#Videoprograma Leo Bolaños entrevista a Luis Cermeño

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Mil Inviernos está de estrene en navidad entrando al formato de los videoprogramas.

En este primer programa publicamos la entrevista del peruano Leonardo Bolaños a Luis Cermeño sobre la novela The Lola Vergas Big Band para de allí sacar una reflexión sobre el tema de los géneros literarios y la llamada literatura gay.

 

Comentarios, sugerencias y confesiones en la caja de comentarios.

 

Romperle el ano / romper la lengua. Por Daniel Maldonado

Romperle el ano / romper la lengua

Cifrar en ella, en la lengua, lo no dicho
–¡qué bien le sienta, su frivolidad, el día de hoy!
¿Quiere premios?
Tome, tenga para que se entretenga:
Un verso sucio
Una línea malhecha
Una mirada lasciva

[¿O la prefiere torva?]

Pero no
De esto nada
Que el circuito literario

Oficial
Canonizador
Disponga

Letras libres y sanas

Letras sanas y libres

De los malos no me hable
Usted
De los feos menos,

[Por favor]

De los rotos
–Esas bestias–
Nada diga
Diga nada

Porque de ellos es –será–

El reino de los cerdos

¿Literatura marginal?
¿literatura periférica?
¿Textos, con espíritu, decolonial?
¡Pero claro!

Úrdalos, trámelos usted

Desde la asepsia

Desde la corrección verbal

Desde el suelo patrio –o matrio– de quien

Dice
Como-se-tiene-que-decir
¿Más requiere?
Pues más se le ofrece
–Que para eso estamos–
Ría y llore,
Pequeñ@
Pequeñín
Que su tiempo ha llegado
Canonizado sea usted por los siglos de los siglos

Amén.

Recetario de cocina tradicional de la comunidad Makaguan. Primer libro impreso Mil Inviernos

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La investigación sobre cocina tradicional del resguardo el Vigía, de la comunidad Makaguan, realizada por  los investigadores de la fundación Cirpa. Este cachamalibro se constituye así en nuestra primera creación como editores impresos (puesto que  aún tenemos vigente nuestra editorial virtual: https://editorialmilinviernos.wordpress.com/  en la que próximamente añadiremos nuevo contenido).

Se trata de un recetario de cocina tradicional de la comunidad Makaguan, al norte del Departamento de Arauca.

Estos son los créditos del libro:

 

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Somos la editorial de la gente.

 

Informes: 1000inviernos@gmail.com

La caza. Por José Osbaldo García Muñoz

Continuamos publicando relatos de José Osbaldo García Muñoz, pintor y escritor nacido en Chiapas (México). En esta ocasión, la neblina se convierte es un manto bajo el cual discurren cosas dichas con un lenguaje que las hace tan extrañas que nunca antes ocurrieron.

