Adam Frankenstein, la criatura despreciada. Por Vitola Rognini

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Francesco Vitola Rognini  nos trae una serie de artículos que versan sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 

 


 

 

Adam Frankenstein, la criatura despreciada *

Victor Frankenstein era un hijo de puta, un científico loco que lo perdió todo por  perseguir quimeras que lo enredaron en las trampas del ego: jugando a ser Dios creó a Adam, el primero en su especie, en un siniestro monstruo de 2.4 metros de altura.

Con la incursión de la criatura en el mundo de la Universal —Frankenstein, La novia de Frankenstein— la historia sufrirá múltiples modificaciones. La tragedia romántica ambientada en ambientes góticos, en la que un gigante de buen corazón busca un lugar en el mundo, será tergiversada por guionistas que preferirán mostrar solo la faceta del monstruo. Del tono melancólico de la novela, de su lectura hipnótica —como el sonido de un bote a remo que se desliza sobre un río de aguas calmas cubiertas de niebla espesa, en una noche sin luna— quedará poco. En la obra original es un crescendo continuo de giros dramáticos que se sobreponen como capas. Las versiones cinematográficas se desvían del argumento de la novela desde el momento en que la criatura es dotada de vida por medio de una <<chispa de electricidad>> generada por electrochoques —presumiblemente recurriendo a dínamos, siguiendo los postulados de Luigi Galvani y Giovanni Aldini— lo que en nada se asemeja a las tormentas eléctricas mitificadas por Hollywood: <<With an anxiety that almost amounted to agony, I collected the instruments of life around me, that I might infuse a spark of being into the lifeless thing that lay at my feet>> (P. 34-35). No hay un grito victorioso, el equivalente al <<Eureka>> de Arquímedes de Siracusa. El famoso <<It´s alive>> acompañado de la rica maniaca, nunca existió. La formación literaria de Mary Shelley —hija del filósofo político William Godwin y de Mary Wollstonecraft, filósofa pionera del feminismo— y las formas propias de su época, le impedirían cometer tal exabrupto: <<It was already one in the morning; the rain pattered dismally against the panes, and my candle was nearly burnt out, when, by the glimmer of the half-extinguished light, I saw the dull yellow eye of the creature open; it breath hard, and a convulsive motion agitated it limbs>> (P.35). Es tal el asco que le produce su creación, que el científico, ensimismado, se retira a su habitación, donde deambulará hasta el agotamiento como un enfermo al borde del paroxismo. No hay goce alguno en la primera impresión de su creación: <<His yellow skin scarcely covered the work of muscles and arteries beneath; his teeth of pearly whiteness; but these luxuriances only formed a more horrid contrast with the watery eyes, that seem almost of the same color as the dun-white sockets in which they were set, his shriveled complexion and straight black lips>> (P. 35). El doctor se va a dormir para olvidar los horrores nacidos de sus maquinaciones, y la criatura —que será nombrada en adelante con los peores epítetos— es dejada en la camilla del laboratorio, para que despierte a la vida como quien despierta de la anestesia. Horas después, el despojo humano logra familiarizarse con su nuevo cuerpo, escapa del laboratorio y va en busca de su creador. Ante la presencia del ser descomunal asomado por la ventana, Víctor Frankenstein despierta de una pesadilla en la que primero abrazaba el cadáver de su difunta madre, y que luego trasmuta en el cadáver de su futura esposa. Al científico le falta poco para saltar por la ventana, tras el encuentro escapará despavorido: <<[…] I beheld the wretch, —the miserable monster whom I had created. He held up the curtain of the bed; and his eyes, if eyes they may be called, were fixed on me. His  jaw opened, and he muttered some inarticulate sounds, while a grin wrinkled his cheeks>> (P. 35). El asco y terror que siente Frankenstein llevan al lector a preguntarse ¿quién es el verdadero monstruo? ¿El padre que abandona al hijo por su grotesca apariencia, o la criatura que se extravía sin guía en un mundo hostil, y cuyo único deseo es ser amado?

Aquí comenzará un juego del gato y el ratón que se extenderá a lo largo del libro.

Otras tergiversaciones evidentes son, por ejemplo, que la criatura no tenía la cabeza chata, ni pernos en el cuello, Mel Brooks parodia esto al implantarle una cremallera en la garganta al Joven Frankenstein. Respecto a sus cualidades físicas, estamos frente al primer villano sobrenatural de la literatura moderna, razón por la que sería imposible que una turba furibunda lo capturase, por muy cinematográfico que eso resulte. Así describe Víctor Frankenstein la agilidad de la criatura cuando se reencuentran, tras meses de separación: <<As I said this, I suddenly beheld the figure of a man, at some distance advancing towards me with superhuman speed. He bounded over the crevices in the ice, among which I had walked with caution; his stature, also, as he approached, seemed to exceed that of a man>> (P. 68).

A estas alturas del relato el monstruo conversa con su creador en francés fluido, ha estudiado repetidamente los tres libros que ha sustraído de una cabaña: El Paraíso perdido de John Milton, Las Vidas de Plutarco y Las penas del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe. Esta conversación entre criatura y creador —monólogo en el que Adam se desahoga— conforma el nudo de la novela y ocupa ocho capítulos, que desmienten, entre otras cosas, el mito del energúmeno monosilábico, y demuestran que la criatura posee abrumadoras facultades intelectuales y una sofisticada capacidad de persuasión. Luego de la que Adam convenciera a Víctor de crearle una novia, única condición que le impone para dejar de atormentarlo —ya le ha arrebatado dos seres queridos— vuelven a separarse. Pero más adelante, en un remoto paraje de Escocia al que ha ido a crear la novia, Víctor se siente incapaz de reanimar otro despojo humano, lo que desencadena la furia de Adam, que lo amenaza con vehemencia: <<I will be with you on your wedding-night>> (p. 123). 

