La inocencia de horror de Jairo Pinilla

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Jairo Pinilla Téllez, realizador colombiano, nacido en Cali, director de siete largometrajes y más de una decena de cortos y otros cuantos documentales, ha corrido con la mala suerte de haber nacido en el país equivocado, como casi todos los artistas adelantados a la época y con una psiquis ajena a la  promedio del colombiano.

La inocencia de Jairo Pinilla lo condujo al género fílmico del horror y esto lo llevó a correr un destino semejante al de la mayoría de pioneros de géneros en Colombia; a saber:

1- El desprecio de los críticos mainstream que ven los géneros con superioridad intelectual y que suponen un deber ser del cine como algo exquisito y bien realizado; estos son semejantes a quienes, sin conocer mucho de un deporte, critican una crónica deportiva porque se sale del molde que ellos pretenden debe ceñirse, y que añoran datos que no son buenos para nada, para sentirse frente a un escrito de rigor y valía cultural.

2- El desprecio del pequeño sector de críticos especializados en el género, que siguiendo el patrón de los críticos mainstream, suponen una manera correcta de hacer justicia al género, por lo general, imitando un molde extranjero exitoso para perpetuar ese éxito a nivel local; por lo tanto, términos como estilo o autenticidad, significan poco para ellos, y por lo general se avergüenzan si existen muchos indicios de color local o precariedad, porque son personas con complejos de inferioridad cultural.

3- El desprecio de los nuevos exponentes del género: estos chiquilines siempre caerán en la vulgar tentación de instaurar un antes y un después en el arte; por lo tanto, todo lo pasado les avergonzará y tratarán de ser pájaros tirando a las escopetas. Pues no solo desconociendo intencionalmente el pasado, sino echándole tierra, se jactarán de los titulares que anuncian «la primera película de terror colombiana» y ellos dirán que la culpa es de la ignorancia del periodista, pero tampoco se molestarán en corregir la buena fama y antes se sentirán beneficiados perpetuando una miserable mentira.

4- El desprecio del gran público. Y esto es lo más triste, porque un artista de género se debe a su público. Pero lo que hace a un público grande es su propia vulnerabilidad, por lo tanto, ellos no se pondrán a revisar historia, ni a contrastar datos, y están muy a la merced de los periodistas que desparraman ignorancia, y de los críticos despectivos, y de las artimañas de los nuevos exponentes.

Pero en los años setenta y ochenta, la cosa no estaba tan mal con el gran público y Jairo Pinilla pudo exponer sus películas generando un modesto éxito de taquilla y un buen recibimiento por parte de la gente que aplaudía sus creaciones; y en el año 1999, las cosas no estaban tan mal: un joven estudiante, Ciro Guerra, realizaba un documental homenajeando a una figura esencial del cine colombiano, entrevistando a gente que admiraba el trabajo y el estilo de Pinilla,  y que afirmaban que su cine de género era valioso. Ciro Guerra años después se convertiría en una figura trascendente en el cine colombiano, ganador de varios premios internacionales, y nominado al Oscar (casi como un Egan Bernal del cine).

Este es el documental que el joven Guerra le dedicó a Pinilla, cuando las cosas con el género no estaban tan mal como hoy día:

Documental Siniestro. Dirección: Ciro Guerra from simon hernandez on Vimeo.

 

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día veintiuno)

Día veintiuno. Raimbouillet- Paris Champs-Élysées

Ganador de la etapa: Caleb Ewan

Líder de la clasificación general y campeón: Egan Bernal

Tres posibles finales de una carrera que llega a su más alto punto:

-Que Bernal siga el cauce de todo deportista que ha obtenido lo que deseaba y desee aún más, es decir, que sea funcional a las ansias de querer “comerse el mundo” que hoy se encarnan en viajes, títulos académicos, casas, drogas y coitos.

-Que Bernal abandone el ciclismo y se lance a la práctica electoral de la política. En este caso, por lo menos, no sería un ciclista que salió del pelotón por asuntos de dopaje, como ocurre con Jarlinson Pantano y su  campaña para ocupar una curul en el consejo de Cali. Podría acceder a un buen cargo, luego se aliaría a algún candidato a la presidencia y sería ministro del deporte (porque eso sería parte del paquete de promesas en campaña), con lo que el tour 2019 se convertiría una anécdota para el encopetado político.