Dibujo hecho pr Jorge Osbaldo García Muñoz

Mi padre afilaba el machete con gran parsimonia en el movimiento de sus brazos. Aún era joven, pero el rastro de los días y el trabajo duro lo agobiaban.
—El perro no quiso comer —le dije cuando lo creí oportuno.
—Es mejor —respondió sin levantar la mirada, arremangándose el pantalón hasta las rodillas.
Con golpes de lima sobre la hoja metálica, sacudía la limadura y, luego, con el pulgar derecho, recorría el borde, asegurándose de dar el filo adecuado. Por momentos se espantaba los mosquitos de los pies descalzos. Sus piernas eran largas, recias y ásperas como tronco de árbol.
—¿Afilarás el tuyo? —preguntó.
—No —dije, tímidamente—. Voy a llevar azadón.
Siguió en su actividad. Hizo una pausa. Me miró con seriedad.
—Tu obligación es aprender a obedecer antes de decidir por ti mismo.
Guardó silencio y colgó la mirada en las golondrinas de cuello blanco que se despedían de la tarde. La neblina, arrastrándose, subió la serranía. Los cenzontles trinaban como lo hacían en aquel entonces antes de acurrucarse y dormir entre los árboles de naranjo. El crepúsculo se fue desvaneciendo.
—Amarra al perro y prepara las cosas —me dijo, cuando se percató que daba los últimos toques al machete sobre mi rodilla.
—Está bien, papá —respondí, dirigiéndome enseguida al interior de la casa.
Trabé el morral de ixtle en el horcón central que detiene las vigas principales. Sobre la cama, puse dos lámparas de mano con pilas puestas y dos foquitos de repuesto, dos pares extra de pilas, una navaja, dos hondas, un puñado de piedras finas de río, dos dientes de ajo, una veladora y dos pañuelos rojos; en la puerta de salida, acerqué una varilla con la punta afilada, un azadón pequeño y el machete de mi padre. Llené con café dos botellas de plástico, envolví unas tortillas y las eché en el morral. Por último, llamé al “negro”, el perro, que moviendo la cola se dejó atar con gran docilidad. Al rato, los cenzontles cesaron su canto. Había oscurecido.
Mi padre se puso de pie, tiró la colilla de su cigarro y fue hacia donde yo estaba.
—¿Estás listo? —preguntó sin mirarme a los ojos.
—Sí —asentí animado.
Tomó la veladora para, después de pasárnosla a él y a mí en el cuerpo, colocarla encendida frente a San Antonio, sobre el altar de los santos que mi madre construyera en el umbral de su muerte, apenas un año antes. Enseguida, machacó ajos envueltos en tela roja, frotando luego el oloroso bultillo en el cuerpo del perro.
—No me falles, negro; no me falles, cabrón —le decía al animal, dándole palmadas en el lomo. Éste, agitando la cola, respondía lamiéndole el rostro.
—El ajo ahuyenta las malas sombras —explicó, pidiéndome que guardara un diente del condimento en mi bolsillo.
—No lo tires —concluyó, mientras se ponía las botas de hule y metía en ellas el largo del pantalón.

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Poulidor, a las puertas del Olimpo. Por Francisco “Ausias” Martínez

El Tour de Francia, despierta a veces en mí una evocación algo curiosa, y no es otra que la de considerarlo una suerte de gran dios de la antigua mitología griega. De manera caprichosa reparte misericordioso o arrebata sin compasión, desde lo alto de un Olimpo imaginario, trazando las líneas de un destino que parece que solo él rige, y en el que poco podemos influir.

El Tour, engrandece o repudia a su antojo a los mortales que se lo disputan sobre sus bicicletas para alcanzar la gloria. Los ciclistas, se baten en noble lid para lograr con su victoria el honor de poder ser considerados héroes.

Algunos elegidos gozan del favor del dios Tour, y parece que la estrella del éxito y la fortuna, les acompaña durante su disputa a lo largo de toda su vida deportiva, para ascenderlos finalmente, ya como leyendas, a ese Olimpo soñado.
A otros les concede una pequeña gracia, dejándoles saborear las dulces mieles de su triunfo de una manera puntual, pero sin ascenderlos al Olimpo de las leyendas. Simplemente les deja entrar para que vean las maravillas que en él moran. Otros mortales (los más), son tan indignos que no merecen ni la posibilidad de soñar con acariciar los eternos placeres que hay dentro. Y en cambio con otros que por sus cualidades podrían llegar a ser legendarios héroes; ciclistas dignos de figurar con letras de oro en la epopeya, el dios Tour descarga sobre ellos con inusitada virulencia su ira, traducida en estrepitoso fracaso. Les permite acercarse a las puertas de ese Olimpo, pero quedándose ante ellas, les relega de esta manera a un purgatorio, cuando no infierno, que los condena al destierro eterno. Nadie se acordará de ellos, pues sus odiseas no pasarán jamás a la historia.

Muchos de estos “héroes” capaces por aptitud de ganar guerras, pero no escogidos por el gran dios Tour yerran por esos páramos de Hades, aunque sin sollozos ni lamentos, solo resignados. Aceptan su olvido y el castigo impuesto por el dios sin preguntarle tan siquiera el por qué de su desdicha. Read More…

NO ES UN ADIÓS SINO UN HASTA LUEGO, A UN GRANDE, DON SALVADOR FREIXEDO

“Cuando me acueste para morir, estaré a punto de nacer”.

Salvador Freixedo

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Una señora sale de un barrio de ricos, estropeada como un robot al que se le da abuso y maltrato. La pregunta que nos dejó Freixedo, a lo largo de sus incontables conferencias, apariciones en la radio y la tele, y varios libros, como prolífico autor, fue ¿qué hace que los humanos nos comportemos de esa forma con otros humanos? Y la respuesta parece estar clara: desconfiemos de nuestros dioses.