El abandono, el desarraigo, el desprecio, van empujando a la criatura a los límites geográficos, a los Alpes primero, y al Polo Norte, al final de la obra. En la misma medida que Víctor Frankenstein sufre colapsos nerviosos que lo postran cada vez que se enfrenta a la realidad de su creación, la criatura va asilvestrándose, perdiendo su humanidad a medida que se expone a los parajes agrestes y se aleja de los centros urbanos. En el mundo natural se encuentra a gusto, es una criatura libre que se alimenta de bayas, duerme en cavernas, soporta bajas temperaturas sin problema. El Beatus ille, tema que desarrollará años después Henry David Thoreau en Walden; o vida en el bosque (1854), pudo haber sido también el destino de Adam, el gigante vegetariano, el buen salvaje, pero ganó el deseo de obtener justicia. Su creador, al traerlo a un mundo en el que estaba condenado a la soledad, estaba en deuda, pero en cambio volvió a darle la espalda. ¿Se puede recriminar a quien busca justicia?

Aunque la novela suele definirse como pionera en el género de la ciencia ficción, contiene elementos que la emparentan con otros géneros literarios, al teatro en particular. Quizás por ello la adaptación que más se apega a la obra original es la reciente puesta en escena dirigida por Danny Boyle, en la que se acompaña a Adam en el proceso de descubrir el mundo de sensaciones, su evolución intelectual, así como por su capacidad de mostrar los matices del monstruo de espíritu elevado y movido por grande pasiones. 

  • Usamos para este análisis una copia de la tercera edición publicada en 1831 por Colburn and Bentley, editorial londinense, reproducida por Dover Editions, Nueva York, 1994.

Ojos carniceros. Artaud, Ligabue y Van Gogh nos miran

 

 

“Pintado por el Van Gogh extralúcido, esa cara de carnicero pelirrojo que nos inspecciona y vigila; que nos escruta con mirada torva.”

              Antonin Artaud

 

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1.Primer parasitismo

Parasitar al infinito:

-Satisfacerse sólo con el infinito, pues hay suficiente infinito sobre la tierra y en las esferas como para saciar a miles de genios- escribe Artaud y recuerda su mirada, ahora escrita, que cae sobre ese rostro de sí mismo que diseccionó Van Gogh y cuyas huellas sangrientas vertió en una tela.

Parasitarlo, como lo hizo Antonin con Van Gogh:

-Una lenta pesadilla genésica poco a poco elucidada- Escribe Antonin: elude la versificación y el poema para llegar a una poesía que sobrepase al arte.

2. El acontecimiento

El teatro de Artaud ocurre en las noches de Vincent:

-¿Cómo es posible que el teatro, al menos, tal como lo conocemos en Europa, o mejor dicho en Occidente, haya relegado a último término todo lo específicamente teatral, es decir todo aquello que no puede expresarse con palabras, o si se quiere todo aquello que no cabe en el diálogo, y aun el diálogo como posibilidad de sonorización en escena, y las exigencias de esa sonorización?- escribe.

***

Ni las palabras ni la imagen: un acontecimiento y el sonido donde naufragan los diálogos.

3.Poesía

El teatro despanzurra al poema: sangra poesía:

-Ese lenguaje concreto, destinado a los sentidos, e independiente de la palabra, debe satisfacer todos los sentidos; que hay una poesía de los sentidos como hay una poesía del lenguaje, y que ese lenguaje físico y concreto no es verdaderamente teatral sino en cuanto expresa pensamientos que escapan al domino del lenguaje hablado- Escribe Antonin Artaud.

***

Los pensamientos, sin encorsetarse en el verbo, convocan a un origen que linda con el silencio.

El silencio primario: una sucesión de ruidos uterinos, la digestión de nuestras madres y el chasquido de las tripas que nos alojaron: que parasitamos.

4. Segundo parasitismo

Parasitar a los restos de infinito y congregar al amor:

-Dejemos a los escribientes la crítica de los textos, a los estetas la crítica de las formas, y reconozcamos que lo que se ha dicho ya no se dice más y que una expresión no vale dos veces, no vive dos veces, que toda palabra pronunciada está muerta y que sólo la obra en el momento en que se la pronuncia, que una forma ya empleada no sirve más y que sólo invita a encontrar otra, y que el teatro es el único lugar del mundo en el que un gesto hecho no se hace dos veces. – escribe Antonin.

***

El cuerpo humano parasita a las palabras; es una pieza más de la poesía que rebalsa cualquier inervación.

***

En la escena, cada objeto pare a la poesía del espectáculo.

5. Del teatro nace el mundo

El teatro decae cuando carece de peligro.

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El peligro nace cuando se rompe el cordón umbilical entre las palabras y las cosas:

– Se presume que una hermosa mujer tiene una voz armoniosa; si desde que el mundo es mundo las mujeres hermosas nos hubieran llamado con trompetazos y nos hubieran saludado con bramidos hubiésemos asociado para siempre la idea de bramido a la idea de mujer hermosa, y una parte interna del mundo se hubiera transformado así radicalmente- escribe Antonin.

***

Sin el verbo, adherido y parasitado por una idea, quedan el espacio y los sonidos en la escena:

-La aparición repentina de un ser fabricado, de trapo y madera, inventado enteramente, que no correspondiese a nada, y sin embargo perturbador por naturaleza, capaz de devolver a la escena un pequeño soplo de ese gran miedo metafísico que es raíz de todo el teatro antiguo-.

6. Extrañar y extrañarse

Los seres fabricados no son los muñecos de trapo que aparecen en el escenario; los segundos están en el espectáculo, los primeros persisten en un teatro que sobrepasa a la puesta en escena: seres extraños, sin forma que evoque alguna otra de la naturaleza, como la de los primeros automóviles o los barcos.

***

Los seres sin una forma semejante a la naturaleza arcana, la expanden.

De la expansión de la naturaleza brotan los monstruos.

En Arizona los coyotes aúllan como arañas.

 

7. Pinturas como expansiones naturales

Los fuegos solares de las pinturas de Vincent Van Gogh expanden a la naturaleza e incendian los ojos de Antonin Artaud.

