la Ucronía.

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Editorial: Ocho años haciendo la diferencia.

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Las jorobas de Mil Inviernos.

Un día soleado y aburrido como hoy,  HACE 8 AÑOS,  arrancamos los MIL INVIERNOS.

Sabíamos que no sería fácil,  pero conservamos su primer propósito: a diferencia de otros medios, este sería un portal dirigido por dos escritores de ciencia ficción sobre diversos aspectos del Universo y esta particularidad haría la diferencia.

Luego vimos nacer muchos medios que se llamaron «independientes» creados por gente de la clase política que a punta de comprar seguidores y bots hicieron su espacio a la colombiana, además creando y acostumbrado a la gente a contenidos estúpidos. Nosotros no nos rebajamos a esa política nunca, ni de la compra de seguidores ni de los contenidos clickbait.

Después surgieron espacios de ciencia ficción que aprovecharon el campo que habíamos ganado para también entrar ellos allí y luego querer sacarnos del juego, en esa modalidad muy colombiana del sicariato simbólico, pero tampoco nos rebajamos a ello, ni les dimos gusto, y seguimos estando acá, igual de firmes que siempre abriendo espacio a las auténticas plumas de la ciencia ficción, y no las que le caen bien a los críticos.

Además de eso, también hemos salido de la comodidad del espacio virtual y hemos hecho gestión cultural, organizado conciertos, eventos, charlas, ciclos, talleres y hasta publicaciones impresas de saberes tradicionales.

Gracias a todos por compartir el futuro con nosotros. Como alzaba la plegaria Bowie antes de cantar Heathen en Berlín: «Dios nos bendiga, por favor, Dios nos bendiga a todos».

Gracias a los que siempre han creído en nosotros. Gracias a los que nos han dado ese justo reconocimiento de tenernos como una de las publicaciones más importantes del género en Hispanoamérica. Gracias a todos los autores que nos han colaborado. Gracias a todos los ilustradores que han cedido sus geniales visiones con nosotros. Gracias a esos fotógrafos que nos han cedido su trabajo con toda la generosidad del mundo y que se joda la maldita fotógrafa de China Mieville que nos amenazó con demandarnos con la Sociedad de Fotógrafos de América por atrevernos a usar una foto de su divo virtual….

Que se joda toda la gente que nos ha querido joder, pero hoy ellos son los que menos importan;  porque estamos aquí, después de ocho años, gracias a ustedes: la gente buena, la gente inteligente, la gente con criterio, la gente con amor y la gente interesante que valora y aprecia nuestros MIL INVIERNOS.

Gracias a ustedes, nosotros somos MIL INVIERNOS. Y gracias a Dios porque sabemos que cuando más parecemos perdidos y que estamos cayendo más loco de amor está él por este par de Sancho Panzas que somos los editores del Mil Inviernos.

 

Son ocho años de divorcios, tortas y suspiros. Parecíamos moribundos y lo seguimos estando. No ha pasado mucho salvo la infamia, lo cual no es novedoso. El mal asunto de vivir se restaña con estas distracciones, afortunadamente todo terminará, todo. Hasta Shakespeare.

Att: los moribundos.

 

 

Microficción in memoriam Cuco Rojas y Neil Peart: los progresivos van al cielo.

 

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El magistral arpista Carlos ‘Cuco’ Rojas murió pocos días después del fallecimiento del baterista de Rush, Neil Peart.

Los progresivos van al cielo.

Se encuentra el Cuco Rojas a Neil Part  en la fila a donde San Pedro:

– Hola, camarita, usté es el de Rush, cierto?
– Yes, I am, and you?
– yo soy un arpista llanero, me llamaron pa’ un festival por acá arriba, pero yo creo que usté va pa’ bajo, cierto? Tiene pinta de rockero satánico.
– No, yo también ir a escalera al cielo, Jesus quiere un parrando bien encendido con los músicos más progresivos y crazys.
– Ah, mano, pues a mí también me gustaría ir al infierno otro día a saludar a los grandes, a Hendrix y a Thelonious Monk.
– Let’s go after the party, tengo unos buenos compas allá pa’ alegrar a los pecadores jeje.
– oiga, guate, y qué le entristece de dejar la vida?
– solo me entristecería dejar la música pero la música es un ideal universal y estamos entrando en el mundo de las ideas. And you?
– la carne llanera.
-Very good, podemos mandar unos ufos por unas reses, eso es easy.
– listo, camarita, y hacerle la visita nocturna a unas llaneritas jeje
– everything is connected.