El Dios a que se refiere Ignacio de Loyola es por supuesto el dios de la Biblia; el rencoroso y miserable dios del Pentateuco. Y a ese individuo yo me niego a darle ninguna adoración ni servicio.

No tenemos mucho qué decir, sino que se murió Don Salvador y ya todo se sigue yendo a la mierda.

Cada vez el mundo se vuelve más una granja y los Dioses son más Dioses.

La función continúa infortunadamente. Y somos los animales del circo, al que asisten criaturas para nosotros extraordinarias: a divertirse con nuestras monerías de filisteos.

Aún recordamos aquél día que don Antonio Ribera dijo que si los extraterrestres no existían, debíamos inventarlos para acallar jetas racionales de suficiencia.

Son esos mismos hijueputas extraterrestres los que nos hacen sentir racionales, los que nos aplauden las morisquetas circenses. 

¿A quién queremos gustar, don Salvador?

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«Mi iglesia duerme» el joven Jesuita rebelde, Freixedo

En el cristianismo se nos dice que Dios es nuestro Padre. Pero cuando uno lee la Biblia llega a la conclusión de que el hombre, en esta etapa de su existencia es un pobre huérfano en el Cosmos.

Ahora que saldrán los frikis a hablar mucho de Don Salvador, no queda más que el mutismo. Nos gustaría temernos que esto ha sido una broma pesada, que uno después de muerto solo tiene tierra y putrefacción; pero los malparidos extraterrestres nos harán reencarnar para seguir con su oprobioso y ruin espectáculo, a costa de nuestra orfandad.

Un OVNI nos espera al final de la muerte y al inicio de otra nueva muerte, en otro rincón del cosmos. Tú comprendiste eso, y por eso nunca te atreviste como los rufianes a dar una definición de Dios, sino que te declarabas un agnóstico enamorado de la inmensidad del misterio, misterio al que ayer has penetrado en medio de la complejidad de tu sueño

Y, como en el amor, te habitó la reciedumbre del que sabe de la próxima desilusión, la cual se alimentará de un nuevo enamoramiento, hasta que alguna vez, quizás, aparezca algo semejante a todo.

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Jueputa, estamos tristes y agradecidos con vuestra existencia, don Salvador.

Que algún día, un cohete psíquico, dispare tu nombre en el firmamento:

¡SALVADOR FREIXEDO ESTUVO AQUÍ Y NO COMIÓ CUENTO NI SE LA MAMÓ AL GRANJERO DE HUMANOS! 

 

Una reflexión en los anales de Pard, el gato de Ursula K. Le Guin

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A los 89 años de nacimiento de Ursula K. Le Guin, con más de un año de su deceso, recordamos a la americana, además de célebre escritora de ciencia ficción y fantasía, como una observadora de la naturaleza humana y gatuna. Por ello, compartimos una de estas observaciones acerca de su amado gato Pard, porque ella también experimentó en vida el vórtice paradimensional de cachorros y espíritus, que nos conecta con los MIL INVIERNOS, y a todos nos pone mal e infelices:

 

Quiero decir claramente que no creo que ningún animal sea capaz de ser cruel. La crueldad implica la conciencia del dolor ajeno y la intención de causarlo. La crueldad es una especialidad humana, que los seres humanos siguen practicando, perfeccionando e institucionalizando, aunque rara vez nos jactamos de ello. Preferimos repudiarlo, llamándolo «inhumanidad», atribuyéndolo a los animales. … El gato salvaje y el ratón salvaje tienen una conexión clara, altamente desarrollada y bien entendida: depredador y presa. Pero la relación de Pard y sus antepasados ​​con los seres humanos ha interferido con sus instintos, confundiendo esa claridad feroz, medio domesticada, dejándolo a él y a su presa en un lugar insatisfactorio e infeliz.

MIS-Entropía, por Sebastián G. Calderón

MIS-Entropia  // Sebastián G. Calderón.

