ANO DE SIRENO: fanzine independiente de MIL INVIERNOS

 

 

El beso de Rodin es una maricada

El beso de Rodin es una maricada

 

 

 

A Mil Inviernos le dió la pálida y realizó su primer fanzine de modo independiente y se churretió.  Y de las churrias extraemos estás perlas que no por estar embadurnadas de líquidos excrementos dejan de brillar.

 

 

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A post shared by Luis Cermeño (@addkerberos)

 

Con plena consciencia de no haber fundado un nuevo género como el prístino género alcaldístico, aportamos nuestro granito de arena para luchar por la felicidad de nuestra especie, siendo así, proponemos una herramienta lúdica a la que hemos intitulado Cocoloco, para que esta sea el menester de los tristes en sus afugias.

Sabemos que en estos casos no hay posibilidades de hablar de la masturbación, sin embargo, como curramba lo hace con la pasta base, la nombramos para así no dejarla morir en nuestros corazones: masturbación.

Sea pues éste el momento de parabienes y de diversión en medio de este aburrimiento tan hijueputa. Sabemos que lo mejor sería estar muertos, pero al no encontrarnos en tal situación, ofrecemos el bullerengue del covidengue para ilustrar esa realidad tropical que muestra la experiencia terrorífica que estamos atravesando en estos países, en donde no basta estar asolados por el dengue hemorrágico ahora nos azota una nueva epidemia: el covidengue.

 

Todo el arte del fanzine fue realizado por DAVID BARRERO: https://www.instagram.com/cactustatoo/

En Mil Inviernos sabemos de nuestro compromiso para con la comunidad, y buscamos hacer las delicias de nuestros lectores. Además, con los fondos recaudados nos comprometemos como buenos políticos tercermundistas que somos, a aportar a casas de la vejez, de la primera infancia, a las venezolanas y a ligas contra el cancer y ligas de baseball en Barranquilla, capital mundial del covidengue.

Celebremos pues que tenemos otro año de vida. Ano de Sireno expele sus mejores fragores en la forma del papel físico.

Recuerden esto es una pildorita de vida.

 

Los ositos cariñosos eran de felpa y de felpas murió Nelson Ned.

 

 

PREVENTAS Y VENTAS MAYORISTAS:

CORREO: 1000inviernos@gmail.com

 

 

 

Ciencia ficción latinoamericana o la fisonomía de un tercer mundo desarrollado. Por Sergio Ortíz Sotelo

Esta es una reseña sobre la antología El tercer mundo después del sol, hecha por Rodrigo Bastidas y editada por Minotauro (Ed. Planeta)

 

 

En 1942, en una reflexión sobre la vida intelectual latinoamericana, Alfonso Reyes escribió que, debido a las circunstancias de su desarrollo histórico, “América vive saltando etapas, apresurando el paso y corriendo de una forma en otra, sin haber dado tiempo a que madure del todo la forma precedente”. Se refería al desafío que, desde la independencia política del siglo XIX, representa para lxs latinoamericanxs el intento de conocer ampliamente la literatura que se escribe en el resto del mundo y, desde este conocimiento y en revisión permanente de la vida cultural propia, producir una cultura capaz de dialogar con cualquier literatura o expresión cultural del planeta; es decir, el desafío de ganar una independencia literaria e intelectual basada en el cosmopolitismo. Esto significa generar una literatura que, por la reflexión sobre las condiciones propias, no sea una imitación de estructuras importadas, pero que tampoco sea una literatura parroquial que no puede aportar al diálogo mundial por vivir encerrada en sus particularidades.

Esta preocupación sigue vigente hoy en la producción literaria general y, particularmente, en la de la ciencia ficción (que por su especificidad como literatura de un género nacido y desarrollado principalmente en Europa y también en los Estados Unidos, países líderes en producción de ciencia, se pregunta por la posibilidad de una apropiación latinoamericana). Rodrigo Bastidas, compilador de la antología de relatos de ciencia ficción publicada en febrero de 2021 por Minotauro, El tercer mundo después del sol, plantea en la introducción de esta recopilación la pregunta por la especificidad de este género en nuestro continente y así renueva la discusión que desde el siglo XIX se han planteado lxs intelectuales latinoamericanxs para nuestra vida cultural en general: “¿cómo se construye la ciencia ficción en un lugar donde los conceptos hegemónicos de ciencia no coinciden con los que se han construido en nuestras culturas?”.