 

Cimarrón, con el liderazgo de Rojas,  fue la renovación del joropo ante el mundo. Con una fuerte resistencia en los sectores más conservadores, ellos  presentaron con orgullo el llano internacionalmente hasta llegar al Japón. Por lo que la muerte de Rojas es una gran pérdida musical. Noticia tristes cómo estas en el joropo, recuerdan la muerte de Arnulfo Briceño, ese genial santandereano que hizo propio el llano y al llano más amado por todo el país.

Adiós maestro Cuco Rojas. Gracias por el sonido de tu arpa y la renovación del joropo.

Hay cosas que uno quisiera volver a disfrutar justo como la primera vez: la primera vez que se vio el mar, el primer beso, o la primera vez que escuchó en la radio Tom Sawyer de Rush.

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RIP Neil Peart.

«Gracias, Trump, por recordarnos que la ciencia ficción es una mera crónica de la vida diaria» GGP

La fucking lectura del carajo, pinche su madre, son las palabras de agradecimiento del más cabrón, el Guillermo Gómez-Peña,  al  presidente Donald Trump, para el 2020,  recomendándole dedicarse a escribir Ciencia Ficción después de que se lo pichen (https://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_destituci%C3%B3n_de_Donald_Trump) :

Have you considered trying out sci-fi writing after you get impeached?

Este es mi intento de traducción, pinches gueys. Si quieren leerlo original pueden hacerlo acá:

A Thank You Letter to Donald Trump

 

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Carta de agradecimiento a Donald Trump

Por Guillermo Gómez-Peña 

2017-2020

Descargo de responsabilidad: Espero que de aquí a una década estemos en un mejor lugar – una especie de democracia semi/disfuncional que reconozca la importancia de los derechos humanos y cívicos y que estos tiempos extremos sean vistos solo como una pesadilla colectiva producto de unos residuos tóxicos agudos y de Fox News… ¡vamos a ver cuánto tiempo le toma a Facebook y Twitter borrar este post! 

Empecemos… Las partes en rojo no son para el performance en vivo.

Ex-timado Señor Trump,

Quiero agradecerle por demasiadas cosas esta noche:

En primer lugar, quiero agradecerle por expandir mi vocabulario político, que incluye palabras ilustrativas tales como moderador de caos ficticio; creador de historias alternativas, artista del fraude, comediante involuntario; director/actor del Reality de televisión de cuál es el nombre, «el aprendiz… sexual» extraordinario artista del performance de la derecha, el consagrado artista de la distopía de frontera,  “narcisista y psicótico-megalomaníaco en español,”  “demagogue extraordinaire” en francés, alborotador, sapo y perpetrador sexual al mando, promotor del crimen de odio, maestro del conflicto de intereses, dictador elegido-democráticamente designado por un extraño Dios Cristiano; «esa cosa naranja», etcétera, etcétera, etcétera… 

No había usado estas palabras antes en el reino de la política hasta que usted llegó. Muchas gracias, perdon, many thanks monsieur.

 Quiero agradecerle por el despertar de tantas comunidades de la diferencia alrededor del mundo. Gracias por el comportamiento atroz diario y el lenguaje beligerante, las mujeres, los Negros, latinos, musulmanes, maricas, ambientalistas, artistas e intelectuales en todo el globo ahora tienen un enemigo concreto e icónico contra quien movilizarse y contra el cual pelear.  Lo está haciendo mucho más fácil para todos nosotros para conectar los puntos y construir una coalición conceptual; para imaginar colectivamente las posibilidades de un mundo sin gente como usted,  y un mundo sin violencia ni corrupción. Es activismo imaginario a lo mejor. Y no necesitamos armas para pelear. Nuestras armas son lo artístico y lo literario. «Simbólico», por decirlo así, así usted quizás no conozca esta palabra. (sin/bólico= sin bolas). 

 

 Usted suena y se comporta como la versión de Las Vegas de Mussolini. Gracias por su nacionalismo extremo y aislacionismo, las fronteras entre nuestras comunidades y países están siendo borradas mientras hablo. Nosotros amarías crear para usted un Estado Nación Ario Independiente; después de todo, la «gente blanca pura» son una microminoría en los Estados Unidos. Puedes ponerlos a todos adentro de Arkansas. 

NOSOTROS, los otros Otros, los «americanos anti-americanos»,  ahora sabemos que somos una transnacional formidable, y una mayoría trans-continental. Y  que mientras hablamos y tomamos las calles, un nuevo humano vibrante y un movimiento de derechos civiles está en proceso. Muchas Gracias Hijode7n29#$&jh… intraducible 

 Gracias por empezar una nueva generación de jóvenes activistas y por despertar a millones de «Americanos», de la parálisis de sueño de nuestra lenta previa «democracia de consumo». Hoy día, sus «Black Friday» siete días a la semana o «La Purga 4″… es decir, las calles políticas de América están igualmente de peligrosas como animadas. La «nueva rabia» afligiendo todas nuestras comunidades es justificable… ¿están los neo-nazis en un acuerdo elíptico con los antifas? ¡Una mierda rara! 