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-Somos los más famosos creadores de interiores para vivienda señor Kiroshi, le podemos
traer una playa o un Rascacielos con influencias dadaístas…
Salome, diseñadora de interiores de casas Bogotanas del siglo XXX, el siglo prohibido para algunos. El carácter estético de aquellas casas solo podría ser hecha por la más famosa diseñadora:
— Es como crear mundos – dice Salome- hacerlos es lo más complejo, sin embargo dígame que desea, y quizá nosotros como compañía podríamos poner…
—  Bueno señorita, estaremos al contacto prontamente, nuestra vivienda queda al sur,
queremos en nuestra pared otra ciudad, que la pálida ciudad gris de siempre…
— Señor Kiroshi, somos expertos en plantear en el suelo cualquier espacio, con tal que usted se aparte de esa atmósfera, obscura, anárquica y ruin de esta ciudad, si nos contrata recibirá un descuento en la empresa de muebles de mi Padre, D.I.O.S, son especialistas en madera y harán su ingeniosa labor de construir para usted, el mejor estar…
Alexandre, el último antropólogo de la ciudad de Bogotá, un fiasco para las anteriores
generaciones de su familia, se inclinó a estudiar Antropología, para conocer quien había sido el primer hombre en Bogotá. Supuestamente era un híbrido entre los mongoles, chinos, y una raza que extrañamente se adecuaba en las oscuras selvas amazónicas, se apoyaba en la teoría Shumpeteriana del siglo XXV donde se exponía ciertos subconjuntos de razas animales, encontrados en las excavaciones a los cerros surorientales donde se encontraron, además de dinosaurios, una especie indómita de ser humano, el homus – tractus, ser que según los antiguos antropólogos era el ser que siente. Adelantaba hacer sus estudios en literatura, quizá era lo único que lo haría subsistir sin morir de hambre, ya que la cosmo-antro-biología era la ciencia que desplazo gran parte de la Física, la antropología y la química.
«Difícil era diferenciarlas” – algún día le dijo un maestro de su Universidad- sin
embargo, en el siglo XXI era lógico pensarlo, las superficies cárnicas y Oseas, de aquellos
seres humanos – el anterior de la cadena- preparaban el universo nervioso que sentía,
quedaba no más un poco de aquel mapa cerebral, donde al parecer se dieron cuenta que
Platón había sacado su mito de la caverna y Berkeley el concepto de sensación.
Heriberto Matsubara –Apellido acuñado a causa de las cruzadas afro-japonesas a Colombia en el siglo XXVII- dueño de la compañía D.I.O.S (Dual. Infinity. Offside- Start) vivía en Bogotá, por supuesto, Colombia y su capital mantenían algo oculto, la imagen del creador de D.I.O.S, auscultado por la fachada de una tienda de muebles, su conductor Silvin, autodidacta, y súbdito lo transportaba por la antigua carrera 26, ahora conocida como la avenida de los suicidas, por la gran matanza de los japoneses contra los nuevos
movimientos muiscas (estos últimos empleaban la tecnología para conducir la condición
chamánica a los niveles tecno-gónicos) donde el indígena era parte de la concepción natural como creador de mundos sensibles, sostenibles y ecológicos…
Por supuesto la Familia Matsubara tenía el monopolio de tal idea y decidió, venderla al pueblo en formato de diseños de casa, frente a la devastada realidad, si a ello podría asemejarse tal mundo, Bogotá era la Atenas, por sus ruinas, claro está. Siempre Silvin le preguntaba a Matsubara por su antigua familia, los valores sacros de la visión del mundo japonesa, y ese modelo estético- contemplativo donde habitaba gran parte de la población en las relaciones con la “realidad” de la Bogotá del siglo XXX.
– Señor Matsubara, ¿ por qué hay gente que lo involucra con el fuerte consumo de una droga en la ciudad?- dice Silvin a Matsubara en tono ecléctico- nunca me imaginaria su gran humanidad repartiendo esta droga a los jóvenes consumidores en aquellos parques helénicos de moda, se asemeja al antiguo Woodstock pero de robots, con argumentos panteístas, y en los procesos de liberación de la máquinas, es un discurso desquiciado…
— Mira, Silvin – le responde serenamente Matsubara- el ser humano siempre quiso crear
mundos, ya que su realidad nunca la acepta tal cual es, necesita siempre de un cierto tipo de vértigo y de significación de su cotidianidad, Silvin; es como cuando te sientas en la silla madera. Crees que te sientas, pero quizá es la realidad que tu recreas la que permite que tal silla exista en tu casa; en el sitio donde Tú la colocaste ¿Me crees capaz de jugar con tal cosa?
Matsubara tiene el oligopolio de D.I.O.S. y de la mente de los seres.
Silvin duda que Matsubara sea aquel siniestro personaje que pueda crear esa arma mental de D.I.O.S y que en los países más desarrollados, había creado cierta teología enfermiza hacia lo oriental, sin embargo Silvin le pregunto a Matsubara acerca de un libro que había encontrado en la librería de Viejo de la ciudad, después de los parques el punto más decadente eran las librerías…
– Me tengo que ir – le responde Matsubara- luego me cuenta de su libro hermano…
En la única librería de Viejo de la ciudad, estaba el último libro nipón de la dinastía Tai III, donde Hiribu Natsubake antes Yakuza, luego sembrador de hortalizas , encarcelado por ideología política anarquista, y creador de la fuerza púrpura, escribió acerca de la
cosmogonía de una planta que servía de trance entre los yakuzas pacifistas que hacían
plantearse la guerra no solamente como fuerza, si no como forma de educación, había
llegado desde los antiguos imperios de la era antigua hasta el siglo XIX, allí se decía que tal planta tenía la magnitud de formación del espíritu, pero en el fondo su carácter armónico era el de crear mundos, ficciones razonadas por alguna teología, que de hecho recaía en la naturaleza.
 