***

Los ataques de las arañas (aulladoras como las de Arizona) contra los tigres, ensangrientan los ojos del que los ve en cuadros de Ligabue: un flujo de vida estalla con la expansión de la naturaleza:

 

8. Sonidos de la crueldad

En los ataques de seres emanados de la extensión de la vida, los cuerpos se entrelazan y hacen jeroglíficos.

A cada jeroglífico le brota sonido que encanta como el aire del pungi a las cobras:

-No es porque les transmita nociones espirituales, sino porque las serpientes son largas, porque se enroscan sobre la tierra, porque sus cuerpos se tocan casi en su totalidad a la tierra, y las vibraciones musicales que se comunican llegan a sus cuerpos como un masaje sutil y prolongado.

***

La serpiente que estrangula al tigre, ausculta el ritmo de la vida que, al extinguirse, se expande: se escapa por la boca con forma de vagina del felino: el aullido desde la cavidad que nos expulsó del cuerpo que parasitamos:

-Soy un cuerpo y no un espíritu-escribe Artaud en Rodez.

 

9. Ruidos corporales

El cuerpo abandona la interconexión de sus órganos cuando se extiende su naturaleza.

***

Un cuerpo sin palabras es poesía atorada de ruidos.

Los ruidos del cuerpo retumban como los colores de Vincent o los gallos de vuelos transatlánticos de Ligabue.

De los ruidos germinan los versos de Teresa de Jesús, que envejecerán apenas salgan de esa boca con forma de vulva dentada que tiene el tigre moribundo de Ligabue:

-Vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero

que muero porque no muero

***

Lo inefable como la última confesión del gesto.

 

10. Ojos carniceros

Van Gogh, Ligabue y Artaud viven por vivir en ellos y mueren por morir en sí.

***

Los ojos carniceros despresan cuerpos.

Mana la vida como sangre y cae sobre el polvo seco donde las arañas aúllan: la Gran Carnicera amasa la mezcla y sopla: surge un virus como extensión de la vida.

Intimidades y desenvolvimientos: Relectura de CF Y PARADIGMA, de Luis Bolaños

Este nuevo texto que nos obsequia el maestro Luis Bolaños, puede considerarse una «actualización», o una «re-lectura» (a partir de la contingencia de la pandemia) de un texto que 10 años atrás el autor impartió a manera de conferencia en la extinta Escuelab, Lima. El texto se puede leer en el antiguo blog JournalMalediction: CF y Paradigma del Siglo XXI: Tecnología, ecología y sociedad  


Lo primero que diré apunta a que las acciones que realizamos en nuestra vida con frecuencia quedan vibrando como atrapadas en su importancia y continúan creando nuevas posibilidades de interpretación por eones, pero como cada ser humano posee similar poder, brota como apotegma de ese entrecruzamiento múltiple de todos contra todos una imagen: serán escuchadas y sobrevivirán en nuestra mente aquellas vibraciones convergentes preñadas de piedad, empatía y belleza.

El resultado se decodifica a la luz de los momentos que han llevado a él a través del oscuro túnel de la comprensión (somos lámparas de oscuridad en un océano luminoso), interesa entonces conocer donde se realizan los cortes para la observación y la acumulación de información. Este momento, cuando redacto el artículo, es uno de esos cortes. Cuando ustedes lo lean será otro.

Les hablaré de una de esas ocasiones, en que quedamos vibrando, recordándoles que siempre cada día es irrepetible, único, y nosotros también lo somos, por eso el día que estamos viviendo se transforma en el momento cumbre de nuestra existencia y para que sea así requerimos de inteligencia, creatividad, alegría y memoria. Lo mejor sería que cada uno de nuestros días fuera inolvidable, pero sospecho que la intensidad terminaría por consumirnos.

Para mi uno de esos días increíbles fue exponer sobre ciencia ficción en Escuelab el 2 de setiembre del 2010, donde asistí gracias a la invitación de mi amigo Luis Cermeño, todo lo cual me permite diez años después, reflexionar y sentir como si hubiera transcurrido un siglo, ya que la sociedad es cada vez más veloz pero al mismo tiempo más variada y compartida, y en el terreno de la CF gozamos de una creatividad inmensa, además ese día acoge un significado especial, porque charlas podré exponer muchas, pero que me acompañe Ana María, la compañera de mi vida, pocas. Y ese día estuvo allí conmigo y lo mejor fue que le gustó la charla; para los que deseen acceder a un segmento de la misma les dejo un link:

Ese paradigma del siglo XXI que anunciaba allí se está convirtiendo en opción real, ya que desde la ciencia llegan nuevos aportes que lo consolidan y desde lo cotidiano una manera distinta de observar el universo; sin embargo, subsiste el temor que ante el crepúsculo esencial del sistema y el drenaje de su vitalidad:

  1. la tasa de ganancia se mantiene en caída libre apenas alimentada por la exacción de los recursos naturales, en lo fundamental de la periferia y el sometimiento de los trabajadores a la desregulación laboral (sobre todo aprovechando ahora la pandemia del Covid19),
  2. y es así como la corporatocracia agonizante promueva amparada en sus alucinaciones irracionales, un intento exasperado por preservarse mediante la financiarización económica, la ¿criogenización financiera? o “zombificación de la economía” como anuncian, entre otros, Max Keiser en su programa de tv en Rusia Today (martes, juevesy sábado)
  3. con emisiones de billetes por millardos (o trimillonarias impresiones) entregadas a las grandes empresas que se compran sus propias acciones con lo cual logran que vayan subiendo el precio aunque se encuentren camino a la banca rota, como ocurre con las empresas aéreas, para eso se crean empresas especiales dedicadas a extraer dinero de la gente que menos tiene (como Robin Hood a la inversa);
  4. y también que USA opte por guerras sucesivas en una típica táctica de “tierra arrasada”, al agotarse su ciclo se agravan sus delirios, bastante protuberante en el discurso de uno de sus más fieros representantes: Donald Trump.