 Gracias por facilitar las cientos y miles de movilizaciones épicas, marchas escolares, huelgas, flash mobs, proyectos activistas digitales virales y acciones de performance «dead in»; gracias por dar un nuevo significado a los «anonymous, neo-zapatistas y las máscaras de pussy riot; por ayudar a tantos «artivistas» más allá de las fronteras a obtener atención, energía y originalidad. 

 

El arte de Performance ahora es lingua franca! Orale! Nuestras audiencias, como las reuniones de sus Realities son gigantes! 

 Queremos agradecerle por proveernos de tantos “Trumpismos” tales como « “Make America…Mexico (or Native) again, “Haz que America  piense de nuevo” o “Trump no existe” y efectivamente, el hashtag más popular “Tu, not my president.” Es usted un genio del activismo involuntario y la glosolalia experimental. 

 Sus tweets nocturnos mal escritos y sus ordenes ejecutivas ultrajantes en contra de extranjeros, del pobre, el enfermo, el indigente, la comunidad queer, «trabajadores migrantes y «erroristas» en la misma frase (pausa para respirar) NOS RECUERDA QUE LA CIENCIA FICCIÓN ES SOLAMENTE UNA CRÓNICA DE LA VIDA DIARIA. Usted es la teoría de conspiración reptiliana definitiva… y no es una broma. 

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#Videoprograma Leo Bolaños entrevista a Luis Cermeño

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Mil Inviernos está de estrene en navidad entrando al formato de los videoprogramas.

En este primer programa publicamos la entrevista del peruano Leonardo Bolaños a Luis Cermeño sobre la novela The Lola Vergas Big Band para de allí sacar una reflexión sobre el tema de los géneros literarios y la llamada literatura gay.

 

Comentarios, sugerencias y confesiones en la caja de comentarios.

 

Romperle el ano / romper la lengua. Por Daniel Maldonado

Romperle el ano / romper la lengua

Cifrar en ella, en la lengua, lo no dicho
–¡qué bien le sienta, su frivolidad, el día de hoy!
¿Quiere premios?
Tome, tenga para que se entretenga:
Un verso sucio
Una línea malhecha
Una mirada lasciva

[¿O la prefiere torva?]

Pero no
De esto nada
Que el circuito literario

Oficial
Canonizador
Disponga

Letras libres y sanas

Letras sanas y libres

De los malos no me hable
Usted
De los feos menos,

[Por favor]

De los rotos
–Esas bestias–
Nada diga
Diga nada

Porque de ellos es –será–

El reino de los cerdos

¿Literatura marginal?
¿literatura periférica?
¿Textos, con espíritu, decolonial?
¡Pero claro!

Úrdalos, trámelos usted

Desde la asepsia

Desde la corrección verbal

Desde el suelo patrio –o matrio– de quien

Dice
Como-se-tiene-que-decir
¿Más requiere?
Pues más se le ofrece
–Que para eso estamos–
Ría y llore,
Pequeñ@
Pequeñín
Que su tiempo ha llegado
Canonizado sea usted por los siglos de los siglos

Amén.

Recetario de cocina tradicional de la comunidad Makaguan. Primer libro impreso Mil Inviernos

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La investigación sobre cocina tradicional del resguardo el Vigía, de la comunidad Makaguan, realizada por  los investigadores de la fundación Cirpa. Este cachamalibro se constituye así en nuestra primera creación como editores impresos (puesto que  aún tenemos vigente nuestra editorial virtual: https://editorialmilinviernos.wordpress.com/  en la que próximamente añadiremos nuevo contenido).

Se trata de un recetario de cocina tradicional de la comunidad Makaguan, al norte del Departamento de Arauca.

Estos son los créditos del libro:

 

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Somos la editorial de la gente.

 

Informes: 1000inviernos@gmail.com

La caza. Por José Osbaldo García Muñoz

Continuamos publicando relatos de José Osbaldo García Muñoz, pintor y escritor nacido en Chiapas (México). En esta ocasión, la neblina se convierte es un manto bajo el cual discurren cosas dichas con un lenguaje que las hace tan extrañas que nunca antes ocurrieron.