Salome, llega a casa cansada después de haber vendido más de 3.000 diseños en menos de 18 horas laborales, escucha que su padre es un traficante de D.I.O.S. Ella se resiste a creer que el traficante más grande del mundo fuera su padre, era como Pablo Escobar; algo así lo asemejaban, un hombre soberbio, inteligente, ese era Matsubara. Ella, lo único que dudaba era el cuadro del centro de su casa, un Tigre comiéndose a un Dragón, la eterna dualidad China que la familia Matsubara había delegado del monopolio y el exterminio de los chinos en el siglo XXIV.
Salome era del linaje de aquella Oligarquía, soñaba con otra vida que no fuera de lujos, ya no quería vivir en Monserrate, esa lujosa Mansión de los Matsubara donde  veían toda la ciudad devastada, antes templo del dios Y-sus de occidente, pero hoy la gran casa Matsubara, Colonos orientales-Bogotanos, la gran supremacía, este suceso la ponía intradepresiva.
D.I.O.S manejaba en alguna época las anacroepilepsias intradepresivas y las psicosis infantiles. Salome entra en trance gracias a D.I.O.S.
Tranquilamente Silvin baja al parque “Cicuta”, se acerca a Alexandre.
– Hola, mucho gusto mi nombre es Silvin ¿el suyo?
-Alexandre, aunque no lo parezca soy el ultimo antropólogo de la civilización occidental ¿quién eres? -Musito este al final- frente a una agradable sonrisa.
-Soy el conductor del señor Matsubara, uno de los personajes más importantes de Bogotá.
-Claro – diciendo un poco despectivamente- el magnate narcotraficante de D.I.O.S…
-Como se atreve a llamar así al señor Matsubara – exclama angustiado Silvin- el señor
Matsubara nunca le haría daño a una mosca.
Dice Alexandre: -Seguramente, no a una
mosca, pero si a todos los consumidores de D.I.O.S…La dinastía Matsubara desde el siglo
XXV tuvo el control del arma más poderosa de la humanidad antigua: el cerebro. Gran parte de los adelantos y de los mundos que crea son una proeza estética inigualable, siempre mantengo en este parque escuchando mitologías – dice expectante Alexandre mirando al suelo- gente que puede ser desde un importante cantante de Rock, hasta ser la reencarnación del nirvana de un puerco o un gato (animal favorito de algunas mujeres para probar D.I.O.S).
— mira ese personaje de allí – señala a un mendigo arrastrándose- gracias a D.I.O.S, se convirtió en una lombriz, eso me dijo cuándo lo conocí, que cuando pequeño jugaba a mutilar a las lombrices y que algún día quería ser como ellas, ahora mira, gracias a
esa maldita droga es una lombriz y un ser despreciable para algunos…
– Alexandre – le dijo Silvin sin vacilar- Probemos D.I.O.S…Alexandre sin hacer la mínima
resistencia pasó su tarjeta de la patria, con hologramas, ergo, cae una felpa de D.I.O.S, al
respaldo una imagen de un tigre comiendo a un dragón, paradójicamente a Silvin esa Imagen le era familiar y se dispuso a crear un mundo gracias a D.I.O.S. 
Alexandre rogaba por ser un
vikingo o Arthur Miller el escritor de Marilyn Monroe.
Salome se dirige hacia su esposo, el señor Valoyes, al igual que ella oligarca de la tribu de
Sudan del sur que se acento en parte del Tolima, donde plantearon la primera ciudad estado africana en Colombia luego de la colonización del siglo XXIV.
Salome nunca consumió D.I.O.S, su espíritu se trastocó en una realidad alterna donde era una eco-feminista de la antigua era, ella no se había tomado el baño matutino, y encontró uno jeans rotos, una playera que tenía una palabra sugestivamente olvidada FREE, lengua muerta ya que según la cosmogonía Matsubara fueron los que lograron hacer de la Atlántida – América o Estados
unidos una ciudad sumergida. Solo existían las siglas de D.I.O.S en ese llamado idioma
extraño y ridículo.
-Te encuentras bien amor – dijo Emile Nazario Valoyes- quieres que te sirva un té…
– Siempre ha existido un modelo jerárquico, e idealizado de las clases excluyentes, se acerca mucho a lo que tu familia hace, matar blancos, nunca aceptaron su racismo como forma de resistencia y pretendieron hacer una oligarquía, si me miras soy una Bogotana con cara de japonés, si vemos hace unos siglos no era así…
– Que te pasa mi amor – exclamo tranquilamente Emile- nuestra forma de hacer política es hacer realizaciones contra el imperio Alemán, nosotros los tenemos de esclavos, y
vengaremos a los antiguos judíos e indígenas, antes razas superiores, ahora si quedan dos son muy pocos, en esta ciudad de basura, Bogotá ¿No te das cuenta? Somos muchos más y necesitamos que todos tengan a D.I.O.S en sus venas, para que vean una realidad…
mejor.
-Sé que mi padre tiene el antídoto para erradicar a D.I.O.S del mundo, pero antes de
encontrar esa planta, redimiré a la mujer, saldré a la plaza del Ser, y cumpliré la utopía
hipermoderna de la liberación femenina… saldré a la plaza Anaximandro.
Valoyes sabía que Salome había tomado a D.I.O.S, él tranquilamente veía como cada pensamiento se incrustaba en su cabeza.
Salome dormía, la plaza no existía en la realidad, era un orinal de Borrachos de Sake Japonés, del cual su familia era dueña.
Silvin al lado de Alexandre, se convirtieron gracias a D.I.O.S, Uno en Atahualpa Yupanqui, el otro en un famoso amigo de Yuri Gagarin, el honorable conductor que acompaño al primer vuelo lunar de la antigua era, Dimitry Smoledov, máximo armamentista del Comunismo Ruso en su tiempo libre, gran seguidor de Rimbaud.
Al lado de ello un León que significaba frente a un grupo de palomas el Olimpo que siempre imaginan a estos grandes personajes de la humanidad, unidos a una afición particular, las mujeres. Caminaban por aquellos senderos del parque “Cicuta” dando cátedra a todos los jóvenes, un poco más de medio millón.
En las manos de Smoledov, el Timeo de Platón y en las manos de Atahualpa una guitarra donde cantaba “los ejes de mi carreta”: E sdemasiado aburrido, seguir y seguir…
 