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¿Dónde se marcharon las olas?, por Luis Bolaños

CIENCIA FICCIÓN DORADA: 

¿Dónde se marcharon las olas?

Otra viñeta del Imperio Decadente

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Sci-fi Old Male Cyborg Mercenary | Cyberpunk character, Sci fi concept art: taken in https://line.17qq.com/articles/wwscarqx.html

Cuando un organismo, sobre todo cuando es imperial y galáctico, empieza a desmoronarse, por las grietas escapan los peores monstruos, brotan las más abyectas torturas y chorrean las mas crueles trapisondas; la historia las reseña y las explica; pero otro mecanismo, potente y vivencial, se entrelaza con la percepción de que te ocurran a ti, a tu pueblo, a tu planeta; la incredulidad se te aferra y no  te deja respirar, sientes como el terror corta cada uno de tus tejidos, te eviscera y te esparce cual tapiz vivo sobre la superficie de la realidad para que reacciones o perezcas. También suceden actos de altruismo, de dedicación a la piedad, y aunque puedan semejar esfuerzos absurdos y desmedulados, son el indicio de que el reemplazo de aquello que devendrá crece y medra a la sombra de las devastaciones y los latrocinios de quienes detentan el armamento y el poder. Ese es la directriz que aflora de los testimonios narrados por los tres veteranos.

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Paisaje maravilloso, una bahía protegida por islas y un par de penínsulas, un macizo montañoso situado ligeramente al norte del ecuador geográfico coronado de nieves perpetuas, que se precipita a través de una serie de escalinatas suaves hacia el mar, en una auténtica avalancha de flora, biodiversidad y verdor con multiplicidad de cascadas, arroyos, lagunas y cadenas de estanques que redistribuyen el agua hasta la proximidad del océano, incrementando los torrentes, acequias y regatos; un masivo peñasco domina una de las ensenadas de la bahía, allí donde se alzan una serie de terrazas de disfrute y contemplación del panorama, puentecillos en cristal y jade los conectan con los hotelitos de maderas duras tropicales que proliferan en la ladera.

Trinos, gañidos, roznidos, bramidos y gorjeos de las bestezuelas de aire y tierra constataban la abundancia de especies de la fauna. Desde la hermosa y cómoda terraza se visualiza como los escalones se difuminan en el azul profundo del mar abierto estableciendo armonía entrelazada océano & cordillera.

En uno de los numerosos solarios se han congregado tres veteranos, quienes recostados en sendas tumbonas ergométricas sombreadas descansan sus cuerpos mixtos, repletos de microsistemas autónomos que se interconectan, implantes expansivos que reemplazan células colapsadas, prótesis biomagnéticas, regeneradores de protoplasma y otros adminículos; reposan los tres veteranos devorando exquisiteces locales y chupando sus cocteles frutados mientras van recordando anécdotas del servicio militar, sus mecanismos de homeostasis digieren y eliminan los probables excesos de sustancias nocivas; ya desapareciendo el esplendor del día y menguando la brillantez solar se infiltra en la tarde una cierta melancolía, que será acribillada luego por las fúnestas resonancias que se evocarán.

Y en concordancia con ese sentimiento los tres humanoides, disímiles en características físicas pero hermanados por las terribles experiencias bélicas que han vivenciado, se disponen a compartir aquella que consideran la peor de sus prácticas perversas.

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Zikixi-Tudu, aún una impresionante mole de más de dos medidas estandar, con la piel erizada de flagelos y ojos protegidos por doble arco superciliar recuerda lo que le ocurrió en Delemestar, cuando fungía de guardaespaldas de funcionarios imperiales, reclutadores de jóvenes, habían logrado sobrepasar la cuota y 105 enrolado(a)s se apiñaban en el centro de la plaza de la localidad; animados por la sedosa interrelación establecida concedieron permiso a las madres o familiares delegadas para abrazarlos y despedirse, los rectangulares antigraviatmosféricos ya preparados flotaban a un lado.