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LANZAMIENTO TERCERA EDICIÓN DE GLITZA

El día sábado 17 de octubre a las 6 p.m. En Séptimaletra facebook live. Coordina José Luis Hereyra. Edición de la Editorial CECAR. Como comentaristas estarán Luis Cermeño, Alberto Cortés y Rafael Hernández Urueta.

 

Una de las cosas más delicadas y que requieren mayor sensibilidad y responsabilidad es tu acercamiento a las nuevas generaciones porque literalmente puedes cambiar vidas. Así fue que una hora de conversación con Carl Sagan le cambió la vida a un niño negro de Nueva York, y lo volvió uno de los astrofísicos más famosos del mundo: Neil DeGrasse Tyson. Se dice que no importaba lo ocupado que estuviera, Bradbury siempre que lo iban a visitar los jóvenes admiradores les sacaba una hora para estimularlos a escribir y soñar. Hay un artículo en inglés (pero pueden poner el traductor) llamado: Bradbury el mejor maestro de escritura que pudieras tener. Yo recuerdo haberme sentado dos veces a tomar tinto con un escritor muy premiado en Colombia y no haber aprendido nada; en cambio, la generosidad y sabiduría de Antonio Mora Vélez en cada encuentro me enamoraba más de la ciencia-ficción y la literatura y por eso decidí seguir este paso. Por eso lo llamo maestro. Y así cada uno debe buscar sus maestros, los que no hablen a través de la vanidad sino el amor; e igualmente, tratar de corresponder este don transmitiendo amor a los sueños así eso implique dejarse de lado y desvanecerse si el pupilo supera al maestro, eso significa que fue un gran maestro.

Por esta razón es para mí un gran honor acompañar al Maestro Antonio Mora Vélez, en este tercer lanzamiento de su libro «GLITZA Y OTROS CUENTOS ESCOGIDOS».

Porque me recuerda cuando era un joven inquieto lector amante del género, el día que descubrí GLITZA, para mí lo más Ciencia Ficción entonces fue encontrar un libro de Ciencia Ficción de un colombiano. El sábado se seguirá escribiendo este capítulo enorme y fascinante de la Ciencia Ficción en Colombia junto su figura más representativa y permanente.

Exposición de pinturas. Sonríe. Por Mateo Julian Vc (MOTT)

Puede que un payaso se te cruce en el camino.

El carnaval de la nostalgia se aproxima como un tren…

La exposición irá del 23 de Octubre al 21 de Noviembre en las instalaciones de la fundación Ibañez sede teusaquillo: CLL 37 #19 07. Bogotá. Horario de apertura: 6:30 PM.

Curaduría de Luis Cermeño.

 

 

 

Con la gestión de Juan Pablo Plata:  @silvereditions

MATEO VILLAREAL (MOTT)

«Un artista tiene siempre la muerte a mano, como un buen cura su breviario.» Heinrich Boll

 

Artista visual e ilustrador colombiano: Sirviéndose de técnicas clásicas como la pintura hasta el arte digital, la expresión de Mott  explora estéticas oscuras y trazos expresionistas con un enfoque satírico. También ha colaborado en cómics , revistas internacionales, fanzines y publicaciones musicales. Obras suyas se han vendido en subastas, galerías y ferias internacionales.

Estudia artes plásticas y visuales  en la ASAB con una fuerte inclinación por la pintura al óleo. 

Su influencia constante es el Lowbrow, el surrealismo gótico y el expresionismo. 

 

 

“Hay una bonita palabra: nada. No pienses en nada. Ni en el canciller, no en los católicos; piensa en el payaso que llora en la bañera, que derrama el café en sus zapatillas” Heinrich Böll

 

Invita Fundación Ibáñez. Para el fomento del estudio y la investigación.

Sede de Teusaquillo (Calle 37 #19-07) del www.grupoeditorialibanez.com
Bogotá, Colombia. www.uniediciones.com

 


«Ciertamente saben todos que un payaso debe ser melancólico, para ser un buen payaso, pero que para él la melancolía es una cosa muy seria, eso sí que no lo comprenden.» Heinrich Böll

 

Aporofobia y Desiderátum, por Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Vuelve a Mil Inviernos, la joya secreta de la ciencia ficción colombiana, Luis Antonio Bolaños: en esta ocasión nos presenta OTRA VIÑETA DEL IMPERIO DECADENTE, serie de la que  hemos publicados otros relatos, igualmente que de alguno de la Periferia del Imperio.


Aporofobia y Desiderátum

Por Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

tomado de reddit

Otra viñeta sobre el Imperio Decadente

Soy Maggiori, un ex-soldado imperial y ahora homeless repleto de prótesis, injertos crecedores y discos de tejidos reparadores, deambulando por los pasadizos que conectan un nivel de la megaciudad de Mogul con otros, empujado cada vez más abajo por los “demoledores” de las omnipresentes cohortes de seguridad, siempre altaneras, ríspidas y discriminadoras:

Me mezclo en las multitudes de comensales (referidos a aquellos pánfilos dedicados a la degustación y la alimentación pagada o gratuita que se trasladan con lentitud para ir probando cada plato ofrecido), viandantes (congruentes con los pazguatos que pasean y se mueven por el paisaje urbanita sin usar vehículos, aceras móviles, cintas veloces, puentes aéreos con o sin tobogán o discos antigrav), convidadores (babiecas dedicados a mirar como papanatas, siguiendo las indicaciones, anuncios y propagandas que titilan en paredes, cristaleras, semáforos o encrucijadas y que se trasladan según las programaciones e instrumentos de la central metropolitana).

Gracias a los segundos como, a los terceros me siento aún parte de la población y con los cuartos enarbolo un motivo para burlarme y percibir la trascendencia durante un momento, pero eso no dura cuando me tropiezo con los primeros porque empieza a doler y si lo machacan a uno, algo de la fisiología prestada dejará de funcionar, los mecanismos auxiliares se encontrarán entorpecidos por averías y correré riesgos insoslayables porque en el hospital ya me han declarado “atiborrado” o sea que me suspendieron cualquier intervención por excedente y porque el imperio ya gastó demasiado en recomponerme y no existe posibilidad alguna de que me regenere, cure o transite hacia alguna clase de operatividad bélica.