– Nunca dejare mi vida – le dijo Smoledov a Atahualpa- constituiré el más grande emporio de armas para acabar con los Matsubara.
– Mi guitarra – Decía Atahualpa- es para cantar y componer a la más bella América para
embellecer cada vez más lentamente y construir eso que nos sonsacaron los Matsubara,
estoy plenamente convencido que esto es irreal, las calles tan bellas, el metro anaeróbico, las plantas, el jardín de adonis, estos olores y estos sabores, parecen eximidos de las grandes latitudes paradisiacas, Bogotá es la metrópoli más bella del siglo XXXI…
– Mira a aquellas mujeres, serán nuestras esposas, el supremo amor a ellas.
– Poseen una mirada felina… – Dice Atahualpa- son bellas como Helena.
Silvin y Alexandre terminaron en un caño en la final del antiguo rio Fucha ahora el río nipón Natsube, hablándole a un perro, y a un nido de ratas, al lado dos gatos que ya empezaban a mascullar parte de su piel, no era su realidad, era la realidad de D.I.O.S.
El tiempo de D.I.O.S
es perfecto, era el lema de los amoblados de Matsubara, estaban al pie de un gran cartel 8D de publicidad de aquel sujeto.
Salome regresa a su trabajo, sigue diseñando mundos posibles. ¿Qué tipo de interior le
encantaría señor?
– Quiero ese interior que me lleve cada noche a vacaciones… Una playa
Haitiana…
– Será perfecto para su familia señor… Le sonríe Salome.
Silvin abre el libro del anarquista Japonés, donde la primera línea versa:
La hora del nuevo
reino ha llegado, la segunda venida está cerca
Le pareció algo escrito bajo el efecto de D.I.O.S….
Silvin pide ayuda, es la epilepsia que produce D.I.O.S.
Matsubara le llama “real” a lo que hace brillar la madera de sus muebles.