Dibujo hecho pr Jorge Osbaldo García Muñoz

Mi padre afilaba el machete con gran parsimonia en el movimiento de sus brazos. Aún era joven, pero el rastro de los días y el trabajo duro lo agobiaban.
—El perro no quiso comer —le dije cuando lo creí oportuno.
—Es mejor —respondió sin levantar la mirada, arremangándose el pantalón hasta las rodillas.
Con golpes de lima sobre la hoja metálica, sacudía la limadura y, luego, con el pulgar derecho, recorría el borde, asegurándose de dar el filo adecuado. Por momentos se espantaba los mosquitos de los pies descalzos. Sus piernas eran largas, recias y ásperas como tronco de árbol.
—¿Afilarás el tuyo? —preguntó.
—No —dije, tímidamente—. Voy a llevar azadón.
Siguió en su actividad. Hizo una pausa. Me miró con seriedad.
—Tu obligación es aprender a obedecer antes de decidir por ti mismo.
Guardó silencio y colgó la mirada en las golondrinas de cuello blanco que se despedían de la tarde. La neblina, arrastrándose, subió la serranía. Los cenzontles trinaban como lo hacían en aquel entonces antes de acurrucarse y dormir entre los árboles de naranjo. El crepúsculo se fue desvaneciendo.
—Amarra al perro y prepara las cosas —me dijo, cuando se percató que daba los últimos toques al machete sobre mi rodilla.
—Está bien, papá —respondí, dirigiéndome enseguida al interior de la casa.
Trabé el morral de ixtle en el horcón central que detiene las vigas principales. Sobre la cama, puse dos lámparas de mano con pilas puestas y dos foquitos de repuesto, dos pares extra de pilas, una navaja, dos hondas, un puñado de piedras finas de río, dos dientes de ajo, una veladora y dos pañuelos rojos; en la puerta de salida, acerqué una varilla con la punta afilada, un azadón pequeño y el machete de mi padre. Llené con café dos botellas de plástico, envolví unas tortillas y las eché en el morral. Por último, llamé al “negro”, el perro, que moviendo la cola se dejó atar con gran docilidad. Al rato, los cenzontles cesaron su canto. Había oscurecido.
Mi padre se puso de pie, tiró la colilla de su cigarro y fue hacia donde yo estaba.
—¿Estás listo? —preguntó sin mirarme a los ojos.
—Sí —asentí animado.
Tomó la veladora para, después de pasárnosla a él y a mí en el cuerpo, colocarla encendida frente a San Antonio, sobre el altar de los santos que mi madre construyera en el umbral de su muerte, apenas un año antes. Enseguida, machacó ajos envueltos en tela roja, frotando luego el oloroso bultillo en el cuerpo del perro.
—No me falles, negro; no me falles, cabrón —le decía al animal, dándole palmadas en el lomo. Éste, agitando la cola, respondía lamiéndole el rostro.
—El ajo ahuyenta las malas sombras —explicó, pidiéndome que guardara un diente del condimento en mi bolsillo.
—No lo tires —concluyó, mientras se ponía las botas de hule y metía en ellas el largo del pantalón.

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Poulidor, a las puertas del Olimpo. Por Francisco “Ausias” Martínez

El Tour de Francia, despierta a veces en mí una evocación algo curiosa, y no es otra que la de considerarlo una suerte de gran dios de la antigua mitología griega. De manera caprichosa reparte misericordioso o arrebata sin compasión, desde lo alto de un Olimpo imaginario, trazando las líneas de un destino que parece que solo él rige, y en el que poco podemos influir.

El Tour, engrandece o repudia a su antojo a los mortales que se lo disputan sobre sus bicicletas para alcanzar la gloria. Los ciclistas, se baten en noble lid para lograr con su victoria el honor de poder ser considerados héroes.

Algunos elegidos gozan del favor del dios Tour, y parece que la estrella del éxito y la fortuna, les acompaña durante su disputa a lo largo de toda su vida deportiva, para ascenderlos finalmente, ya como leyendas, a ese Olimpo soñado.
A otros les concede una pequeña gracia, dejándoles saborear las dulces mieles de su triunfo de una manera puntual, pero sin ascenderlos al Olimpo de las leyendas. Simplemente les deja entrar para que vean las maravillas que en él moran. Otros mortales (los más), son tan indignos que no merecen ni la posibilidad de soñar con acariciar los eternos placeres que hay dentro. Y en cambio con otros que por sus cualidades podrían llegar a ser legendarios héroes; ciclistas dignos de figurar con letras de oro en la epopeya, el dios Tour descarga sobre ellos con inusitada virulencia su ira, traducida en estrepitoso fracaso. Les permite acercarse a las puertas de ese Olimpo, pero quedándose ante ellas, les relega de esta manera a un purgatorio, cuando no infierno, que los condena al destierro eterno. Nadie se acordará de ellos, pues sus odiseas no pasarán jamás a la historia.

Muchos de estos “héroes” capaces por aptitud de ganar guerras, pero no escogidos por el gran dios Tour yerran por esos páramos de Hades, aunque sin sollozos ni lamentos, solo resignados. Aceptan su olvido y el castigo impuesto por el dios sin preguntarle tan siquiera el por qué de su desdicha. Read More…