Las madres envueltas en sus albornoces y chilabas ejecutaron una auténtica coreografía, tan exacta que sólo podría haberse realizado con la anuencia de lo(a)s jóvenes, extrajeron sus broches, que resultaron ser desplegables de doble aguijón y en un fluido movimiento apuñalaron certeras con uno a sus hijo(a)s y con el otro se autoinflingieron una herida en la carótida a ellas mismas de igual manera, desplomándose los 210 cuerpos casi en simultánea; en un momento una aparente despedida con algún líquido ocular derramado, al siguiente un infortunio catalogado como tragedia imperial, con mucha sangre vertida. Se le denominó “las 105 madres suicidadas”, como si sus hijos e hijas por no haber cumplido servicio no existieran y las madres fueran enemigas.

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Próximamente: El cuaderno de Andrés Caicedo, por Andrés Felipe Escovar

portada del nuevo libro de Escovar, editado por U. Rosario

En Mil Inviernos tenemos el gusto de anunciar que pronto aparecerá esta investigación que nuestro editor, Andrés Felipe Escovar, realizó  con el manuscrito original de la obra ¡Que viva la música! del escritor caleño Andrés Caicedo.

El libro se trata, como anuncia el subtítulo, de  una aproximación y transcripción de la génesis escrituraria de ¡Que viva la música! Lo que permite inquirir que Escovar es uno de los pioneros de la crítica genética en Colombia.

Esta obra expone los fundamentos de la crítica genética para proponer un abordaje particular de los manuscritos y demás materiales preredaccionales y redaccionales que comportan un proceso de creación, y plantea una hipótesis de lectura del libro ¡Que viva la música!, a partir del cuaderno manuscrito que Caicedo escribió, para dar cuenta del comienzo de la gestación de esta novela. El libro propone cuatro partes, la primera, es una exposición teórica del desarrollo de crítica genética; la segunda, un recuento de las diferentes lecturas y posiciones críticas sobre la novela de Andrés Caicedo; la tercera, corresponde al planteamiento una hipótesis de lectura sobre la novela y la cuarta, contiene la transcripción del cuaderno manuscrito de la primera versión de ¡Que viva la música!

Felicitamos a Felipe por este aporte al estudio de la  literatura de Caicedo.
Mayor información y pedidos:

 

 

FICCIORAMA N 110 P.A.P.I Y4 DJ FICTI feat Mæmmon Boy

Bienvenidos al Proyecto P.A.P.I
Último número de FICCIORAMA (mi fanzine favorito de Bogotá) en el que tuve el gustazo de participar, gracias a la invitación del maese Ficci Orama … trayendo de nuevo el tema del reggaetón y la ciencia ficción y una revisión de Lola Verga’s después de la sucesiva mainstreamización y muerte de género..

 

Centésimo decima edición del fanzine de quirografía sensacionalista, reproducida mecánicamente y distribuida repentinamente (de manera digital), dosificada con descripciones proféticas introxicantes reguladas. Este mes descubriendo el maquiavelico plan del agente Donal Torrents para crear un ritmo musical que aumentaria los indices de natalidad en los paises en desarrollo, ademas de una fascinante historia de Memmon-Boy y un articulo sobre La Factoria (cuando el reguetón era underground)

 

 

 

 

Arauquitopia: una utopía literaria forjada en Arauquita

Arauquita, para el escritor araucano Umberto Amaya Luzardo: «Es la tierra del Cacao para los que tienen los pensamientos en la barriga y de la literatura para los amantes de la lectura».

Para datos históricos, simbólicos, geográficos, económicos y educativos, ahí les va compa el wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Arauquita  

 

De estas tierras de chocolate y lectores, salen las antologías Arauquitopia I y II, derivadas del proyecto ONDAS , suscrito al ministerio de Ciencia de Colombia, pues comprende que en el estímulo a la escritura creativa también  existe producción de conocimiento e identidad.

Esta revista literaria surge en la Institución Educativa Gabriel García Márquez bajo la dirección del profesor Pavel Eduardo Rodríguez.

La primera antología «una mirada de jóvenes escritores de la Orinoquía» comprende la producción de los estudiantes de dicho plantel.

 

Descarga_  «REVISTA LITERARIA»

 

La segunda antología, como lo anuncia explícitamente el título, es «una  mirada de escritores profesores de la Orinoquía», de los profesores del mítico municipio.

 

Descarga_ Arauquitopia_Tomo_II.