Me ubico detrás de un vejete delgado y vivaz, pero con la tendencia a quedarse inmóvil durante un rato mientras revisa bolsillos y pakeflots (bandejas antigrav para transporte liviano de objetos y compras) a su alrededor, por un lapso funciona a pesar de lo cual termino tropezando con su sandalia y de inmediato un “demoledor” me propina un par de collejas aturdidoras y dentro de su comportamiento habitual casi amables, igual se interpone en mi ruta desviándome hacia una larga voluta móvil que desemboca un par de niveles más abajo frente a la pared ciclópea de un bloque residencial temporal, manchada de bermellón, característica de  la presencia de garets de Rafalamensioka, felinoides colectivistas o chijuloques de Mogh-Phofma, musteloides cazadores, especies humanoides cuyos orines concentrados disuelven cualquier sistema de evacuación de residuos estampando así su coloreada firma en la urbe.

Por contraste en los niveles superiores existen mecanismos deglutivos-transformadores de restos que desparraman figurillas diminutas que encarnan a los héroes citadinos por alamedas y pérgolas, tosca manera de discriminar segmentos de población mezclando procedimientos de propaganda bélica y reciclaje segmentado.

Son comunes a todos los niveles los Mallepiés (mallas múltiples constituidas por cabezas y brazos y otros artilugios extensibles o desplegables que se multiplican y replican merced a minifactorías robóticas que responden al entorno) de muy versátiles contornos dedicados a limpiar, embellecer, atender plantas y jardines, servicios de comida y los holomonsestáticos (variedad de dioramas que relatan historias cortas de distinto tipo, con frecuencia de exaltación bélica, que se encuentran diseminados por cualquier sitio), son permanentes (cada cual posee un CUF o Código de Ubicación Física  al estilo del posicionamiento global), pero siendo los transmisores y vociferantes, aunque cercados con muros de ruido blanco, por lo cual pasas de uno a otro sin mezclar lo que oyes ni confundirte, ofrecen juegos de tres en línea, y debes quedarte envidando un rato para lograr hilar tres respuestas seguidas, y así recibir una recompensa que te entregan de inmediato, o sea Panem et circenses,

Lo cual no se aplicaba a los glocois, burbujas flotantes de rumbo aleatoria que cumplían similar función de exaltar los valores imperiales con lemas, imágenes, cifras, deslizándose fluidos y continuos por su superficie esferoidal, que se desperdigaban por doquier, aunque es más difícil que capten la atención de la gente -ya que no usan sonido-, convencida que vigilan y filman para pescar disidentes sospechosos

 ***

Maggiori recuerda Pelgoba, su planeta de origen, de enormes praderas y llanuras cultivables, donde los cereales crecían repletos de espigas y granos, el cielo brillaba magenta y las faenas eran fáciles y las jornadas no llegaban a agotarlos; y una tarde, aún adolescente, cuando se acercó a un “circo de diversiones gipsie” antiquísima manera de presentar espectáculos extraños que de alguna manera quedaron colgados de anzuelos culturales o extraviados en resquicios étnicos o provenientes de especies apenas humanoides que provocaban sensomociones e intensas pulsiones que intersectadas con intereses múltiples de los aburridos granjeros que visitaban les consentían a los gipsies llenar sus baúles de medios de cambio para adquirir combustibles y bastimentos que les permitían mantenerse en éxodo permanente.

Gypsy Vardos in Mythopoeia, photo by PJ Trenton

Investigue: Durante su uso los resultados que arrojaba la aplicación de la app-red -que nuestro CEPI o Centro de Estudios Planetarios Interconectados sustentaba- se fueron apiñando en un gráfico de rango alto, podía aceptar la manera como la app-red local lograba que un problema matemático de búsqueda de pareja, en apariencia complicado, se resolviera involucrando recursos de ecuanimidad mientras se recurría con equilibrio a las reglas de probabilidad más sofisticadas sin reticencias, además con ciertas derivaciones fácticas (los datos de la troupe), podía ser resuelto de forma semi-intuitiva si el problema se iba desplegando por palabras claves y se presentaban los avances mediante respuestas simples, con rangos que incluían formas y medidas, temperamento y preferencias sexuales y abrigado por un contexto casi tan natural como resultaba ser el circo de diversiones “gipsie” expandido en una pampa cerealera exótica, lo cual concedía fuerte concreción a mi fantasía.

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Batman. Un poema Comic

Por Roque Artemio Gallegos González y Alberto Chanona

Fuente: textosur.com

 

 

La primera vez que uno la lee, casi todo en la obra de José Carlos Becerra (1936-1970) produce deslumbramiento. La vida interior revelada en esos poemas, la mirada con que Becerra parecía ver no sólo al mundo, sino los gestos del mundo y el movimiento en cada uno de los gestos del mundo. Leer un poema suyo no es como ver la película, sino elegir una escena y dentro de ésta un fotograma donde asoma algún personaje más o menos borroso, y a partir de ahí adivinar su pasado, porvenir y motivaciones, en la posición geográfica de un escalofrío o de un reflector, sobre un ring o sobre el cuerpo de un trapecista herido. Quiero decir que el registro de la voz de Becerra está construido sobre la base de introspecciones y repeticiones tumultuosas; de tanteos alrededor de la memoria, siempre e irremediablemente en fuga, siempre algo más, siempre perdido.