-La tercera, más hermosa, que  Bernal abandone el ciclismo y funde una panadería-cafetería en su natal Zipaquirá. El establecimiento se llamaría “Panadería y cafetería La amarilla. Atendida por su propietario”. Claro está, el propietario de la panadería y de la camiseta que distingue al campeón del tour. Egan mismo, con el maillot jaune, serviría un café con leche y galletas amarillas y abundarían los turistas que habrían de recordar que muchos años antes ese señor que les coloca los platos ocupó el primer lugar en un tour de Francia. Sería el gran final de una carrera deportiva y el comienzo de la vida: vivir en el retiro por el que muchos mueren sin jubilarse; vivir tan tranquilo que se pareciera muerto.

La primera posibilidad- la más obvia- desencadenará un cercenamiento; como lo dijo Serhenshmurer en sus «Destellos florales»: «A todo héroe le cortan el pipí» (la traducción fue hecha por un bogotano pipí significa pene) -el autor jamás se refirió a las heroínas: el siglo XIX solía obviarlas, al menos en la selva negra, y la permutación para nuestros días es una tarea pendiente para los estudiosos de este poeta menor del romanticismo alemán-. Read More…

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día veinte)

Día veinte. Albertville-Val Thorens

Ganador de la etapa: Vincenzo Nibali

Líder de la clasificación general: Egan Bernal

El tour más colombiano y no sólo por el virtual campeón: en los dos últimos días se duplicó la cotidianidad colombiana: vías cerradas, deslaves, carreteras en mala condición y cancelaciones abruptas.

Un paria del ciclismo como Armstrong describió a la carrera de ayer como surrealista. Quizá quiso decir ridículo o inverosímil. Nada de eso fue culpa de Bernal que, en perspectiva, fue el que más atacó y el que mejor corrió durante las tres semanas. Es más, cuando se ve en perspectiva lo ocurrido hasta hoy, pese a que el Ineos no dominó en la carretera como en otros años, colocó, desde hace muchos días, a alguno de sus integrantes en el lugar más alto si se omite que el líder Alaphilippe era circunstancial. El las últimas ocho ediciones del tour, siete las ha ganado este equipo británico y con tres ciclistas diferentes. Lo que hasta hace un par de años era un factor de sospecha para los hinchas colombianos que se aferraban a un triunfo de Quintana con respecto a la escuadra británica, hoy se omite o se convierte en un dato digno de admiración.

Los demás equipos se apegaron al mañana y, como un castigo, el mañana resultó truncado; el principal damnificado de esa postergación fue Kruiswijk que, luego de la interrupción de la etapa diecinueve, se quejó sin percatarse de su propia entrega a lo que podía trastornarse: si hace tres años perdió un giro al chocarse contra una pared de nieve, ahora la nieve y el granizo le ha impedido luchar por el título. Por eso es que, aunque se le denomine como ganador virtual, Egan Bernal aún debe confiarse: puede ocurrir una enfermedad esta noche o una caída en los primeros kilómetros de mañana y, si eso ocurriera, estaríamos con una derrota casi tan risible y amarga como la de Ocaña cuando puso contra las cuerdas a Merckx. Read More…

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día diecinueve)

Día diecinueve. Saint-Jean-de-Maurienne – Tignes

Ganador de la etapa: Nadie

Líder de la clasificación general: Egan Bernal

 

Hoy fue la naturaleza la que quitó y puso. Acabó con el primer deseo francés, cuyo vehículo era Thibaut Pinot. Algunos dicen que lo picó una abejita, quizá africanizada, como una venganza venida del continente que, cuando escucha el idioma de Thiabut, tiembla y aparecen recuerdos atroces: ¡El horror, el horror! Otros, los que no incurren en la seducción de las invenciones, refieren un problema muscular que no pudo superar. Da lo mismo, su llanto también expresaba ¡el horror!
Pero salvó las papitas de Alaphilippe. Papá Dios, que estos días es francés -muchos de ellos creen que, de hecho, él habla francés y hasta se volvió ateo porque algún francés demostró su inexistencia-, utiliza al cambio climático para ayudarlos: hizo deslavados en la última cuesta del día y, para los fanáticos colombianos, todo desembocó en un coitus interruptus.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día dieciocho)