 

En esta variedad de textos, mi favorito, como lo pueden imaginar, es el más «cósmico», y es un microcuento del profesor Andrés Aguiar, docente del Juan Jacobo Rosseau, llamado Planeta Vanidoso.

 

La invitación , por supuesto, es a leer todo este ramal creativo de maestros que se la juegan por la escritura en la ribera del Arauca Vibrador.

 

 

 

 

Crónica de una compulsión extraordinaria (parte única)

Cuento-.

 

 

Mientras esperaba en los pasillos de emergencias psiquiátricas me dio un ataque de tos, debido a una broncoaspiración pequeña que me hizo vomitar allí, en el espacio límpido y desinfectado de la clínica. Cuando el doctor abrió la puerta volteó a mirar lo primero la mancha rojiza del vómito  y después a mí, que traté de sonreír, y con un gesto de repulsión me preguntó si yo era el periodista que esperaba conocer a Kelvin, o si  era un paciente esperando a ser remitido a urgencias. Pensé para mis adentros, divertido a pesar de todo, a pesar de lo mierda que me sentía, como después de que a uno le da un ataque de vómito por broncoaspiración, si no era posible ser las dos cosas, pero el gesto brutal del médico me hizo considerar que lo mejor sería responderle lo más exacto posible, si por exacto se entiende lo que mejor se ajuste a las necesidades pragmáticas del médico, entonces, limpiándome la boca con la manga del traje le dije que solo deseaba ver a Kelvin, porque era el periodista que tenía la cita con Kelvin. Bien, me dijo, y me hizo seguir como si fuera un indigente. Luego llamó de mala manera a una enfermera y le dijo que enviara a recoger ese reguero de cochinada que el periodista había dejado.

Esta historia no empieza en el momento en que estoy en el pasillo de espera para entrar a Unidad de Cuidados Intensivos Psiquiátricos de la Clínica para el tratamiento del Sistema Central Nervioso. Esta historia empieza en los divertidos años ochentas. Divertidos para todos los que los recuerdan con cariño, simpatía y sublimación. Para Kelvin seguramente era otra década como otras tantas, con sus vicisitudes, sus estéticas, sus pendejadas, sus políticas, sus calles feas y todo lo que tiene una década que tiene otra década.

CASOS DE LA NOCHE VIP BOGOTANA

Diciembre de 1984: Kelvin Darío Torres, soltero, 32 años. Residencia: Soacha, Cundinamarca. Trabajaba en el exclusivo sector de la zona rosa en Bogotá como vigilante de un Hotel. Allí se reunía el esplendor de la televisión colombiana. La figura de los presentadores y el sistema estelar empezaba a consolidarse. Bellas mujeres vestidas con ceñidos trajes iban con sus chaperones guapos, en lujosos coches y los parroquianos empezaban la tradición de pedirles autógrafos. Esas noches mágicas en la zona rosa de la Bogotá de 1984 era otro mundo de fantasía. Tan distinto al mundo casi rural en el que vivía Kelvin Torres. Para muchas personas del común, Kelvin era privilegiado solo por el hecho de estar allí, ocupando el lugar de testigo directo de la vida de las estrellas de la farándula colombiana. Cuántas veces no vio a la niña Mensa recostada de lo ebria en los anchos hombros de Charlie Lives el cantante pop más querido de las bogotanas. O la vez que vio a Villana Bolaños pasando de la mano del joven empresario más destacado de Antioquia, según la revista Semana, y éste le paso un fajo de billetes a Kelvin solo porque le recordaba que él también después de todo era un pobre diablo.

Todo esto no habría pasado de ser una anécdota de un anónimo si no es porque por esos días Kelvin desarrolló una compulsión de la que no estaba consciente. El primero que se dio cuenta fue un compañero de turno, cuando en una ocasión a las dos de la mañana, sintió un olor como de queso recién molido  y al volver el rostro hacia su compañero vio que éste tenía la bragueta abierta y de allí se asomaba su tímido pájaro que vomitaba el líquido blanquecino. Al advertirle que no podía jalarse el ganso así como si nada en pleno turno, Kelvin lo miró con rostro de incredulidad diciéndole que no tenía idea de lo que hablaba. Cuando su compañero le señaló la bragueta toda almidonada, Kelvin pareció igual de maravillado a él, confesándole que no podía entender cómo había podido ocurrir semejante accidente. Caso 1.