 

Hay además en su obra paisajes, personajes, canciones que reconocemos con facilidad, pues muchos de sus poemas son una suerte de mashups, cuyos elementos van y vienen del cine («Casa Blanca»), de los cuentos infantiles («La bella durmiente»), de la novela policial («El halcón maltés», «El pequeño César») y hasta de la nota roja («El ahogado»). No es probable que, de vivir hoy, Becerra compartiera del todo la opinión de Scorsese respecto del cine de superhéroes. Hasta es probable que usara alguna de esas películas o personajes para escribir algún poema. Tal vez Antman, cayendo inexorablemente en el universo de los átomos y los electrones. O el Dr. Banner y su ira persiguiéndolo hasta el fin del mundo. O Thanos, frente a la belleza apacible y dolorosa que ha creado. Fantaseo, por supuesto. Pero quizá no tanto. Lo prueba, supongo, el hecho de que a Becerra lo sedujo la tentación de reescribir la locura del hombre murciélago, en clave de poesía y heroicidad dudosa, importándole además un sorbete los derechos del nombre: Batman.

 

Algo de eso conversábamos, alguna tarde de 2011, con Roque Artemio Gallegos González, quien además de biólogo es escritor e ilustrador. Intentábamos por aquel tiempo publicar el número 2 de una revista literaria y ambos creímos que sería ése un buen lugar para publicar el Batman de Becerra, ilustrado por Roque al modo de un cómic.

 

En alguna parte de la tarea, un par de semanas después, tuvimos que reducir la cantidad de paneles para no encarecer más la revista. De cualquier modo –y eso fue lo triste de la decisión económica–, el número 2 de Nueva Orleáns (así se llamaba la publicación, no me pregunten por qué) nunca llegó.

 

Aun así, el trabajo de Roque Artemio con el poema de Becerra quedó hecho. Tanto él como yo lo hemos compartido alguna vez en redes sociales, donde debe andar todavía, extraviado en la oscuridad del fondo de alguna timeline.

 

Con ustedes…

La esquiva Pax mafiosa, por Vitola Rognini

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Ha regresado a nuestro espacio, Francesco Vitola Rognini (autor de Hambre de Caza y Héroes Decadentes: ambos publicados en Milinviernos) con una serie de artículos que versarán sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 


 

 

<<La mejor ayuda es dejar al otro vivir como quiera vivir>>

Labio de liebre. Fabio Rubiano Orjuela. 

 

Prometieron seguridad, democracia y reducir la corrupción <<a sus justas proporciones>>,  pero continúan abusando de la autoridad, desfalcando el erario, acosando y censurando,  masacrando, desapareciendo, a periodistas, líderes sociales y opositores políticos. Amenazaron  con que nos volveríamos Venezuela si no votábamos por ellos, y ahora parecemos Iraq. En  nombre de sus intereses neoliberales han violando los derechos humanos, la soberanía, la  constitución, y por ello en las protestas les gritan: <<¡Nos están matando!>>. Y es que durante el  2020 la dictadura de <<baja intensidad>> perdió la vergüenza, dejó ver que estamos a merced del  crimen organizado, y a diferencia de otras latitudes, acá están demasiado acostumbrados a los  réditos políticos que produce sembrar el terror y luego ofrecer seguridad. Colombia ha sido el  único país de la región que no ha experimentado cambios socio-políticos significativos en las  últimas décadas, mientras que al sur del continente se juzgó a los dictadores que implementaron (1) la <<guerra sucia>> contra los librepensadores, acá los “asesores” extranjeros optaron por (2) quedarse de brazos cruzados ante las masacres contra civiles, de ahí que los narco-políticos se  sientan intocables, saben que gozan de la protección del Gran Hermano al que sólo le interesa  satisfacer su adicción al oro negro y al oro blanco.  

(1) <<El cambio del ejército estadounidense debilitó los regímenes militares de las dictaduras del Cono Sur, contribuyendo a los procesos de desmilitarización y democratización. Sin embargo, en los países en donde los militares habían adoptado la idea del conflicto de baja intensidad  ocurrió lo contrario. En Colombia, por ejemplo, el proceso de militarización comenzó a mediados de los 1960, y sólo fue desmantelado  parcialmente en 1991, con la firma de una nueva Constitución>>. Gómez-Suárez, Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed.  Uniandes. 2018. P. 126. 
 (2) <<[…] como una cuestión de evolución interna que estas sociedades transitaran de la dictadura a la democracia, como en las sociedades del  Cono Sur, o que enfrentaran la subversión y a los nuevos capos de la droga, como era el caso de las sociedades andinas>>. Gómez-Suárez,  Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed. Uniandes. 2018. P. 125.

 ¿Por qué en Italia, donde operan mafias antiquísimas, puede experimentarse la paz, a  diferencia de México o Colombia, donde las matanzas son un asunto cotidiano? Según explica  Saviano en CeroCeroCero, la Pax mafiosa es buena para los negocio

s del crimen organizado, los  clanes mafiosos de la península itálica han aprendido que mientras menos atención llamen mejor  les va . Entonces, si la organización criminal más violenta de Europa ha aprendido a operar en (3) las sombras, ¿por qué las mafias latinoamericanas no han asumido el grado de sofisticación de la  ´Ndrangheta? 

Porque la esquiva Pax mafiosa ha sido posible en otras latitudes sólo por acuerdo  voluntario entre los clanes mafiosos acosados por la ley. Sería ridículo esperar que ocurra lo  mismo en Estados fallidos en los que la ausencia estatal facilita el control territorial del crimen  organizado, sobre todo cuando las mafias latinoamericanas no necesitan mantener un bajo perfil,  porque la narco-cultura se ha amalgamado con la política y la cultura popular creando dinámicas  propiamente mafiosas, como el consumo demostrativo, que en vez de ser motivo de escrutinio  son celebradas como grandes logros del capitalismo.  

 (3) <<Es en la práctica cultural donde se decide el posicionamiento social, y por eso aquellos narcotraficantes y mafiosos de orígenes humildes  invierten en bienes suntuarios que les dan prestigio: un reloj pulsera Rolex, una automóvil Mercedes, una mansión[…] pequeños y grandes  narcotraficantes aman exhibir sus riquezas y entregarse a la conspicuos consumption, al consumo demostrativo. “Sólo el derroche trae prestigio”,  señalaba hace ya casi un siglo el sociólogo Thorstein Veblen>>. Saviano, Roberto. CeroCerocero. Ed. Anagrama. 2014. P. 216.