Día dieciocho. Embrun-Valoire

Ganador de la etapa: Nairo Quintana

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

Ayer supuse que el vídeo de Movistar iba a ser lo memorable de este tour para ese equipo pero, como siempre, erré en mis premoniciones. Hoy todo ha cambiado: la manera como la escuadra intentó acortar la distancia que le había tomado Nairo Quintana en fuga, será uno de los elementos fulgurantes de lo que es la mentalidad estratégica de los Pitufos hispanoparlantes. Bueno, el vídeo es una prueba fehaciente del ridículo; lo que ocurrió hoy está más sujeto a las discusiones y perspectivas: hay quienes ven en el actuar de Movistar como un acto “fríamente calculado” – a lo Chapulín Colorado cuando alguna torpeza- para despedazar al Ineos pero se olvidan que el líder es Alaphilippe y la carretera se agota.
Algunos entendidos afirman que este tour cuenta con tres capítulos: el primero se prolongó hasta la contrareloj individual, el segundo terminó hoy en Galibier y el tercero culminará en París. Si nos atenemos a este orden de una historia que cuenta con veintiún partes-muchas de ellas soporíferas-, hoy empiezan a variar los nombres.
Esta perspectiva parece más un deseo que una realidad. Alaphilippe, mal que bien, sigue aguantando y la duda sobre su hundimiento crece a medida que la capital de Francia se acerca en el itinerario. Tampoco está de más que Pinot sigue al acecho y, por lo tanto, los franceses aún disfrutan del verano.
A este clima festivo ha ingresado el aficionado de Colombia. Muy variable, proclive a desfallecer con cualquier adversidad y a crecerse y olvidar la humildad de la que tanto alardea, el fanático colombiano se ha entregado al entusiasmo de que Bernal es el primero de los que, en teoría, son los aspirantes para llegar de amarillo a la última etapa.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día diecisiete)

Día diecisiete. Pont du Gard- Gap

Ganador de la etapa: Matteo Trentin

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

Hoy hubo una escapada con más de dos decenas de ciclistas. Ninguno era peligroso en la clasificación general y, por lo tanto, los han dejado partir. Todo se trenzó en los primeros kilómetros, donde partieron los que pudieron optar por algún triunfo y así fue como Trentin logró ganar. No hubo cacería y se propiciaron los diálogos y especulaciones con el futuro en las montañas.
Atrás, en el pelotón donde están los que luchan por el campeonato, la atmósfera de espera con este abrebocas de los Alpes se cifró en ver quién se derrumbaba. Thomas, el actual campeón del show, ayer estuvo en el suelo: se ha caído varias veces, pero permanece en el mismo lugar de la clasificación general. El mecanismo de demolición e incertidumbre se ha adjudicado a una presunta debilidad del Ineos y, entonces, extrañan a Froome o exaltan la mejoría de equipos como el Jumbo-Visma.
Y como estos llamados días de transición no dan para mucho, los equipos se ocupan de alimentar el espectáculo con vídeos, como el hecho por movistar para calmar los ánimos y detener la diarrea que circula a los dos lados del atlántico, ocasionada por el hundimiento de Quintana y el liderato de Landa Meana. La pieza audiovisual es memorable: Valverde, apoltronado como una momia que moraliza -la momia de papá pitufo-, dice que todo marcha muy bien, con una dicción semejante a la del reposo de la edad provecta; Landa Meana -ejecutando el papel de algún pitufito bromista- hace jolgorio mientras masajea las piernas de una pitufina morena-Quintana- que apenas sonríe . Todo se solucionó, por un milagro digno de la rosa de Guadalupe y sus actores ejecutan actuaciones tan precarias como las de cualquier seriado que emiten a las once de la mañana, justo después de una soporífera etapa del tour de Francia.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (segundo día de descanso).

Día de  agotador descanso

Ganador: el chisme

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

El calor francés ha mutado como cualquier bicho que, en este caso, hace más fanático al fanático y, por consiguiente, más obtuso. En estas tormentas excrementales, aparecen gracejos junto a las consabidas proclamas nacionalistas.