Caso 2.  Premiación de Telenovelas. Noche de gala. Eran las 4 p.m. y los preparativos tenían a todo el personal del hotel en estado de ansiedad y agitación. Las maquilladoras empezaban a llegar con sus maletines. Una de ellas se detuvo frente a uno de los rígidos guardias y empezó a gritar. Era Kelvin que se estaba masturbando frenéticamente con una mano, pero por otro lado, su cuerpo parecía mantener una postura en firmes.  Fue cuando llevaron a Kelvin a la policía por obscenidad y fue destituido de su puesto de trabajo. Kelvin aseguraba no entender el motivo de su detención y expulsión. Los medios de esa época se burlaron de él y le pusieron «la mano pelúa». Un  artículo de febrero de 1985 que tengo en mi poder habla incluso del insólito caso de la mano onanista independiente de su dueño: como si acaso nuestros órganos fueran nuestras mascotas y nuestro sistema central nervioso  el amo y señor de ellas. Idiotas.

Después de ese incidente, Kelvin desapareció de la vida pública, si es que alguna vez acaso apareció alguna vez, y fue solo un breve motivo de burla y chiste entre la vida parroquial, del joven guardia que se hacía la paja en un prestigioso hotel de la zona rosa.  Desempleado, Kelvin trató de empezar una nueva vida vendiendo quesos en la plaza de Corabastos. El olor a queso empezó a ser una constante en la vida de Kelvin al punto que lo llevó a la locura. De Corabastos pasó a una larga jornada en la clínica psiquiátrica La Paz, por su compulsión maniática de maneatarse frenéticamente el miembro.  En el bus, en el parque, haciendo fila en el supermercado, o en San Andresito. Siempre había un momento inesperado en el que Kelvin terminaba sacándose el pene y sacudiéndoselo hasta hallar por fin el aroma de queso que lo perseguía como si fuera su sombra.

Me encuentro con Kelvin en una pequeña habitación que tienen preparada para las visitas. Lleva una camisa de fuerza. Le digo que soy el periodista que estaba interesado en conocerlo. Desde 1985 nadie ha escrito nada sobre él y parece haberse perdido en el océano de casos extraordinarios del día a día.

¿Por qué me interesó su caso? Por doña Felipa. Ella es una vecina que siempre que iba a la tienda me veía tomando cerveza y siempre hablando de masturbación. No solo con mis amigos. Con mi novia e incluso con el sacerdote de la iglesia, siempre estaba hablando de masturbación. Pues ha sido un tema que me ha interesado siempre. Un día Felipa me dijo:

– oiga, usted no se cansa de hablar de masturbación?

Yo le dije, sí.

Y por qué sigue hablando de masturbación?

Pues porque descanso y sigo.

Roger, el tipo que me fía la cerveza soltó una carcajada y me invitó una cerveza.

Entonces doña Felipa me dijo: le voy a contar una historia de masturbación para que aprenda. Y me contó sobre el hijo de su amiga Marta, que se llamaba Kelvin. Ese señor no paraba de masturbarse como usted no para de hablar de masturbarse. Me pasó la nota sobre la mano onanista. Y le dije que quería saber más sobre su vida. Me dijo que lo mejor para ese caso sería ir a la tienda de Marta y preguntarle directamente.

EL BARBUCHAS DE MARTA

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El último esprint. Por Francisco José Martínez

Su respiración, que hasta ese momento había sido controlable, se disparó endiablada como el súbito trote de un ciervo asustadizo, que pasta tranquilo cuando de manera sorpresiva, siente la presencia de un depredador. El ritmo de pedaleo de Lucas aumentó, y sus músculos, cual acero templado, se tensaron preparando el momento agónico que se avecinaba. Sus piernas, a plena potencia, sus brazos rígidos como un ancla, y las manos agarrotadas, casi entumecidas de la fuerza que hacía asiendo la curva del manillar en el esprint.

Su rival, situado a un costado. Algo retrasado y casi fuera de su campo de visión angular, también aceleraba. Era una figura borrosa. Una vaga presencia que Lucas, no iba a permitir que le sobrepasase.

Y delante, refulgiendo la luz blanca que Lucas veía a lo lejos, se intuía detrás de la línea de meta. Le cegaba obligándole a entrecerrar los ojos.