Ana. Por Osbaldo García Muñoz

I
Despiertas más tarde que de costumbre. Estás despierto; lo sabes porque, soñoliento y torpe, adviertes el ruido en las calles y el picoteo de pájaros rojos en la ventana. “¡Pájaros del demonio!”, ruges, escupes desde el fondo ascendente y circular de tus intestinos. Abres los ojos, despegando los párpados con una pesadez y la sensación de que cada parte de tu cuerpo se golpea una contra otra. Tratas de incorporarte y la vida te oprime, te duele como un resucitado que desconoce la luz. “Todavía es hora”, piensas, mientras miras un brazo sobre tu pecho. “¿Y esto?” te dices, haciendo un esfuerzo por quitarte de encima el bulto de carne sudoroso que aprieta sus senos contra ti. El olor de su aliento alcoholizado te repugna. Aun así, observas su rostro de vela desencajado y el cabello enmarañado sobre el hombro. “¿Quién putas eres?”
Te sacudes la cabeza, te das golpes en la frente, soplas y resoplas igual que hembra a punto de parir. Luego, tu nebulosa memoria le da forma a todas esas cosas que preferirías olvidar en ese momento: tu desordenada vida que de pronto se da vuelta y te trae como vorágine lo sucedido. Sí, aun entre la bruma, lo recuerdas: once treinta. Ahí está la hermosa prostituta de veinte años frente a ti, moviéndose como poseída por algún ser mitológico y desconocido: ¡hidra, serpiente de agua y fuego!; ahí está esa virgen quimérica con su rostro pálido y el cuerpo lamido por las luces neón; ahí está, sacudida hasta el espanto. Y estás tú, acariciando con los ojos el aire, extasiado por aquella ebriedad colectiva del centro nocturno que conoces como tu casa; ahí está todo ese estiércol con aroma a Dios incólume que te libera de la mierda cotidiana: la música, el bullicio descarnado y las estridentes risotadas de las mujeres y los hombres de figuras fantasmales. “Es la nueva, se la recomiendo, patrón”.
Ana es su nombre. Ana, la “misericordiosa”, la recién llegada, la migrante convertida en fugitiva del hambre y del dolor. Sí, ahí estaba, pidiéndote que la desnudaras, que la hicieras olvidarse de El Salvador y las “broncas” para llegar a México: “¡Quítame el vestido!” te dijo y tú creíste que habías encontrado a la mujer de tu vida: “Eres la mujer de mi vida”, dijiste; se lo dijiste, se lo repetiste tantas veces que aún te zumba el oído con ese “amor eterno” que se esfumó entre los cigarros y las botellas de ron. Ana, una ninfa enflaquecida que parecía conocer los misterios del amor y la fantástica realidad de los sueños a ultranza.
—¡Ana, despierta!

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Reseña de Luminoso de Greg Egan, por Luis Bolaños y Luis Cermeño

En este ejercicio reseñístico se pretenderá hacer más que un escrito a dos manos, una interlocución sobre un mismo texto. Siempre he tratado de seguir las recomendaciones de las lecturas de Bolaños, lo que me ha llevado a hallazgos valiosos por los que siempre estaré agradecido con quien considero un maestro de la ciencia ficción. Con todo mi respeto y cariño acá aventuro este experimento:

(En letra cursiva pondré mis comentarios, siempre después del texto original de Bolaños)

Para leer la reseña original de Luis Bolaños en Nirgal22 (con excelentes ilustraciones eróticas de artista Michal Dutkiewicz) :

Luminoso Defecto o porque debemos leer a Egan

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Luminoso Defecto // cuando se computó el defecto matemático. 