¿Qué hace tan fecundas las dinámicas del crimen organizado en Italia y Colombia ? La (4) incapacidad del Estado para impartir justicia estimula un clima de impunidad, y con ella, el (5) terror se vuelve el lenguaje común al que recurren todos los actores del conflicto. Otro factor que  estimula la violencia es la alianza entre grupos ilegales y el Estado —en el caso de Colombia,  con el beneplácito de Estados Unidos recurren a las tácticas de <<guerra sucia>> para detener el  fantasma rojo , de ahí que el <<bloque perpetrador>> colombiano sea una entidad tan difícil de (6) delimitar—. Por estos motivos, mientras que en el viejo continente los mafiosos deben mantener un bajo perfil o capacitarse para no desentonar con el gusto refinado de la burguesía arraigada en  una larga tradición cultural, en los países latinoamericanos, por ser sociedades fundamentalmente  feudales y patronales, los mafiosos pueden imponer sus extravagancias a fuerza del dinero, algo  que en sociedades refractarias al progresismo, es bien recibido.

Así, mientras los carteles  latinoamericanos se comportan como nuevos ricos, las familias mafiosas del viejo continente ha  aprendido a sobrellevar los avatares con serenidad, incluso con mayor madurez comercial que la  misma burguesía empresarial . En el caso de Colombia podríamos decir que la falta de confianza (7) en las instituciones legales, y la validación de la industria privada de protección son la raíz de  todos los males. Cuando el Estado es incapaz de impartir justicia recurre a cualquier medio para  imponerse, llegando incluso a polarizar las afectividades con la esperanza de ejercer un  inadecuado control social, lo que empeora su imagen entre la población civil . Por ello la falta de (8) orden normativo es el mejor aliado de las mafias . (9) 

(4) <<Hay sistemas políticos que favorecen más que otros el crecimiento del crimen organizado, y tanto Colombia como Italia cuentan con este tipo  de sistemas. En ambas sociedades la manera de hacer política se asemeja en un aspecto crucial: el sistema está fuertemente cimentado en  relaciones patronales y clientelistas […] El protector o patrono vela por los protegidos y clientes que le son leales: es más poderoso o rico que sus  subordinados; tiene posibilidad de hacer algo por ellos, y puede esperar a cambio que le sean fieles>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y  Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 397. 
 (5) <<Es el mismo círculo vicioso que, más de un siglo después, se evidencia en Colombia con la tolerancia oficial a las unidades paramilitares en la lucha contrainsurgente: puesto que el Estado es débil, delega su poder, y puesto que delega su poder, se debilita todavía aún más>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 395. 
(6)  <<El Plan Baile Rojo […] era la piedra angular de la Doctrina de Seguridad Nacional: las élites regionales eran necesarias para luchar contra el  “enemigo interno”, un dispositivo retórico tomado de la geopolítica de la segunda Guerra Fría, que borraba la distinción entre los movimientos  sociales, partidos políticos de izquierda, grupos guerrilleros y el comunismo. Este dispositivo retórico aglomeró a las élites regionales, y cambió  el objetivo militar de los grupos guerrilleros a blancos civiles>>. Gómez-Suárez, Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed.  Uniandes. 2018. P. 84. 
 (7) <<Las familias mafiosas están acostumbradas a estar al quite, a sufrir y reaccionar a los contragolpes; ausencia y lejanía constituyen la norma.  Cubrir y ocultar lo que no hace falta que se sepa no implica un deseo de aparente respetabilidad que puede desmoronarse fácilmente, sino una  necesidad primaria. Están preparados para el dolor, la pérdida, la traición; por eso son más fuertes>>. Saviano, Roberto. CeroCerocero. Ed.  Anagrama. 2014. P. 270.  
(8)<<Donde el monopolio legítimo de la fuerza y de las sanciones es precario, la confianza no puede ser asegurada. Donde expande la ilegalidad, 8 se socava también la confianza entre las personas: pocos cuentan con que los demás acatarán las normas>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y  Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 418. 
 (9) <<Ello favorece el ejercicio ilegal del poder: no es que la mafia implante de nuevo la confianza, sino que como instancia paraestatal es capaz de  imponer un orden normativo alterno, o sea garantizar una seguridad que, a su vez y hasta cierto punto, fomenta la confianza. La desconfianza, la  fragmentación y la inseguridad en este sentido son un caldo de cultivo para las actividades mafiosas, que —hay que insistir en esta diferencia con  Gambetta— no se limitan a la protección, sino que asimismo incluyen la extorsión>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y Mercaderes. Ed. Espasa.  1998. P. 419. 

 ¿Qué paralelos hay entre el crimen organizado latinoamericano y la mala vita italianaColombia e Italia son naciones con una larga tradición contrabandista, y quizás sea una  de las razones por las que estos personajes que operan al margen de la ley son reverenciados . (10) Pertenecer a las burguesía del narcotráfico se ha convertido para los criminales provenientes de  los estratos bajos en la manera más rápida de ascender en la escala social, lo que les otorga  prestigio entre quienes esperan beneficiarse de ellos. Sin embargo, esto no necesariamente  implica ser aceptado por la sociedad elitista en la que desean insertarse. Si bien antes era fácil (11) diferenciar los sectores sociales, hoy, gracias a la inyección de ilimitado capital del narcotráfico,  es prácticamente imposible. Además, la estética narco parece haber imbuido a la sociedad  colombiana en pleno, llegando incluso a cambiar los estándares de belleza femenina, en los que  las cirugías estéticas y los reinados de belleza se volvieron parte de la normalidad. En ambos  países se ven patrones de comportamiento similares: Read More…

Último día del tour de Francia dos días después de su final

Campeón: Tadej Pogacar (Eslovenia-UAE)

La llamada generación del noventa en el ciclismo pasará muy pronto al lugar donde pocos la recordarán. Luego del arrebato con el que aparecieron ciclistas como Quintana o Doumolin, esperaron por la partida de quienes les precedieron (Froome, Contador, Nibali) sin saber que vendrían unos niños a decirles que el talento sí existe y que ni siquiera es tu culpa el quedar condenado a la medianía.