– Esos focos malditos!, qué difícil medir la distancia desde aquí!.- se quejaba para sus adentros.

No obstante, ahí estaba la línea de meta, esa que tantas y tantas veces había rebasado el primero. Triunfante. Sintiendo esa sensación de plenitud y satisfacción. Esa dulce ambrosía de la victoria. Esa suerte de droga que engancha, y que todo esprinter necesita; y que una vez probada, se atenaza a tu sangre, y por tus venas, te hace saber que querrás repetir, una y otra vez, y otra, y otra…

Lucas se aproximaba rápido hacia la luz. La bicicleta, completamente lanzada, era impulsada como una locomotora por las poderosas piernas de Lucas. Su rival, seguía cual silueta desdibujada, negra y sin forma, superpuesta en un paisaje que Lucas, en su máxima concentración, no podía apreciar. Cual difuso fantasma, su rival, o ese entorno; no iba a dejar que se antepusieran entre él y la luz de esos focos en la meta.

El viento en la cara, casi un azote; y su silbido descontrolado, un regalo en los oídos. Una música celestial para Lucas. Esa sinfonía arrítmica y martilleante que le acompañaba cada vez que la velocidad de su bicicleta, sobrepasaba esa frontera a la que solo unos pocos elegidos del pelotón, podían ponerla durante esos diez segundos de esfuerzo máximo. La sinfonía que le servía de fondo a su grácil y poderoso baile sobre la bicicleta, y que cuanto más fuerte la escuchaba, más ganador se sabía.

¡Y qué fuerte estaba sonando ahora!. Lucas esbozó una sonrisa camuflada en su mueca de esfuerzo. Se regodeó en su superioridad, pues se merecía la victoria. Sí, se la merecía de verdad, aunque solo fuera para poder “restregársela por las narices” a todos aquellos que lo dieron por perdido estos últimos meses. Su retorno a la competición tras aquel fatídico accidente que lo mantuvo dos meses en coma había sido duro.

No iba a permitir que todos los que le decían que no volvería a subirse a una bicicleta tras aquel periodo, que ahora trataba de recordar, pero no venía a su memoria, se salieran con la suya. Él era un luchador, un ganador nato, y su esfuerzo por volver a ganar una carrera eran mayores que incluso sus ansias por vivir.

Sus pensamientos de triunfo, se vieron alterados de repente. Una sacudida en su costado izquierdo tras un fuerte contacto con el cuerpo de su rival casi lo descentra de su endiablado esprint hacia las luces. Escuchaba el jolgorio del público, como un murmullo de fondo que se va tornando más y más creciente, y que ahora, además, eran las notas añadidas de un nuevo instrumento que se sumaban al “solo” del viento en sus oídos, y a los jadeos de su entrecortada respiración.

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CONCURSO NACIONAL DE ARTÍCULOS SOBRE GLITZA

EL BOCACHICO LETRADO CONVOCA:

CONCURSO NACIONAL DE ARTÍCULOS

SOBRE EL CUENTO GLITZA.

Para celebrar los 50 años de publicación del cuento de ciencia-ficción GLITZA del escritor Antonio Mora Vélez, cuento ganador de un premio nacional en marzo de 1971 en el concurso auspiciado por el Magazín Dominical del diario El Espectador y que es considerado uno de los mejores cuentos del género en Colombia, la tertulia literaria El Bocachico Letrado de Montería ha decidido convocar a un concurso nacional con las siguientes:
BASES:
  1. 1.- Podrán participar todos los estudiantes de secundaria de los cursos 10 y 11 de los colegios del país con la certificación del rector del plantel de su condición de estudiante matriculado en uno de los cursos arriba señalado;
  2. 2.- Participarán con un artículo escrito a doble espacio, en letra Times Roman 12, no menor de tres páginas ni mayor de cinco, cada una de 23 líneas, excepto la cuarta y la quinta si el artículo termina en alguna de esas páginas;
  3. 3.- Los participantes escribirán su nombre completo al final del artículo y agregarán el número de su documento de identidad, su dirección residencial, email, teléfonos y el nombre del colegio donde estudia y curso en el cual se encuentra matriculado;
  4. 4.- El concurso se declara abierto a partir de la fecha y se cierra el día 30 de abril. El fallo se divulgará en una ceremonia virtual especial el día 3 de julio del año en curso;
  5. 5.- Habrá un jurado inicial para escoger los veinte mejores artículos que deben pasar a la final y otro especial para seleccionar a los tres ganadores del concurso;
  6. 6.- Habrá un primer premio por valor de $500.000 al primer lugar, de $300.000 al segundo lugar y de $200.000 al tercero. A los veinte seleccionados para la final se les obsequiará el libro impreso Glitza y otros cuentos escogidos, editado por la Corporación Universitaria del Caribe-CECAR, con la dedicatoria del autor;
  7. 7.- Los concursantes deben enviar sus artículos y anexos a la siguiente dirección: tertuliabocachicoletrado@gmail.com
Comisión Coordinadora del Bocachico Letrado: Serafín Velásquez Acosta, Carmen Cecilia Morales, Antonio Dumetz Saher y Galo Alarcón Contreras.
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Con el respaldo del fundador y coordinador General: Antonio Mora Vélez.
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PARA QUIENES QUIERAN DESCARGAR GLITZA Y OTROS CUENTOS ESCOGIDOS.