La madre de esta pandemia está en el titular que L´Equipe, antes de iniciar el tour, cuando decretó que era ahora o nunca el momento para que un francés volviera a ganar este espectáculo. Instaló un clima que se ha intensificado con la hundida de Quintana y las malas relaciones que tiene con su equipo.

En este contexto, las perspectivas se han nublado y, por lo mismo, las historias del tour pasan más por las palabras que por lo que ocurre en la carretera. Un consuelo que puede quedar con todo lo que ocurre es que, de ganar un francés, surge la posibilidad de un trazado aceptable en las próximas ediciones.  O puede que el deseo se acreciente y  hagan carreras aún más segmentadas para los franceses: el deseo es insaciable. Read More…

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día catorce)

Día catorce. Tarbes – Tourmalet Barèges 

Ganador de la etapa: Thibaut Pinot

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

 

Amarillos son los sueños y los sueños sólo sueños son
Nairo Quintana

De la contrareloj de ayer y la etapa de hoy,  se destacan los hundimientos y el orgullo nacionalista de Francia, aupado con un delirio que, a su vez, se apoya en un milagro en donde Alaphilippe vista de amarillo dentro de una semana, en París. Otros cultores e esa nacionalidad, menos acalorados, saben que sería más natural que Pinot siga avanzando y se convierta en el sucesor de Hinault.

Las conjeturas de los  españoles y colombianos -muchos de ellos proclives al enfebrecimiento chauvinista-,  han devenido desvaríos de un onanista convencido de haber tenido coitos con alguna estrella pop. Un día cae un español y, al otro, un colombiano: parece que nos asomamos a la mentada tradición hispánica que nos hermana y esta no se restringe al desencuentro a través un idioma sino a la forma de comprender un juego como el ciclismo.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día doce)

Día 12. Tolouse-Bagnères de Bigorre 

Ganador de la etapa: Simo Yates

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

Hoy la insustancialidad engalanó a la llamada mejor competencia de ciclismo por etapas. Además de no ocurrir nada salvo la mediocridad de un simulacro que mostró sus costuras, los comentaristas se atrevieron a decir que los competidores estaban pensando en mañana. Pensar en mañana: el sustrato de la esperanza, la cobardía y el desperdicio.

Y el mañana traerá lo que parece ineluctable: el triunfo de Geraint Thomas y la perspectiva de un tour mucho más aburrido. Algunos se aferran a que, luego de la paliza de la contrareloj individual, vendrán los ataques de la montaña, pero estos serán paños de agua tibia para que alguien grite y justifique todo este desgaste.

Algunos llaman paciencia al acto de sentarnos a ver etapas como las de hoy, otros lo relacionan con la ingenuidad y los más fríos ven en el mismo una acción perpetrada por un imbécil:  no hay nada más corajudo que empecinarse en ser imbécil, conseguirlo y superarse en la imbecilidad.

 

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día once)

Día once. Albi-Tolouse

Ganador de la etapa: Caleb Ewan

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

Después del descanso y las explicaciones dadas por los ciclistas, muchas melodramáticas, otras con la pausa del que se siente carente de posibilidades y la mayoría como miembros de un equipo con un discurso gerencial que deben repetir para que los oficinistas que los ven se sientan parte de una competencia diaria en donde ellos son campeones anónimos, hoy el tour volvió a la carretera. También regresó la normalidad; ni siquiera la amenaza de un viento de costado fue un foco de influencia para que la actitud del pelotón se modificara y decidió -o se determinó por parte de una entidad invisible o, al menos, gaseosa, escurridiza e innombrable- consentir, una vez más, una escapada protagonizada por competidores que no implicaban un mayor peligro. Y, como siempre, fueron cazados para hacer una nueva versión de los embalajes del tour.

Y es que, en los finales de las etapas llanas, se revive lo ocurrido en las jornadas anteriores y semejantes; se surte un intento por corregir lo que parece perfectible y por olvidar todo el kilometraje que precede a esa última instancia. Este tipo de carreras pone de manifiesto que perviven los acuerdos entre los integrantes de la competencia, al punto de que se empujan para evitar alguna fuga de entidad y que casi todo en el ciclismo por etapas sobra para aquellos que recién se sienten atraídos para sentarse a verlo en una pantalla.

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