Medianía misma que yo experimento cuando leo a grandes cronistas que, con soltura, escriben como yo jamás podré y tienen diez años menos y cobran por lo que hacen y viajan, así sea con tapabocas. En todas las disciplinas operan las comparaciones; están los que dan el salto a las grandes industrias editoriales, los reconocidos por editores autodenominados independientes y los que se quedan en las trincheras de una página.

Ahora me figuro a Nairo Quintana corriendo alguna de las llamadas Clásicas de su departamento – en Colombia llaman así a competiciones de tinte municipal que duran tres días a lo sumo-, bronceado por los días en la cordillera; los fanáticos le recordarán que el escándalo del dopaje no es más que la suma de menesteres que debe pasar un sudamericano cuando decide correr en Europa, nacidos de la envidia o una siniestra forma de entender al mundo en donde no se le permite a un hombre tan humilde como él – humildad de la que se suele hacer gala en el país al punto de convertirse en el pivote del orgullo nacional y ciclístico- alcanzar su deseado maillot amarillo. Pero el deseo es tal porque jamás se sacia y Quintana deseó el amarillo y lo continuará deseando en esas clásicas. Es un final como el de cualquier hombre que ha envejecido. Y los ciclistas son hombres cualquiera.

Doumolin tendrá un futuro más corporativo. Quizá en las filas de algún equipo. Hablará con parsimonia y se sorprenderá ante los rendimientos marcianos de los muchachitos que, más jóvenes cada vez, asaltan el pelotón mundial de los ciclistas. Otros, como Roglic, regresarán a sus casas silenciosas y referirán su amistad con ese hombre nueve años menos que le ganó el tour de Francia de la pandemia.

La generación de los treintañeros se va con muchas promesas incumplidas. En unos años no la recordarán mucho pues la narración de este juego es proclive a llamar monstruos y hacerles desfiles de honor a los ganadores: hay una vindicación marcial que explica por qué tanto cultor de este deporte se siente atraído por figuras militares o es afecto a los gritos nacionalistas y la erección de estatuas.

La generación del noventa será tragada por las apariciones estelares, así como este diario se quedará en el reducto que le corresponde. Aparecerán grandes libros, premiados, donde relaten la gesta de Tadej Pogacar y afirmen que ganó “solo” el tour para así instaurar su poderío en la competencia francesa. Habrá cientos de cantos sobre los logros de los niños precoces y feroces que han hecho recordar a los abuelos, ya muchos muertos y, en el medio, quedarán los atrapados en sus prospectos. Y no importa: habla mejor de ti lo que no tuviste y el lugar donde nunca entraste que los momentos en que levantaste los brazos y alguien te dijo «campeón».

El tour de la peste: diario del tour de Francia sin estar en Francia y sin Covid (por ahora). Día veintiuno (etapa veinte).

LURE-LA PLANCHE DES BELLES FILLES

Ganador de la etapa: Tadej Pogacar (Eslovenia-UAE)

Líder de la clasificación general: Tadej Pogacar (Eslovenia-UAE)

La ventaja del aburrimiento es que las lagunas que permiten omitir ciertas circunstancias no se perciben. Fueron cuatro días, hasta hoy, en los que no escribí nada sobre el tour que, a falta de la contrareloj, pintaba para convertirse en el más mierda de los últimos diez años (lo cual dice mucho, gracias a Sky/Ineos). Pero, en los cambios normales que suceden en esas historias donde al final no sorprenden con “todo lo que pasó antes fue un sueño” o “una mentira”, con lo cual terminan optando al Oscar del año subsiguiente a su aparición, todo cambió, como en las telenovelas.

Tadej Pogacar paseará (porque la etapa 21 no tiene competencia) como campeón en París. Lo que hoy ocurrió marca el final del período de transición entre un tirano y otro en el tour. Froome será un recuerdo y Pogacar se instituye como el próximo dominador. En 2021, si es que la peste amaina, en julio el viejo emperador se arrastrará mientras el nuevo lucirá su juventud, sin saber que en unos años también será tragado por la dinámica del aplastamiento propia de estos espectáculos.

Se escribirán crónicas sobre el rostro desencajado de Roglic en la ascensión y su casco tan deslucido como el de don Quijote, el comodín para convertir a cualquier crónica en literaria y para desembocar con el adjetivo más usado en el ciclismo: “épico”. El golpe de efecto de hoy permitirá el acaloramiento de los espectadores y la exaltación de un “momento histórico”.

Ya en las llamadas redes sociales aparecen los esputos; los hechos por los fanáticos que dicen que Roglic ha pagado por su dopaje, las cetonas y los motores, hasta los que se burlan de López, que cayó del tercero al sexto puesto, superado incluso por Landa, que ya se perfila como un buen titulador de medios de comunicación para cuando se retire. Todos estos comentarios se ubican en la ingenuidad de creer que los ciclistas atacan porque quieren o no lo hacen porque, como dicen en el fútbol y sus rudimentarias consignas, “no tienen huevos”. El show del tour se ha salvado, al menos para los entusiastas. Se augura que en el 2021 Pogacar extenderá su dominio y se hará un lugar en el panteón de héroes de los fanáticos.

Hace más de un año escribí que me parecía más digno un retiro luego de ganar el tour que el hambre de dominar; supuse a Bernal abriendo una panadería en Zipaquirá, donde atendería luciendo su camiseta amarilla: esa hubiera sido la confesión de que el show tampoco es tan importante y ni siquiera ganar en el mismo es un fin en sí mismo: eso no pasó y este año Bernal está convaleciente. Con Pogacar tampoco ocurrirá que abandone el ciclismo en este momento porque existe algo a lo que los deportistas y cronistas entienden como “gloria”.

Y la gloria es ganar y ganar, como dicen algunos difuntos directores técnicos del fútbol: ganar y ganar, acumular y acumular.

Y, al final, morirse y pensar que lo recordarán.