El Sacrificio del Asceta – Por Luis Bolaños

CIENCIA FICCIÓN DORADA: 

 

El Sacrificio del Asceta

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Basawan – Dominio público

 

 

En nuestro planeta Dracocólquida, existe una leyenda relacionada con los brutales métodos de extracción de personas para alimentar la hoguera de la guerra imperial, es cierto que siempre con cada sustracción se llegaba a firmar un contrato & convenio (ver Canto del Androide; Reclutador; Aporofobia y Desiderátum) con engaño o transparencia, pero el imperio esgrimía que todo era legal al existir un documento que lo eximía de la mayoría de las responsabilidades respecto al cuerpo y la mente de las personas envueltas en el proceso.

Apacible, agradable, leve gravedad standard de 0.89, de rica biodiversidad y cadenas tróficas sin super predadores, equilibrio entre masa oceánica y tierra, con multitud de enormes y poco profundos lagos entrelazados, enormes penínsulas, cadenas de colinas esculpidas en miles de formas por el suave viento, casi coexistentes tepuyes y senotes, facilitada esa hermandad orográfica  por el tipo de suelos donde ocurría, por la escasez de metales pesados y frecuentes cavernas con ríos subterráneos, era ya antiguo cuando fue colonizado, desgastado por los elementos y con una aminorada tectónica de placas su riesgo de accidentes por fenómenos naturales era insignificante, parecía destinado a concedernos a sus moradores, ese esquivo don de la felicidad.

Y lo fuimos, hasta que se entrelazó nuestra existencia con las intenciones del imperio, lo(a)s jóvenes empezaron a marcharse por bandadas y cuando alguno retornaba era un simple desecho callado y esquivo.  Fue entonces cuando uno de los dirigentes, Aeqro, famoso por su indulgente justicia y su capacidad de control sobre su musculatura y armazón, ósea mediante técnicas ancestrales guardadas por eones en vetustas bases de datos, se retiró a un lugar denominado Nebetit, considerado la síntesis de lo deseado por las personas y lo ofrecido por la naturaleza, donde el velo de la cascada de un tepuy con su rocío nutría a un árbol de driaco, especie identificada como articuladora de ecosistemas, colosal y majestuosa, el sonido del frote de sus ramas semejaba música, sus amarillentos frutos macizos, dulces y jugosos eran regalo para la vista y el paladar, mientras que gordas y abundantes orugas, auténticos cilindros de proteínas inmediatas, convertían la hierba sombreada por su follaje en el paraíso de los perezosos.

Nunca nos dio a conocer su plan, en el ínterin mientras seguían llegando los bajeles destinados a enrolar, lo fuimos comprendiendo al observar e inferir y entendimos los resultados de aplicarlo; como la suavidad de las estaciones permitía que sencillas instalaciones e instrumentos colmaran las necesidades del anacoreta, -que durante un breve lapso pareció coquetear con la opción de un estilita por trepar a la meseta del tepuy, no obstante, aunque no lo transmitió se captó, se estaba empapando de las características del sitio, convirtiéndose en parte del entorno-, también cubrían las nuestras de acompañamiento y solidaridad.

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