 

Greg Egan siempre me ha atraído y en algún momento decidí comentar una de sus antologías, acabo de terminar Axiomático y ya estoy leyendo Luminoso, como adelanto presento un comentario al relato del título.

EL nombre de Greg Egan para mí es lejano, tan lejano como su natal Australia, por esta razón hice con él lo que hago con la mayor parte de escritores que me interesa empezar a leer, buscar una foto. Ayer escuchaba un programa en la radio sobre Leonardo Da Vinci y decían que la imagen que todos tenemos de él es del romanticismo y nada indicaba que así fuera, entonces surgió una mini discusión si era importante conocer la cara al genio o no, esa obsesión occidental por saber el rostro a pesar de que ese otro nos haya descubierto su cerebro, y dieron cuenta de toda esa labor por encontrar los restos del pintor florentino. Bueno, lo cierto es que después de ver muchos Greg Egan entro a su página https://www.gregegan.net/ y allí él escribe que no tiene fotos en internet y que es culpa de muchos idiotas en google que aparecen varios rostros de Gregs Egans como escritores de ciencia ficción que no son él. 

A mi juicio, el relato denso y fluido resbala cual mezcla de mieles atiborrándonos de sabor y asombro. Quizás le falta un sustantivo para alcanzar su densidad exacta y quedar a punto para hornearse en el actual batiburrillo de economía financiarizada repleta de maniobras casi o de lleno dolosas con futuros autorizadas por la vía legal, intereses negativos, contracción de la ganancia en la producción e inundación de masa monetaria en los bancos y corporaciones mientras a la gente común y corriente no le llega y moran en el desierto de la carencia: Luminoso Defecto, por la increíble máquina y por la teoría de base que crean para explorar el mundo y las matemáticas se aproxima a esa situación bárbara donde el imperio USA, si le exigen pago en oro por la redención de sus bonos (detentados en alto porcentaje por China, Rusia y Japón) el próximo mes podría declararse en quiebra.

 

Sobre el relato uno podría pensar en una narrativa tipo Quemando Cromo, o los cuentos cyberpunks que aparecen en la antología Mirrorshades, ya que está contado de una manera directa y violenta, de modo tal que podría servir a la realización de un corto o un episodio de Black Mirror. Pero vemos que incluso los escenarios futuristas de Black Mirror se quedan cortos, ante las aristas que nos presenta Greg Egan en Luminoso. 

Alison, la protagonista dice que: Calcular la diferencia entre la verdad y la mentira requiere de un mapa fractal donde convergen dos ondas numéricas y cuyo borde de encuentro semeja un cuadro de Escher, lo que posibilita esa imagen es el azar actuando como organizador caótico en lo local, lo cual es suficiente para efectos del relato y nosotros los lectores quedamos enganchados al discurso explicativo que además bebe de la aventura, la intriga, las trapisondas de la corporatocracia, el exotismo, los discursos epistemológicos, la filosofía cuántica al estilo de Capra, la profusión de gadgets tecnológicos (necrotrampas, ordenadores de luz, matrices de rayos láser), la penetrante y abarcante visión de la ingeniería biotecnológica, tan apabullante que uno casi siente las cascadas de genes, virus y partículas letales derramándose sobre los infectados, y que se utilizarían para doblegar voluntades, uncir mentes a bellacadas empresariales, enfermar órganos, denigrar y demoler cuerpos en aras de la tasa de ganancia.

Al ser un cuento datado en 1995 sorprende la cantidad de predicciones que acierta en lo que respecta a nuestra fecha. Por ejemplo, el ascenso y la supremacía del modelo Capitalista Chino, con una estructura paradójicamente comunista; también la progresiva descentralización e irrelevancia de los aparatos frente a la información cada vez más ubicua y menos dependiente de los dispositivos -es decir, que predijo preclaramente que Internet se ubicaría en la nube como casi toda la información; y por último, fue capaz de proponer un modelo creíble, ambicioso y exquisito de una supercomputadora cuántica sin ninguna conexión a internet. 

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